La unidad fue clave en 2019, hoy se suma el desafío de fortalecer a nuestro gobierno y a la gestión.

DE TODO LABERINTO SE SALE POR ARRIBA.

Por Guillermo Carmona

Hay mucha militancia que se quedó en su casa, desencantada por la falta de convocatoria, de épica y de participación, por la concentración de poder en manos de pocos. Necesitan ser convocados, expresaron los votos en blanco y ausentes en las PASO.

Por Guillermo Carmona*

NAC&POP

23/09/2021

Si pudimos frente al macrismo ¿cómo no lograrlo ante los fantasmas de la desconfianza y las amenazas de división?

La unidad fue clave en 2019, hoy se suma el desafío de fortalecer a nuestro gobierno y a la gestión.

El primer compromiso que asumimos ante la ciudadanía fue el de la unidad.

Unidad hasta que duela. Unidad tras AF y CFK.

Unidad con la participación de Todos. Unidad en la diversidad.

No es la voluntad de uno o de otra. Es el programa común de la victoria en 2019 debatido y escrito con el aporte de miles de compañerxs.

Rediscutirlo y alcanzar nuevos consensos si es necesario debería involucrar no solo a los máximos conductores de nuestro proyecto político sino a todxs los que nos identificamos con el frentetodismo.

Corremos el riesgo de que el Frente de Todos se transforme en un Frente de Algunos para terminar siendo el Frente de Pocos.

Ya hay síntomas de ese proceso

¿No habrá llegado el momento de que, como hizo NK, convoquemos a que florezcan mil flores y terminemos con todo exclusivismo?

Un gobierno de Todos requiere de una figura presidencial fortalecida.

Cualquier acción que debilite al presidente pone en riesgo la estabilidad del gobierno y la consolidación de un proyecto popular en la Argentina.

No poner en la balanza los logros de nuestro gobierno y solo enfatizar en los déficits lleva al suicidio político.

Cargar las omisiones y errores de candidatos y dirigentes a la cuenta del gobierno nacional es muestra de mezquindad.

Sobre todo cuando ese presidente y ese gobierno pusieron a tu disposición todos los resortes para responder a las demandas políticas, económicas y sociales en tu provincia, la que sea, sin reclamarte siquiera que el reconocimiento fuera para un gobierno que hizo posible que mostraras como propios los logros que son resultado de esfuerzos colectivos.

Me identifico con la mayoría de las expectativas que expresa la vicepresidenta.

¿Hay algún auténtico peronista que pueda no desear redistribución, justicia social y desarrollo nacional?

Pero ¿se puede presumir que el presidente no apunte a lo mismo cuando en medio de la pandemia impulsó el nuevo régimen de ganancias, sostuvo el impuesto a las grandes fortunas, aumentó la inversión pública, etc, etc, etc.?

¿No podrían juntos acordar ir por más en un proyecto a 2, 6, 10, 14 y más años?

¿No podrían sumar a los gobernadores e intendentes en esa partida?

¿No podrían involucrar en un proyecto de largo plazo a los legisladores actuales y MC, a los concejales y dirigentes sindicales?

¿No podriamos convocar a jóvenes y mujeres, militantes sociales y empresarios a ser protagonistas del futuro?

¿Acaso no es eso el peronismo?

Hay mucha militancia que se quedó en su casa, desencantada por la falta de convocatoria, de épica y de participación, por la concentración de poder en manos de pocos.

Con muchos hablo en mi provincia.

Necesitan ser convocados, expresan los votos en blanco y ausentes en las PASO.

Hoy más que nunca me siento un militante que además de no querer la vuelta del neoliberalismo aspira a que consolidemos en serio y definitivamente un proyecto nacional.

A pesar de las diferencias confío en quienes nos conducen y en la maravillosa militancia del campo popular.

No quiero que nadie me obligue a elegir por él o por ella.

Quiero sentirme convocado por mi presidente y por mi vicepresidenta, por cada uno en el rol que la CN les manda jugar.

Ellos pueden y deben indicarnos el camino de salida del laberinto.

Siempre por arriba, bien por arriba.

 

*Militante peronista