Lula:-“no hubo presidente que pusiera más dinero en el pueblo que Néstor, Cristina y yo en Brasil."

ARGENTINA ES ACREEDOR IMPOSITIVO DEL MUNDO

Por Julián Denaro*

El 10% más rico del planeta posee el 76% de la riqueza del mundo, y la mitad más pobre posee sólo el 2%. En Argentina la mitad más pobre recibe 30.000 pesos mensuales, y el 10% más rico 450.000 pesos cada mes, lo que vale decir, 15 veces más.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
17/12/2021

Los liberales de siempre, que ahora se dan en llamar libertarios, simulando ser una novedad, en todo tiempo han procurado tener libertad para ejercer el abuso de poder y posición dominante.

Esto es así puesto que con el menor grado de regulación posible por parte de una sociedad organizada, ellos despliegan los mecanismos para acumular y concentrar riqueza bajo su manejo a la mayor velocidad posible.

La consecuencia es una desproporcionada concentración de riqueza en pocas manos, cuya contracara es el padecimiento de pobreza, hambre, miseria y exclusión por parte de la mayoría de la población mundial.

Poniéndolo en números, el 10% más rico del mundo recibe el 52% del ingreso mundial, mientras que la mitad más pobre, en conjunto, tan sólo el 8%.

Es decir, las 760 millones de personas más ricas reciben 50.000.000 de millones de dólares cada año, lo que significa en promedio 66.000 dólares cada uno.

Mientras, dentro de este diez por ciento también sabemos que existe una subpirámide cuya concentración en la parte superior es escalofriante.

La mitad inferior de la población mundial son 3.800 millones de personas que entre todos se la tienen que arreglar con 7.500.000 millones de dólares, arrojando un promedio por habitante de 2.000 dólares cada uno para todo el año.

Esta exposición tan grotesca refleja las consecuencias de que el 10% más rico posee el 76% de la riqueza del mundo, cuya contracara es que la mitad más pobre de la población mundial posee sólo el 2%.

Yendo al caso argentino, la mitad más pobre recibe en promedio un ingreso de 30.000 pesos mensuales, en tanto que el 10% más rico recibe en promedio 450.000 pesos cada mes, lo que vale decir, 15 veces más.

Esta brecha tan violenta de desigualdad creciente, inequívocamente convoca a la organización de los pueblos para defenderse de estos mecanismos de saqueo permanente y persistente.

Eso se consigue a través del Estado, a través de la ley, haciendo presente el concepto de Soberanía Nacional.

La misma pertenece al pueblo, de quien emanan todos los poderes del Estado, aún cuando se ejerzan a través de representantes. Lula Da Silva, el pasado 10 de diciembre en la Plaza de Mayo, lo expresó con absoluta contundencia: “el neoliberalismo sólo piensa en el sistema financiero, que sólo da respuesta a los intereses del mercado, por eso no hay cosa más preciosa que el cuidado del pueblo”.

En línea con este precepto, recordó que “no hubo presidente que pusiera más dinero en el pueblo que Néstor, Cristina y yo en Brasil.

Nadie puede nombrar una obra de Bolsonaro o Macri, sólo que Macri ha dejado una deuda gigante para que Alberto la pague”.

Se ha explicado en numerosas publicaciones que la deuda externa argentina incrementada por el gobierno de Macri en más de 100.000 millones de dólares, no le corresponde al pueblo porque, en principio, el mismo no recibió nada de aquella sino que por el contrario, padeció en simultáneo un incremento de desempleo y pobreza.

Pero además de estar “flojo de papeles”, como dice Claudio Lozano, por incumplir tanto con nuestra constitución como con el propio estatuto del organismo, también verifica un correlativo incremento de activos de argentinos en guaridas fiscales por aproximadamente el mismo monto, y aquí radica un punto a analizar.

Cristina Fernández, frente a la visibilidad creciente que está tomando el asunto a nivel mundial, propuso solicitar al Fondo Monetario Internacional que nos ayude a repatriar esos dólares fugados, con vistas a asignarlos al pago de esa deuda.

En línea con esto, Néstor Forero explica que tenemos herramientas legales suficientes para reclamar a los fiscos de otros países los impuestos evadidos.

Esto viene a cuento de que la declaración de ganancias de empresas corporativas, que son apenas el 1% más rico, está por debajo del 50% del valor de los dólares comprados y fugados.

Queda así determinado que esa fuga de capitales financieros es irrefutablemente evasión impositiva.

Así las cosas, Argentina es deudor financiero, pero no cabe duda que somos acreedores tributarios del mundo.

Pues bien, conociendo que la formación de activos externos en guaridas fiscales durante el gobierno de Macri se incrementó en aproximadamente 100.000 millones de dólares, la propuesta de Cristina Fernández resulta oportuna para aplicarla a saldar la deuda de 44.000 millones con el FMI.

Adicionalmente, Néstor Forero sugirió solicitarle una consulta a nuestra propia Corte Suprema de Justicia sobre el préstamo del Fondo para que revise la legalidad y la constitucionalidad del acuerdo. Indudablemente, sería ponerla en un brete porque sería obligarla a argumentar acerca de legalidad, constitucionalidad, procedimiento e incluso el destino de los fondos.

De esta forma, además, se desistiría de aceptar el exceso sobre los 22.000 millones de dólares que es el límite de nuestro país según nuestra cuota parte en el organismo.

En otro orden de cosas, la riqueza del reportaje que le hiciera Martín García a Néstor Forero en Yendo de la cama al living, incluye el estudio acerca de que si se cobrara una tasa impositiva del 7% a los Fondos que operan en guaridas fiscales, lo cual vale decir a los más ricos del mundo, alcanzaría para eliminar el hambre en el mundo.

Y volviendo al caso argentino, Cristina Fernández propuso la formación de un GANA – Gran Acuerdo Nacional Argentino –, con vistas a eliminar el sistema bimonetario y pesificar inclusive todas las operaciones inmobiliarias.

Para lograrlo, habrá que conseguir una persistente estabilidad del tipo de cambio, que a su vez calma y suaviza la tendencia inflacionaria.

Pero claro, sabemos que para esto es indispensable que ingresen al país más dólares que los que salen, así como es imprescindible que los manejemos nosotros, la sociedad argentina, a través del Estado, y no unas pocas empresas concentradas.

Al mismo tiempo, es crucial reducir al mínimo el contrabando y el mercado ilegal.

Frente a estas condiciones, información de actualidad nos muestra que AFIP confiscó en estos días 622 toneladas de maíz, 488 de trigo, 501 de cebada y 66 de avena.

Tras esta noticia, la pregunta que surge es: ¿Cómo no van a faltar dólares si se los roban todos los días?

Y entonces, también toma vigor el enunciado de Alcira Argumedo, quien sostuviera: “Estamos haciendo cálculos más ajustados.

Pero en grandes trazos puede afirmarse con el valor de un año de contrabando de cerealeras, petroleras, mineras y otros exportadores, casi casi se podría pagar al contado la deuda del FMI.»

«O cerramos esta vena abierta o no hay futuro”.

Atinado fin de frase haciendo alusión a la obra de Eduardo Galeano “Las venas abiertas de América Latina”.

Respecto al dólar y los especuladores, y haciendo cálculos actuales, puede conocerse que quienes compraron dólares ilegales a mitad de noviembre pasado perdieron, así como habían perdido quienes compraron dólares ilegales a fines del año pasado.

Pues claro, el precio del blue a fines del 2020 orillaba los $200, a mediados de noviembre último oscilaba cerca de los $206 y ahora a mitad de diciembre se aproxima a los $196.

Ciertamente, y con una inflación interanual acumulada del 51%, y conociendo que en algunos rubros como juguetería el incremento de los precios fue cercano al 100%, los empresarios que compraron mercadería ganaron muchísimo.

Más aún, enfatizando de que se trata de la mejor temporada de los últimos seis años.

Por todo esto, los empresarios que en vez de comprar mercadería compraron dólares, se están lamentando por lo perdido en dos sentidos.

Uno, por la pérdida de su capital financiero.

El otro, por lo que perdieron de ganar por no haber apostado a la producción.

Terminando el año, el dólar oficial se incrementó en un 14%, ascendiendo desde los 89 hasta los 102 pesos, y quedando claramente por debajo de la inflación.

Así las cosas, se está comenzando a recuperar el poder adquisitivo de nuestra moneda, con la siguiente demostración: Un monto de 60.000 pesos equivalían a 674 dólares en diciembre pasado, dividiendo el valor en pesos por el tipo de cambio.

Si ese valor en pesos se coloca a plazo con una tasa superior a la inflación, se hubiese incrementado en más de un 50%.

Para fortalecer aún más esta enunciación, lo elevaremos solamente un 50%, constituyendo un valor de 90.000 pesos.

Ahora, al tipo de cambio oficial, eso equivale a 891 dólares, demostrando la hipótesis precedente.

De esta forma, que la devaluación sea menor a la inflación, sirve para suavizar una causa inflacionaria, pero además para fortalecer el ahorro en pesos, declinando la conveniencia por el ahorro en dólares.

Entretanto, y para evitar comentarios desafortunados, se recuerda que el tipo de cambio se está manejando en términos competitivos. Por otro lado, indudablemente, urge conveniente desacelerar la tendencia inflacionaria.

En este sentido, el INDEC acaba de publicar la tasa mensual de noviembre: 2,5%, que anualizado equivale al 35%.

Queda a las claras que frente a una inflación interanual acumulada del 51%, la misma está bajando, lo cual alimenta expectativas favorables sobre la conformación de una estructura monetaria y cambiaria estable, confiable y predecible.

En consecuencia, parece lucir saludable para satisfacer la propuesta de Cristina acerca de ir eliminando el sistema bimonetario.

 

JD/

NAC&POP: (*) Julián Denaro, economista (UBA), columnista económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/