Entre el viernes 31 y el lunes 3, varios articulistas desplegaron esta línea editorial, tan coincidente, tan coincidente, tan...

TODAS LAS FICHAS EDITORIALES A TÍO SAM.

Por Hugo Muleiro

El viernes, Bonelli en Clarín publicó que el ministro Guzmán aumentó tasas de interés, anunció un “tarifazo” y aceptó un plan de devaluación progresiva, es decir un “típico ajuste del FMI”. Además, dice, el Presidente complació a Biden porque le anunció que no autoriza una “base militar” que China quería instalar en Tierra del Fuego.

 

Por Hugo Muleiro

El Argentino

05/01/2022

Un ajuste severo, garantía de una derrota peronista en 2023, y el alejamiento de China y de países de la región que no están alineados con Estados Unidos, son las condiciones del gobierno de Biden para permitir un acuerdo argentino con el Fondo Monetario Internacional, según notas coincidentes de los medios opositores más poderosos.

Entre el viernes 31 y el lunes 3, varios articulistas desplegaron esta línea editorial, tan coincidente que parece que “periodistas independientes” de Clarín, Infobae y La Nación accedieron a la misma fuente, que como es habitual carece de nombre y apellido.

El viernes, Bonelli en Clarín publicó que el ministro Guzmán aumentó tasas de interés, anunció un “tarifazo” y aceptó un plan de devaluación progresiva, es decir un “típico ajuste del FMI”.

Además, dice, el Presidente complació a Biden porque le anunció que no autoriza una “base militar” que China quería instalar en Tierra del Fuego.

Sin embargo, advierte que la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, sigue negando el aval porque “quiere ver el plan” de Guzmán, mientras que “la inteligencia de Washington” pretende saber qué va a hacer y decir el Presidente en la visita a China en febrero.

“El Gobierno admite que la falta de apoyo de EEUU traba el acuerdo con el FMI”, golpeó la tapa del domingo de La Nación.

El articulista, Dapelo, se la juega en precisiones, porque tipeó que lo dijo una “altísima fuente”, con lo que debemos buscar entre funcionarios de gran estatura.

Es lo que hay en el periodismo argento.

Eso sí, pone el foco, igual que Bonelli, en la secretaria Yellen, como también lo hizo Infobae no solo el domingo, sino también el lunes 3.

Letjman escribe que el Gobierno busca una reunión de Fernández con Biden, pero que el jefe de la Casa Blanca “cavila” sobre el “sesgo ideológico” que se expresa en la presencia argentina en la CELAC y en el viaje a China, frente al cual “Washington impondrá límites políticos”.

En suma, repite que Biden exige un plan de ajuste y “equidistancia” con “las ambiciones de China en América Latina” y con los gobiernos de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Si algo de todo esto es así, parece que el Presidente estadounidense se aproxima más a los modos de Spruille Braden que a los de “Juan Domingo Biden”.

La última semana de 2021 fue de furiosa metralla editorial contra la dirigencia política, rutinaria con el peronismo pero extendida en este caso a Juntos por el Cambio y sobre todo a legisladores que votan en desacuerdo con su bloque, no impidieron la aprobación del proyecto de Bienes Personales o faltaron a sesiones.

La medida de la ira la dio Roa en Clarín, llamando “tránsfuga” a la senadora riojana Clara Vega.

También Van der Kooy, cuyo enano fascista parece en realidad “altísimo”, como la supuesta fuente de La Nación, ya que condena a dirigentes políticos por doquier y concluye: “La casta, podría gritar el diputado libertario Javier Milei”.

Esta manifiesta desaprobación a la ineficiencia de la derecha opositora no tuvo la fuerza suficiente para alcanzar las acciones y responsabilidades de María Eugenia Vidal en el caso del grupo de tareas contra el sindicalismo, conocido por la denuncia de la titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Cristina Caamaño, noticia que fue censurada por horas y hasta por días.

En La Nación, Pagni encontró el martes una coartada para enfocar el asunto: esta práctica del PRO y sus aliados, que el columnista no niega, tuvo como responsable primero –no podía fallar- a Néstor Kirchner.

El “video escandaloso” perjudica a Vidal y a Macri, aunque desliza una disculpa cuando dice que de la reunión filmada participaron “víctimas del Pata Medina”.

E insistió el jueves: “Un entramado mafioso en el centro de la democracia”, título a partir del cual pretende igualar a las “facciones” que muestran “vergonzosas continuidades” de “los dos ejércitos”.

En esta línea, recuerda que cuando asumió Macri prometió no usar estas prácticas y se abre, comprensivo, a varias posibilidades: “es evidente que no pudo, no supo o no quiso cumplir”.

Como es habitual en este comentarista, luego se lanza con inteligencia a participar de las internas de las bandas de espías, una disputa en la que siempre toma partido contra Angelici, Arribas y Majdalani.

Levanta el tono, en aparente osadía, al decir que en manos del ex presidente de Boca, la “mesa judicial” fue más bien “una mueblería entera”.

Como buen soldado macrista, el ex funcionario Carpena se regodea en Infobae con los infortunios de Vidal: “semana negra” para la ex bonaerense por el video y porque además el alcalde Larreta se tomó una foto con Bullrich.

Lo que puede causar desmayos es el comienzo de un singular viraje de Clarín en el tema de la pandemia.

En efecto, el diario que ametralló con “la cuarentena más larga del mundo”, que alentó la desconfianza hacia las vacunas disponibles en el país –salvo Pfizer, claro está-, que propagandizó concentraciones “por la libertad” y contra el “veneno”, ahora cree ver al Presidente en “actitud pasiva” frente a la nueva ola de contagios.

Van der Kooy escribió el miércoles que Fernández no piensa en restricciones a las actividades y a la circulación.

Dos días después insistió Ortelli, en el mismo diario: “El Gobierno no quiere asumir costos y toma distancia de las restricciones en las provincias”, cuando “en Europa varios países dispusieron confinamientos”.

HM/