Acción y filosofía. Ha perdurado 76 años y por estas horas, en las calles, se relanza para pervivir y afrontar los nuevos desafíos.

17 DE OCTUBRE, UNA VICTORIA QUE TRASCIENDE LOS TIEMPOS

Por Gabriel Fernández

Sus tres banderas, Justicia Social, Independencia Económica, Soberanía Política, resultaron el vector de períodos de gobierno que fomentaron el crecimiento nacional y de resistencias que obstaculizaron la ruina de la Patria. A su vez, dispararon pensamientos agudos, sintetizados en las nociones de Comunidad Organizada  y de Tercera Posición.

 

 

Por Gabriel Fernández*

Revista Mugica

19 de octubre de 2021

Eso que nació en estas tierras. Empresarios y empresarios. Alberto, Massa, Cristina: tres discursos sobre el devenir. Washington. La Multipolaridad, el futuro y el re lanzamiento del peronismo

El 17 de Octubre de 1945 surgió en nuestro país, impulsada por una sucesión de factores potentes y profundos, una identidad política y social con expansión conceptual abarcativa. Una construcción masiva y fina a la vez, portadora del trazo grueso y de la elaboración densa. Acción y filosofía. Ha perdurado 76 años y por estas horas, en las calles, se relanza para pervivir y afrontar los nuevos desafíos.

Sus tres banderas, Justicia Social, Independencia Económica, Soberanía Política, resultaron el vector de períodos de gobierno que fomentaron el crecimiento nacional y de resistencias que obstaculizaron la ruina de la Patria. A su vez, dispararon pensamientos agudos, sintetizados en las nociones de Comunidad Organizada destinada a la vertebración de una sociedad equilibrada y dinámica a un tiempo, y de Tercera Posición, postulando en simultáneo la autodeterminación y la asociación con otros estados en pie de igualdad.

Un buen motivo para sentir orgullo por haber nacido en esta tierra.

Vamos a la actualidad y luego vinculamos pasado, presente y futuro.

ARTICULACIÓN DE RESPALDOS.

El presidente Alberto Fernández desplegó varias acciones destinadas a configurar el respaldo a su gestión tras los comicios venideros. Con o sin modificaciones en los guarismos, los dos años que restan serán difíciles. Las definiciones, están llegando.

Por un lado intenta destrabar el vínculo con las entidades agropecuarias que forman la Mesa de Enlace. Con resultados variados y exigencias renovadas, el ministro Julián Domínguez está encarando un diálogo en el cual el Estado va cediendo parcialmente a los planteos empresariales.

Por otro, pretende ratificar el respaldo recibido del movimiento obrero organizado. Vale realzar que en su conjunto, las vertientes que lo configuran comprenden la importancia de sostener el Frente de Todos; hay quienes están más cerca del mandatario, están aquellos que se identifican con la vicepresidenta y no faltan los que se siguen sintiendo parte del Frente Renovador.

También, el mismo jefe de Estado anhela una buena relación con los grandes espacios económicos que dominan cada actividad. Alberto brindó un completo cuadro de situación, escuchó preguntas y opiniones, ante varios de los representantes de las firmas monopólicas más fuertes del país. El encuentro fue organizado por Sergio Massa, Máximo Kirchner y Wado de Pedro.

Participaron  Marcos Bulgheroni (Pan American Energy Group), Jorge Brito (H) (Banco Macro), Francisco De Narváez (Grupo De Narváez), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Javier Madanes Quintanilla (Aluar), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre), Alejandro Simón (Grupo Sancor Seguros) y Hugo Eurnekian (Corporación América).

Se registraron algunas coincidencias durante la conversación: acordar con el Fondo Monetario Internacional dentro del estilo de negociación que se viene desplegando, impulsar respaldos estatales a las compañías para el fomento del empleo y eliminar, hacia el año venidero, la prohibición de despidos y su derivado, la doble indemnización. Por supuesto que todo envuelto en esa idea de control fiscal que resulta de buen gusto señalar en una reunión destinada a abordar la situación económica.

La mención previa de los dirigentes que operaron como nexo en la convocatoria no es antojadiza. Luego de tantos cruces, se percibieron coincidencias prácticas entre las franjas que protagonizan la mesa chica del Frente de Todos.

LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN.

Sobre el arranque de esta secuencia, enlazado con los primeros pasos de la gestión, este periodista apuntó que el estilo del Gobierno se asentaba en la búsqueda de ampliación de los actores empresariales sin contrastar con las corporaciones concentradas. Añadió que la aspiración contenía una dualidad sintetizada en el intento de compatibilizar peronismo y desarrollismo.

La coalición fáctica de filosofías que logró el desplazamiento del neoliberalismo directo, mostró sus fisuras a poco de andar, pero la coincidencia en el marcaje de responsabilidades previas y la pandemia compartida con el resto del mundo, las atenuó. Tras las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, la necesidad de adoptar un rumbo definido se impuso.

Esa dualidad mostró sus bordes y la renovación del Gabinete permitió inferir que el sendero destinado a potenciar las empresas medianas y cooperativas con fuerte presencia estatal, ha pasado a segundo plano –no descartado, sí opacado- mientras las relaciones con los espacios que ocupan la cúspide económica se acentuaron. Así, la esperanza suscitada durante el Congreso de la Producción y el Trabajo en el marco de la Secretaría de Asuntos Estratégicos se encuentra congelada.

Nuestras Fuentes Seguras lo narraron con destreza: “Por lo pronto se está logrando quebrar la alianza de los monopolios con la oposición política. Los empresarios saben que todos los indicadores decrecieron durante el gobierno de Cambiemos y sienten que Alberto es previsible y está dispuesto a sostener las reglas de juego”–También el ministro Martín Guzmán. “También, aunque todos lo ven focalizado sobre la deuda”. –Quién toma las decisiones. “Alberto, Guzmán, Juan Manzur, sin oposición interna del kirchnerismo”. –Por ahora. “Toda la política es por ahora. Hay que ver los resultados de las elecciones, el estado de la sociedad ante la economía y el tono de los embates mediáticos”. –¿Este acercamiento con el gran empresariado puede implicar un afloje de la tensión propagandística? “Clarín es muy autocentrado y otros medios son voceros de intereses externos. Eso no se va a resolver fácilmente. Lo que sí es posible es que se vayan observando contradicciones”.

LA INFLACIÓN Y LAS PROTESTAS.

La inflación volvió a crecer en septiembre y las protestas sociales se intensificaron. En la zona que incluye Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (Primera y Tercera Sección electoral y La Plata), se pasó de un par de marchas diarias –sobre comienzos de año- a una decena, como en el cierre de la semana que agoniza. La costumbre y los desvaríos informativos vienen impidiendo que el activo político nacional efectúe una lectura profunda de su significado y tienda a reducirlo a los rasgos individuales de algunos referentes sociales. Sólo colegas perspicaces señalaron que cuadras y cuadras de miles de manifestantes empobrecidos significan una realidad honda que necesita solución.

Por supuesto que una parte de esa imagen incluye la pugna por influir en el Ministerio de Desarrollo Social ante el arribo de Juan Horacio Zabaleta. Hay tensión entre el Movimiento Evita y La Cámpora, y en distintas direcciones participan variados intendentes. Es lógico, pues el monto que se administra en el área es de gran volumen. Según los comentarios que llegan de la misma “el cambio de ministro puso sobre la mesa, descarnadamente, la lucha por los recursos disponibles”. Alguien podrá poner el grito en el cielo por este panorama pero lo cierto es que la vida política suele contener pulseadas así.

El eje del problema no está allí sino en la pobreza, complemento necesario de la desigualdad, que el esquema económico vigente en la Argentina promueve en vez de aminorar.

LAS POLÍTICAS CLARAS CONSERVAN LA ENEMISTAD.

Hace rato que el análisis objetivo del decurso nacional, con evidentes semejanzas en tantos lugares del planeta, permitió entender que las políticas restrictivas y concentradoras promueven una canalización de recursos sociales rumbo a la cúspide, y derivan en un deterioro económico masivo. Esas acciones cuentan con una serie de recetas que se difunden como benéficas a través de los voceros empresariales: orden fiscal, reducción del gasto, escasa presencia estatal salvo para subsidiar compañías, menoscabo de los derechos laborales, reducción de la carga tributaria patronal, entre otras maravillas que ya oscurecieron esta nación y varias más.

Como contracara hemos vivido el despliegue de la vida colectiva en períodos caracterizados por la utilización de los recursos que la sociedad genera para, a través del Estado, volcarlos sobre ella misma en base a una priorización de la producción y el consumo. Dentro del mismo esquema, cabe remarcar la presencia efectiva de la administración central en los rubros clave, controlando las finanzas, el comercio exterior y garantizando un diseño impositivo progresivo y mecanismos salariales destinados a mejorar la dinámica de la rueda interior de la economía. A diferencia del modelo antedicho, este obtiene reservas en monedas externa y local lo bastante sólidas como para mantener equilibrio en el tipo de cambio y así afianzar la rentabilidad del inversor productivo.

Aunque el espacio informativo esté atravesado por versiones que dan cuenta de eventuales modificaciones positivas tras los comicios del mes entrante, es preciso indicar que hasta ahora el Gobierno argentino no ha quebrado la tendencia instalada por su predecesor; las dificultades persistentes y el crecimiento de la pobreza a niveles récord en nuestra historia constituyen la demostración exacta del drama que su continuidad implica. El intento de combinar ese esquema con frenos parciales –Secretaría de Comercio Interior, por caso- denota una aspiración que también fue puesta a prueba en otros tramos, sin resultados satisfactorios.

En modo alguno cabe renegar de una táctica de control de precios. La misma resultó eficaz en varios momentos, pero necesita estar relacionada con una labor económica general tendiente a una dinámica distributiva, productiva y genuinamente nacional. De otro modo, los zagueros Roberto Feletti y Horacio Rovelli quedarán a cargo de la marca a presión de delanteros potentes, mientras el resto del equipo los observará estático. Algunos de sus miembros, incluso, podrían sentirse identificados con la camiseta rival.

LA DEUDA, ALLÁ Y ACÁ.

Mientras tanto, en Washington, la primera línea de la delegación argentina quedó conformada por el jefe de Gabinete Juan Manzur y el ministro de Economía Martín Guzmán. Allí está el eje y el resto, acompaña. La intención es suscribir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en breve; si es posible, no más allá de febrero o marzo del año venideroGuzmán se reunió mano a mano con Kristalina Giorgieva, y allí coincidieron en seguir adelante según los parámetros establecidos hasta el presente. Manzur agilizó sus contactos empresariales y logró promesas inversoras que, necesariamente, exigen seguridad en los alineamientos.

Pasa que la ebullición social en el otro extremo del continente denota escasa predisposición popular a bancar acuerdos que impliquen retracciones presupuestarias y baja circulación monetaria interior. De hecho, las marchas sociales a las que hicimos referencia, así como las numerosas convocatorias en todo este país austral durante el sábado 16, el domingo 17 y el lunes 18 de Octubre, se asientan en demandas económicas claras y la mayor parte de los manifestantes se han pronunciado por la investigación del adeudo; muchos, por el no pago del mismo.

Es más, quien estime que el acto del movimiento obrero constituye un cheque en blanco a la gestión económica oficial, desconoce la matriz sobre la cual se articula esa zona clave para la defensa del pueblo argentino en su conjunto.

TRES CONCEPTOS.

¿Qué sucederá tras las elecciones de Noviembre? Ya está visto que los mensajes electorales pueden ser decodificados según el prisma a través del cual los transcribe el observador. Dentro de las numerosas ideas que circulan y por momentos fatigan el oído de los periodistas encargados de la cobertura política, se registra una coincidencia: El Gobierno definirá un rumbo con mayor energía. Pero ¿cuál será? Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa efectuaron consideraciones interesantes en las horas recientes que pueden facilitar una lectura del devenir para quienes sepan disfrutar el interlineado.

El Presidente habló en el Coloquio de IDEA. Allí planteó una serie de asertos fundados en datos prácticos referidos a la importancia de sostener los derechos laborales, promover el empleo genuino con respaldo estatal hacia las empresas, frenar el crecimiento de precios –injustificado, apuntó– y efectuar una conclusión adecuada del proceso de endeudamiento que condiciona buena parte del decurso nacional. La respuesta de los fugadores allí reunidos no se hizo esperar, como lo detallamos en la nota específica.

Allí abordamos la práctica humana del diálogo como metodología del aprendizaje y el acuerdo. Conversar es bueno, pero resulta preciso definir con quién. Además, en cualquier cruce de iniciativas, todo tiene un límite.

Una inquietud semejante se desplazó al conocerse las recientes declaraciones del titular de la Cámara de Diputados. Afirmó que “Terminada la elección vamos a convocar desde el gobierno a un acuerdo con la oposición, con los empresarios y con los trabajadores articulando el Congreso y el Consejo Económico y Social. Lo hablé con el Presidente, no es que se me ocurre a mí. Y el Presidente tiene la decisión de hacerlo. Lo hablé con la Vicepresidenta. Germinó a partir de una idea que, en su momento, Máximo planteó por el tema de la deuda. Máximo dijo que había que juntar a los dirigentes más jóvenes para fijar una posición común de cara al tema deuda frente al Fondo. Y vamos a ir a un acuerdo, vamos a convocar a un acuerdo sobre diez políticas”.

Esos diez puntos son obvios, pero no lo es la definición que se intente para resolver cada uno. Por caso, Massa expresó que  “En el tema del Poder Judicial, creo que se trata de un poder independiente y en todo caso tiene que surgir más de una propuesta de la oposición que del gobierno para que no caigamos en esa idea de que el gobierno quiere meter mano en la Justicia para tratar de acomodarla a sus intereses de momento o a sus preocupaciones”. También: “La Argentina va a tener un nuevo acuerdo con el Fondo. El Presidente tiene la decisión de avanzar en un acuerdo con el Fondo, y ese acuerdo tiene que ser un acuerdo posible de pagar para la Argentina, viable en términos de lo que es el resultado de nuestra balanza comercial. ¿Por qué? Porque lo más importante que hay que mirar es cuánto exporta la Argentina, porque cuantos más dólares vende la Argentina más dólares genera para cumplir con sus obligaciones y para acumular reservas”.

Pero también habló Cristina. Lo hizo en un marco distinto al que ofrecieron sus dos co equipers en el Frente de Todos (Alberto con los empresarios, Massa con Infobae). Lideró el Encuentro Nacional de Jóvenes de la agrupación La Cámpora en el predio de la Ex Esma. Allí solicitó a la militancia que este 17 de Octubre “no se conmemore desde una postura nostálgica” sino con la idea de “refundar la alianza entre el capital y el trabajo” porque, resaltó, “el peronismo está más vigente que nunca” con su propuesta de “incorporar a los trabajadores a la política nacional”. “El peronismo le pese a quien le pese, sigue hoy más vigente que nunca. Porque esa propuesta, esa idea que tuvo la impronta de incorporar a los trabajadores a la política nacional sigue presente”, señaló.

“Acá la derecha nos dice que la culpa es de los derechos de los laburantes, minga, no es cierto”, advirtió y manifestó: “Leí a alguien que decía que el problema no es el kirchnerismo, sino el cristinismo. Somos y fuimos peronistas, que lo tengan todos claro”. En una fase delicada de su discurso, indicó que “ya probaron con un gobierno que decía que los empresarios iban a salvar el país” y “miren lo que nos pasó, entramos de vuelta con el Fondo Monetario Nacional y hoy estamos cómo estamos”. Por eso “se necesita refundar una alianza entre el capital y el trabajo”, aunque lanzó la precaución: “Hay un prejuicio antiperonista” que subsiste.

Evaluó “increíble ese prejuicio cultural contra el peronismo, pero la verdad que el crecimiento de las empresas argentinas durante los gobiernos peronistas dan fe de que tenemos una propuesta que abarca al conjunto de la Argentina”. Completó la idea así: “El peronismo, sí, nuestras ideas, el peronismo, nuestra historia, cobra frente a esta nueva realidad una inusitada vigencia” y por eso se impulsa “el acuerdo entre el capital y el trabajo con el estado participando en esa regulación para lograr un círculo virtuoso cobra un modelo a escala global”.

“¿Qué rol cumple el estado, quién regula, quién conduce, quién establece las reglas: el mercado y las corporaciones, o el estado y la política?”, sostuvo que es la discusión en estos tiempos y señaló que “lo que hoy está en disputa es quién controla, quién regula”. Asimismo, manifestó que “es necesario que aquellos que se han pasado denostando al peronismo y que han fugado al exterior PBI enteros en paraísos fiscales se hagan cargo alguna vez de lo que han hecho” y “ayuden a que la Argentina vuelva a reconstruir después de las dos pandemias que pasamos, la pandemia del macrismo y la pandemia del coronavirus”.

“Necesitamos urgente una reconstrucción nacional que vuelva a ordenar las grandes coordenadas que teníamos y supimos construir”, advirtió y dijo que se trata de “la de un país donde había una movilidad social ascendente”Cristina afirmó que “lo último que nos faltaba probar era un gobierno de empresarios y lo tuvieron” y destacó que “volver a insistir con lo mismo me parece de tontos y tontas”. Por eso “No podemos dejarnos intermediar más, retomemos la discusión política en serio, porque hemos estado más de un año encerrados en nuestras casas” y dijo que “es necesario volver a la discusión, a la participación, al debate”.

Como puede observar, lector, el decurso venidero no será sencillo. Las concepciones en pugna están a la luz y si bien todos los actores coinciden en la trascendencia de la unidad, ciertos puntos de apoyo son diferentes. Repasando todas las afirmaciones, cabe indagar, entre otras cosas ¿A qué empresarios se refieren Alberto, Massa y Cristina cuando indican la búsqueda de acuerdos?

17 DE OCTUBRE.

 “Traigo la voz del pueblo en mi boca de octubre,/ en mi sangre de octubre parecida a una mora. (…) Quiero mirar la patria en el humo que sube/ azul desde las fábricas, azul desde mis venas,/ nombrarla en un tobillo que no tiene cadenas,/ mirarla como el hombre cuando mira a la nube./ Quiero decir obrero, decir descamisado./ 17 de octubre, laurel en la tormenta”.

Fermín Chávez

“El 17 de octubre fue un “Fuenteovejuna”: nadie y todos lo hicieron. Lo hizo Evita que se movió intensamente, lo hizo Mercante también, lo hizo Cipriano Reyes (Obrero de la carne, luego dirigente del Partido Laborista, que le dio forma legal a la candidatura de Perón), que actuó con mucha eficacia, lo hizo Colom (Eduardo, director del diario Le Época), lo hicieron los cañeros de Tucumán que estaban en huelga desde el día antes…Se llenó la Plaza de Mayo, se llenó sobre una corriente que duró todo el día y Buenos Aires se convirtió en una especie de fiesta, de columnas que desfilaban con banderas que recorrían la ciudad sin romper una luz, ni una vidriera y cuyo pecado más grande fue lavarse la patas en las fuentes de Plaza de Mayo porque habían caminado 15, 20 o hasta 30 km o más algunos de ellos”

Arturo Jauretche

 Me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia (donde yo vivía); el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y en seguida su letra: Yo te daré/ te daré patria hermosa/ te daré una cosa/ una cosa que empieza con P/ Perooooón. Y aquel Perón resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo hacia la Plaza de Mayo. Vi, reconocí y amé a los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar a sus millones de caras concretas y que no bien la conocieron, les dieron la espalda. Desde aquellas horas, me hice peronista.

Leopoldo Marechal

LA VICTORIA TRASCENDENTE. 

El big bang que estalló aquél 17 continúa su despliegue vigoroso. De allí surgió el crecimiento nacional, ordenando el magnífico desorden bullente de las migraciones –provinciales e internacionales- con la sustitución demandada durante las Guerras. De allí un pensar que, enlazado a previas elaboraciones federales y luego forjistas, con incidencia de las ideas sociales que reverberaban en Europa, brinda su lugar al individuo y al colectivo. De allí una mirada mundial que propone la confluencia regional (ABC, Unasur, ¿Celac?) y vibra ante todos los pueblos a través del decir y el hacer del Papa Francisco.

El enlace de ese razonar activo con la Multipolaridad que la humanidad está construyendo es ostensible y se percibe en la adecuación de modelos cerrados a nuevos diseños que, más abiertos, no reniegan del control estatal. En cúspide comprensiva, un vecino, el discípulo de Alberto Methol Ferré, José Pepe Mujica, acaba de afirmar “Si tuviera 40 años menos, me hago ciudadano argentino y me voy a pelear a Buenos Aires; allí se juega el futuro del Río de la Plata”.

Si bien el peronismo tuvo grandes eras de esplendor y otras de retracción, este tramo de la historia lo absorbe en toda su brillantez. La elegancia conceptual de los humildes ha forjado la idea del futuro. Hacia allí se dirige la humanidad. Creer que semejante combinación de razón y sentimiento se está extinguiendo implica llorar una victoria más imponente que aquella soñada décadas atrás.

Llorar una victoria es, quizás, aún peor que celebrar una derrota.

 

*Gabriel Fernández. Área Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal