Hubo Trump, y Bolsonaro, y hubo Le Pen y muchos más y pareciera que eso habilitó a que surjan nuestros Bullrichs, Mileies, Macris, Vidalas

LA ULTRA-DERECHA Y LA PARED

Por Eduardo de la Serna*

Yo estaría a la derecha de Nicolás del Caño y a la izquierda de Santilli, por ejemplo. Esto no es ni bueno, ni malo sino simplemente una ubicación. Es posible, imagino, que la derecha puede surgir aprovechando que cientos de miles de jóvenes y adolescentes no saben quién fue Videla, ni López Rega, ni quién Cavallo, ni Bussi. Pero también implicaría pedirle que lean el Evangelio.

 

Por Eduardo de la Serna

NAC&POP

05/10/2021

 

Después de unas décadas más o menos pacíficas, es llamativo el resurgimiento de unas derechas tan, pero tan ultras, que pareciera que más a la derecha de ellos está la pared (o, irónicamente, que a su derecha está el Che, porque ya dieron la vuelta del círculo).

Es evidente que las categorías “izquierda” o “derecha”, como cerca o lejos, y otras del estilo, son categorías de relación.

Se está a la izquierda o derecha de algo que es el punto de referencia.

Y en ese sentido yo estaría a la derecha de Nicolás del Caño y a la izquierda de Santilli, por ejemplo.

Esto no es ni bueno, ni malo sino simplemente una ubicación.

Pero, como digo, hasta hace un tiempo, había cosas que “quedaban mal” decir, y nadie decía que era de derecha.

Así Álvaro Alsogaray decía que su partido era de “centro democrático”, cosa que más tarde diría también Álvaro Uribe (esa actitud de derecha vergonzante ¿tendrá que ver con el nombre?).

Hoy nadie, salvo ellos, negaría que ambos son de derecha.

Pero a nadie, antes, se le ocurriría defender a Videla, por ejemplo (el caso chileno es más complejo; entre otras cosas, porque no perdieron una guerra) cosa que hoy algunos hasta se permiten.

Pero “pasaron cosas”, y hubo Trump, y hubo Bolsonaro, y hubo Salvini, y hubo Vox, y hubo Le Pen (y muchos más “hubos”), y pareciera que eso habilitó a que surjan nuestros Bullrichs, Mileies, Macris, Vidales y muchos otros más que no tienen ningún problema en cuestionar o relativizar la democracia, en ser defensores de Bussi, de las armas y los endeudamientos, de la dependencia y los dineros fugados…

De citar a López Rega, y ser asesorados por Cavallo y Roque Fernández, defensoras de las Taser (¡qué feliz estará la familia de Javier Ordoñez, asesinado en las calles de Bogotá con estas “pistolitas de agua”!), manipuladores de la justicia (o felices con la justicia manipulada… ¡total, se pueden votar a sí mismos! Sin que podamos botarlos), negacionistas de la dictadura y de los 30.000.

Son tan impunemente patéticos que es notable ver lo que dice, por ejemplo, José María Aznar (que debió dejar raudamente el gobierno precisamente porque la inteligencia y la prudencia no eran lo suyo), y los niños de Vox (con seguramente avales eclesiásticos simulados) sobre el Papa a raíz de sus declaraciones sobre el genocidio que significó la Conquista.

Es cierto que no dijo nada distinto de lo que de antes habían dicho Juan Pablo II y Benito XVI, pero a esos no se los critica (la derecha no se critica a sí misma).

Decir que cuestionar la conquista es criticar la hispanidad, y mirando las cosas que tantos decían en aquellos mismos tiempos, como, por ejemplo, Bartolomé de Las Casas, sería como que alguien criticara como judeófobo al profeta Jeremías, por ejemplo.

Pero eso implicaría suponer que leen, lo cual no es algo que manifiestan que así ocurra.

Es lo mismo que dijo Milei, al decir que el Papa alienta el comunismo (y no lo dijo en broma, lo cual sería de esperar al hablar de quien se dijo era cercano a Guardia de Hierro) y no es diferente de lo que dijo Miguel “Miki Vainilla” Pichetto de la Iglesia, como parte del problema y no de la solución del “pobrismo”, criticando a monumentales curas del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (sin antes lavarse la boca).

Pero también implicaría pedirle que lea el Evangelio, cosa que su agrupación pareciera prohibirle.

A lo mejor estos celebren el ominoso silencio de los curas villeros ante el brutal desalojo de casillas en la Villa 31 con topadoras (las mismas que el otrora homenajeado Rodolfo Ricciardelli enfrentó con el cuerpo y el testimonio y años después otros lo hicieron con una huelga de hambre).

Es posible, imagino, que la derecha puede surgir aprovechando que cientos de miles de jóvenes y adolescentes no saben quién fue Videla, ni López Rega, ni quién Cavallo, ni Bussi… y tampoco quién fue Mugica, Ricciardelli o Carbone, y entonces celebren a desorbitados o desorbitadas que remedan rebeldía (digo remedan porque si alguien jamás se revela contra el sistema, el “poderoso caballero”, el poder imponente del Capital, al que no combaten, por cierto… si alguien en nada es rebelde, ¡es la derecha!).

Así, los Steve Bannon, que ya empieza la campaña para el cónclave (que desean pronto) con carpetazos contra cardenales potables (parece que alguno habría), que llenan el mundo de _“fake news”_ para que ganen siempre ellos, y de _“lawfare”_ para que pierdan siempre “los otros”…

Esos están, y trabajan, y militan…

Por nuestra parte nos toca eso que antes y ahora llamamos “resistencia”.