Con Ciro Annicchiarico, Rodolfo Casals, Luis Dib, Silvia Rojkés, Rocco Carbone, Emanuel Correa y Ana Etlis.

LA CONVERSACION ENTRE AMADO BOUDOU, EDGARDO MOCCA, RICARDO ARONSKIND Y MAS.

por Juan Vallerga*

Tenemos que ser capaces de bancar al Gobierno porque es nuestro Gobierno. Hemos resistido cuatro años a la pandemia macrista para que el Frente de Todos se constituyera como tal y ganara las elecciones. Bancar y criticar.Expresarlo en la calle.

NAC&POP

5/11/2021

 

Juan Vallerga: Buenas noches a todos y todas a una nueva conversación sobre coyuntura política.

Creo prudente y pertinente retomar muchas cuestiones que se fueron conversando desde que abrimos la sala hace ya algunos minutos, así como las cuestiones políticas y económicas.

Edgardo Mocca: Sí, me parece bien.

Yo me tomé los 30 segundos últimos, cuando me enteré de que Amado no venía, para elaborar una sesuda intervención sobre la coyuntura política y paso a exponerla.

Más que describir acontecimientos, quisiera pensar en términos de rumbos políticos.

En términos de rumbos políticos en tal modo que el resultado de las elecciones que, por supuesto, todos esperamos con mucha atención y estamos haciendo lo posible cada uno en su manera, en su modo para que las performas del Frente de todos mejoren.

Estamos pensando en eso, pero creo que tenemos que elevar la mirada para pensar en cosas muy fuertes que se están discutiendo, que estamos discutiendo nosotros. a mi modo de ver, el principal tema que nosotros estamos discutiendo es la unidad.

Directa o indirectamente las opiniones, las críticas, los apoyos, los reforzamientos, todo converge en una discusión sobre la unidad.

Alguien, creo que era Rodríguez Saá, no creo que Gioja, “Unidad hasta que duela” y cuando uno está previo a una elección como la que teníamos en el año 2019, el dolor de la unidad se relativiza porque el drama, la pasión, lo que nos estábamos jugando en ese momento, habilitaba la idea de cualquier cosa con tal de sacarnos a esta gente del Gobierno y en ese momento la intervención de Cristina desató, desbloqueó una situación que estaba bastante compleja porque la derecha había logrado dividir y no había dividido en cualquier lado, había dividido en torno del núcleo duro.

Había dividido de modo que si era Cristina no había que estar adentro de eso, en todo caso, que no fuera Cristina.

Había un sí o no, una especie de juego de timba.

Si querés Cristina va Cristina, va Cristina sola y sino no va, entonces con una mirada histórica, con una perspectiva estratégica que Cristina decidió lo que decidió.

Hoy en el fondo lo que se está discutiendo, y eso hay que sincerarlo ‒me parece a mí‒, sincerárnoslo nosotros, no estamos hablando de que alguien nos esté mintiendo, sino de nuestras conversaciones, de lo que estamos hablando es de si hicimos bien, es de si hicimos bien porque cuando se hace la lista, la lista de lavandería sobre las cosas buenas y las cosas malas que ocurrieron en estos meses, a veces, se hace con abstracción del contexto, a veces, se hace con la abstracción del legado terrible que dejó Macri y de la experiencia casi tan terrible como esa que es la pandemia.

No sé cuál de las dos es más terrible, cada una es terrible en su género.

Desde el punto de vista sanitario era terrible esperar algo peor que la pandemia y desde el punto de vista político era difícil pasar por una experiencia peor que la experiencia del gobierno de Macri.

Después que las cosas suceden la memoria tiende a debilitarse y entonces hoy aparece la pregunta: ¿La unidad fue eficaz?

¿La unidad era para esto?

¿La unidad debe ser conservada?

¿O debemos despejar la ruta de interrogantes menores y concentrarnos en armar lo que ahora lo que algunos llaman la fuerza propia?

La orga, que reivindique la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que reivindique la comunicación en los tiempos de Cristina Kirchner y de Néstor, que reivindique la recuperación de YPF, que reivindique la recuperación de los fondos de pensión, o sea, una unidad que asegure el contenido, el programa, la estrategia.

Yo lamento decir que esa es una visión utópico-reaccionaria de la política que tiene las apariencias de una voluntad revolucionaria y de un desafío de status quo heroico y que en realidad es una política regresiva y reaccionaria.

Cuando estuvo acá Oscar Laborde ‒lo vamos a traer a Oscar Laborde, por lo menos yo tengo muchas ganas de escucharlo‒ porque él hizo un análisis, por ahí un poco rápido, pero un análisis de las experiencias, de las batallas políticas que se están librando en la región, y la conclusión que creo que es provisoria ‒Oscar no creo que pretenda que sea una conclusión histórica y definitiva‒, pero bueno una conclusión muy interesante desde el punto de vista de la coyuntura política que ahí donde se abrió un proceso de unidad, unidad que incluye el acercamiento mutuo de fuerzas históricamente contradictorias como ocurrió, por ejemplo, hace poco en Perú, entonces siempre aparece alguien que dice: “—Che, pero mirá que ahora Perú parece un despelote”.

Claro, se está esperando, como decía John William Cooke refiriéndose al Partido Comunista en la época del peronismo: “Se está esperando una revolución que se haga con el compás y el tira líneas”.

Una revolución pensada y ejecutada con arreglo a los cánones y la mala noticia es que la revolución y en general la política no tienen ningún canon.

El único canon que tienen es la acción de las personas, la acción de la gente sencilla y la acción de los líderes.

Ahí empiezan y terminan los misterios de la política y no hay ninguna ruta asegurada.

No hay ninguna cosa que podamos hacer para asegurar que la línea en la que nos movemos nosotros no haya gente vacilante, no haya gente hostil, no haya traidores, eso es una especie de utopía infantil, utopía de estar los bueno y cuando uno va despejando el camino de quiénes son los buenos, va viendo que estamos en el mundo de los seres humanos.

El mundo de los seres humanos es un mundo que no se divide en buenos y malos, la política no se divide en buenos y malos.

Entonces hoy hay en escenas ‒lo digo no para entrar porque no voy a entrar, porque no tengo algo organizado para decir pasó esto el lunes, esto el miércoles, no pasó nada organizado, estoy supliendo una inesperada ausencia‒, cuando se mira la realidad y se lo ve a Máximo Kirchner reunido con Massa no faltan los compañeros que digan: “— ¿Che, pero te parece a vos Massa que hizo tal cosa en 2013, que hizo tal otra en 2015, te parece a vos?”.

Para explicar eso hay que ir al ABC de la política y la otra cosa es el remedo histórico, el peronismo mítico, ese es otro tema que tenemos nosotros en las alforjas, el peronismo mítico quiere decir el peronismo fuera de la historia, los seguidores de Perón fuera de la historia.

El 17 de octubre del 45’ mito político, cuando digo mito no estoy hablando de algo malo, Maquiavelo fue el gran creador de los mitos políticos ‒y Antonio Gramsci fue un gran seguidor de Maquiavelo‒, no hay políticas sin mitos y bienvenido sean los mitos y conservemos los mitos, pero sepamos que el mito y el devenir político real son cosas diferentes.

Hubo un Perón que nacionalizó, un Perón que recuperó, un Perón que puso a raya a los norteamericanos y también hubo un Perón que dialogó con los norteamericanos, que apoyó a los norteamericanos, que arregló cosas con los norteamericanos que hoy horrorizarían a buena parte de nuestros apoyos viendo cómo se refiere, como nos referimos, a veces, con lo que está ocurriendo con el gobierno de Alberto Fernández, con algunos ministros, con algunas cosas.

Si hacemos una lectura escrupulosa de los pasos que dio y dejó de dar Perón como los pasos que dio y dejó de dar Fidel Castro, como los pasos que dio y dejó de dar Hugo Chávez, ejemplifico con Perón porque es el gran liderazgo político, el gran ordenador, incluso, un ordenador por encima de las diferencias ideológicas porque acá mismo hay personas en este espacio que no militaron en el peronismo desde sus orígenes.

El que está hablando es alguien que pertenece a esa grey.

Entonces yo creo que hay que empezar a pensar en los grandes ejemplos revolucionarios, en los grandes ejemplos transformadores y verlos en su esencia contra la historia.

Yo les pido, ya que estamos en tren de improvisar, que Mario haga unos minutos de improvisación sobre la experiencia China o, incluso, sobre la experiencia rusa.

Hay compañeros que, por ejemplo, desconocen que la revolución rusa después de expropiar toda la tierra, devolvió una buena parte de la tierra para resolver una crisis grave que se había provocado, un caos que se había provocado en la economía rusa, en algo que se llamó La nueva política económica.

Entonces volvieron los patrones del campo, los dueños de la tierra a tener su mando sobre la producción, la producción agrícola.

Yo creo, yo tengo, ya hemos conversado muchas veces, respecto de muchas cuitas de lo que actuó el Gobierno hasta acá y yo creo también que son justos los señalamientos que hizo Cristina Kirchner después del resultado electoral.

Lo habíamos hecho de alguna manera, algunos ministros los teníamos en la mira todos nosotros, pero me parece que estamos en un momento en el que tenemos que pensar muy bien qué es lo que se está jugando.

Lo que se está jugando no es este Gobierno o un Gobierno de centro derecha más o menos respetuoso, más o menos amigable, más o menos elegante.

Lo que se está jugando es nosotros o la derecha dura, la derecha que no hace falta que Milei sea presidente, la derecha que sigue a Milei que encontró la veta, la veta del odio, la guerra de la descalificación, la veta de una guerra civil virtual donde abrir la boca puede costarte la muerte civil ‒por ahora la muerte civil‒, eso nos estamos jugando.

Yo estoy dolido porque Milagro Sala esté presa, estuve con ella, la conozco, sufro mucho la prisión de Milagro Sala y al mismo tiempo digo: ¡Ojo, porque lo que vienen es la prisión de muchos si esto no termina bien!

Si esto no termina bien, los luchadores por la libertad de Milagro Sala, tenemos que luchar por la libertad de Milagro Sala en formas y en tiempo que no conduzcan a una derrota donde la experiencia de Milagro Sala se multiplique por miles.

No estoy haciendo terrorismo comunicativo, no es mi especialidad, yo trato de eludir estas instancias porque siempre siento que hay una apelación un poquito delicada a la sensibilidad de los compañeros y las compañeras.

Yo no quiero psicopatear, no quiero chantajear, quiero, simplemente, reflexionar en qué instancia de definiciones de poder estamos.

Entonces yo creo que nosotros, la reunión de los jueves, La 18 de mayo, tenemos que ratificar el espíritu que nos constituyó, ratificar el espíritu y que está en el propio nombre, en la propia fecha que evocamos.

La fecha del 18 de mayo está unida a un acto histórico de construcción estratégica que no tiene ningún antecedente ni en el país, ni en el mundo, que una emisora, una misma persona de emisora, se proclame vice presidenta y elija a quién va a ser el presidente.

Yo invito a cualquiera que haya pasado por la carrera de Ciencias Políticas, no de la Argentina, sino del mundo, incluso, de los alrededores del mundo, a ver dónde se encuentra un antecedente de esto.

Entonces pasaron cuatro años, pasaron tres años, no, dos años pasaron ‒me estoy saboteando yo mismo‒, en dos años hay compañeros y compañeras que piensan que esa experiencia está agotada.

¿Por qué?

Porque, sobre todo, porque perdimos la elección el otro día.

Porque, si vamos a rasguñar un poquito, porque si vamos a poner las uñas un poquito, muchos de los que hoy están cuestionando el discurso del 18 de mayo, no estuvieran cuestionándolo si hubiéramos ganado, ampliamente, las elecciones como algunas encuestas lo auguraban.

Esto hay que reconocerlo y nuestro propio estado de ánimo, mi estado de ánimo también está tocado por esa inesperada derrota.

Después de la derrota, después que termina el partido y nuestro equipo perdió, el director técnico es un fracaso, el wing derecho tiene que ir a laburar y así…»hay que despejar el camino de la gente que no sirve», eso es muy humano, pero la política es humana y al mismo tiempo tiene una tensión permanente para superar lo humano.

El político no puede ser, simplemente, una persona un «Opineitor» que cuando las cosas van bien opinan en un sentido, cuando las cosas van mal opinan en otro sentido, tiene que haber un rumbo estratégico y yo creo que se lo está construyendo, yo creo que la experiencia que se está haciendo con todo el dolor y con todas las dificultades, y con todos los errores, es un aprendizaje político para todo el pueblo argentino y, especialmente, para el pueblo que estamos de este lado.

Después está la cuestión que estuvo tratada en algunas reuniones nuestras de los jueves, la cuestión de lo que Cristina anunció como un gran contrato social de responsabilidad ciudadana, así fue como lo llamó la primera vez que lo anunció, por primera vez, en la Feria del Libro en oportunidad de presentar su libro.

Eso ha estado, incluso, hace poco hicimos una conversación sobre la base de una intervención central de Claudio Scaletta y tuvimos un debate intenso, un debate crítico, nadie aprobó a libro cerrado las cosas que trajo Claudio, pero yo creo que fueron cosas muy inteligentes, muy interesantes y que el solo hecho de discutirlas ‒aunque no acordemos, aunque no estemos de acuerdo‒, implica un crecimiento intelectual y político porque hay cosas en las que no nos vamos a poner de acuerdo porque todos estamos atravesados por deseos, por demandas, por cosas que no nos hace fácil entrar en una zona de acuerdo, sobre todo, porque las derrotas no se llevan muy bien con los acuerdos.

Yo no tengo memoria de una fuerza política que después de una derrota electoral haya salido a reforzar acuerdos, en realidad eso no ocurre.

Lo que ocurre es que se buscan causas y las causas, el modo más sencillo de entre comillas “encontrar las causas”, son descalificar los actos y descalificar las persona.

Yo no digo que no haya cosas que haya que descalificar, que haya cosas que reformar, que haya cosas que modificar.

Todos hemos estado conversando cuando fue el caso de «Vicentín», hemos discutido el tema de la llamada «Hidrovía», hemos reclamado la libertad de los presos en solicitadas de multitudinariamente apoyadas, o sea, que no somos una fuerza pasiva que está al servicio de un Gobierno o de un funcionario.

Somos una fuerza crítica, una fuerza transformadora, una fuerza no conformista, entonces ejercemos ese rol y, por lo menos, en mi horizonte, está seguir ejerciéndolo, pero ejercerlo sin pedir nada extraordinario, aunque es pedir mucho que es con inteligencia, pedirnos a nosotros mismos inteligencia para pensar la política.

En estos días apareció una denuncia, digámoslo así, que presentaron en común Tomás Méndez y Alicia Castro, sobre lo que sería un papel que expresa lo que el Fondo quiere arreglar.

Como yo ya hablé sobre eso y Méndez me contestó en algún lugar, quiero aclarar que yo no tengo una certeza de que eso es una mentira.

No tengo la certeza de que eso sea una mentira, ahora bien, tampoco tengo ninguna certeza de que eso sea verdad.

De lo que yo estoy hablando es de cómo se presentó eso, qué enfoque acompañó la presentación de eso, que es un enfoque que el título, cualquier oyente cualquier televidente el título que le pone es “El Gobierno nos está entregando”, ese es el título real de la noticia, después si es cierto lo que…, porque, finalmente, yo no tengo ninguna duda de que el ideal del FMI sería ese documento que se hizo circular y peor también, peor.

No sé si peor, porque, no sé, si sería algo peor que hacer ese documento, pero si hubiera algo peor también lo puede firmar el FMI.

Ahora, la forma y el modo en que se presenta esa real noticia ‒admito que pueda ser real que haya un papel o que haya habido un papel‒, me parece que el tráfico de estados de ánimo, las psicopateadas comunicativas hay que ahorrarlas porque escuchando algunas de las cosas que circulan entre gente, habitualmente, consideramos propios, gente del palo, digamos, uno dice bueno si estos que son del palo dicen esto, cómo será la cosa…

Ahora, ¿Eso quiere decir que yo sea partidario de ocultar verdades para no desanimar al pueblo, para no desanimar la fuerza propia?

No, no, los que me conocen, más o menos ustedes me conocen, yo he dicho y digo cosas desagradables, hace poco tuve la oportunidad de someter a crítica la política de los medios de comunicación que tiene el Gobierno.

La premisa de que los medios de comunicación pública no tienen que hablar de política fue una premisa, absolutamente, equivocada, a tal punto, que la televisión pública lo está modificando y un compañero de La 18 de mayo, Pablo Caruso, es uno de los protagonistas esenciales de este proceso, en el programa «Desiguales» que es un gran programa de televisión.

Pero eso no quiere decir que si a mí me preguntan si está bien que el Estado se abstenga de hacer comunicación política, yo digo terminantemente que no, porque, además, es imposible, si vos pasás al Pato Donald en lugar del programa Desiguales, estás haciendo política también.

También estás haciendo política, estas transmitiendo un mensaje, estás retirándote de la lisa de discusión que está en el pueblo y que por más que vos digas hay que terminar con la grieta, eso son frases…

A mí me gustaría que, como dice Cristina, hubiera un gran contrato social, pero para alcanzar ese contrato entre los argentinos, por lo menos entre una gran mayoría ‒porque los interesados en ese tipo de acuerdo sería una gran mayoría en todo el país‒, para llegar a ese punto hay que pelear, hay que pelear.

Primero viene la pelea, el “Bisonte” Alende dijo un día: “Primero viene la lucha, después la victoria y después la paz.»

«No se puede empezar al revés, empezar por la paz porque la paz los enemigos la toman como la rendición incondicional.»

Yo estoy muy de acuerdo en la discusión política, yo estoy muy de acuerdo con la discusión entre nosotros.

Trato de ser muy respetuoso por las opiniones distintas y sé que entre ustedes, las hay, opiniones distintas a las que estoy enunciando, pero quiero decir, además, que los argentinos y argentinas creo que tenemos que aprender de las experiencias.

En mi caso cuando digo la palabra «aprender», cuando digo la frase «aprender de las experiencias», no puedo menos, como le pasará a cualquiera de ustedes, de pensar en mi propia experiencia,  mi propia experiencia militante, de mi propia experiencia política de los años que van desde El Cordobazo hasta el Golpe del 76’.

Nosotros tocábamos el cielo con las manos, estábamos convencidos de que el país se transformaba de un modo revolucionario y se desarrolló en el interior de esa gran expectativa, de esa extraordinaria experiencia juvenil, una corriente, una concepción de los cambios, de las transformaciones políticas desgraciada.

La idea de que el fusil puede mandar a la política y de que siempre es posible, aunque las correlaciones de fuerzas sean hostiles, siempre es posible jugar a todo o nada.

Entonces yo esa experiencia la tengo muy presente, no para tener miedo ni para atemorizar a nadie, sino para reflexionar creativamente.

Yo tengo mucha confianza de que vamos a salir de esta situación.

No puedo hacer ningún pronóstico electoral porque no tengo encuestadoras y hay personas que hacen pronósticos sin tener encuestadoras, pero yo no los hago.

Simplemente deseo que nos vaya mejor, si fuera posible dar vuelta a la elección, si es por pedir, si es por los deseos, yo deseo ganar la elección, pero por lo menos deseo que nos vaya mejor que la vez anterior y, sobre todo, deseo que el día siguiente a las elecciones nos encuentre serenos.

Alegres nos encontrará si el resultado nos gusta, pero serenos.

Si tenemos que discutir, si tenemos que criticar, si tenemos que pelearnos, pelearnos, discutir lo que haga falta, pero mantener siempre los puentes activos.

No romper los puentes y no empezar, en nombre de mejorar la experiencia, a pulverizarla.

Bueno, eso fue lo que se me ocurrió Juan.

Juan Vallerga: Bueno, si te hubiera dado cinco minutos por ahí hubieras estado hablando hasta las 10, entonces por ahí seguías.

Edgardo Mocca: Si me hubiera preparado, por ahí me sale un poco mejor, pero no mucho.

Juan Vallerga: Gracias Edgardo y uso la intervención tuya para darle la palabra al querido Rodolfo Casals.

Rodolfo Casals: Hola. ¿Se escucha bien?

Juan Vallerga: Sí.

Rodolfo Casals: Hoy me preparé técnicamente.

Bueno, yo creo que Edgardo plateó varios temas, uno, principalmente, el de la unidad es de mucha actualidad e hizo bien en exponer los términos polémicos porque me da la impresión de que tenemos 10 días de intensa actividad para tratar de mejorar la performance electoral y creo que esta actividad es la forma de prepararnos para poder asumir el resultado de la mejor manera, como decía él, con serenidad y con capacidad de análisis de cómo seguir.

Yo creo que el tema de la unidad da para hacer un seminario porque, evidentemente, cada discusión política lo plantea y todos los planteos son, como cada situación política, distintos, entonces es muy difícil hablar en general.

Lo que se puede decir en general son verdades de perogrullo, o sea, que nadie va a la unidad si puede lograr el objetivo sin hacerla y nadie deja de hacerla o intentarla si no puede lograr sus objetivos o evitar a lo cual contraste solo.

Pero eso es una generalidad.

Tal vez el dato genérico más importante es que, además de la voluntad, además de las reglas de juego que tiene la unidad, además de factores emocionales y personales que intervienen o no en las políticas de unidad, además de todo eso hay un fondo de correlación de fuerzas que determina la unidad.

Para no hablar de otros mundos y de otros tiempos, yo creo que la unidad que se logró en 2019 tenía un montón de datos, pero tenía uno que era central que era la fuerza electoral de Cristina que se había demostrado en una derrota, no en un triunfo, en la derrota que tuvo en la provincia de Buenos Aires, frente a Bullrich en el año 17’.

Sin eso, indudablemente, estas alternativas que planteaba al principio Edgardo de que no esté Cristina, estaban a la orden del día.

Es más, Massa dijo: “Si sale Cristina yo salgo nuevamente a intersectarla”.

Por eso la situación hoy hay que analizarla con esos mismos parámetros, nosotros no podemos comparar esto con los parámetros del año 19’ porque han cambiado, se han modificado cosas.

Podemos no estar de acuerdo en qué cosas se modificaron, pero hay que medirla así.

Por ejemplo, ¿quién está poniendo en riesgo la unidad hoy?

Bueno, acá se mencionó, hay compañeros nuestros, compañeros, incluso, algunos muy cercanos que forman parte de nuestro mismo grupo de trabajo que están en una actitud poco responsable.

No creo que haya que decir que haya que desarmar el Frente de Todos porque eso sería una ilógica, sería una forma de ver la política…, bueno, que no la voy a calificar, pero sí en una actitud que yo creo que tenemos que ayudar a evitar, que es la actitud de cargarle todo a Alberto, de desgastar sin querer la personalidad de Alberto que es ni más, ni menos el presidente de la nación.

Por lo tanto me parece que eso es un error, eso no ayuda porque de hecho nos sumamos, se suman algunos compañeros a la campaña de la derecha, a decir:-«Acá no hay presidente, la de verdad es la otra, entonces que…, esto no funciona porque es bicéfalo, en fin, todas las cosas que sabemos.

Pero me parece que el peligro para la unidad no viene de ahí, me da la impresión de que no viene de ahí.

El peligro para la unidad viene porque hay sectores en el Frente de Todos en lo político, lo sindical, en los distintos aspectos que, por un lado están recibiendo presiones, es evidente que las están recibiendo y por otra parte es que, a veces, reaccionan en contra de las mismas decisiones que toma el Gobierno.

Para ser concreto,

Uno de los datos centrales de la acción de Gobierno en estos últimos 20 días ha sido sin dudas la designación del nuevo Secretario de Comercio.

La designación de Roberto Feletti, las medidas que ha tomado, las que amenaza por tomar y el respaldo que el Gobierno organizó alrededor de la figura de Pelletti reuniendo gobernadores, intendentes, el Gabinete en su conjunto, muestran, indudablemente, un éxito de la unidad.

Sin embargo, el ministro Kulfas que se supone que es el superior de Pelletti salió a relativizar de entrada el «control de precios».

Habló de que los precios y la canasta familiar son un factor más dentro de un cosmos que determina la inflación en el país, o sea, las diferencias políticas se expresan, las diferencias políticas están y lo que ponen en riesgo es que las diferencias políticas no traben la acción del Gobierno o la desvíen hacia caminos inconducentes.

Para garantizar la cuestión fundamental que estableció la propuesta del 18 de mayo que era sacar al país de la crisis, y generar un círculo virtuoso de recomposición del tejido social, convertirla, como se dijo, en una Argentina productiva y más justa, y a partir de ahí se abrió un horizonte  para los que pensamos que la solución verdadera tiene que ver con cambios estructurales, mucho más posibles.

Esos objetivos están en riesgo y la discusión alrededor de esos objetivos y las presiones que se están recibiendo son las que ponen en riesgo la unidad.

Además, negar que está el riesgo sería un error porque es evidente en la crisis postelectoral que fue una crisis en crudo, se manifestó, incluso, públicamente.

Las cosas que según un determinado periodista le decía Alberto de las presiones que estaba recibiendo para romper con el kirchnerismo.

Por eso, yo creo que nosotros tenemos analizar la coyuntura con este eje, con el eje de la unidad. porque el eje de la unidad es el eje de la cuota de poder que hoy tenemos y el programa del poder es el programa fundamental de toda transformación revolucionaria, reformista o de lo que fuere.

Por lo tanto, me parece bien analizarlo desde ahí.

Yo creo que el primer análisis que tenemos que hacer es que con la unidad que hoy tenemos no alcanza.

Que el hecho de que el factor unidad política, el encolumnamiento tras esa unidad política con mayor o menor entusiasmo, con determinados factores sociales como pueden ser la CGT, la CTA, los grupos de derechos humanos, etc., etc. y la capacidad electoral de esa unidad que se demostró con fuerza en el año 19’, pero que no volvió a demostrarse en esta última elección, indica que esa unidad no alcanza.

Acá hacen falta más cosas para que los problemas que planteó el proyecto político el 18 de mayo y la unidad como un dato central de ese proyecto político, puedan ser exitosos, que no fracasen por segunda vez.

Disculpen que hable con rudeza porque si no voy a hablar demasiado largo.

Entonces a mí me parece que una de las cosas que faltan es una mayor participación popular que hoy tiene más posibilidades porque se puede salir a la calle.

Una forma de defender la unidad es eso.

Una forma de que de alguna manera evitar los movimientos laterales de una estructura política en crisis por la derrota electoral y por las presiones que se están recibiendo, me parece que es intensificar la participación popular.

En estos días en la provincia de Buenos Aires, sobre todo en el conurbano, en el cinturón que es lo que más yo conozco, se estuvieron haciendo esfuerzos, realmente, muy grandes buscando el voto.

Es difícil dar vuelta a una elección porque una derrota es un dato político que va más allá de cualquier prédica particular que uno pueda hacer y a toda la población no se puede llegar, pero yo les digo que se estuvo recorriendo los barrios se trabajó a full, se estuvieron haciendo iniciativas.

Acá en el municipio San Martín, acá de donde estoy yo tengo el zaguán lleno de boletas, de papeles, en la anterior tiraban boletas los otros nada más y los compañeros y nosotros hemos salido.

Se ha logrado una cosa muy interesante.

No sé si eso da vuelta a una elección, pero suma un dato más, poner en movimiento la fuerza atrás de una campaña electoral es muy importante, lo mismo que fue tan importante la Plaza de Mayo, lo mismo que fueron importantes las demás movilizaciones, lo mismo fue tan importante que el otro día en la Ciudad de Buenos Aires, no solo estaba el partido obrero con su movilizaciones o algún otro grupo de los que, legítimamente, van a reclamar al ministerio, sino que había CTA de la capital junto con un grupo de fuerzas políticas haciendo una gran marcha ‒porque fue una marcha importante‒ a la COPAL para decirle a este señor Funes de Rioja que hay que respetar los precios, que hay que respetar al Estado.

Bueno, yo creo que eso es ayudar a que la unidad se mantenga y a que se consiga lo que falta.

Lo que falta es más movilización y lo que falta también es seguir rectificando el rumbo, seguir rectificando el rumbo y el rumbo ahora va a tener un desafío enorme que nosotros no lo podemos reconocer.

Yo no sé si es verdad el papel ese del Fondo, lo que sí es verdad es lo que dijo el embajador futuro ‒no sé si llegará a hacerlo‒ de EEUU, pero es indudable que el tema de la deuda, en estos tres meses o cuatro después de la elecciones, va a ser un tema, totalmente, caliente y va a ser un tema que va a determinar el rumbo, va a determinar el rumbo de acuerdo a cómo se encare y a cómo se resuelva eso, va a determinar el rumbo.

Termino diciendo lo siguiente, la pandemia ‒que todo el mundo desde la derecha trata de soslayar y que nosotros, a veces, no lo soslayamos, pero lo tenemos como tácito‒, fue el elemento central que impidió que se pudieran llevar adelante algunas de las rectificaciones mínimas que tenía que tener este país para poder salir de la crisis que nos dejó el macrismo.

No lo podemos desconocer.

Este negocio del fondo, este problema de la deuda, sumado a algunos otros temas como es la voracidad de los factores internos de los grupos económicos, puede ser la tercer pandemia y para nosotros, si no se resuelve bien, porque si no se resuelve bien y no se saca de la línea de pobreza a una parte de la sociedad que hoy está, no se da expectativas de un futuro mejor al conjunto, me da la impresión que nos va a llevar a dificultades políticas muy grandes y a dificultades electorales muy grandes porque delante nuestro no tenemos, como tuvo Cristina 2011, a los socialistas en segundo lugar con 17 puntos, a otro ahí en el fondo con 15.

Tenemos una fuerza electoral que está muy bien ensamblada con los medios, está muy, muy instalada en la población y que nos va a hacer fuerza en cualquier circunstancia.

Termino, ahora sí, diciendo lo siguiente, creo que hay que ir pensando datos nuevos para incorporar al escenario político, como este de la movilización, para poder consolidar la unidad y para poder consolidar lo que falta.

Uno de esos datos yo creo que se está cocinando en distintos laboratorios ‒algunos a cielo abierto.

Son muchas conversaciones para constituir nuevas herramientas políticas, dentro del ancho campo del kirchnerismo, para poder mejorar la performance de este espacio, que a todas luces, es el principal garante de la unidad, es el que más intereses tiene en que la unidad se mantenga, porque es lo único que le da futuro a la idea de cambios -como los que proponemos- como se llevaron adelante en los doce años con Cristina. Gracias.

Juan Vallerga: Gracias Rodolfo. Ahora quiero darle la palabra a uno de nuestros coordinadores Ricardo Aronskind.

Ricardo querido muy buenas noches.

Ricardo Aronskind: Muy buenas noches compañeros y compañeras.

Riquísimas las dos intervenciones previas.

Yo, simplemente, quiero agregar algunas cuestiones que me parecen importantes.

Bueno, yo soy una persona que apoya al Frente de Todos y, al mismo tiempo, critica cosas que se han hecho, sobre todo, critico actitudes que han debilitado, si ustedes quieren, la gobernabilidad o que lo han puesto al Gobierno en una situación compleja.

Creo que algo que tiene que ver con el resultado de las PASO es como una prematura retirada de ayudas muy necesarias en un momento crítico donde me parece que el Gobierno hizo lugar y eso es uno de los problemas que yo tengo con este Gobierno.

Escucha demasiado a La Nación y a Clarín, escucha demasiado al establishment y el establishment lo amenazó al Gobierno en septiembre, octubre del año pasado, lo amenazó en una corrida si seguía el Gobierno en una línea muy buena que había definido que era apoyar y proteger a la mayoría de la población.

El Gobierno este año empezó con un temperamento más prudente, más conservador en materia fiscal, en un contexto que nosotros entendemos que es muy grave socialmente que no da para esas cosas.

Es más, yo creo que una pandemia no debería ser un motivo de moderación, sino lo contrario, un motivo de duplicar el clima de emergencia, es decir, de que se justifican medidas más excepcionales, precisamente, por la pandemia y aprovechando, de alguna forma, un escenario mundial.

Es una gran cantidad de países que toman medidas, absolutamente, extraordinarias, se salen de los libretos y debo decir que desde mi punto de vista este Gobierno se sale muy poco del libreto, muy poco, muy poco.

Es decir, de ninguna forma ‒aclaro‒, lo puedo poner en comparación con lo que era el macrismo que es otro planeta, otro tipo de lógica socialmente perversa.

Entonces mi preocupación ‒y probablemente tiene que ver con algo que señalaba Rodolfo‒ es como desde adentro se incide en cosas que debilitan al Gobierno para fortalecer al Gobierno, para obligarlo ‒si ustedes quieren‒, a fortalecerse.

Por ejemplo Feletti lo tenemos ahora, extraordinario, gran funcionario, gran tipo, una persona con las ideas claras.

¿Hizo falta las PASO para darse cuenta que había un problema severo?

¿Hizo falta?

¿Teníamos que llegar ahí?

Ahí no hubo una cosa de: “—Bueno, a ver hasta donde nuestra gente se banca”.

Y bueno, tuvo un costo, tuvo un costo.

Un cierto inmovilismo con respecto de esta cuestión que tiene que ver, y yo lo vinculo, con cierta actitud muy temerosa con relación a los sectores de poder.

Factores de poder que son impiadosos en la Argentina, no estamos contando nada nuevo, y que no tienen freno ni límite, salvo el que pongamos nosotros.

Yo, personalmente, creo que la pandemia fue un factor de desmovilización hasta cierto punto, en parte hubo una voluntad desmovilizadora o una no voluntad de movilizar y mantener activo nuestro espacio y en discusión.

No nosotros, que creemos en eso, pero en un sentido más general no hubo movimiento de mantener a la militancia y a toda la gente, mucha que participa de nuestro espacio y de mantener activo a nuestro espacio de una forma más activa.

Yo creo que ahí hubo una debilidad que también se pagó.

Recién esto que decía Rodolfo, ahora se está empezando a mover la gente para las elecciones, bueno, pero veníamos en un estado de escasísima movilización y de escasísimo entusiasmo provocado desde adentro.

Entonces el problema que se nos plantea, a nosotros, es cómo incidir para que el Gobierno se defienda, se proteja, nos proteja, enfrente, elija alguna batalla y no desdeñe todas las batallas y al mismo tiempo saber que tenemos una gran cuestión y un gran desafío por delante que es el siguiente, pongámonos en un segundo en la cabeza del futuro embajador norteamericano, que no es él solo el que representa, viene flamante, viene entrenadito, le han bajado líneas, las líneas de ahora, no es que viene y viene con las ideas de Trump.

¿Este es lo que nos dice el gobierno norteamericano?

Esto que nos dice este hombre, es lo que nos dice el gobierno norteamericano.

Que quiere que nos alineemos contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, que quiere que saquemos a China del asunto y a los rusos también.

Por supuesto, como viene siendo la actitud norteamericana hacia América Latina sin ofrecer nada porque no es que EEUU viene con un paquete de inversiones y represas, y trenes bala.

No, no, no, viene con deuda, viene con deuda, lo que es un serio problema para pensar alguna alianza que tenga algún sentido.

Es una alianza que viene mucho más con el palo que con la zanahoria.

Tiene muy poco de zanahoria y muchísimo de palo y el palo yo diría…, porque mucha gente pregunta: ¿Bueno, y qué pasa si no pagamos?

Pasan cosas si no pagamos porque entramos en una serie de contenciosos internacionales diversos, pero yo digo, el principal problema lo tenemos adentro.

Hasta que venga la Sexta Flota va a pasar mucho tiempo.

El problema principal está adentro, está adentro, en los que te mueven el dólar paralelo, en el sistema de medios siniestro que está todos los días planteando que si esto va a ser un Rodrigazo, si Alberto es De la Rúa, están todo el día con eso.

El otro día escribieron: “Bueno, esto se parece a Isabel”.

Están todo el día con eso, más golpista imposible.

Cómo lo tenemos que llamar.

Ahora, nosotros tomamos nota todos los días de esto y a mí me preocupa mucho que veo que en el Gobierno no se toma nota de esto.

Cristina sí, pero la conducción política del Gobierno, que no es Cristina, no lo toma en cuenta esto y no tomó las medidas necesarias.

Porque mi preocupación es cómo está negociando el Fondo con nosotros y si vos estás negociando con alguien que no tienen ningún otro plan que acordar, bueno, vos tirás de la cuerda, vos tirás, vos tirás, vos tirás y nosotros estamos muy desprotegidos en ese sentido porque recién ahora Roberto Feletti está empezando a agarrar un poco el tema precios, recién ahora y después de las PASO está tomando Feletti este tema de los precios y después está el tema siniestro del dólar, del dólar paralelo y de todo ese andamiaje golpista que todo gobierno popular debería saber que tiene que darle algún tipo de tratamiento porque si no estás en manos de los golpistas económicos.

Por eso yo creo que coincido con Edgardo, profundamente, una cuestión que dijo en su momento Scalabrini Ortiz: “No se trata de elegir entre Perón y el Arcángel Gabriel” .

Decía Scalabrini como diciendo, no hace falta un Perón puro para saber que lo que hay enfrente es horrible.

Dicho esto, me parece que el enemigo es más complejo que eso, es más complejo que eso, es, probablemente, apuntar a vaciar el espacio nuestro porque en realidad el enemigo…

Hay una parte del Frente de Todos que no tiene muchos problemas, tiene problemas con otros que somos nosotros, tiene problemas con Cristina, tiene problemas con el patriotismo, tiene problemas con el nacionalismo, tiene problemas con la justicia social, entonces también hay una idea flotando ‒que la expresó de alguna forma Rodríguez Larreta‒ que es armar un Frente del 70% para 2023.

Y cómo se arma el Frente del 70% con todo Cambiemos adentro, entonces están pensando, están contando, están soñando con alguna parte del Frente de Todos, es decir, están apostando a una ruptura del Frente de Todos, que visto desde la perspectiva norteamericana, si en Chile avanzan elecciones donde un candidato progresistas tiene chances importantes de ganar y si en Brasil el año que viene vuelve Lula, bueno, tenés un panorama donde Argentina, Chile y Brasil arman un contexto latinoamericano interesante, entonces digo, desde la perspectiva norteamericana, sacarse de encima este Gobierno del Frente de Todos es interesante.

Es interesante porque es anticiparse a las cosas progresistas que pueden pasar en otros lados.

Entonces, yo creo que el tema es que ellos quieren partir el Frente de Todos, partirlo o vaciarlo, partirlo o vaciarlo, o que nos partamos de alguna forma todo vertical, o vaciarlo, es decir, que la parte de arriba, la unidad por arriba quede y que vayamos perdiendo ‒algo de eso nos anticiparon las PASO‒, vayamos perdiendo apelación popular porque no cumplimos con la aspiración, con la aspiración de las masas que votaron al Frente de Todos.

Entonces mi preocupación es cómo incidir, cómo influir, cómo pelear dentro del Frente de Todos para que se retome un rumbo popular que no es, simplemente, que a mí me gusta, es un rumbo de autoprotección del Gobierno frente a fuerzas que lo quieren desplazar.

Lo que el Gobierno tiene para sostenerse es hacer políticas populares.

Entrar por la vía de hacer políticas no populares ‒no pienso este Gobierno un Gobierno antipopular‒, pero abstenerse de defender intereses populares lleva, me parece, a la posibilidad importante de un triunfo de la derecha.

El otro día en un reportaje Massa decía: “—Mire, nosotros todos somos una generación joven de dirigentes, tenemos mucho diálogo entre nosotros, tenemos diálogos con Rodríguez Larreta, mucho más diálogo del que se piensa”.

Lo decía Massa, está dicho públicamente.

Bueno, yo creo que esas cosas hay que tomarlas en cuenta porque, seguramente, están pensando en reconfiguraciones políticas y, creo yo, son desafíos que deben ser pensados y digo, en principio expresados, en principio expresados.

En principio, dichos que están estas cosas dando vueltas que tenemos que tener algún tipo de estrategias o de pensamiento, o de abordaje con relación a estos desafíos.

Juan Vallerga: Bueno, muchísimas gracias Ricardo querido, por tus palabras.

Quiero darle a los compañeros, como veníamos haciendo en estos últimos encuentros, va a haber un mini espacio de intervención para algunos compañeros que casi siempre integran estas casi 400 almas en la noche de hoy.

Quiero darle la palabra al compañero Luis Dib te paso a ti la palabra.

Luis Dib: Buenas noches compañeras y compañeros.

Voy a tratar de ser breve, anoté algunas cositas, pero trato de ser breve.

Bueno, en primer lugar, algunas verdades recontra obvias, el Frente de Todos es la única alternativa para frenar la derecha, es la única alternativa.

Este Frente de Todos con las contradicciones, con sus errores, con sus dirigentes buenos y muy buenos, mediocres y malos, es lo único que tenemos para frenar a la derecha que se viene con todo, ya se está preparando para gobernar.

Esto, creo que ninguno tiene dudas, que gane el Frente de Todos es lo que nos conviene en estas elecciones.

O sea, que gobierne que se siga gobernando esta bolsa de gatos, que es el Frente de Todos, es lo que conviene al país, primera verdad.

En principio, me parece esto, yo veo a algunos naturalizando ya la derrota, asumiendo la derrota por más que tengan elementos, esto que lo otro, lo que no se debe hacer nunca es asumir la derrota, asumir el resultado hasta que sea el domingo a las 21:00 horas.

Recordarán ustedes en 2015, Scioli al poco, creo que a la hora ya de terminar el comicio, ya estaba diciendo que había perdido y que felicitaba a Macri etc., etc., y era en ese momento una diferencia de 5 o 6 puntos y después se fue achicando, curiosamente, después que hizo el anuncio y eso fue muy criticado en aquel momento.

No hay que asumir la derrota, no hay que asumir ningún resultado antes de que se dé, antes de que se dé, y hay que ir con toda la convicción, y con todo el apoyo incondicional, incondicional.

Ahora sí, cuesta un poco esto, es complicado.

¿Cómo argumentamos que el Frente de Todos es lo que le conviene al país?

No tenemos por ahí ‒por todo lo que ya sabemos, fundamentalmente, por la caída económica que provocó la pandemia, por algunos errores y por algunas cosas más‒, no tenemos argumentos contundentes para decirles, o sea, se les puede decir muchas cosas, muchas logros que ha hecho el Gobierno, pero ninguno de estos es palpable, es visible.

Les podemos decir que hay 1000 obras públicas en funcionamiento en todo el país que van a traer fuentes de trabajo, les podemos decir que el índice de desocupación bajó al 9,6%, que Axel Kicillof construyó en un año más casas que las que hizo Vidal en cuatro años, que la actividad industrial está mejorando por tantos puntos, que la construcción está mejorando.

Hay un montón de cosas que podemos decir que son logros del Gobierno del Frente de Todos, pero eso no se ve en el bolsillo.

Y te dicen que voy a comprar esto, que los tomates esto, que la jubilación esto y son cosas que son verdad.

Hay que construir un discurso que nos permita argumentar y que nos permita, de alguna manera, captar a los indecisos, a los que todavía no fueron a votar o los que no votaron.

En algún distrito se están haciendo cosas interesantes.

En Morón, por ejemplo, estamos yendo con el padrón en la mano citando casa por casa a todos los que no fueron a votar para hablarles, para ver que les pasó, con la boleta del Frente de Todos y tratar de convencerlos.

Nos ofrecemos a llevarlos en auto, en bicicleta, a upa, a que vayan a votar, siempre que nos voten a nosotros, pero se está haciendo.

En la Matanza me dicen que también es una multitud de militantes los que salen a la calle a recorrer y a hacer lo mismo.

En la Matanza es un dato importante porque ahí se perdieron 200 000 votos y creo que la diferencia que tenemos en Buenos Aires es 300 000 votos o 300 000 mil votos más.

O sea, con eso se abre una esperanza y me parece que esto hay que meterlo con todo.

En esto es importantísimo el tema de la unidad, lo que resaltó Edgardo, la unidad es el primer y único consejo que dio Perón aquel 17 de octubre de 1945 y es válido todavía.

Unidad aunque duela, aunque sangre porque ahora por ahí está sangrando.

Entonces no podemos…, yo creo que hay que evitar cualquier cosa que erosione o que abra una grietita en la unidad.

Hoy leía que Macri está hablando por Milei, ya está teniendo puente con Milei para el 2023, lo que dijo Ricardo, esto que dice  que Larreta, lanza  una alianza total.

Ellos están pensándolo bien, no tienen ningún problema, no tienen ningún problema y nosotros algunos están discutiendo a Massa todavía cuando ya solucionaron todos los problemas.

Algunos recuerdan a Massa o alguna declaración o dicho de Alberto Fernández sobre Cristina.

Ya se terminó todo esto, no puede haber ninguna grieta, ningún elemento que erosione la unidad.

Y acá entra el tema que yo discuto esto de la crítica, la crítica de la cual hablaba Ricardo.

La crítica es una palabra venerable que viene de los griegos que después la usa mucho Marx y Marx la pensaba en función de transformar la realidad y con un objetivo claro.

La crítica también la usa un gran filósofo Kant que decía: “La crítica racional se utiliza de dos maneras, una para conseguir un objetivo y otra para pensar, repensar y reformular”.

Él ponía el ejemplo del soldado, que puede estar en la guerra y estar siendo crítico de las órdenes del general y del general mismo, pero en el momento tiene que apuntar y obedecer la orden….

Y eso, decía Kant, es una decisión racional, no es fanatismo, es una decisión racional.

Después ahí cuando nos reunamos, ahí digo las cosas, pero por eso, la crítica aqueja, la crítica reducida a la catarsis, esa crítica que va hacia lo que no se hizo, esa crítica ‒lo voy a decir abiertamente‒, esa crítica hoy, en este momento, a 10 días de las elecciones, no sirve, absolutamente para nada, entonces seamos utilitaristas y de alguna manera tiene que haber una defensa porque también el recuerdo de Scioli de aquella elección que se decía “Se dio a Scioli los votos desgarrados.»

«No me gusta como candidato”.

Algunos intelectuales muy respetables, decían “…los votos desgarrados.

«No es mi candidato, lo voto igual”.

Eso iba erosionando la figura de Scioli o también el que seguro va a molestar un poco también es: “No, abrazame Scioli, abrazame hasta que vuelva Cristina”.

Hoy algunos están diciendo, lo sigo a Alberto hasta que Cristina me diga que no lo siga.

Eso, en mi opinión, no va, se sigue a un proyecto nacional. Se sigue un proyecto y, en estos momentos, se trata de frenar a la derecha.

Esto es lo que creo que hay que entender claramente y nosotros somos los únicos que podemos frenarla con todas nuestras debilidades y con la bolsa de gatos que somos.

Entonces me parece que es esto, no naturalizar la derrota.

Yo creo que se están haciendo algunos esfuerzos en la base militante y esto hay que imitarlo.

Hay que ir con todos juntos a buscar los votos que faltan y a frenar a la derecha.

Otra no hay, después nos encontraremos con algunos escenarios posibles, los escenarios posibles van a ser complicados igual y ahí vemos.

Hay algo muy bueno que dijo Máximo Kirchner el otro día y me gustó: “Cuando nos ataque la derecha eso nos va a encontrar unidos. Cuando vengan más ataques de la derecha, más nos va a unir”.

Y la verdad siempre sirvió en nuestras victorias y siempre sirvió en nuestras resistencias.

Nada más compañeros.

Juan Vallerga: Gracias Luis por tus palabras, le doy la palabra ahora a Ana.

Ana Etlis: Hola Juan.

Entonces Luis, es genial lo que dijo Luis, pero eso no quita que cuando nos reunimos los jueves digamos algunas cosas que, por ahí, puedan llegar a ampliarnos en el tema de la discusión.

Siguiendo el análisis que hacía Aronskind, mirá, lo anoté para no olvidarlo.

Hay cosas que dijo Maquiavelo que yo sé que Mocca lo utiliza mucho, que es: “La política es el arte de lo posible y el político virtuoso es aquel que crea una regularidad”.

Entonces hay cuatro principios y uno de ellos es el de la factibilidad ‒que una vez lo comenté‒, que es que un presidente hace lo factible.

Y otro es el de la falibilidad que es cuando hay algo que puede fallar.

En nuestro caso lo que falló es la pandemia.

Entonces un presidente yo creo que hizo lo posible para poder seguir adelante con el tema de salvarnos la vida.

Esto es real también, hubo muchas cosas que fallaron y, entre esas, hay una nota de Mocca con respecto de cómo se formó el Frente de Todos, que es muy interesante y esto lo tenemos que tomar en cuenta de cómo se formó.

No fueron consultadas las bases.

Yo me acuerdo que estaba en Farmacia, había una reunión sobre el tema de las elecciones, en el Sindicato de Farmacia estaba Rachid, estaban todos ellos y de repente se escucha el video que dio Cristina, entonces nadie estaba preparado para hacer una unidad de este sentido por más que todos hemos aplaudido, pero no se terminó de discutirlo en las bases y hoy en día tampoco.

Entonces hay cuatro principios, factibilidad, falibilidad, el tema de la táctica y estrategia ‒que todavía muchos militantes no conocemos el proyecto de esta alianza‒, y el otro es el tema de las conversaciones entre toda la izquierda.

Entonces doy un ejemplo, que daba el Morena de México el otro día.

Ellos tienen en diciembre elecciones con el tema energético y explicaban que el tema energético para tener el 54% en el Poder Legislativo, tienen que hacer un sistema de alianzas.

Cómo lograron el consenso ellos. Aliándose con el Partido Verde y con otros partidos de izquierda, pero el Partido Verde es de derecha, pero ellos saben que el Partido Verde iba a votar a favor y va a votar con ellos.

Esperan tener el porcentaje, pero bueno, tuvieron que hacer consenso con la derecha.

Por eso cuando yo leo algunos comentarios acá en el chat, por ejemplo, que esto es una social democracia y que no es peronismo.

No, no es peronismo, ni lo va a ser.

Entonces hay análisis y yo recomiendo un reportaje que hubo que hizo en Madres a Alemán, Jorge Alemán, es extraordinario, ‒a mí no me gusta mucho Alemán porque, a veces, tiene una visión medio euro céntrica‒, esta vez estuvo excelente.

Porque hace un análisis desde el kirchnerismo y lo que comentan algunos militantes es que están totalmente errados, esto no es peronismo, esto es una alianza y, hasta por ahí no más, en el sentido de que fue puesta de arriba y no fue discutida en las bases, pero nosotros tenemos que seguir adelante, tenemos que convencer de un montón de cosas porque si no estamos en la lona.

Eso quería aclarar, el tema de los cuatro principios que deben tomar en cuenta y que lo de la pandemia es un principio que hay en la política y que casi nadie habla de eso.

Gracias Juan.

Juan Vallerga: muchas gracias Sara.

Sigo con el compañero Emanuel.

Emanuel Correa: Buenas, gracias Juan.

Hablar de una cuestión un poco ligado a lo que decía Luis con relación a esta inconformidad yo creo que en ese punto agregaría que hay un acuerdo casi total de nosotros respecto de nos desconforma o no nos termina de gustar respecto de las medidas, las actitudes, lo que podría haber sido y no fue, el caso Vicentín, nuestro flagelo preferido para hablar de lo que debiera haber sido, eso que quedó ahí como una herida abierta, etc., etc., en eso creo que hay acuerdo y unanimidad.

En otra cuestión que hay unanimidad es en que reconocemos la conducción de Cristina y creo que ahí es donde se nos cuela un poco, donde hay ruido entre nosotros, donde se…, las bases del kirchnerismo como para pensar en cómo posicionarnos.

Y ahí es donde empieza la libre interpretación de Cristina y donde creo que hay compañeros y compañeras que empiezan a construir una Cristina a su imagen y semejanza y, me parece que, claramente, Cristina en intervenciones públicas…, me acordaba de esto con relación a lo que dice Luis de este flyer que anda circulando cada tanto de: “Con Cristina voy hasta la luna y con Alberto hasta donde me diga Cristina”.

Bueno, lo que pasa, concretamente, es que Cristina nos dice que hay que estar acá con Alberto y con el Frente de Todos.

Me parece que hay otra vez, noto que hay en esas actitudes una cierta voluntad o nostalgia de una pureza, de una supuesta pureza también porque si vemos la gestión de Cristina, los gobiernos de Cristina fueron gobiernos de grandes apuestas radicadas en esas apuestas, pero también fueron gobiernos donde se apeló a la negociación, donde se hicieron acuerdos, se hicieron transacciones, donde se hicieron concesiones, etc., etc.

Siempre a Cristina se la tiende a ver …con un liderazgo siempre radical y siempre radicalizado, siempre rupturista y lo mismo podríamos decir de Néstor.

Entonces me parece que lo que tenemos es que tratar de ver es que nos dice Cristina.

Cristina en sus intervenciones ha cuestionado a funcionarios, ha cuestionado medidas, ha cuestionado ritmos, lentitud, el tema del presupuesto, caracterizaciones políticas, cuestiones de funcionamiento del Frente, esta cuestión de que Alberto estaba cerrado y no…, cuestiones de métodos.

Cuando tiene hablar de la puesta estratégica Cristina no le está corriendo por la izquierda a Alberto diciendo que hay que romper con el Fondo Monetario y hay que expropiar tal y cual recurso estratégico, otra vez siempre está apostando o insistiendo con la idea del acuerdo, con la idea del gran Frente Nacional que, tal vez, sea más utópico que dejar de pagar al fondo y expropiar, lograr que este empresariado se avenga a discutir un proyecto estratégico de país.

Me parece que si nos queremos posicionar en este espacio político que es el kirchnerismo dentro del Frente de Todos, lo primero que tenemos que hacer es interpretar y entender lo que nos dice nuestra conductora que es Cristina Fernández de Kirchner.

Bueno y aprovecho para alegrarme por su recuperación y por el hecho de su intervención que hoy nos preocupó a todos.

Gracias Juan.

Juan Vallerga: Le doy la palabra al querido Roco Carbone.

Roco Carbone: Muchas gracias Juan, muy gentil como siempre.

Buenas noches a todas y a todos, es un gusto verles como siempre.

El jueves de la semana pasada no pude participar y los extrañé.

Quisiera hacer una breve reflexión sobre dos palabritas, apoyar y crítica.

Yo creo que la crítica es, sumamente, importante.

Como ustedes saben la palabra crítica resuena a otra palabrita antigua, vieja que es una palabra griega que ʹcriptosʹ, ʹcriptosʹ quiere decir ʹel yo ocultoʹ y la crítica si la amasamos, colectivamente, en encuentros colectivos, comunes, nos permite descubrir las cosas ocultas que hay que hacer, que hay que decir y que hay que implementar y articular.

Casals decía, enfatizaba, subrayaba, enfáticamente, el eje de la unidad y la unidad es fundamental para los campos populares, para los campos nacionales y populares.

Recordarán el manifiesto comunista “Proletarios del mundo uníos”, bueno, la unidad es fundamental, pero también hay que recordar o también hay que preguntar unidad para qué, unidad para qué.

Yo creo que a esa unidad todavía hay que fraguarla, hay que armarla, hay que empalmarla en la Argentina y en el Frente de Todos.

Hay que articular el Frente de Todos y de Todas como una fuerza política unitaria y transformadora sobre todo.

Transformadora para desplegar, para articular las disputas políticas necesarias, una serie de disputas necesarias para las clases trabajadoras del campo nacional y popular.

Luego, una cuestión de sentido común, apoyar y criticar.

Mi posición módica, personal, chiquita, es esa, tenemos que bancar al gobierno.

Tenemos que ser capaces de bancar al Gobierno porque es nuestro Gobierno.

Hemos resistido cuatro años a la pandemia macrista para que el Frente de Todos se constituyera como tal y ganara las elecciones.

Ahora bien, bancar al Gobierno y criticarlo, esa es mi posición, bancar y criticar.

Salir a la calle, efectivamente, para expresar esa doble posición.

Bancamos y criticamos y me parece que hay que salir a la calle para intensificar la participación popular, para intensificar la participación militante, la participación ciudadana, y a la hora de salir a la calle tenemos que salir, básicamente, para señalar cuáles son todas las disputas que deberían darse y no se dieron a lo largo de estos dos años pandémicos

Acá una pequeña reflexión al pie de página.

Ayer nos juntamos en Comuna Argentina, donde está también Aronskind, y un compañero nuestro, que es Alejandro Kaufman, decía una cosa interesante que quiero reponer acá brevemente.

Todo el mundo habla de los dos años de la pandemia y él decía que: “La temporalidad de la pandemia es muy superior a dos años, que la temporalidad de la pandemia es infinita, que no se puede atarla a los dos años que transcurrimos desde que aconteció, desde que estalló, sino que la pandemia nos obligó una temporalidad mucho más larga que es muy superior, que desborda esos dos años porque nos puso frente a una crisis perceptiva”.

Entonces tenemos que salir a la calle para saber cuáles son las disputas que hay que elaborar, que hay que desplegar, como decía Aronskind, y yo creo que tiene mucha razón, las disputas son necesarias para que el Gobierno se proteja y para que a la hora de protegerse nos proteja a nosotros y a nosotras, al campo nacional y popular, a la vida del campo nacional y popular.

Cuando digo salir a la calle, no estoy pensando en las grandes manifestaciones callejeras que nos entusiasman, no digo en la plaza del pueblo, a la Plaza de Mayo, sino salir a la calle en pequeñas acciones de acá al 14, en pequeñas acciones y debatir en el club, en la iglesias, si vamos a la iglesia, en la esquina, en el bar, en toda la pequeña forma de congregación para decir que hay que bancar a este Gobierno y criticarlo porque del otro lado están fieras sedientas de sangre, una derecha que no ha perdido el poder, una derecha que no quiere declinar ninguna disputa, una derecha que durante los años pandémicos copó la calle, que se apropia de nuestra discursividad, de nuestro modo de ser, una derecha que se fortalece, una derecha neo liberal, ceo liberal, «mafiosa» que ahora se fortalece con la derecha insipiente de tipo fascista que es Milei que no es un caso, solamente, argentino, es un caso internacional que dialoga con muchos cuadros parecidos a él que ventilan la idea de un Estado chiquito y de un Estado que ataca las libertades individuales.

Eso no lo podemos permitir y ya esa derecha empieza a querer confluir.

Escuchamos hoy muchas aducciones de los halcones macristas que quieren seducir a Milei.

A mí me parece que deberíamos ser capaces de recuperar un sentido común latinoamericanista.

Acuerdo, nuevamente, con lo que decía antes Aronskind, Brasil el año que viene, la disputa que se está dando en Chile, me parece que no hay que perder de vista el sentido común latinoamericano, el sentido común de latinoamericanismo, un sentido común emancipatorio popular.

Me parece que eso es necesario porque la derecha tiene una internacional.

A mí me parece que esa internacional de derecha se expresa de manera clara con los innumerables viajes de Macri cuando va a visitar al PP de España, cuando articula con la fundación Libertad de Vargas Llosa que tiene un gran prestigio intelectual en el mundo.

Cuando Macri se fue a Paraguay, hoy estaba leyendo en los diarios paraguayos y en todos los diarios paraguayos, más o menos, progresistas, decían que la mafia calabresa opera también en Paraguay.

Macri, en plena pandemia, hizo un viaje a Paraguay.

En La Nación el otro día decía que, efectivamente, hubo una serie de presidentes y ex presidentes que lo bancaban a Macri frente a los oprobios de las escuchas a los familiares del ARA San Juan.

Había ocho o nueve apellidos de presidentes bancando al ex presidente argentino, a Macri, y uno de los que firmaba era Federico Franco, ustedes saben quién es Federico Franco, fue el presidente golpista, el vicepresidente de Lugo que le dio un Golpe de Estado desde adentro, bueno, esa es la derecha que tenemos que cruzar en la Argentina y la América latina, por eso me parece que es necesario tener presente el latinoamericanismo, latinoamericanismo que era la patria grande articulada por el Kirchnerismo y hay que mantener viva, vibrante, tenemos que ser capaces de mantener viva y vibrante la memoria de los años kirchneristas.

Porque esa memoria quiere ser borrada por parte de nuestros enemigos, por parte de la derecha argentina, pero es memoria quiere ser borrada, compañeros y compañeras, por sujetos también que están dentro de las filas del Frente de Todos, me parece a mí, me puedo equivocar, y me parece que esa memoria es necesario reponerla, articularla con sentido latinoamericano porque e nos permite narrarnos, nos permite a nosotros y a nosotras narrarnos.

Contarnos quiénes somos, qué queremos hacer, para que no nos cuenten ellos, para que no nos relaten ellos.

En el chat veía una compañera que decía que, efectivamente, hay que elaborar un discurso, una narrativa, un relato para que no nos hablen ellos porque es la derecha quien nos habla a través de sus medios de comunicación, esa máquina de guerra infernal que habla todos los días y que no sabemos cruzarla y no podemos cruzarla.

Una última cosa, yo creo que estamos frente a un voto desgarrado.

Que González, si está en algún lado y nos escucha, sospecho que estaría de acuerdo, que estamos, nuevamente, frente a un voto desgarrado.

Pero pese a ese voto desgarrado hay que sostener lo que somos y hay que sostener la herramienta que supimos crear para que se pueda profundizar.

Ahora bien, ultimísimo, si el 14 de noviembre sufriéramos un infortunio, compañeros y compañeras, hay que tener presentes que se trata de elecciones de medio término, que la disputa no declina.

Si el 14 sufriéramos un revés, un infortunio, el 15 nos tenemos que poner, nuevamente, en disposición de lucha.

Quiero recordar unas palabras de uno de los grandes hombres latinoamericanos, que era una experiencia emancipadora colectiva, Fidel Castro: “Si la humanidad desapareciera mañana, si supiéramos que la humanidad va a desaparecer mañana, qué deberíamos hacer entre hoy y mañana, seguir luchando”.

Es compañeros y compañeras lo que hemos hecho siempre.

Muchas gracias.

Juan Vallerga: Muchísimas gracias querido Rocco.

Quiero darle la palabra a Silvia Rojkés y también decirles que lo veo a Amado, a Ciro Arisquini, son varios para intervenir.

Silvia Rojkés: Gracias Juan, gracias compañeros y compañeras.

La verdad que la riqueza de este debate es para no desperdiciar nada y ver cómo volvemos a reconstruirlo desde que comenzamos la reunión de hoy.

Yo sí coincido en estas críticas que se deben hacer sin perder unidad y creo que adentro del mismo grupo de nuestro Gobierno hay una disputa de poder muy grande, muy grande, precisamente, por grupos económicos que cada vez van coaptando algunos sectores de nuestro Gobierno y es ahí donde nosotros tenemos que pensar lo que significa la unidad, esta unidad de la que hablaron los compañeros previo a mis palabras, que es tan necesaria para no tener que disgregarnos en abrir nuevos frentes porque tenemos el frente de la oposición, pero tenemos adentro también estos frentes que nos van cohesionando las bases con las que nosotros hemos puesto el voto para el Frente de Todos.

Es ahí donde tiene que ir nuestra tarea, la unidad, justamente, para, como decía Ricardo, exigir, exigir para poder seguir avanzando y exigir implica tener claridad nosotros también de qué es lo que queremos que, obviamente la tenemos a esa claridad.

En esta disputa a este poder es donde nosotros tenemos que seguir construyendo un discurso, un discurso claro, un discurso preciso para adentro, pero con mucha fuerza para afuera y exigir a nuestro Gobierno políticas públicas claras.

Obviamente que cuando uno puede hacer una lectura rápida de lo que nos está pasando también vemos una escisión y mucho más que lo dijo Cristina con claridad con esa carta que escribió hace muy poquito, el hecho de no ser convocada, el hecho de no participar de los debates, podemos ver también la foto de nuestro presidente con quién fue acompañado a Europa, pero son las disputas de un Frente donde tenemos de todo, pero con la claridad, con la claridad compañeros, que los de afuera vienen por cada uno de nosotros.

Por eso la unidad debe ser hoy más que nunca un eje de nuestras políticas, no solo para el 14, sino para 2023.

Nosotros tenemos que seguir exigiendo, nosotros tenemos que seguir debatiendo, tenemos que seguir militando, justamente, para poder llegar a un 2023 con otras políticas públicas, aquellas que criticamos y con profundizar aquellas que nos va muy bien.

Tenemos nuevos compañeros que se están integrando hoy al Gabinete, como Feletti, bueno, cómo hacemos para avanzar en esto y, además, no dejarla sola a Cristina, no solamente no dejarla sola a Cristina, sino seguir repensando qué es lo que nosotros queremos porque nos cambió el mundo compañeros y compañeras, las desigualdades crecieron.

La pandemia profundizó todo este malestar que veníamos trayendo.

Entonces desde allí también trabajar con Cristina, una nueva mirada sobre nuestra política, sobre nuestro país y desde ahí meterle pata. Vamos por el 14, vamos por 2023.

Lo que dijo Edgardo al principio, es así compañeros, vienen, vienen, nos van a buscar.

Es tremendo el planteo que hace el nuevo embajador, es tremendo y leía la vez pasada y lo relacionaba con la doctrina Monroe: “América para los americanos”, es lo que pretenden de nosotros frente al pensamiento de José Martí que habla de nuestra América, cuanta diferencia entre uno y otro.

Nosotros seguimos luchando por nuestra América y vamos con fuerza, el 14 vamos por esa unidad sin bajar los brazos de exigir las políticas para todos y para todas. Abrazos compañeros.

Juan Vallerga: Muchas gracias querida Silvia. Le doy la palabra a Ciro Annicchiarico abogado penalista, docente, especializado en seguridad pública y abogado en derechos humanos.

Ciro Annicchiarico: Buenas noches a todas y a todos los compañeros que están en esta reunión.

Te agradezco que me hayas dado la palabra y les agradezco a todos.

Voy a tratar de ser muy breve porque me surgen ideas a borbotones y el tiempo es valioso.

Creo que la unidad es fundamental, es esencial.

El movimiento peronista que es donde inicié en la época de mi colegio secundario donde inicié mi militancia, aunque después formé parte de otras experiencias.

El movimiento peronista nació como un movimiento de unidad. No olvidemos que al peronismo confluyeron sectores del socialismo, inclusive, sectores que provenían del radicalismo ‒no olvidemos a Jauretche‒, y se generó como un movimiento de unidad, pero como un movimiento de unidad que no es un movimiento pasivo.

La unidad no es pasiva, la unidad no es otra cosa que el reflejo de la complejidad que tiene la realidad.

La realidad es compleja.

Lo complejo significa que hay participación de distintas formas y de distintos pensamientos.

Esta unidad que se logró a partir de una conducción de una estadista, como es Cristina, indudablemente que comprende diferencias de criterios, diferentes proyectos, diferentes formas de interpretar la realidad, pero debe ser una unidad que tiene un objetivo, tuvo un objetivo, el objetivo fue evitar la continuidad de un proyecto neoliberal que estaba a las puertas de destruir al país, de destruir al pueblo argentino, y se logró.

Ahora bien, lo que debemos conseguir, desde mi punto de vista, de mi humilde punto de vista, es construir esa unidad como una herramienta superadora.

Una herramienta superadora en el sentido de dejar un poco de tener esa tendencia tan nuestra, tan argentina que es de ser especialistas en la descripción de la realidad y de la fatal realidad para pasar a ser, de alguna manera, constructores del cambio.

Va a parecer extraño lo que voy a decir, pero quiero saber dónde tenemos a nuestro Milei, a nuestro político, a nuestro conductor que sea capaz de parárseles enfrente y decirles la verdad en el medio de la cara, de enojarse con los que destruyeron el país y cortarles la palabra como hizo Ricardo Forster en un programa, recientemente, frente Eduardo Feinmann.

Dónde están estos dirigentes que no son capaces de pararlos en seco y decirles ustedes son unos delincuentes.

Dónde están aquellos dirigentes que sean capaces de parárseles a los jueces que tenemos en la Corte que son unos corruptos que aceptaron ser…, aunque después lo hayan saneado porque el escándalo fue tal que tuvieron que seguir las normas constitucionales correspondientes, eso no los perdona por haber incurrido en una falta de ética grosera de haber aceptado ser jueces de la Corte violando la constitución.

Por qué no tenemos quién se los diga en la cara.

Por qué no tenemos nuestros dirigentes, nosotros mismos, que seamos capaces de decir la verdad de frente y demarcar los caminos, de denunciar este tipo de atropellos.

De pararles la cancha como ellos hacen con nosotros.

Por qué nosotros somos tan discursivos en la unidad y somos tan pasivos en la unidad y no somos en realidad tan belicosos como ellos.

Como recién decía Juan cuando me presentó, bueno, mi actividad en la Secretaría de Derechos Humanos es llevar adelante, como apoderado, los juicios de lesa humanidad y esa actividad la hacemos enfrente de personajes que, realmente, uno termina en las audiencias y, a veces, necesitamos tener alguna sesión terapéutica por las cosas que escuchamos, pero le saltamos a la yugular, los cruzamos y les ganamos los juicios, y los denunciamos como genocidas a ellos, y también los enfrentamos a los abogados de grandes estudios que tienen y creo que es, lo que llevado al terreno político, tenemos que empezar a hacer que es enfrentarlos.

Por eso dije de esta forma un poco graciosa, dónde están nuestros Milei, que como dijo Edgardo al principio, sean capaces de pronto de construir un mito, de construir el mito de que vamos a ganar, de construir el mito de que nosotros vamos a marcar la agenda, no ellos, me parece que por ahí van las cosas.

Hacer que la unidad, que es imprescindible, en vez de ser pasiva sea activa, la realidad es compleja, es un concepto marxista en realidad, la realidad es compleja, se nutre de elementos distintos y construye una nueva realidad superadora, por lo tanto, cualquier espacio político es complejo.

Supongamos que el Frente de Todos se dividiera y los buenos quedáramos en esta suerte de herramienta que creyéramos que es superadora, inmediatamente aparecerían diferentes opiniones dentro de ese espacio porque la realidad es compleja y empezaríamos a tener nuestras diferencias y así sucesivamente.

Por eso es que el camino inverso de la construcción de la unidad es lo único superador, aún dentro de las diferencias.

Dentro de nuestro espacio tenemos que ser capaces de marcar nosotros la agenda interna que sabemos que es la que puede llevarnos al buen puerto de los cambios superadores, liberadores y saber marcar la agenda. Por qué queremos a Cristina, porque hace eso.

Cristina hace eso, marca la agenda.

Basta que ella hable para que todo el mundo esté atento y genera política inmediatamente.

Genera agenda, pero la está generando, me parece a mí, sin el apoyo suficiente de quienes nos identificamos con ella porque tenemos una tendencia a describir la realidad y describir la realidad, pero no aportar con elementos que nos permitan herramientas de transformación.

Creo que esa es la apuesta que tenemos por delante, y coincido con Rocco en el sentido que la cosa no se termina el 14 de noviembre.

El 14 de noviembre podeos llegar a tener una nueva frustración, pero no importa, la vida no se termina el 14 de noviembre.

Las luchas son largas, lo que hay que hacer es no abandonarlas.

Perdón porque me extendí demasiado, muchas gracias a todos y todas por la atención.

Juan Vallerga: Gracias Ciro por tus palabras. Boudou tenés media falta.

 

Amado Boudou: Hola buenas noches a todos y a todas.

Les voy a contar que tengo media falta porque viví con mucha emoción una de las cuestiones que me explican por qué es importante la unidad o esta unidad o por qué ha sido importante el Frente.

Hoy presentó Alfredo Serrano un libro sobre cómo pudo salir Evo de Bolivia.

Y claro, es importante recordar que Alberto Fernández fue un actor central de esa situación política y humanitaria junto con el presidente López Obrador.

La verdad que fue muy emocionante compartir un rato con Evo, con García Linera, con Rafael correa, con compañeros y compañeras que están en el Gobierno y algunos que no y escuchar al presidente Alberto Fernández hablar de esto.

Porque, que nos quede claro, si Macri hubiera sido el presidente de Argentina después del 10 de diciembre, probablemente, Evo Morales estaría muerto y, probablemente el golpe de Estado seguiría porque no hubiera ayudado…, es más, hoy Alberto Fernández contó que le pidió ayuda a Macri para sacar a Evo y que Macri le contestó: “No porque me van a matar los medios”.

Lo contó Alberto Fernández.

Entonces, aun aquellos que somos amantes de la voluntad y casi voluntaristas podemos conmovernos y disfrutar, políticamente, de lo que sucedió el 18 de mayo.

Pero claro, eso fue un hecho que se recuerda hoy y que demuestra lo que es la voluntad en la política.

Evo Morales pudo salir, se pudo terminar con el golpe y pudo ganar las elecciones el MAS y terminar con una cosa infame que fue el golpe de Estado y el acompañamiento de la OEA a ese golpe de Estado.

También Evo contó cómo había articulado EU e Inglaterra y que lo llamaron “El golpe con olor a litio”.

Entonces esto nos tiene que servir para iluminar la política local también.

No creo que tenga mucho sentido discutir si vamos a sacar más o menos votos que en las PASO ninguno de nosotros ni nosotras tenemos la bola de cristal, lo que sí creo es que no debemos dejar de aportar, de militar incansablemente para sacar más votos, los saquemos o no los saquemos.

¿Porque se acuerdan?

En una reunión de los jueves yo decía que el día de las PASO no empieza ni termina nada, no empieza ni termina nada, la lucha continúa y lo mismo me parece que pasa de cara a esta elección y solo la política, y la voluntad política son las que van a poder resolver el intríngulis y los problemas que tenemos los argentinos y las argentinas, y nuestro Frente también.

Por eso, yo no estoy de acuerdo con que criticar no aporta nada, criticar no sirve para nada.

Yo creo que criticar sirve para mucho si no miremos lo que fue la Plaza del 17, permitió o formó parte, o fue un eslabón más en que parte del Frente se pudiera expresar más cómodo con respecto del tema del Fondo.

Me parece que eso viene de una prédica de una crítica que lleva más de dos años.

Yo coincido mucho con todo el desarrollo que hizo Ricardo porque, a veces, parece que cuando se dice que la unidad es lo más importante, parece que te están diciendo callate la boca.

Yo creo todo lo contrario, que la crítica ensancha la unidad, la crítica que sirve para decir lo que falta por hacer porque sabemos que en el único lugar que va a estar es en el Frente de todos lo que falta por hacer.

Sabemos que lo que está al frente es el enemigo, no es un adversario político, es el enemigo.

Y un paréntesis, lo que dijo Macri de Milei no es la búsqueda de la unidad, es el quilombo interno de ellos.

Guarda, miremos bien las cosas.

Entonces me parece que este grupo, este espacio político, este espacio de reflexión, justamente, siempre ha buscado el equilibrio en entender que la unidad es indispensable, pero entender también que el rumbo es indispensable.

Porque sin rumbo no va haber votos y sin votos no va a haber unidad.

Me parece que quedó probado que los intentos de centrismo que llevaron a una derrota electoral para algunos es inesperada. Entonces creo que son momentos de seguir trabajando por la unidad y por el rumbo al mismo tiempo, la unida y el rumbo, el rumbo y la unidad y eso requiere crítica, no una crítica rupturista, pero tampoco sirve callarse la boca, así llegamos a esta elección, así llegamos a esta elección.

No es casualidad que la carta de Cristina fue después de las PASO.

Entonces me parece que ahí tiene que estar nuestra búsqueda.

Esto solo necesita política, más política y cuando se tapa la crítica, se tapa la política.

Porque para mí no es solo reflexión porque la reflexión se queda en el plateísta, nosotros queremos ser actores de la política dentro del Frente de Todos y eso requiere que se escuchen las voces.

Me parece que con esto del Fondo ha sido muy importante lo que planteó Eve, lo que venimos planteando algunos hace mucho, los últimos discursos de Máximo al respecto, lo que viene diciendo Cristina, porque no nos engañemos, para una fuerza que pretende ser nacional y popular, este camino de acuerdo con el Fondo es juego terminado.

Entonces nosotros tenemos que seguir todos los días, me parece a mí, con la prédica, con la prédica diciendo que siempre vamos a estar adentro, pero claro, la crítica no tiene nada que ver con el derrotismo, la crítica es un insumo para la acción, es un insumo para la voluntad.

Yo creo que la crítica ensancha porque hay muchas personas que estaban desilusionadas o que dicen: “—Bueno, este Gobierno no va a hacer nada más y el Frente sí quiere que se hagan más cosas”.

El Frente también somos nosotros.

A mí me parece que hay que tener cuidado con eso de que no se puede decir nada porque eso le hace el juego a la derecha.

Miren, el juego a la derecha se lo hace lo hacen los programas que pretende la derecha, mucho más que cualquier compañero o compañera que levante la voz para decir lo que piensa.

Me parece que tenemos que ir a esta elección con la fortaleza de saber que formamos parte de un Frente nacional y popular, con la alegría de saber que peleamos por las necesidades de las mayorías y por una patria libre, justa y soberana, y con la mente muy fría para poder discernir lo que nos gusta de lo que no nos gusta y tener ámbito de discusión.

Me parece que cuanto más se abran, más ámbitos de discusión van a haber en el Frente que es lo que pretendemos.

Nosotros lo que siempre pretendemos es participar en la política en forma constructiva y en forma de sumar, pero, por ejemplo, a mí me llena de orgullo haber escuchado la voz de Parrilli con el tema del embajador norteamericano y sabemos que esa voz está vinculada a la conducción de Cristina, ahora, no escuchamos muchas voces más hablando de lo que dijo el embajador norteamericano, muy por el contrario, pareciera que están buscando una foto con Biden.

Porque volviendo a lo de Ricardo, seguramente hay costos en no pagarle al Fondo y, seguramente, algunos sean muy cuesta arriba, ahora, nadie se pone a decir cuáles son los costos de arreglar con en el Fondo porque esto es una decisión económica, costo beneficio, costo y beneficio social, en este caso porque es una decisión que involucra a la mayoría o a todo el pueblo argentino, mejor dicho.

Entonces me parece que tenemos que seguir predicando en esto, cuáles son los costos de llegar a un acuerdo con el Fondo, qué se entiende para negociar más duro, para negociar más fuerte, para entender que si no rompés el libreto.

El resultado ya es conocido y me parece que esto es lo que hacían los gobiernos de Néstor y Cristina, el gobierno de Perón.

Me parece que ahí está la racionalidad, la unidad no puede ser una palabra para callarse la boca.

La unidad debe ser fruto de comprender las diversidades y si siempre la unidad es para que hablen los que también en ciertos lugares que le han hecho bastante daño a la Argentina, desde la embajada de EU hasta el diario Clarín, eso va a determinar nuestra unidad.

Por eso, yo sigo creyendo en el Frente de Todos, sigo creyendo en Cristina, sigo creyendo en el Gobierno, sigo creyendo en estos encuentros de los jueves en los cuales aprendemos muchísimo cada uno y cada uno de nosotros, de poder escucharnos.

Me encantan también los encuentros sin invitados, aunque los invitados siempre nos han ayudado a pensar.

Rocco, me gustó mucho lo que dijiste sobre lo que en su momento había hecho Horacio porque eso también es parte de la diversidad, eso también es parte de la diversidad y hablar de la unidad a los gritos, como hacen en algún canal de televisión, sin dar explicaciones de los por qué, me parece que socaba más la unidad que la crítica constructiva.

Y si no ganamos en esta, ganaremos la próxima.

Juan Vallerga: Bueno, muchísimas gracias Amado y a todos los compañeros y compañeras que han intervenido en la noche de hoy.

FIN