La formación especulativa de precios, y el fogoneo devaluatorio son las dos principales causas de inflación

EL SAQUEO PERMANENTE DE LAS CORPORACIONES DOMINANTES

Por Julián Denaro*

Las corporaciones dominantes han manejado los precios de forma tal que su enriquecimiento trajo como contrapartida un perjuicio al conjunto de la sociedad. Ahora hay que aumentar las exportaciones con valor agregado, que  generan empleo y mueven el  mercado.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
10/12/2021

El conocimiento de que Argentina tuvo durante este año el mayor superávit comercial de los últimos ocho años, cercano a los 13.000 millones de dólares, siendo el mayor desde el 2013, nos convoca a reflexionar acerca de los casi nulos efectos de semejante ingreso neto de divisas sobre el bienestar de quienes dependen de un sueldo para comer y vivir dignamente.

Si bien es cierto, favorablemente, que la recuperación de la actividad incorporó miles de puestos de trabajos formales e informales, por cuanto quienes pasaron de desocupados a ocupados perciben una significativa mejora en su nivel de vida.

Empero, quienes ya tenían un ingreso y esperaban una mejora en el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones no percibieron mejora alguna hasta el momento.

Como se ha descripto en publicaciones precedentes, las corporaciones dominantes han manejado los precios de forma tal que su enriquecimiento trajo como contrapartida un perjuicio al conjunto de la sociedad.

Por cierto, la formación especulativa de precios, así como el fogoneo devaluatorio que favorece a los más ricos, son considerados por muchos analistas como las dos principales causas de inflación, que pareciera ser el escollo más complicado para mejorar los ingresos reales, ya que los ingresos nominalmente deberían subir por encima de la inflación.

Sin embargo, en el transcurso de este artículo habremos de atender otros temas igualmente relevantes que atentan contra el bienestar general.

Por un lado, la mirada sobre el superávit comercial se erige como primordial, ya que cualquier cosa que haya que solucionar, es más posible en condiciones en las que ingresa al país más plata de la que sale.

Respecto a este asunto, se considera un acierto la visión de incrementar las exportaciones desde los 70.000 millones de dólares actuales hacia los 100.000 millones en pocos años.

Esto sería producto de aceitar la coordinación entre producción primaria y agroindustria, ampliando el valor agregado en la composición de exportaciones, pero también de aumentar la participación exportable de otros sectores estratégicos.

La matriz energética tiene para nuestro país un notable potencial, a raíz del aprovechamiento de Vaca Muerta, el desarrollo del hidrógeno verde alimentado por nuestra tan potente energía eólica, adicionalmente potenciar la expansión de la energía eléctrica proveniente tanto de nuestras represas como de nuestras centrales nucleares, y también debe considerarse al sector minero industrial con el litio al frente.

Asimismo, la economía del conocimiento viene desarrollándose en nuestro país a toda velocidad, teniendo un saldo sectorial positivo en exportaciones de software, al mismo tiempo que se destaca el reimpulso del programa espacial que trae réditos en lo comunicacional, satelital y financiero con un retorno importante.

La precedente descripción, a resumidas cuentas, significa que para sostener y aumentar el superávit comercial, dicho en criollo, hay que aumentar las exportaciones con valor agregado, que a su vez generan empleo y mueven el mercado interno.

Del mismo modo, se ha dicho que lo conveniente para bajar el precio de la carne es aumentar la producción de 3 a 5 millones de toneladas, lo que a su vez ampliaría significativamente los saldos exportables y por ende el ingreso de divisas.

Pues esta explicación resulta útil para contestar a las propuestas desfavorables tanto de la ortodoxia como de las sugerencias del Fondo Monetario Internacional.

Ellos nos sugieren que subamos el precio del dólar, diciendo que al subir el tipo de cambio se encarecen las importaciones y ganan competitividad las exportaciones.

Empero, primeramente se olvidan de que la política arancelaria y la administración del comercio exterior sirven para esos fines, y además se recuerda que en este mismo siglo, cuando el gobierno de Duhalde llevó el precio del dólar de 1 a 4, la balanza comercial no mejoró tanto como con el gobierno de Néstor Kirchner, que tuvo el dólar constante en 3 pesos.

Es decir, las decisiones de política económica son las que conducen la economía, y no las variables de mercado.

Ellos nos dicen que hay que ajustar el dólar con un término en inglés, nos dicen que tenemos que hacer “crawling peg”, cuyo significado vendría a ser algo así como que el precio del dólar se tiene que ajustar arrastrado por las demás variables de mercado.

Pasando en limpio, nos aconsejan que ajuste el mercado en vez de hacer política económica.

Pero encima, cuando nos vienen con un término en inglés, conviene desconfiar de inmediato.

Hablemos bien, como dice el cabezón Ruggeri, de quien se cita un diálogo con el pollo Vignolo en un programa televisivo.

El pollo le preguntó al cabezón si le gusta el brunch (cuya pronunciación sería algo así: branch).

Ante esto, el cabeza le pregunta que no sabe qué es eso, que le explique, tras lo cual el pollo le dice que es eso que se come antes de la cena.

El cabeza, riendo, dice: “Ahhhh, la picada!

Hablemos bien!

Si yo digo – eh, loco, vamo’ a comer la picada – todos vienen contentos a comer picada, en cambio, mirá si digo – ché, vienen al branch? – por favor!

Hablemos bien!

Y para los que quieren hablar así que se vayan a Norteamérica, nosotros hablemos bien!”.

Bueno, al menos hablemos bien para que nadie nos quiera engañar con cosas raras que no entendemos.

La explicación económica del engaño es que la suba del tipo de cambio elevaría los precios fogoneando la inflación, con lo cual aumentaría la pobreza y bajaría el salario real.

Pero además, se elevaría el costo de la importación de bienes de capital, maquinarias e insumos para el desarrollo industrial, obstaculizándolo y, por si fuera poco, aumentando la dependencia, ya que la recaudación del Estado es en pesos, lo que la reduce en dólares, volviendo cada vez más impagables los compromisos con el exterior.

Ahora sí, luego de contestarle a la ortodoxia y al FMI, metámonos en describir problemas adicionales.

De un superávit comercial acumulado de 19.000 millones de dólares durante estos primeros dos años del gobierno de Alberto Fernández, nos quedó un superávit de Cuenta Corriente de tan sólo 8.000 millones.

Esto quiere decir que el resto de las cuentas de la balanza corriente nos trajo una pérdida de 11.000 millones de dólares.

La Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos está conformada por la cuenta Mercancías, que es la Balanza Comercial, vale decir, Exportaciones menos Importaciones, la cuenta Servicios, compuesta esencialmente por Turismo y Transporte, y la cuenta Rentas, que incluye intereses, utilidades y dividendos. A partir de que a causa de las restricciones por la pandemia no hubo mayores pérdidas por la cuenta Servicios, atendamos a la cuenta Rentas.

Por un lado, no olvidamos que existe un drenaje permanente consecuencia de la enorme extranjerización de nuestro país, que consiste en el retiro de ganancias (utilidades y dividendos) por parte de empresas extranjeras operando en nuestro país.

Pero el punto a atender, según un informe de Raúl Dellatorre, es la deuda privada total con el exterior, que suma cerca de 80.000 millones de dólares, casi el doble que la deuda con el FMI, de los cuales 35.000 millones tienen como acreedor a una empresa del mismo grupo económico, mayormente su casa matriz.

Es decir, se produce un mecanismo que podríamos denominar “autopréstamo” como trampa para succionar intereses.

Terrible.

Y a eso se le suma la pérdida de intereses a través de Bancos y Grandes Exportadores, los que prácticamente completan el monto de la citada deuda.

En este cuadro de situación, se requiere que el gobierno tome las riendas incrementando los controles, con vistas a reducir este modo de succión permanente.

Al mismo tiempo, y conociendo los enormes condicionamientos ocasionados por la negociación aún en curso con el FMI, se tiene presente que Soberanxs, el espacio político conducido por Boudou, Mariotto y Alicia Castro, propuso al gobierno de Alberto Fernández solicitar una auditoría a la Asamblea General de las Naciones Unidas que eleve el asunto a la Corte Internacional de Justicia, en virtud de la ilegalidad e ilegitimidad del mayor endeudamiento de la historia.

 

JD/

NAC&POP: (*) Julián Denaro es un economista (UBA), columnista económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/