El armado político y técnico deberá garantizar que los precios queden inalterados hasta el 7 de enero.

LA PUJA DISTRIBUTIVA EN LA DISPUTA POR EL PODER

Por Julián Denaro*

Molinos, de la familia Pérez Companc (FOTO), Ledesma, de la familia Blaquier, o Arcor, de la familia Pagani, de tener resultados negativos durante Macri, (2018/19) pasaron a tener millonarias ganancias en 2020 y en 2021.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
29/10/2021

Se ha informado oportunamente acerca de que en todo el mundo, las corporaciones y los sectores concentrados se habían enriquecido significativamente mientras los pueblos incrementaron su pobreza, hambre y exclusión al compás de las restricciones en la circulación causados por la pandemia del Coronavirus.

Los laboratorios, las grandes cadenas de alimentos, los hipermercados y las empresas generadoras de energía verificaron un suculento incremento de ganancias, al tiempo que el cese de actividades golpeó muy fuerte el bienestar de la población común.

El caso argentino es aún más paradigmático si se atiende a los balances de empresas como Molinos, de la familia Pérez Companc, Ledesma, de la familia Blaquier, o Arcor, de la familia Pagani.

Venían de tener resultados operativos negativos durante los últimos dos años del gobierno de Mauricio Macri, o sea 2018 y 2019, y pasaron a tener millonarias ganancias tanto en 2020 como en 2021.

Los grandes formadores de precios se apropian de un porcentaje cada vez mayor del ingreso nacional al determinar tanto precios de abastecimiento de insumos como precios de venta mayoristas y minoristas, además de forzar los salarios hacia la baja.

Pero aquí está la disputa.

De un lado, las corporaciones que quieren saquear a las sociedades ejerciendo abuso de su posición dominante.

Para esto, cuentan con los partidos políticos libertarios y conservadores, denominado la derecha – Libertarios, Macrismo, Juntos, Radicalismo actual –.

Del otro lado, el conjunto del pueblo trabajador que pretende mejorar la distribución de los ingresos y construir una patria más justa e inclusiva.

Los partidos que representan esta moción, aún con sus claras y casi inconciliables diferencias, son el peronismo y la izquierda.

Lo que llama mucho la atención, luego de leer el párrafo precedente, es que la alianza conservadora obtenga tantos votos de la población común, ya que en ese caso los votantes apoyan a sus ladrones. Es decir, votan en contra de sus propios intereses.

Algunas de las explicaciones residen en el hecho de que las corporaciones dominantes manejan una parte dominante de los medios de difusión, a través de los cuales difunden tanto mentiras como contradicciones que por su insistencia confunden aún a los más despiertos, sin olvidar la instalación subliminal de un sentimiento adverso a lo popular.

Es evidente que el pueblo debe organizarse para, a través de la estructura del Estado, conseguir una mayor participación en el total de la riqueza producida por año.

Esa relación se conoce y, con mucho dolor, convoca a una fuerte reacción contra el abuso del poder dominante.

En el año 2004, tras 25 años casi ininterrumpidos de destrucción, desde 1976 hasta la explosión del 2001, la participación de los asalariados en el PBI era de tan solo el 32%.

El rumbo de organización económica, política, comercial, financiera y cultural del país, adoptado por el gobierno de Néstor Kirchner y luego continuado por Cristina Fernández de Kirchner, incrementó esa participación al 41% hacia 2008, y siguió ascendiendo al 46% en 2011 y consiguiendo un impactante 53% en 2015.

Pero en diciembre de 2015 asume el manejo del país la vertiente conservadora, libertaria, a través de Mauricio Macri, que reduce la participación de los trabajadores en el ingreso nacional al 46% según los datos oficiales.

Lo llamativo es que esta situación empeoró aún más.

Los mecanismos empleados por las corporaciones dominantes, a través de forzar devaluaciones en 2020, o inflar precios en 2021, se tradujo en que dicho coeficiente se haya contraido para estos tiempos a tan solo el 40%, problema que se agrava con la pérdida de empleo y clausura de comercios durante la disminución de actividades provocada por la pandemia desde marzo del 2020.

Se releva una inicial reducción del empleo formal de 190.000 personas, de lo cual se recuperó ya más de la mitad, es decir, 100.000 personas.

Tal como se ha reiterado numerosas veces, es impostergable e imprescindible iniciar un prolongado período de recuperación del poder adquisitivo de salarios, jubilaciones e ingresos populares, que habrá de ir incrementando el coeficiente mencionado.

Para eso, es crucial detener la formación abusiva de precios.

A través de la Secretaría de Comercio de la Nación comandada por Roberto Feletti, se ha ordenado un congelamiento de precios retroactivo al 1 de octubre con vigencia de 90 días, es decir, hasta el 7 de enero.

Claro está, no es una apuesta inocente ni desconocedora de golpes económicos del pasado, como cuando produjeron desabastecimientos y salto hiperinflacionario durante el gobierno de Alfonsín allá por 1988.

El pueblo argentino tiene memoria, aunque existan demasiadas excepciones a las cuales hay que despertar cuanto antes, y el manejo de Roberto Feletti es lo suficientemente riguroso, firme y pleno de convicciones como para abordar exitosamente este asunto tan importante.

Se está desplegando un monitoreo con gobernadores, intendentes, ONGs y cadenas para, luego del congelamiento, ejercer una sintonía fina con el control.

El armado político y técnico deberá garantizar que los precios queden inalterados hasta el 7 de enero.

Se han escuchado voces provenientes de grandes cadenas de hipermercados como Coto y Walmart oponiéndose al gobierno, es decir al pueblo, argumentando que ellos no quieren bajar sus ganancias netas del 30%.

Por un lado, son los mismos que se han enriquecido a toda velocidad durante los últimos años, y por otro lado, se muestran totalmente insensibles con una población que necesita recuperarse impostergablemente.

El objetivo de cumplimiento se está consiguiendo verificar, lo que consiste en un valioso y esperanzador logro del conjunto del pueblo a través de este gobierno frente a la codicia de las corporaciones empresarias.

Además, Roberto Feletti se reunió con mayoristas para plantearles un objetivo de trabajo en conjunto, que implique garantizar precios para los comercios de cercanía, esto es, almacenes pequeños, autoservicios y kioscos, que representan más de la mitad del consumo total.

Se les solicita que los precios de abastecimiento sean homogéneos entre puntos de venta grandes y chicos.

El problema radica en que sobre el segmento de pequeños, los grandes proveedores intentan aumentar su ganancia para compensar que no pueden hacerlo sobre los locales grandes, en los cuales hay control oficial.

Frente a la evidencia de la necesidad de controlar a los grandes formadores de precios, el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, reconoció que había que controlar a los monopolios, intentando que buena parte de votantes que lo apoyan no deje de hacerlo.

Si bien la encrucijada lo obligó a emitir esos enunciados, el conjunto de libertarios y conservadores se desligó de lo dicho por el alcalde porteño, dejando a las claras que no defienden los intereses del pueblo sino de las corporaciones dominantes.

Un ejemplo de lo antedicho fue el papelón que sufrió Diego Santilli en una entrevista con el periodista Tenenbaum. Diego Santilli dijo que la causa de la inflación es la emisión descontrolada, y cuando el periodista le pregunta cómo se mide la emisión, Diego Santilli contesta que se mide en que cada vez la plata vale menos.

El conocido periodista no podía admitir esa respuesta porque de esa forma le bajaba la categoría al entrevistador, tras lo que le advierte que la respuesta es consecuencia de la inflación, y que él le había preguntado por la emisión.

El candidato de Juntos siguió insistiendo con el empapelado mostrando que no sabía de lo que hablaba, y que no tenía conocimientos para responder con responsabilidad.

En rigor de verdad, si hubiese sabido la respuesta habría caído en contradicciones, lo cual lo habrían dejado en igual o peor posición vergonzante.

La emisión durante el 2019 fue de aproximadamente 500.000 millones de pesos, en un año cuya inflación fue del 55%, la más alta de los últimos treinta años.

En 2020, la emisión ascendió por necesidades causadas por la pandemia hasta los 1.200.000 millones de pesos, pero la inflación fue del 35%.

En 2021 tenemos una emisión de 1.000.000 de millones de pesos, que medida en términos reales está por debajo del promedio de los últimos diez años, lo cual desacredita absolutamente las afirmaciones del político mencionado del frente antipopular Juntos.

En porcentaje del PBI, circulante más depósitos a la vista están en este momento cerca del 10%, cuando el promedio de los últimos diez años es de 11,4%.

En la medida que el tiempo va transcurriendo, se está evidenciando cada vez más que el frente antipopular Juntos así como los libertarios, se encuentran defendiendo los intereses de las corporaciones dominantes aliadas con el imperialismo colonialista anglosajón.

Por cierto, son los que nos endeudaron en el período 2015-2019.

Asimismo, también gana en claridad que el Frente de Todos, que es el Modelo Nacional y Popular, NAC&POP, nada menos que el Peronismo, defiende el interés del pueblo enfrentándose a las corporaciones e imperialismos dominantes.

Esta apuesta deberá crecer en robustez y tenacidad, alimentada por el amor de un pueblo argentino unido.

 

NAC&POP: (*) JULIÁN DENARO, Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/