El plan de EEUU a través de Macri fue que el FMI vuelva a tener el monitoreo de nuestra economía.

LA GUERRA FRÍA Y LA GUERRA FINANCIERA

Por Julián Denaro* (FOTO)

Muchos creen que la “guerra fría” entre Estados Unidos de Norteamérica y Rusia terminó, pero en realidad sólo sirvió para que se fortalezca el poder de los núcleos financieros manejados desde EEUU.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
11/02/2022

Muchos creen que la “guerra fría” entre Estados Unidos de Norteamérica y Rusia terminó, y hasta suponen que el majestuoso recital de Roger Waters “The Wall Berlín 1990” puede considerarse como el símbolo del derribamiento del muro.

Se derribó el muro de Berlín re-uniendo en una sola nación a las Alemanias Occidental y Oriental, se desintegró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), pero en realidad sólo sirvió para que se fortalezca el poder de los núcleos financieros manejados desde EEUU.

La guerra fría en términos culturales sigue más caliente, o fría, que nunca.

Utilizando letra, concepto y espíritu de Pink Floyd The Wall, desde entonces se ha programado el pensamiento o, más bien, la creencia de la mayor parte de la población occidental, motorizando un rechazo automático al comunismo, socialismo o cualquier versión que se oponga al capitalismo auspiciado desde Washington y Nueva York.

Un gran hit de la obra citada reclama: “No necesitamos que nos programen el pensamiento”.

La disputa por la dominación geopolítica de estas últimas décadas, bien inmersos en el Siglo XXI, confronta a Estados Unidos de Norteamérica contra China, que empieza a erigirse como la nueva primera potencia mundial en términos económicos.

El escenario geopolítico es conocido por todos: China aliada con Rusia, construyendo mercados y relaciones internacionales con mayor éxito que el ya irremediable fracaso del neoliberalismo impulsado desde La Casa Blanca, que pretende mantener todo callado, silenciado.

Como si se pudiera evitar que el mundo tome conciencia de las enormes inequidad, pobreza, marginalidad y exclusión provocados por el sistema capitalista en su versión más destructiva: la del auge financiero.

Argentina fue arrasada por el Modelo de la Valorización Financiera en detrimento de la Economía Real en tan sólo cuatro años en los cuales Estados Unidos de Norteamérica volvió a manejar el Estado Argentino a través del gobierno de Mauricio Macri.

Los resultados fueron los mismos que la vez anterior, cuya primera etapa fue la Dictadura Cívico Militar Genocida (1976-1983) y la segunda etapa los gobiernos de Menem y De La Rúa (1989-2001).

Esto es, un país con una matriz productiva deteriorada y extranjerizada y un nivel de endeudamiento fatal.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y voz ultra valorada y enormemente respetada, dijo que “Argentina está transitando una sorprendente recuperación gracias a las actuales políticas del Gobierno que buscan favorecer la Economía Real”.

La vuelta del Modelo Nacional y Popular con el triunfo de Alberto Fernández y Cristina Fernández en 2019, dejaron atrás el Modelo Financiero, intentando recuperar la destrucción y salir del ahogo provocado por el mega endeudamiento macrista.

A los tres meses de asumir, la pandemia del Coronavirus azotó al mundo entero, y Argentina fue uno de los países que mejores resultados sanitarios obtuvo, a pesar del desfinanciamiento y vaciamiento al sistema de salud provocado por el tándem gobernante Macri – Larreta – Vidal (2015-2019).

La recuperación incluyó que Salud, Trabajo, Ciencia y Tecnología vuelvan a la categoría de ministerio, y volver a poner en marcha las matrices energética, científica y comunicacional, así como devolver los medicamentos gratuitos a los jubilados, las computadoras a los escolares y las cunas a los bebés, en simultáneo con ir subiendo el precio de las tarifas de los servicios esenciales por debajo de la inflación, tanto de precios como de salarios.

El resultado es que se ha alcanzado la mejor temporada de turismo interno, de comercio y de producción de los últimos seis años, luego de haber reestructurado la parte privada de la deuda macrista con bonistas extranjeros, cuya suma aproxima los 100.000 millones de dólares.

Pero claro, las amenazas están al acecho.

El plan de EEUU a través de Macri fue que el FMI vuelva a tener el monitoreo de nuestra economía, a partir de haber endeudado a nuestra nación a la mayor velocidad de todos los tiempos, ya que fue un endeudamiento anual superior a la dictadura y al menemismo.

Evidentemente, y como sostiene Claudio Lozano, “La política tiene como función construir alternativas”.

Pues entonces, la solución no es el Fondo, sino que Fondo es el problema, y su causa el gobierno de Macri. Consecuentemente, la salida de este corset nos inserta en la guerra fría con mucho enojo y calentura contra el sistema financiero que todo ha arrasado en el mundo.

Vale decir, Argentina ha encontrado, a través de retomar sus relaciones con China y Rusia, un camino posible para salir del plan de sometimiento eterno de nuestro país planteado por el imperialismo anglosajón desde principios del siglo XVIII.

Axel Kicilloff, ante las acusaciones de los medios hegemónicos manejados desde la Secretaría de Estado Norteamericana, respondió que “a veces los que nos acusan a nosotros de ideológicos y antiguos en las concepciones todavía viven en la guerra fría”.

O, como diría Roger Waters, con su pensamiento programado desde el exterior.

La Nueva Ruta de la Seda consiste en una fuerte inversión china en rutas terrestres y marítimas de comercio, y en infraestructura residente en los países periféricos, de tal forma que consigan desarrollarse y producir todo lo que la demanda de China y del mundo necesitan.

De ahí proviene el financiamiento para obras de infraestructura con incremento de la participación de proveedores argentinos, que constituye una Inversión Extranjera Directa (IED) en sectores estratégicos de más de 23.000 millones de dólares, cuyo resultado aumentará y diversificará nuestra oferta y nuestras exportaciones.

Evidentemente, hacia el interior de nuestro país, se activarán el empleo y la actividad de la economía real, con resultados inmediatos en el bienestar general, algo urgente e impostergable que debe repararse luego de las destrucciones del macrismo y de la pandemia.

Estados Unidos sí quiere continuar la guerra, que no es fría, instalando bases militares en la mayor cantidad de países que pueda.

Pero ahora, frente al irreversible crecimiento de Rusia aliada con China, la nueva potencia mundial, quiere subir el tenor de sus amenazas ubicando misiles en Ucrania, que podrían llegar a Moscú en tan sólo cinco minutos.

El planteo del gobierno argentino, está lejos está de ser comunista, pero está más lejos aún de rendirse ante el Poder Financiero manejado desde la potencia del norte.

Por eso, se incorpora a la Nueva Ruta de la Seda y retoma su incorporación al BRICS luego de haber sido paralizado por el gobierno de Macri.

Se recuerda que el BRICS es un bloque de países que consiste en estratégicos acuerdos geopolíticos, comerciales y productivos entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que adquiere una vital importancia, por cuanto se trata de la mitad de la población mundial y la cuarta parte del producto mundial.

Entonces, que se llame BRICSA pronto, y que volvamos a construir una patria más justa.

Nunca es inoportuno recordar que hace muy poco, en 2015, teníamos los salarios y jubilaciones más altos de Latinoamérica, y a eso tenemos que volver cuanto antes, pero ahora con un mayor empuje provisto por una planificación anclada en el desarrollo.

JD/

NAC&POP: Julián Denaro, Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/