En las clases medias, casi como mandato cultural, predomina el antiperonismo visceral.

DATOS QUE MUCHOS OMITEN

Por Carlos Ortiz*

La mayoría de los profesionales destilan un fuerte antiperonismo dogmático, con muy pocas o ninguna fuente documental que avale sus “razonamientos”.Es bueno recordarles que casi todos ellos pudieron acceder a la educación superior, gracias a medidas del peronismo.

Por Carlos Andrés Ortiz

NAC&POP

 17/11/2021

En las clases medias, casi como mandato cultural, predomina el antiperonismo visceral.

Eso se acentuó e incluso llegó a parte de los sectores humildes, por un persistente y agresivo proceso de inculcación de odio irracional, por parte de los medios concentrados.

La mayoría de los profesionales destilan un fuerte antiperonismo dogmático, con muy pocas o ninguna fuente documental que avale sus “razonamientos”.

Es bueno recordarles que casi todos ellos pudieron acceder a la educación superior, con grandes facilidades, gracias a medidas de gobierno sancionadas por gobiernos peronistas.

La gratuidad de la enseñanza universitaria, la institucionalizó Perón en 1949.

También se institucionalizaron las becas, los comedores universitarios, y otras facilidades, que tendían a posibilitar el acceso a la instrucción universitaria.

Durante el breve gobierno de Isabel Martínez de Perón, se creó la UNaM, la Universidad Nacional de Misiones, que también amplió significativamente el acceso a ese nivel de instrucción a muchos jóvenes y adultos que no podían ir a otras provincias o a la Capital Federal a estudiar.

Y en el precedente gobierno peronista, durante la presidencia de CFK, se crearon 16 nuevas Universidades Nacionales, una de ellas la Universidad del Alto Uruguay, también en Misiones.

Todo eso tiene un gran efecto multiplicador positivo, pero ciertos sectores, llenos de prejuicios neoliberales, no lo conocen o incluso si lo conocen, lo desprecian.

Y si analizamos el pensamiento de la mayoría de los uniformados, llenos de prejuicios antinacionales inculcados a presión en el infame “proceso”, e incluso antes, desde 1955, se dicen y gritan a voz en cuello el declamativo “patriotismo”, mientras en los hechos apoyan a gobiernos claramente apátridas y antinacionales, que desprecian la soberanía y buscan la disolución nacional, tal como opera el sector neoliberal, el del “proceso”, el de los noventistas, y el del macrismo.

Además, las “progresías”, llenas de consignas “superadoras”, como el ultra ecologismo y el ultra indigenismo, son funcionales a los mismos intereses antinacionales.

Preocupante.

CAO/