Sobre "El Mito Del Eterno Fracaso"

JOSE PABLO FEINMANN EN «LA NOTICIA REBELDE» CON ABREVAYA Y NICO REPETTO EN LOS 80´

Por Carlos Abrevaya y Nicolás Repetto*

El mito del eterno fracaso trata de rebatir una teoría muy en boga en la Argentina que dice que la Argentina va de fracaso en fracaso, en consecuencia, no hay que comprometerse, las luchas no tienen sentido, el cinismo perdura, la resignación.

Por Carlos Abrevaya y Nicolas Repetto

LA NOTICIA REBELDE

Años 80

 

Juan Carlos Abrevaya: Ustedes no lo podrán creer, pero en estos momentos tenemos con nosotros un licenciado en Filosofía.

Parece mentira, en televisión y a esta hora, una cosa increíble.

Está con nosotros José Pablo Feinmann.

¿Cómo le va don, este hombre?

José Pablo Feinmann: Es insólito, licenciado en filosofía.

Finalmente hemos llegado a la televisión.

Ya era hora.

Nicolás Repetto: De qué sirve, porque la gente debe estar un poco despistada.

 

¿Para qué sirve un licenciado en filosofía?

¿Es útil para algo?

José Pablo Feinmann: Una vez fui a un pueblo y la gente me dijo: “— Usted qué es”.

“—Licenciado en filosofía”.

“—Aquí nadie se murió de eso”.

Juan Carlos Abrevaya: Bueno, también es escritor.

Escribió Los últimos días de la víctima que se convirtió en una película, Filosofía y nación que es un ensayo que es difícil seguramente, Estudios del peronismo, El mito del eterno fracaso.

¿Cómo es eso del “mito del eterno fracaso”?

José Pablo Feinmann: Es un estudio contra el escepticismo.

El mito del eterno fracaso trata de rebatir una teoría muy en boga en la Argentina que dice que la Argentina va de fracaso en fracaso, en consecuencia, no hay que comprometerse, las luchas no tienen sentido, el cinismo perdura, la resignación.

Bueno, mi artículo trataba y mi libro trataba de ir contra esas teorías.

 

Nicolás Repetto: Usted es un optimista, alegre optimista.

 

José Pablo Feinmann: No, no soy un alegre optimista, pero pienso que la resignación y el cinismo no conducen a nada y le quitan al ser humano ‒por decirlo medio solemnemente‒, una de sus mejores condiciones que es la de comprometerse, la de luchar por algo, la de sus creencias.

Nicolás Repetto: O sea, usted no es optimista.

José Pablo Feinmann: No.

Yo tengo una situación intermedia entre el pesimismo y el optimismo.

No tengo un optimismo fácil.

 

Nicolás Repetto: Usted es un gataflorismo, me parece entonces.

 

José Pablo Feinmann: Puede ser, lo que pasa con el gataflorismo, el estar en el medio, es más complejo y toma un pedazo de cada realidad y piensa la realidad como un todo, en fin, las realidades son muy complejas.

Todo gataflorismo es un tipo que duda y la duda ‒… la jactancia de los intelectuales en El coronel Rico‒ es justamente, la jactancia de los intelectuales.

Nicolás Repetto: No le vaya a dar la razón a rico acá que se va a armar una podrida bárbara.

José Pablo Feinmann: No, esa frase estuvo…, caracterizó al intelectual en uno de sus grandes méritos.

Creo que la definición positiva de un intelectual es que duda y eso no es una jactancia, es una condición del intelectual.

Lo que pasa es que Rico lo daba como un pecado.

Nicolás Repetto: Hablamos un poco más de Rico y vamos a quedar pésimos.

 

José Pablo Feinmann: Sí, sí. Ya no hablemos más de él.

 

Juan Carlos Abrevaya: Vos sabrás, en Humor, la revista, en la cual sos un prestigioso columnista… (Interrupción de Feinmann).

José Pablo Feinmann: Columnista.

Juan Carlos Abrevaya: Columnista dije.

José Pablo Feinmann: No, prestigioso dijiste.

Juan Carlos Abrevaya. Así, bueno, columnista.

La prestigiosa revista de la cual eres columnista, hablabas del bipocibilismo.

Qué es el bipocibilismo.

José Pablo Feinmann: Claro, el biposibilismo es mi temor de que la renovación justicialista se conforme como la contracara de la resignación alfonsinista.

Digamos, si puede haber una cierta caracterización del alfonsinismo como una filosofía de la resignación, como una filosofía que confunde a la política con el arte, meramente, de lo posible y no como el arte de la creación de lo posible, de forzar la historia, crear la historia, mi temor, lo que yo denuncio como biposibilismo es que la renovación peronista lo único que haga es ser la contracara populista del alfonsinismo.

Lo único que hace es duplicarla en la modalidad de la resignación, de la aceptación, de la obediencia y eso es para preocuparse.

Juan Carlos Abrevaya: ¿Y dónde está el límite ente resignado y más o menos realista porque lo otro puede ser demagógico también?

 

 

José Pablo Feinmann: Sí, los límites son muy difíciles de establecer, pero yo creo que el límite entre un tipo resignado y un tipo que es capaz de asumir su militancia histórica, está en que el resignado cree que la historia es algo que se le impone desde afuera y que lo va a dominar a él y el que no se resigna es el que todavía cree tozudamente, obstinadamente, que puede transformar la historia, que cotidianamente puede hacer algo para transformar una historia que vivimos en el modo del padecimiento, del sometimiento, de la deuda, del hambre, de la marginación.

Nicolás Repetto: O sea, ese ñato que usted pinta sería un optimista.

José Pablo Feinmann: No es tan fácil, pero podríamos decir que es un optimista.

Viejo, soy un filósofo no te puedo dar…

Nicolás Repetto: Claro, es un filósofo, yo ya me había olvidado de eso, un filósofo.

José Pablo Feinmann: Pero digamos que sí.

En ese caso, este personaje que acabo de delinear, que se une a los demás pensando que la historia puede ser transformable, es profundamente un optimista.

Juan Carlos Abrevaya: Hay un temita que, seguramente, vamos a tratar en otra oportunidad, pero del cual podemos establecer una pequeña punta.

Hay quien habla por ahí del canibalismo político.

Esto es de dirigente que en realidad se empiezan a anular unos a otros, a lo mejor, como un caso reciente insultándose, agrediéndose, más que presentarse como alternativa distinta, diferenciada.

¿Cómo ves esa cuestión de la dirigencia política hoy?

José Pablo Feinmann: Yo creo que esta cuestión del insulto que se trató tanto hoy es…, puede ser interpretado como un acto de gesto desesperado de cierta renovación del peronismo por diferenciarse del alfonsinismo.

Es decir, si el alfonsinismo ha sido la buena educación, los buenos modales, la racionalidad traída a la política, cómo diferenciarse abruptamente, puteando, entonces ahí viene la cuestión de la puteada que ustedes analizaban hoy.

Además, hay una interna muy virulenta en el peronismo.

Es una interna en la cual los que más se están diferenciando del alfonsinismo son los menemistas.

Los menemistas con un caudillo carismático que viene de tierra adentro, con el espíritu federal, otra vez la barbarie.

Entonces pareciera que este muchacho que estuvo hoy, que me saludó brevemente, fugazmente ‒no me insultó, pero apenas si me saludó‒, con esto epítetos intente diferenciarse en el modo de la barbarie, es decir, yo formo parte de la barbarie,

“—Ojo, no solo Menen, nosotros también somos la barbarie”.

O sea, hay tal desesperación por diferenciarse del alfonsinismo que, quizás, esta recurrencia a los epítetos fuertes haya sido uno de los modos por conseguir esa diferenciación.

Que Menen lo está consiguiendo con las patillas…

 

Nicolás Repetto: vos sabés Carlitos que yo charlaría con un filósofo meses enteros, pero la televisión es así, hay poco tiempo en televisión para hablar y nos vamos a tener que ir a un corte.

 

 

José Pablo Feinmann: Es una lástima porque esta interpretación fue brillante.

 

 

Juan Carlos Abrevaya: Seguiremos porque este tema es largo.

FIN