Desde el primer 8M hasta hoy han cambiado muchas cosas.

LA BATALLA MEDIÁTICA POR DAR

Por Alma Rodríguez

Los discursos de los medios ayudan a construir la realidad y a formar ideología: constituye una guía sobre cómo leer, desde dónde hablar u opinar. El tipo de ideología que se transmite desde los medios es, básicamente, patriarcal. En muchos casos, en los medios se sigue hablando de asesinato o crimen.

Por Alma Rodríguez

InfoBaires24

6/03/2022

Desde el primer 8M hasta hoy han cambiado muchas cosas.

Muchas de ellas tienen que ver con lo que desde hace tiempo reclama la lucha de las mujeres.

Pero otras no sólo no cambiaron, sino que se profundizaron y deberían imponerse como prioridad en la agenda feminista.

La marea que venía impulsada con toda la fuerza y tomando las calles quedó replegada con la llegada de la pandemia.

Así y todo, la aprobación de la ley 27610 (ley de interrupción voluntaria del embarazo) el 30 de diciembre de 2020 desbordó el aislamiento y se hizo visible en el ámbito público constituyendo un hito en la historia del país y de los movimientos populares.

De todos modos, el hecho de que haya sido aprobada una ley no significa que ocurra en los hechos: muchos son los casos de mujeres que a lo largo y a lo ancho del país no pudieron abortar porque las condiciones aún no están dadas.

Pero es un gran paso haber salido de la clandestinidad.

La pandemia profundizó en muchos ámbitos los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres y disidencias porque, claro está, el encierro y el aislamiento son las condiciones propicias para que se produzca la violencia machista.

El poder del patriarcado se evidenció en las casas y en todos los lugares de cuidado donde las mujeres ocupamos un rol central y decisivo.

En el ámbito de la salud, enfermeras y médicas debieron salir de sus casas hacia los lugares de trabajo arriesgando la salud de sus cuerpos y mujeres que trabajan fuera del hogar tuvieron que hacerse cargo de su propio trabajo sumado a los quehaceres domésticos habituales: home office, home escuela, home comercio y home home.

Virginia Woolf hablaba de la necesidad de “un cuarto propio” como una metáfora (o no) de la importancia de contar con un espacio (en su caso para la escritura pero no necesariamente) al margen de la casa, el trabajo, las parejas, les hijes. En ese sentido, la pandemia significó un retroceso en relación a los logros adquiridos después de años de lucha: el espacio laboral, familiar, privado y propio pasaron a ser el mismo sin otro lugar donde refugiarse.

Es sabido que en muchas sociedades en las que las mujeres logran avanzar en la conquista de derechos, la reacción del accionar machista aumenta y se expresa en femicidios, violaciones y situaciones de maltrato diverso.

Las mujeres controladas en sus distintos ámbitos permiten que las leyes del patriarcado funciones de manera previsible y aceitada.

Y de eso se trata nuestra lucha: poder modificar esas leyes y su funcionamiento dentro de la sociedad.

Entre las diversas cuestiones sobre las que hay que seguir luchando se encuentra la manera en que los medios de comunicación abordan las noticias sobre los femicidios, travesticidios, desapariciones y violaciones hacia las mujeres.

Los discursos de los medios ayudan a construir la realidad y a formar ideología: como todo discurso, constituye una guía sobre cómo leer, desde dónde hablar u opinar.

El tipo de ideología que se transmite desde los medios es, básicamente,  patriarcal y se plasma en el uso de términos, en las maneras de titular una noticia, en las imágenes y epígrafes o en la forma de presentarla y comentarla.

En muchos casos, en los medios se sigue hablando de asesinato o crimen y no de femicidio así como se sigue cuestionando el lugar de la mujer como causante de una violación a partir de sus actos o su forma de vestir.

Muy poco cambió el enfoque desde los mal llamados “crímenes pasionales” o el femicidio de Alicia Muñiz ( el primer femicidio mediático) titulado por una conocida revista  como “La muerte de la mujer de Monzón” o el fallido titular  de la Nación sobre “las chicas que viajan solas” en relación al doble femicidio de las jóvenes mochileras argentinas asesinadas en Ecuador.

Las chicas no viajaban solas, viajaban solas de hombres.

En su momento, no solo fue presentado como un crimen, sino que el diario llenó sus páginas con “tips” o cuidados que deben tener las jóvenes que viajan solas.

No muy lejos de esto estuvieron los repudiables dichos de algunos comunicadores varones durante esta semana sobre la violación en grupo a una joven en el barrio de Palermo hace pocos días.

El desafío es “cómo informar sin espectacularizar, sin que la violencia se transforme en un espectáculo», como dice Rita Segato.

Para eso “es indispensable una discusión conjunta, reuniones de editores de medios y formadores de periodistas para tomar decisiones para revisar la manera en que la violencia feminicida y violadora, o sea, la violencia de género, se informa a la población.”

Este 8M saldremos a las calles para encontrarnos, celebrar lo logrado, amplificar la marea pero, sobre todo, saldremos para recordar y recordarnos que todavía falta mucho por hacer.

AR/