¿Otra vez los nazis y el PRO?. No es la primera vez desde su pasión por Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi, o los métodos de espionaje y represión de los hombres vestidos por Hugo Boss.

GESTAPO: EL ORIGEN DEL MAL

Por Pablo Adrián Vázquez

La reunión de junio del 2017 donde el exministro de Trabajo bonaerense Marcelo Villegas, y otros funcionarios del gobierno de la exgobernadora María Eugenia Vidal, junto a empresarios de la construcción no sólo develó un plan para incriminar a dirigentes sindicales, y atacar en pleno al movimiento obrero organizado, sino que expresó en voz alta un deseo indisimulable de los representantes de la actual coalición opositora: crear su propia GESTAPO.

 

 

Por Pablo Adrián Vázquez

Revista Mugica/Barbarie

4 de enero de 2022

¿Otra vez los nazis y el PRO?

No es la primera vez que algunos de los integrantes de la coalición opositora tienen algún punto en común con el accionar del II Reich, desde su pasión por Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi, o los métodos de espionaje y represión de los hombres vestidos por Hugo Boss.

La reunión de junio del 2017 donde el exministro de Trabajo bonaerense Marcelo Villegas, y otros funcionarios del gobierno de la exgobernadora María Eugenia Vidal, junto a empresarios de la construcción no sólo develó un plan para incriminar a dirigentes sindicales, y atacar en pleno al movimiento obrero organizado, sino que expresó en voz alta un deseo indisimulable de los representantes de la actual coalición opositora: crear su propia GESTAPO.
Geheime Staatspolizei (Policía Secreta del Estado), conocida por su sigla GESTAPO, fue la organización de vigilancia política del Reich alemán, creada por German Goering al ser nombrado Ministro – Presidente de Baviera, en 1933, al poco tiempo que Adolf Hitler asumiese como Canciller y Führer del III Reich en ese año.

El 20 de abril de 1934 será Heinrich Himmler, líder de las SS, quien se hará cargo de todas las fuerzas de seguridad y policiales del nuevo estado nazi, no sólo absorbiendo a la temible organización cita en la Prinz Albrechtstrasse n° 8 de Berlín, sino poniendo a dichas fuerzas a cargo de Reinhard Heydrich, desde la Reichssicherheitshauptamt (Oficina de Seguridad del Reich), conocida por su sigla RSHA, quien “nacionalizaría” a la GESTAPO, abarcando todos los puntos del Reich y las delegaciones del exterior, hasta desarrollarse en los territorios europeos ocupados por Alemania en la II Guerra Mundial.

Heydrich, desde la RSHA, tuvo en sus manos, de abajo hacia arriba, a la Ordnungspolizei (Policía del Orden), con su sigla ORPO, la policía corriente; la Kriminalpolizei (Policía Criminal), con su sigla KRIPO, para casos graves; y la Sicherheitspolizei (Policía de Seguridad), la SIPO, que incluía a la Sicherheitsdienst (Servicio de Seguridad), la SD, fuerza de seguridad del partido Nazi, y la propia GESTAPO.

Se destacó dicha organización en algo que es caro en la gestión anterior: las escuchas telefónicas. Bernard Michal, en Historia de la GESTAPO (1976) refirió: “Goering fue el primero en darse cuenta de lo provechoso que podía resultar un servicio de escuchas montado sobre bases científicas… De la noche a la mañana surgió un pomposo “Instituto de Investigaciones Hermann – Goering” (que) ejercía un control absoluto sobre las comunicaciones telefónicas, telegráficas y radiotelegráficas. Toda conferencia entre Alemania y cualquier país extranjero pasaba por las tablas de escucha… naturalmente, se hallaban intervenidas las líneas telefónicas de las embajadas, de los consulados, los teléfonos de las personas consideradas políticamente dudosas… ¡Y los de muchos personajes importantes del nacionalsocialismo!”.

Persecuciones, detenciones, torturas, campos de concentración y asesinatos masivos son el legado de este grupo rescatado por aquellos que planteaban la “nueva política” y el “fin de la grieta”. Judíos, comunistas, gitanos, homosexuales, religiosos disidentes, y otros “enemigos del Estado” fueron sus objetivos, contando, la mayor parte de las veces, con la complicidad de “buenos vecinos” y “ciudadanos ejemplares”, que serían la envidia de nuestros twitteros libertarios vernáculos.

Los trabajos sobre la GESTAPO de Jacques Delarue (1962), los tres tomos de Bernard Michal (1976), Roberto Gellately (1990), Eric Johnson (1999), y el reciente de Frank Mc Donough (2015), junto a investigaciones del argentino Cristian Buchrucker, son algunos trabajos para acercarse a la historia de tan siniestra organización, admirada, en apariencias, por los personeros de la anterior administración nacional y provincial.

 

*Pablo A. Vázquez. Licenciado en Ciencia Política. Doctorando en Comunicación (UNLP)