"El hombre común es un tipo que sí sabe leer y escribir pero que en una trasnochada literaria pudo haber frecuentado las páginas excitantes de Jim de la Selva, por ejemplo, o Tarzán"

AL HOMBRE COMÚN (CON LA VOZ Y LA LETRA DE OSVALDO ARDIZZONE)

(letra y recitado: Osvaldo Ardizzone)

«Uno», fijate vos apenas tres letras,apenas dos sílabas / qué hallazgo el de Discepolín, / uno,y que singularmente plural, que afectuosamente de todos / después uno ve tantas expresiones idiomáticas / y no solamente que las ve, sino tambien las escucha /Claro y de tanto verlas, y de tanto escucharlas / te enganchas con ese parlamento y lo incorporas a tu chamuyo cotidiano.

NAC&POP

14/01/2022

EL HOMBRE COMUN

Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños ofrecieron
a sus ansias
sabe que el camino es largo y mucho
pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina

Uno, fijate vos apenas tres letras,apenas dos sílabas
qué hallazgo el de Discepolín,
uno,y que singularmente plural, que afectuosamente de todos
después uno ve tantas expresiones idiomáticas
y no solamente que las ve, sino tambien las escucha
Claro y de tanto verlas, y de tanto escucharlas
te enganchas con ese parlamento y lo incorporas a tu chamuyo
cotidiano.
Porque las palabras son como las costumbres,
se te pegan, se te adhieren y si no pasa revista a cómo has
incrementado tu patrimonio dialéctico en los ultimos tiempos a
niveles coyunturales poco menos que insólitos. Es que existe ese tipo
de chantas que practican la diversión de inventar palabras
como ciertos miembros del foro con los latinazgos
ERGO COGITUM SUM que quiere decir… qué se yo qué quiere
decir!
Pero queda bien, es como un adorno y como vos no fuiste muy
gomia del manco de Lepanto ni del insigne Cicerón te enganchas
con ese parlamento que te suena bian

Como ciertos chabones que pretenden tirarte a la lona con un
savoair faire
O con un ok
O con un stak dicho así como al descuido
casi con desaliño,
como quien tiene guita chica para el cambio…
Y en medio de esta avalancha coyuntural de palabras y de
expresiones idiomáticas te encontrás con ésta del hombre común
Fijate vos , Enrique lo dijo nada más que con tres palabras…
Y este tipo que dice El hombre común
Qué solemne comparado con la modestia y la sencillez de Enrique
Por eso yo te voy a invitar a bucear en las capas sociales la acepción
de esa expresión idiomática: El hombre común
Para el pequero, el que hizo un arte de la carpeta, el hombre común
es el otario que supone que de un mazo de naipes puede salir un
elefante como de cierta marca de heladeras
Para el punguista, actividad que cada día hay menos en nuestro país,
porque quien va ir con guita a los colectivos, el hombre común de
antes era un otario que llevaba la cartera desguarnecida en el bolsillo
de culata como dicen en su argot, vulgo, bolsillo trasero del pantalón
Para los intelectuales, que los hay todavía en nuestro país, el hombre
común es un tipo que sí sabe leer y escribir pero que en una
trasnochada literaria pudo haber frecuentado las páginas excitantes
de Jim de la Selva, por ejemplo, o Tarzán , pero claro que, no
frecuentó los atardeceres o los crepusculos de París tomando café
con Simone de Beauvoir tratando los problemas de la senectud, ¡qué
va a saber!
Cuando mucho pudo haberse aproximado a una de esas fotonovelas
o novelones de aquella Dehli de la época romántica donde el hijo del
señor de la casa, el chofer mejor dicho, se casaba con la hija del
patrón con el consiguiente Happy The end.
Para los políticos, que todavía quedan, el hombre común es un
otario que responde a un slogan que puede tener mucho efecto, en el
cuarto oscuro en época de elecciones, digamos y cuando haya cuarto
oscuro…
Para los sociólogos, actividad muy en boga, el hombre común es un
colifa, vulgo, alienado a quien se lo puede distraer con un paraje de
fin de semana con palmeras y un perro caniche para que jueguen los
niños.
Para los demagogos, alguien integrante del pueblo que en algunos
casos alcanza la jerarquía de soberano.

Es ése que todavía sueña …
Es ése que todavía cree…
Es ése que todavía espera…
es ése que se juega entero a la ingenuidad de una camiseta en
la tarde del domingo

Es ése que llena los negocios el día de la madre, del padre, de la tía,
de la cuñada…
Y de toda la parentela que le inventen.
Es ése que llega la noche de navidad a sus casa con los brazos
cargados de paquetes
Es ése que se gasta los pocos mangos que le quedan para que el hijo
vaya a a la piscina del club del barrio con las zapatillas de una, dos
tres y cuatro tiras si las hubiere…
Y no te creas, eh? que una de esas es capaz de recitarte una cuarteta
de Almafuerte
O cantarte un valsecito de Homero Manzi.
O decirte las medidas de la Pata Villanueva.
O cantarte la última canción de Aznavour.
O seguir el romance de Darín con Susana Gimenez.
Mirá todo lo que es el hombre común al cabo la vida,
la vida común, si te parece
Pero la vida, una bronca, una rebeldía, una esperanza, un sueño
Una casa los hijos, la mujer, el laburo…
Un laburo de ocho horas para ganarse un mango, y a torrar las 8
horas como manda la Biblia para la salud del cuerpo y del alma.
Mirá, si vos querés conocer al hombre común andate cualquier
mañana de estas a las estaciones terminales, Constitución, Retiro, al
Once.
Lo vas a ver en esa masa informe, esa avalancha que invade los
andenes a la hora indecisa del amanecer.
Diez mil, cien mil, un millón de caras, porque parecen todas iguales,
muchachas, muchachos, pibes, viejos…
Después invaden los negocios y compran hojitas de afeitar,
cigarrillos, el diario…
Toman el café apresurado en el bar de todas las mañanas

Ese es el hombre común…
Hasta que un día, uno de esos tipos, de esos comunes, dejará de
frecuentar el hábito de todas las mañanas en la avalancha de los
andenes a la hora indecisa del amanecer.
Y nadie se dará cuenta, nadie…
Desapareció, un hombre anónimo,
Desconocido, ignorado…Tal vez repare el canillita y diga: ¿cuál? Ud.
dice ese hombre alto, ese de saco azul, ese de bigotes, ese que siempre
venía a comprar aquí la cómica…¿cómo? ¿Ud. no sabía? Murió, sí,
¡ese hombre murió!
Murió…
Y ¿cómo murió?
Cómo murió, comúnmente, o es que… ¿ hay algo más común que la
muerte?