La militancia del campo nacional y popular, está entrampada por las condiciones adversas a nuestra utopía

ENTRAMPADXS

Por Pablo Bonastre (FOTO)

Una mayoría de nuestro Pueblo degradado en su vocación de lucha en defensa propia, vota a su enemigo o consiente posibilismos. Dispuesto mansamente a la colonia y a resignar la Patria. Ese es el dramático corolario de este proceso: Estamos por perder la Patria.

Por Pablo Bonastre

Las Novelas de Bonastre

08/12/2021

Como otras tantas veces, la militancia del campo nacional y popular, entrampada por las condiciones adversas a nuestra utopía.

Por los contenidos efectivos de la realidad que se quiere transformar.

Por los titubeos, indefiniciones y confusiones de nuestra propia dirigencia institucionalizada.

Un escenario de democracia formal, a la medida de los depredadores, que no dudan como nosotra/os, en retorcerla, faltarle y acomodarla a la horma de sus tropelías.

Una amplia mayoría de nuestro Pueblo degradado en su vocación de lucha en defensa propia, que vota directamente a su enemigo explotador o consiente inocuos posibilismos.

Dispuesto mansamente a la colonia y a resignar la Patria.

Porque ese es el dramático corolario de este proceso, estamos por perder la Patria.

Así las cosas se nos empuja a la marginalia de la militancia testimonial, denunciando, alertando, vociferando descontento e indignación, pero en los márgenes del poder, fuera de su disputa efectiva.

El sistema sabe como tratar con este modo de dignidad residual que no le hace mella.

Baste recordar la cantidad de marchas y el consignismo de los sectores propios de esa marginalia, a la izquierda de nuestra pantalla.

Me niego a ese lugar.

Si habremos de patalear deberá ser en el corazón de nuestro campo, por enturbiado que se encuentre.

Es ahí donde se deberá sembrar el descontento, no afuera.

Apuntalando a la/os compañera/os que surfean entre el disciplinamiento a una gestión administrativa de «la mierda que es» y aún así, empujando en lo que pueden el direccionamiento correcto de su transformación.

Me niego a marchas «alternativas», por justas que fueran, si no es en el medio de las propias.

Si habrá de darse «testimonio» y sembrar sobre caminos a seguir, que sea pegados a la disputa efectiva, con sus idas y venidas y no en el cómodo lugar de preservar la pureza del esclarecimiento.

Prefiero el repliegue a los alrededores cotidianos, al tejido trabajoso en la sordera ambiente, que a alimentar la catarsis principista.

Si no creemos en la democracia sostenida vayamos a la Plaza de su festejo a decirlo.

Si no creemos en «la razonabilidad» de pagar la estafa de la deuda que sea con carteles entre las columnas mismas de la/os compañera/os que se allanan a concesión.

No en otros días, ni junto a otras cosmovisiones ajenas al imaginario del Movimiento Nacional.

PB/

 

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