Morales la va de alfonsinista, pero sigue la línea estiércol: Angeloz, "Chupete" De la Rùa

GERARDO «ESTIERCOL» MORALES, VERDUGO DE MUJER, SUCESOR DE ANGELOZ Y DE LA RUA

Por Ignacio Lizaso*

El tipo arrancó con la campaña por la que se autopromociona como aspirante a instalarse en la Casa Rosada.  Tendrá que enfrentar un par de pulseadas. Con Martín Lousteau ya hubo un round. Caliente por una discusión Morales le tiró un vaso a la cabeza. «Cayó a 70 cm. de donde yo estaba», confirmó el apolíneo delfín de la embajada yanqui.


Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

21/01/2022

Gerardo Morales no se la podía llevar de ronga.

El odio hacia Milagro Sala que este tipo siente, no cesa de regar cada noche, ni procura ocultar generó el primero de sus actos de gobierno.

En una sesión de diputados que terminó a las 4 de la mañana se consagró la ampliación de 5 a 9 de los miembros del Superior Tribunal de Justicia (la corte suprema de Jujuy).

Dos de los legisladores que habían alzado la mano para aprobar la medida, Pablo Baca y Beatriz Altamirano, se dieron una ducha y los hicieron sentar como nuevos integrantes del cuerpo. Brusco ascenso de diputados a miembros de la corte.

El tercer colado, Federico Otaola, es un ex legislador provincial.

Al rato sancionaban la prisión de Milagro y 6 años después Morales se jacta de no haber cumplido ninguno de los reclamos a favor de su libertad, tampoco el planteado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Aplicando la ley del talión desde esta humilde columna vamos a reemplazar ya, 21.54 del viernes 21 de enero, a esos tres mercenarios de una justicia en descomposición por Alejandra Gils Carbó, Raúl Zaffaroni y Juan Ramos Padilla.

El personaje a juzgar es ahora Morales.

Por supuesto, alcanza con dar el nombre de los nuevos jueces para no dudar que el reo tendrá derecho a una defensa y no se inventarán causas, de manera que no será encanado arbitraria, ilegalmente como Milagro.

El talión es un principio de justicia retributiva que viene del Antiguo Testamento, en el cual a un crimen corresponde un castigo no equivalente, sí idéntico a la magnitud del delito.

Más preocupados por la educación del pueblo que La Vidal y La Acuña, los medios hegemónicos nos enseñan, día a día, tapa a tapa, la creciente, por momentos desmedida fuerza de su bregar golpista.

Como eco de tan fecundo magisterio vamos a incursionar en la práctica de los que podrían denominarse golpes de talión.

El tipo arrancó con la campaña por la que se autopromociona como aspirante a instalarse en la Casa Rosada.

Tendrá que enfrentar un par de pulseadas.

Con Martín Lousteau ya hubo un round.

Caliente por una discusión Morales le tiró un vaso a la cabeza.

«Cayó a 70 cm. de donde yo estaba», confirmó el apolíneo delfín opositor de la embajada yanqui durante la gestión Edward Prado.

El otro contendiente sería Facundo Manes, aunque a éste se le notan rasgos de novato en el ring de la política: flamante diputado, con temas encendidos como el arreglo con el FMI, el presupuesto y la cruenta interna de la deshilachada UCR, el neurocirujano que diagnosticó la supuesta insanía de Natalia Kohen se tomó vacaciones.

Tras actuar como miembro destacado de la sumisión radical al neoliberalismo colonialista de Cambiemos y desembozado cómplice de Mauricio Macri, Morales ha iniciado maniobras de acercamiento a Alberto Fernández.

La más notable fue su declaración: «esta deuda la contrajimos nosotros», sobre las tratativas con el FMI.

Furiosa réplica de Patricia Bullrich, que de un portazo se apartó del nosotros vociferando que se podía hacer autocrítica, pero no repetir «el relato kirchnerista».

La va de unas cuantas cosas el contrayente Morales.

Es nieto de bolivianos y hay quienes aseguran que nació en Salta, él pero la va de nativo de la tierra de los Gorriti y el Burrito Ortega.

«Deseo que me consideren jujeño», como ha sabido rogar, no es lo mismo que decir simplemente «soy jujeño».

También la va de que dentro del radicalismo representa la continuidad de la línea que liderara Raúl Alfonsín.

A principios de los 2000 en una asamblea partidaria alguien planteó la conducta de Elisa Carrió, a la que tildó de traidora.

«Traidora no, esa señora es una enemiga», corrigió el hombre de Chascomús.

El matiz se ajusta a la conducta de este tipo.

Es curioso: lo que ha quedado luego de la entrega del partido al derrumbe de Cambiemos – perpetrada por el ahora perfil bajo Ernesto Sanz, el gorila Mario Negri, el propulsor de la República Independiente de Mendoza, Alfredo Cornejo, y este tipo – se aferra al enfermizo mecanismo de defensa que es la negación.

De Alfonsín pretendían saltar al 2015 y ahora apuntan derecho al 2019.

¿El partido entró en hibernación a lo largo de esos 20, 25 años?

Lo cierto es que el comité nacional proclamó como candidatos a presidente a los ciudadanos Eduardo Angeloz (1989), Horacio Massaccesi (1995), Fernando de la Rúa (1999) y el único no afiliado a la UCR, Roberto Lavagna (2007).

¿Massaccesi?, simuló no recordar Morales cuando escuchó ese meridional apellido.

Ajenos al mandamiento made in Macri-AFI, corrían otros tiempos, Angeloz y Massaccesi desaparecieron, pero no por sacar los pies del plato.

Se dijo que el verbo meter y la mano reemplazaron a sacar y el pie.

En 1976 «Pocho Aloe Vera» Angeloz – lo de Aloe Vera, humor de sus pagos cordobeses, era porque cada día le descubrían más propiedades – no escondió su simpatía por la dictadura.

Vueltas de la vida, olvidando esa inclinación, sus correligionarios (clásica palabreja radical) lo erigieron en candidato a presidente en 1989.

Netamente vencido por Carlos Menem (10 puntos de diferencia) se redujo a gobernar su provincia entre ese año y 1995.

Actitud coherente con su apoyo a la política económica de Joe Martínez de Hoz, en funciones de gobierno sus asesores fueron Adolfo Sturzenegger y Ricardo López Murphy.

Puntos turbios.

Mantuvo una relación de clara dependencia de Alfredo Yabrán, quien en 1995 realizó un préstamo de 28 millones de dólares a la provincia – ¿usura?, ¿soborno?, ¿generoso sentido de la amistad? – y ubicó a su número 2, Héctor Colella, como supervisor del gabinete.

Se comprobó que Angeloz efectuaba viajes personales en aviones de una de las compañías de Don Alfredo.

Ese mismo año fue acusado de enriquecimiento ilícito y sustracción de fondos, y saltaron numerosas denuncias a funcionarios corruptos de su elenco de gobierno.

Ante la reacción popular, que llegó a la quema de la Casa Radical, Angeloz abandonó el cargo, no sin antes culpar por su caída a Domingo Cavallo.

Tamañas acusaciones obligaron a que buscara cubrirse con una banquita en el Senado, pero el avance de las investigaciones hizo que en 1996 dicha cámara decidiera suspender la vigencia de sus fueros.

Más allá del enfrentamiento electoral de 1989 quedó evidenciado su pacto afectivo con Menem.

En 1998 la justicia conducida por la corte menemista cautiva, anticipo de Coinodoro Py, absolvió al «Pocho».

Se infló en un 100 % el costo de las obras, que comenzaron en 1995, a cargo de la empresa española Isolux.

¿Quién figuraba como director ejecutivo de Isolux?

El propio Massaccesi.

Ese mismo año (no es un error, 1995) fue candidato a presidente por el sector mayoritario de la UCR opuesto a la alianza del Frepaso, promovida por Federico Storani de acuerdo con Chacho Alvarez.

Sólo recibió el 17 % de los sufragios.

En 2010 intentó volver como gobernador de su provincia y apenas contó con el 3 % de votos.

No tiene sentido reseñar la mucho más conocida y desgraciada gestión, en la medida que afectó al país todo, de Chupete de la Rúa.

Y queda la aventura de 2007, cuando el radicalismo armó la fórmula Lavagna-Morales y debió conformarse con el 16,9 % de los votos.

En medio de semejante pálida cabe reconocer una singular virtud de dos dirigentes radicales.

Ocurre que tanto este tipo Morales (62 años) como Julio Cobos (65) acaban de ser padres exponiendo la rara condición de sementales sexagenarios.

«Que se doble, pero que no se rompa», reza un lema radical.

En esta emergencia se dice que Cobos alcanzó a anunciar: mi evatest no será negativo.

Corroborando su inquietud por los valores telúricos Morales declaró a Jujuy capital nacional de la Pachamama y se casó con Tulia Snopek, de raigambre peronista – «escándalo familiar», tituló Perfil -, en una ceremonia ajustada a ritos indígenas.

Largo camino anduvo este tipo en su derrotero Franja Morada-franja amarilla.

Diputado provincial, senador, secretario de desarrollo social de Chupete, candidato a vicepresidente del cedido a préstamo Lavagna, acusado por la UIF de lavado de dinero, gobernador favorecido por el giro de fondos extra ordenado por Macri en pago de gauchadas inmobiliarias de las que sólo son mudos testigos los andes jujeños y como reciente mérito, con su anuencia se concretó la venta de la mina Aguilar a José Luis Manzano por parte de la multinacional Glencore, en la que están entreverados el fondo buitre BlackRock, acreedor de la monstruosa deuda externa, y los fantasmales restos de Vicentín.

Dos condecoraciones más que ostenta Morales en sus pagos.

Se ha probado que en el mejor estilo AFI macrista hace 3 años se infiltró en Radio Pueblo al agente policial Ezequiel Roales, a quien periodistas del palo llamaban «comunicador popular comprometido».

Rosales actuaba en yunta con Rita Narváez, a quien se la veía enarbolar banderas y carteles en actos de la oposición al gobierno, pero su misión era filmar a sus desprevenidos compañeros.

Remate final que lo distingue de Macri.

Este tipo no espía a su familia.

Por el contrario, cultiva un promiscuo nepotismo.

Ha designado a nada menos que 25 de sus parientes en cargos rentados de la administración provincial: 2 hijos, 3 hermanos, 2 cuñados, una ex esposa, un ex cuñado, 13 tíos, sobrinos y primos, y 3 de confusa filiación familiar.

Como supo descalificar Alfonso Prat Gay, «la grasa militante».

Al arribarse a los 6 años de prisión el explicitado odio personal de Morales a Milagro provoca imprevistas reacciones.

Acentuadas porque Baca, el más importante de los títeres de la corte, admitió: «Milagro no sale porque Morales no quiere».

«Harto del más escandaloso festival de noticias falsas sobre la Tupac, considero que esto que maneja el gobernador Morales es el estiércol de la política», se salió de cauce el jueves 20 el siempre (¿otrora?) mesurado Zaffaroni.

Esta definición reviste tanto realismo que el día siguiente, al habilitar internet, advertimos que han proliferado los avisos de publicidad ofreciendo distintos tipos de estiércol.

El más caro se cotiza a 990 $ la unidad.

¿Será el original de Jujuy?

Vale reproducir el texto de un aviso: «comprando por Mercado Pago dentro de 4 horas, 7 minutos, se puede adquirir el estiércol sustrato 25dm3Lt en 12 cuotas sin interés».

Paralelamente Clarín informa que La Bullrich y Morales se reunieron para «limar asperezas».

Es natural, las piezas de estiércol mezclan excrementos con otras partículas, lo que contribuye a producir superficies ásperas.

Mientras limaban prolijamente a dedo cada pieza parece que este tipo dijo: «Milei es el límite».

«En 2023 Milei juega para nosotros», retrucó la sheriff.

De la yanquizada deuda al esvástico Milei ese nosotros es difícil de conjugar para esta gente.

Va a tener que arbitrar Marc Stanley.

Último momento. Es inminente que Gils Carbó, Zaffaroni y Ramos Padilla den a conocer su veredicto.

IL/