"Entre el fuerte y el débil, la libertad oprime, la ley libera" Jean-Baptiste Henri Lacordaire

ECONOMIA: LIBERTAD O JUSTICIA

Por Julián Denaro*

Apenas asumió la presidencia en diciembre de 2015, Macri (FOTO) cambió el modelo de organización social, económica, política, financiera, comercial, laboral y cultural, pasando de un modelo productivo, que aunque tuviese fallas lo era, a otro financiero, que no tiene fallas porque destruye todo con total libertad.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
011/04/2022

Ciertos enunciadores exclaman a viva voz que quieren la libertad y que luchan por ella.

Es una bella palabra, que implica una serie de cuestiones saludables y evolucionadas, pero también representa intereses perversos, involucionados, enfermos y destructivos.

En términos económicos, el liberalismo, neoliberalismo o los libertarios, proponen desvergonzadamente el achicamiento del Estado, cuyo resultado es la desregulación que ocasiona libertad a los poderosos, lo que a su vez oprime a los no poderosos.

Precisamente, para defenderse de la incansable avaricia del poder concentrado, se requiere de leyes y regulaciones.

La ausencia de estas últimas, deja sin protección a los más débiles, que son los pueblos enteros sometidos bajo los caprichos del poder concentrado.

<<Entre el fuerte y el débil, la libertad oprime, la ley libera>> Jean-Baptiste Henri Lacordaire

Apenas asumió la presidencia en diciembre de 2015, Macri cambió el modelo de organización social, económica, política, financiera, comercial, laboral y cultural, pasando de un modelo productivo, que aunque tuviese fallas lo era, a otro financiero, que no tiene fallas porque destruye todo con total libertad.

En aquel momento compartí el ascensor con una vecina, a quien le comenté que la imaginaba comprando dólares, ya que el gobierno de Macri había liberado la compra de dólares a varios millones por mes.

La señora me responde que sus ingresos sólo le alcanzaban para comprar comida, y que no compraba dólares.

Al bajarme del ascensor y cerrar las puertas, y antes de que el elevador continúe hacia el piso más alto donde ella vive, exclama con entusiasmo: “Pero ahora por lo menos hay libertad!”.

Sería para reir, pero en realidad es para llorar.

El mecanismo que operó sin tregua durante los cuatro años de gobierno radical – macrista fue la bicicleta financiera.

Entraban dólares financieros al país con total libertad, que se cambiaban por pesos con total libertad, para colocarse en operaciones de capitalización a elevadas tasas de interés con el propósito de engordarse lo más rápido posible.

En el momento indicado, con total libertad se retiraba ese capital engrosado para comprar dólares con total libertad.

Y ahí sí, con total libertad se retiraba del país.

El capital financiero había crecido, pero sus consecuencias fueron hambre, destrucción y endeudamiento para el pueblo argentino.

La libertad para importar de todo desprotegió la industria generadora de empleo y a la vez ocasionaba una enorme pérdida al país por pagar al exterior lo que antes producíamos nosotros, la libertad para poner tasas de interés elevadas destruyó la economía real que no consigue funcionar a tan elevado costo del crédito, la libertad para que opere la bicicleta financiera incrementó la deuda externa y también, con total libertad, aumentó la cantidad de plata de argentinos en el exterior, guardada en guaridas fiscales.

En diciembre de 2019, el modelo económico volvió a cambiar, desde el financiero hacia el productivo, pero mientras se pone en marcha la economía, hay que arreglar el desastre de deuda que dejó el gobierno de Macri, al tiempo que se intenta desacelerar la inflación generada por los mismo grupos de poder económico, que desde el 2015 al 2019 la elevaron desde el 25 al 55%.

El Presidente de la Nación inició una Querella Criminal contra los responsables y beneficiarios de la deuda externa generada durante el gobierno de Macri, que pasó del 11% al 45% del PBI, incrementándose desde 70.000 a 200.000 millones de dólares, con una contracción del producto anual desde aproximadamente 600.000 millones de dólares hasta 450.000 millones.

El incremento de cerca de 130.000 millones de endeudamiento tiene una correlación directa con el engrosamiento de la plata de los argentinos más ricos en guaridas fiscales en el exterior, que hoy en día superan los 400.000 millones de dólares, lo que hoy equivale casi a todo lo que produce el conjunto del país en todo un año (PBI).

Cristina Fernández de Kirchner lo dijo desde un principio: “Si el FMI quiere cobrar, que nos ayude a encontrar en las guaridas fiscales los dólares fugados y a cobrarle a los privados que lo fugaron”.

En los últimos días, CFK se reunió en su despacho con el embajador de EEUU, Marc Stanley, tras lo cual, desde el Frente de Todos, se envió al Congreso un Proyecto de Ley que exige un Aporte Especial de Emergencia de quienes tengan bienes en el exterior no declarados. Sería un 20% en dólares, que sube al 35% luego de pasados los seis meses.

En fin, está en línea con lo antedicho, que el FMI y EEUU nos ayuden para recibir un aporte de los evasores que se la llevaron sin pagar.

Por cierto, Argentina es en este momento el 3er país del mundo en dinero de residentes en guaridas fiscales, luego de Gran Bretaña y Rusia, pero siendo la población número 30 dentro de los 200 países existentes.

Uno de los aspectos importantes del proyecto, es la eliminación del Secreto Bancario, que pertenece a la Ley de Entidades Financieras que puso la Dictadura Cívico Militar Genocida (1976-1983).

Dicha ley tiene vigencia en la actualidad, y por ello encubre delitos financieros.

De consagrarse en ley el proyecto, el Estado contará con mayores posibilidades de resguardar los intereses del conjunto del pueblo, ya que los capitales financieros tendrán menos libertad, menos impunidad y menos caminos para fugar el dinero sin declarar y sin pagar impuestos.

El otro día andaba circulando un meme por las redes sociales con la cara de Cristina, que decía lo siguiente: “De repente, los del Frente de Todos (FdT) estamos unidos impulsando el mismo proyecto y los de Juntos por el Cambio (JxC) están defendiendo evasores.

No fue Magia.”

Y desde este mismo espacio y por este mismo canal, se ha sugerido que si se cobrase tan solo un 10% de impuestos a los más de 400.000 millones de dólares de argentinos en el exterior, que fueron fugados sin declarar y sin pagar impuestos, aún dejando de mencionar todos los supuestos que ensucian a todas las cuentas off shore, casi alcanza para pagar los 45.000 millones que se le deben al Fondo.

Pero si además se volviese a cobrar el Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas, o incluso si se transformase en un impuesto a pagar todos los años, la ecuación mejoraría, lo mismo si se consiguiera reducir al mínimo la evasión y la elusión fiscal.

Y no deben pasarse por alto ni los préstamos que las casas matrices de grandes consorcios trasnacionales realizan hacia sus sucursales ubicadas en países periféricos para luego succionar intereses en una operatoria de despilfarro financiero sin producción en juego, ni las triangulaciones de nuestras exportaciones con países del exterior que casi no pagan retenciones.

O cómo puede ser que Paraguay o Uruguay exporten más soja que la que producen?

Son nuestros intermediarios exportadores que operan ilegalmente pasando nuestra producción a los países vecinos de contrabando para exportar desde allí.

Y ya que estamos enunciando características de nuestro comercio exterior dejado en libertad, se aconsejaría reducir al mínimo la libertad para que ingresen importaciones contrabandeadas que además de hacernos perder plata, nos desprotegen nuestra industria generadora de empleo.

Como se ve, la libertad para los núcleos concentrados de poder trae muchas injusticias, inequidades e ilegalidades.

En consecuencia, debería atenderse a la pregunta de para quién es la libertad.

Si la libertad es para los consorcios financieros, las corporaciones económicas concentradas y el poder del imperio, la consecuencia es penuria para nuestro pueblo.

Si la libertad es el anhelo del conjunto de nuestra sociedad, entonces habrá que controlar, regular, legislar, administrar y cuidar lo nuestro, lo cual sólo es posible quitándole libertades a los saqueadores de siempre.

JD/

 

NAC&POP: Julián Denaro es economista (UBA), columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/