¿La Democracia es un método de selección de candidatos o es que se cumplan los deseos del Pueblo?

MEDITACIONES DE ENERO

Por Carlos Raimundi

Si fuera únicamente lo primero, el Pueblo debería estar feliz de los representantes que elige, y sin embargo no lo está. En parte ayudado por el discurso anti-política de la comunicación hegemónica, pero también ayudado por la carencia de logros del sistema representativo. En definitiva, la Democracia es mucho más que elegir representantes.

 

 

Por Carlos Raimundi *

 

1 ¿La Democracia es un método de selección de candidatos o es que se cumplan los deseos del Pueblo? Si fuera únicamente lo primero, el Pueblo debería estar feliz de los representantes que elige, y sin embargo no lo está. En parte ayudado por el discurso anti-política de la comunicación hegemónica, pero también ayudado por la carencia de logros del sistema representativo. En definitiva, la Democracia es mucho más que elegir representantes.

Si se agotara en eso, muchos de nuestros países deberíamos estar orgullosos después de cada elección, de vivir en países democráticos.

Pero no es así.

Por lo tanto, para cumplir con los deseos del Pueblo, sería muy importante escuchar su voz con mucho más frecuencia que en una votación.

En cada oportunidad en que estén en juego sus intereses fundamentales, como por ejemplo el acceso a servicios esenciales como la conectividad, que por su utilidad se ha convertido en un derecho humano esencia

O el endeudamiento externo, que convierte a un país en soberano o dependiente, debe ser consultado de manera directa, para no estar mediado por la enorme cantidad de intereses que se interponen habitualmente entre la voluntad popular y las decisiones de gobierno.

Además, esto daría estabilidad al sistema político, por cuanto el propio Pueblo se hace responsable luego de cada consulta popular de las consecuencias de cada una de sus decisiones fundamentales.

Y, sumado a esto, el debate público aumentaría la calidad y profundidad argumentativas, como sucedió, por ejemplo, con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

2 A menudo se asocia el coraje político para tomar determinadas medidas que interpelen al poder real, con la irresponsabilidad, por no tener en cuenta la presunta falta de correlación de fuerzas existente.

Ahora bien, ¿qué sentido tiene militar, organizarse y luchar durante tantos años para ocupar la conducción del Estado, si una vez en ese lugar no se hace uso de todas las herramientas que supone la conducción del Estado para cambiar la correlación de fuerzas?

Herramientas políticas que son, además, inagotables.

Porque una va trayendo la otra, abriéndose una multiplicación exponencial de posibilidades.

Por ejemplo, hacer docencia sobre temas fundamentales; convocar a sindicatos y organizaciones sociales de todo el país a la divulgación y la movilización; fijar una agenda diaria que balancee la agenda impuesta por el poder fáctico.

Para evitar que sea nuestra propia militancia la que a veces –aún desde la crítica- organiza su pensamiento y sus expresiones alrededor de la agenda impuesta.

Desde luego que esto requiere intensificar la formación militante.

Pero también es formación militante que, una vez en el gobierno, se recurra a todas las herramientas que un gobierno tiene para establecer la agenda diaria de prioridades, evitando de ese modo que la única agenda existente –aún cuando se la comente en modo crítico- sea la que impone el poder.

3 ¿Qué argentina o argentino del campo popular podría estar en desacuerdo con una profunda reforma tributaria, una reforma tributaria estructural que simplifique un sistema tan complicado e injusto como el que padecemos?

Y que en cuatro o cinco impuestos básicos, claros e inamovibles por muchos años se cobre verdaderamente a quienes se tiene que cobrar, se sancione la evasión y la elusión de impuestos amparándonos en una profunda concepción de igualdad y de justicia social.

4 En un contexto donde casi la mitad de la población está en la pobreza, indicador que se acentúa cuando se trata de la niñez, ¿qué argentina o argentino del campo popular, cuál trabajador o trabajadora, cuál jefa o jefe de familia, cuál estudiante de una Universidad pública, cuál pequeño comerciante o pequeño empresario, cuál socio de una cooperativa de trabajo o de consumo podría estar en contra de que se sancione duramente la especulación de algunos formadores de precios?

5 ¿Cuál argentina o argentino del campo popular podría oponerse a que se informe públicamente, de manera fehaciente, clara y persistente, cuál es la tasa de ganancia de los grandes grupos económicos al monopolizar la cadena de formación de precios?

Lo cual les da un poder económico suficiente para influir en la comunicación de masas, de modo que el Pueblo crea que la causa de la inflación es la inversión social del Estado y no la concentración económica.

6 ¿Cuál argentina o argentino del campo popular podría estar en contra de la iniciativa del Estado para asistir a las personas que más lo necesitan, si se le explicara claramente que en términos históricos el Estado argentino fue mucho más generoso con las clases pudientes que con los sectores populares? Las sucesivas estatizaciones de la deuda privada, la rebaja de retenciones, la falta de control de precios, el exceso de ganancia de las empresas de servicios, la facilidad para transferir recursos al exterior constituyen, en volumen, cifras mucho más elevadas y estructurales que los planes de ayuda social.

Sin embargo, hay una parte importante de la población, aún de los sectores populares, que cree que la culpa de la ineficacia del Estado es por su ayuda a los sectores más pobres, y no por haberse debilitado y transferido recursos que pertenecen al Pueblo, a los sectores más ricos.

CR/

Nac&Pop.

*Carlos Raimundi es el actual Embajador ante la Organización de Estados Americanos

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