El peronismo, necesita reflexionar cuál es el sendero a recorrer para crecer con distribución interna, sin dejar de lado la importancia de vencer electoralmente para garantizar esa intención.

EL GRAN DEBATE DENTRO DEL MOVIMIENTO

Por Gabriel Fernández

Estos apuntes guardan relación con el futuro, no con el pasado. Pues tal y cómo están las cosas resulta imprescindible preguntarse qué es lo que conviene al pueblo argentino. El país, pese a la recesión macrista y la pandemia, creció durante este gobierno. Los indicadores de pobreza y la caída del ingreso promedio, persistieron. Entre ambos datos se percibe una ecuación inconclusa.

Por Gabriel Fernández *

La Señal Medios

2/02/2022

 

Los desencuentros previos, las opciones emergentes y la renovada responsabilidad militante

En diciembre, Máximo Kirchner dejó de lado toda táctica para desplegar el acuerdo alcanzado con la oposición, enviar el proyecto de Presupuesto a comisión y re considerarlo una semana después.

Su discurso, recordarán, fue justo y enfático, pero sirvió a Juntos por el Cambio de argumento para evitar pactos y, al fin, votar en contra.

Por entonces un debate con sordina se deslizó en las filas del Frente de Todos.

Mientras algunos lo culparon por el resultado, otros señalaron que no quiso romper sino evidenciar las responsabilidades opositoras.

Como el daño es la clave de los macristas en todas sus vertientes, el asunto no pasó a mayores.

El presidente Alberto Fernández emitió un Decreto que prorrogó el Presupuesto previo hacia el presente.

Sin grandes recriminaciones más allá de algún “fíjate el tono” planteado por el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

El aliado del Frente Renovador transitó el año anterior coordinando con Máximo y observó, desde noviembre pasado, que el vínculo estaba cambiando.

Todos notaron, además, que crecían las referencias del hijo de la vicepresidenta al FMI y a la imposibilidad de pagar; expresiones manifestadas mientras se desarrollaba la  negociación.

Lo cierto es que tras la derrota electoral y el consiguiente descenso en la cantidad de legisladores,

Máximo tuvo varios desencuentros con referentes del Frente de Todos en general y de su propio espacio en particular.

De hecho, los chispazos con Axel Kicillof tuvieron difusión pública y facilitaron el fogoneo mediático sobre la coalición en el ansiado territorio bonaerense.

El problema se licuó y en lo que pareció una inyección de madurez, el gobernador de la provincia asistió a la asunción de su compañero y crítico interno al frente del Partido Justicialista del distrito.

Hizo algo más: justificó el fuerte discurso que derivó en el rechazo opositor y dijo, no sin motivos, que fue tomado como excusa.

Por esos días, a mediados del último mes del año pasado, Cristina Fernández de Kirchner se reunió en dos oportunidades con Kicillof.

El oleaje se atemperó y el avance conjunto parecía seguir.

Entre otras cosas, se logró disipar parcialmente la desconfianza que el proceder del entonces titular del bloque generaba en La Campora y otros núcleos que tenían la expresa instrucción de cooperar con la continuidad de la coalición.

Tras las Primarias y los comicios de mitad de mandato, cuestionamientos y renuncias mediante, se había obtenido un equilibrio relativo para afrontar el futuro inmediato.

Enseguida, Maximo habló en C5N y convocó a «volver a militar a la calle» y hacerlo «desde una unidad básica, un barrio o la calle».

Mientras muchos lo interpretaron como un retorno a las fuentes militantes, otros expresaron que era una advertencia.

De hecho, uno de los portales que sigue la vida interior del peronismo, expresó “¿Amagó, Máximo, con dejar la presidencia del bloque?

 ¿Es su forma de expresar la incomodidad con un cargo de alta exposición donde debe defender medidas con las que, admite, tiene diferencias?”.

Es inevitable evocar ahora la advertencia de CFK  durante el acto por el Día de la Democracia.

Allí dijo que uno de los puntos de negociación con el FMI para resolver la deuda externa argentina debe incluir la ayuda del organismo multilateral de crédito para “recuperar de los paraísos fiscales los miles de millones de dólares en evasión” y, con eso, pagar parte del compromiso por más de 44 mil millones de dólares adquirido durante el gobierno de Mauricio Macri.

Entornada por el propio Presidente y los ex mandatarios brasileño y oriental Lula y Pepe Mujica, la titular del Senado propuso “convocar a un gran acuerdo nacional argentino” para transmitirle al organismo multilateral que «no se va a aprobar ningún plan sino el que permita esta recuperación económica».

Rápido, Alberto aseguró “Tranquila Cristina, no tengas miedo, no vamos a negociar nada que ponga en riesgo el crecimiento” y enfatizó “La Argentina del ajuste es historia”.

Sin embargo, mientras esto ocurría, las columnas kirchneristas recogían sus banderas y emprendían la retirada.

Uno de sus referentes recordó a este periodista, horas atrás: “Viste, Alberto no tomó esa iniciativa, siguió adelante sin considerar la propuesta de la compañera”.

Hay bastante más, pero estos apuntes guardan relación con el futuro, no con el pasado.

Pues tal y cómo están las cosas resulta imprescindible preguntarse qué es lo que conviene al pueblo argentino.

El país, pese a la recesión macrista y la pandemia, creció durante este gobierno.

Los indicadores de pobreza y la caída del ingreso promedio, persistieron.

Entre ambos datos se percibe una ecuación inconclusa.

Ante los guarismos de 2019, cuando fue posible desplazar a Juntos por el Cambio del gobierno, el concepto de unidad cobró una potencia singular.

Tras la caída en los comicios legislativos, la idea se devaluó.

Volvió a vigorizarse el sentido programático en detrimento de los consensos interiores.

Es pertinente pensar profundamente la respuesta a esa disyuntiva.

Cualquier réplica  acelerada o pre fijada, sin tomar en cuenta la realidad en movimiento, puede resultar tan equívoca como inaplicable.

El activo nacional popular y muy especialmente el peronista necesita reflexionar cuál es el sendero a recorrer para crecer con distribución interna, sin dejar de lado la importancia de vencer electoralmente para garantizar esa intención.

En el análisis, es preciso integrar el panorama internacional.

No el desfigurado que ofrecen los medios concentrados.

Hacer el esfuerzo y observar el dinámico proceso en marcha.

Hasta hace un tiempo, las opciones estaban en manos de los hacedores de listas; básicamente de Alberto y de Cristina.

Hoy, es probable que la resolución se haya corrido hacia la militancia en general.

Sin obviar las potencialidades de cada cúspide, son nuestros compañeros quienes pueden analizar, debatir y decidir al menos una parte de los rumbos futuros.

Este es el sentido del artículo presente, y de los que lo precedieron en texto y audio.

Enojarse y acusar al otro es un camino posible.

Pero nada se crea de la nada y quizás la carga de los dilemas actuales esté bastante repartida.

Tampoco es objetable contar con más preguntas que asertos.

¿Por qué efectuar afirmaciones tajantes sobre asuntos que resulta difícil absorber?

Pensar antes de actuar es, probablemente, la forma más contundente de actuar.

 

GF/

NAC&POP: Gabriel Fernández es *Director La Señal Medios- MG/N&P/