Si los ladrones pagan con sus patrimonios y la privación de sus libertades, habrá menos ladrones

SAQUEO Y DOMINACIÓN POR LA VÍA PACÍFICA

Por Julián Denaro (FOTO)

Parece que el FMI no exigiría políticas de ajuste sino de equilibración monetaria y fiscal, que podrían resolverse a través del crecimiento, el desarrollo y el superávit en las cuentas productivas del sector externo.

Julián Denaro (*)

NAC&POP
11/03/2022

En esos momentos se estaba votando en el Congreso de la Nación Argentina la aprobación del acuerdo de restructuración de la deuda con el FMI a causa de la megaestafa y traición a la patria de Macri en su alianza con Trump.

Se presumía que, dadas las condiciones, es conveniente para nuestro pueblo votar afirmativamente.

Es pensable que la cesación de pagos (default) resultante de no acordar, acrecentaría las presiones sobre el precio del dólar y complicaría el intercambio comercial de Argentina, aislándola del mundo productivo.

En consecuencia, se produciría una fuerte escalada del tipo de cambio, cuyos efectos inmediatos serían la escalada de la inflación, la pobreza, el desempleo, el descontento social y por ende, las irremediables violencia, saqueos y crisis política y de gobernabilidad.

En resumidas cuentas, el mayor daño lo pagarían las clases populares y los sectores vulnerables.

En este escenario, el acuerdo pareciera consistir en que no tendremos que pagar nada hasta el 2026, momento a partir del cual comenzaría el desendeudamiento con el Fondo hasta el 2034, de no mediar otra restructuración, negociación, litigio o cambios diversos que nos sorprenden a menudo en este caótico mundo, que para peor aún, está en guerra.

Asimismo, el FMI no exigiría políticas de ajuste sino de equilibración monetaria y fiscal, que podrían resolverse a través del crecimiento, el desarrollo y el superávit en las cuentas productivas del sector externo.

Pareciera ser, como se ha repetido a través de distintas voces – ministro Guzmán y oficialismo – que es el mal menor, o el menos malo de los acuerdos, o lo mejor dentro de lo posible.

Pero acá viene el asunto central que asusta y preocupa: lo terrible fue el endeudamiento del gobierno de Macri, no el presente acuerdo que procura salir del problema de manera que ocasione menos secuelas perdurables en el tiempo.

La pregunta que emerge entonces, es cómo pudo ocurrir que se haga semejante daño a una nación entera.

Tal vez, la respuesta viene en parte justificada por el desconocimiento de la población.

A tal punto ha llegado esta desorientación en el sentido común y el conjunto de creencias, causando una profunda preocupación, que mucha gente no sabe quién fue el que endeudó al país.

Así, frente a una sociedad sumergida en el desconcierto, la desinformación y las mentiras, seguir mintiendo permite seguir ocultando las mentiras.

El velo resultante enceguece a los pueblos de tal modo que consiguen un estado de descreimiento absoluto, cuya reacción es el rechazo a la clase política concebida como un todo homogéneo.

Hablando en criollo, muchos piensan que todos los políticos son iguales y que todos roban.

Winston Churchill, ex primer ministro británico, lo había planificado con esas características.

Había que corromper por dentro a la Argentina, fomentando divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda y atacar su cultura en todos los medios.

La estrategia para conseguirlo es, entre otras cosas, imponer dirigentes políticos serviles al imperio, lo cual logra una democracia controlable donde sus representantes levantan sus manos en servil sumisión.

Se obtiene la apatía del pueblo, que rechaza a los políticos, dejando el libre accionar de los cipayos vendepatria, que son quienes se venden a cambio de favores, y entregan a su propio pueblo.

Los ejemplos más resonantes de este comportamiento fueron los gobiernos de Menem (1989-1999) y Macri (2015-2019).

Raúl Scalabrini Ortiz lo advirtió con mucha claridad, diciendo que El periodismo es quizá la más eficaz de las armas modernas que las naciones poderosas utilizan para dominar pacíficamente a los países más débiles.»

«Es un arma insidiosa que penetra hasta la intimidad del cuerpo nacional.»

«Opera, no a través de sus opiniones, sino mediante el diestro empleo de la información, pues sólo transfiere aquella parte de realidad que conviene a los intereses que representa”

Sin embargo, nada explica mejor el funcionamiento de la realidad que las palabras de Juan Domingo Perón, quien aclaró que la economía nunca es libre sino que es siempre dirigida.

O la dirige el Estado, vale decir el pueblo a través del Estado, para conseguir la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo, o caso contrario habrán de manejarla las grandes corporaciones financieras, para destruir a las naciones y esclavizar a sus pueblos, consiguiendo la desdicha de sus habitantes.

Queda claro, aún para los más escépticos, que no es todo igual, que no es todo lo mismo.

Quien escribe es profesor universitario, lo cual me permitió preguntar a un curso acerca de si sabían si siempre se le había debido plata al FMI.

Ninguno acertó en su respuesta, lo cual induce a pensar que este es el verdadero problema, porque mientras el gobierno de Macri endeudó y fugó toda la plata, una mayoría de la población no lo comprendía.

El FMI fue creado en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno de Perón (1946-1955), además de desendeudar completamente a la Argentina, pagando aproximadamente 12.000 millones de dólares, jamás ingresó al FMI.

Cuando Perón fue derrocado, luego del bombardeo a la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 y la amenaza de los barcos apuntando con sus cañones al puerto de Buenos Aires y las destilerías de La Plata el 16 de septiembre del mismo año, Argentina no tenía deuda externa.

En 1956 se inicia un nuevo período de endeudamiento, que no sería una carga pesada sino hasta la dictadura cívico militar genocida (1976-1983).

La deuda externa en 1976 era 7.000 millones de dólares, y fue multiplicada por 7 durante la dictadura, lo mismo que las empresas del Grupo Macri.

En 1983, la deuda era de 45.000 millones de dólares, lo cual produjo un promedio anual de endeudamiento de 5.000 millones de dólares por año, incluyendo la estatización de deuda privada que efectuara Domingo Felipe Cavallo, quien le transfirió al conjunto del pueblo, una deuda que no le correspondía.

La Convertibilidad (1991-2001), comandada por Cavallo durante los gobiernos de Menem y De La Rúa, endeudó a un promedio de 15.000 millones de dólares por año, elevando la deuda desde 60.000 millones a 210.000 millones.

Luego de la explosión de la Convertibilidad en diciembre del 2001, comenzó lentamente la recuperación económica y, en enero del 2006, el gobierno de Néstor Kirchner pagó los 10.000 millones de dólares acumulados de deuda con el Fondo durante 45 años, desde 1956 al 2001.

En diciembre del 2015, cuando asume Macri la presidencia de la Nación, Argentina llevaba diez años sin deberle nada al Fondo, y había conseguido un nivel de desendeudamiento increíble.

Nominalmente la deuda externa en moneda extranjera era cerca de 70.000 millones de dólares, un 11% del PBI, y un 25% de la deuda total, que alcanzó el 45% del PBI, dentro de la cual la deuda intra sector público era del 25% del PBI.

Todo en un escenario de pleno empleo y con los salarios y jubilaciones más elevados de Latinoamérica.

Pero como se ha dicho y explicado, la tragedia fue que gane Macri.

Su gobierno empezó inmediatamente con saltos devaluatorios que generan inflación y empobrecen a la población, con apertura comercial que desprotege nuestra industria y ocasiona desempleo, con tarifazos hechos para favorecer a la concentración de riqueza en pocas manos mientras se empobrece a los argentinos, y con la puesta en marcha del modelo financiero en detrimento del modelo productivo.

La bicicleta financiera, específicamente, consiste en el mecanismo a través del cual se produce un veloz enriquecimiento del sector financiero trasnacional, que saquea al pueblo sin piedad, como lo anticipó la citada frase de Perón.

Entran dólares, se cambian por pesos y se colocan en operaciones financieras a elevadas tasas de interés.

Las elevadas tasas de interés engordan rápido los montos colocados, al tiempo que obstaculizan el funcionamiento de la economía real, ya que encarecen el consumo a crédito y la inversión a crédito.

Una vez que los capitales colocados engordaron tanto como lo deseado, se vuelven a cambiar por dólares, y se fugan del país, para colocarse en guaridas fiscales.

Entre cada una de estas “pedaleadas”, haciendo honor a su nombre “bicicleta”, se producen devaluaciones que enriquecen a quienes tienen dólares y empobrecen a quienes sólo manejamos pesos.

Este esquema de saqueo permanente sólo puede ser mantenido con endeudamiento externo.

Estuvo todo pensado.

El endeudamiento por año del gobierno de Macri fue el mayor de la historia, 32.000 millones de dólares por año, elevando la deuda externa en moneda extranjera a 200.000 millones de dólares, pero incrementando el coeficiente de deuda al 45% del PBI, ya que el PBI bajó desde los 600.000 hasta los 450.000 millones durante el gobierno de Macri, descendiendo desde el puesto 20 del mundo al puesto 28.

Por otra parte, la deuda total pasó a ser el 90% del PBI, dentro de la cual la deuda intra sector público ascendió al 35%.

Asimismo, la deuda en moneda extranjera pasó del 25% de deuda total en 2015 al 52% en 2019.

Volviendo al Fondo, se pasó de no deberle nada en 2017, a ser el mayor deudor del mundo en 2019.

Las comparaciones son escalofriantes: La deuda de 45 años (1956-2001) fue 10.000 millones, y la deuda de un año y medio del gobierno de Macri fue 45.000 millones.

Aunque en realidad el acuerdo de endeudamiento había sido 57.000 millones, de los cuales ingresaron 45.000 millones.

Mientras continúa la querella criminal sobre los responsables del endeudamiento inconsulto y por ende inconstitucional, también se avanza en investigaciones sobre quienes adquirieron Lebacs – una de las herramientas de acumulación financiera durante el gobierno de Macri – y quienes compraron dólares para la fuga, conociendo una correlación directa muy fuerte entre el incremento del endeudamiento y el engrosamiento de las cuentas de argentinos en guaridas fiscales en el exterior.

En suma, tenemos varias cosas por hacer, pero las dos principales que pretende explicar este escrito son: difundir la información de lo que pasó, para que no vuelva a pasar, para que el pueblo no vuelva a ser engañado, y seguir investigando y denunciando a los hacedores del mayor fraude financiero de la historia.

Si los ladrones pagan con sus patrimonios y la privación de sus libertades, habrá menos ladrones que quieran volver a intentarlo.

Además, no puede saberse que todo siga igual hasta el 2026, que es cuando tenemos que empezar a pagar.

La esperanza es lo último que se pierde, especialmente cuando hay convicción e intenciones de que la sociedad se organice de un modo más justo, equitativo e inclusivo.

JD/

NAC&POP: Julián Denaro es economista (UBA), columnista económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/