Imaginate que un día va la policía a tu casa y te lleva detenido.

IMAGINATE

Por Juan Del Barrio*

Imaginate que tu familia solo pueda verte una vez por semana durante diez minutos a través de una mirilla, y que tu mujer, que es más bien bajita, apenas llega a mirarte a los ojos. Imaginate. Cuarenta días así. Cuarenta noches así.

Por Juan Del Barrio

NAC&POP

15/02/

Imaginate que un día va la policía a tu casa y te lleva detenido.

Imaginate que, en cuestión de minutos, te bajan con una campera en la cabeza y te meten a la DDI de tu zona, donde alguien ya está grabándote y subiendo esa imagen a YouTube.

Sí, buena observación, si vas cubierto, quién podría darse cuenta.

El caso es que titulan el vídeo con tu nombre y se lo muestran al mundo.

Imaginate que tu familia solo pueda verte una vez por semana durante diez minutos a través de una mirilla, y que tu mujer, que es más bien bajita, apenas llega a mirarte a los ojos.

Imaginate estar encerrado con otras diez personas en una misma celda, en pleno invierno, sin luz, sin calefacción y sin comida, porque la DDI de Bahía Blanca no tiene presupuesto.

Cuarenta días así.

Cuarenta noches así.

Imaginate que todo se origina en dos denuncias por hechos presuntamente ocurridos diez años atrás.

Imaginate que las dos denunciantes no solo fueron tus alumnas, sino que a lo largo de todos esos años, fueron parte de tu familia, si incluso una de ellas fue niñera de tu sobrina hasta hace unos pocos meses.

Imaginate que la otra te encuentra en plena calle y habla con vos, como siempre lo hizo, con absoluta normalidad.

Imaginate que tengas fotos con ellas, de cumpleaños y otras celebraciones.

Imaginate que tu mundo se derrumba y los medios del lugar te señalen, y hablen de 12 denuncias y mencionen la palabra «aberrante» al lado de tu nombre.

¿Ya te lo imaginaste?

Hay más, mucho más.

Tanto que es imposible reunir cada dato, cada olor, cada sonido, cada humillación y volverla información.

¿Pero ya te lo imaginaste?

Tranquilo, no te está pasando a vos.

Por eso ahora te voy a pedir que le mandes por este muro un saludo de aliento, un abrazo, unas palabras de esperanza al hombre de esta historia, porque ya lleva 10 meses así; desde hace 9 neses, en un pabellón, con otros 100 presos, donde debería haber cincuenta, en un lugar tan superpoblado que ni cama tiene.

10 meses.

Porque la jueza no solo cambió la carátula inicial para que no prescribiera el presunto delito, y así pudiera dejar a este inocente -porque lo es, hasta que se demuestre la contrario- preso.

Acompañante terapéutico, asistente social, profesor en Teología, sin antecedentes penales.

Lleva preso la mitad del tiempo que estuvo el Paisa Aquino por homicidio agravado.

Se llama Juan.

Mandale un abrazo por acá.

 

JDB/