Infobae es vocero de los intereses de Washington como centro de difusión de las actividades políticas tradicionales que poco difieren entre demócratas y republicanos

ARGENTINA TIRONEADA POR EL ENFRENTAMIENTO CULTURAL ENTRE CHINA Y RUSIA CONTRA EE.UU.

Por Marcelo Ramírez

La dificultad entonces está en comprender las políticas centrales del actual gobierno y a qué razones responden, si a un modelo comunista chino como muchos trasnochados aseguran o a un acercamiento e identificación con el modelo cultural global que predomina en el mundo occidental.

 

 

 

Por Marcelo Ramírez

Revista Mugica

Geopolítica /

septiembre 6, 2021

Hay medios como Infobae que en materia internacional deben ser seguidos con atención porque tienen abundante información y reflejan las posiciones de EE.UU. sobre estos temas, si bien durante el gobierno de Donald Trump la situación fue distinta y se plegó a la posición mediática generalizada de una crítica casi constante.

Por ello debemos ser un poco más precisos y mencionar que Infobae es vocero de los intereses de Washington como centro de difusión de las actividades políticas tradicionales que poco difieren entre demócratas y republicanos constituyendo un sistema que reacciona con violencia cuando aparece un intruso que expresa algún sector que amenaza el status quo.

Mucho se ha confundido y ridiculizado la idea de que hay un poder transnacional apoyado en los capitales financieros, hoy largamente predominantes en el mundo capitalista, sin embargo, la actitud en bloque de la prensa occidental en manos de esos sectores no deja lugar a dudas.

Infobae se ubica dentro de este sector y no por ello sus ediciones carecen de material interesante, por lo contrario, tienen copiosa información que no es reproducida por otros medios de otras orientaciones liberales progresistas, solo hay que tener en cuenta desde dónde habla, y, en consecuencia, qué intereses defiende.

Hace poco más de un mes publicaba una nota informando que la Argentina, pese a la retórica oficial de amistad con China, en realidad viene ejecutando políticas sostenidas que contrarían los intereses de ese país dando ejemplos, algunos correctos y otros un poco forzados, de este hecho. La adhesión a la iniciativa china OBOR (One Belt One Road), también conocida como la Nueva Ruta de la Seda, fue aplaudida por el actual gobierno en medio de promesas de integración a la misma. A casi dos años de ello no se ven movimientos en ese sentido.

La lista de inconsistencia oficial seguía siendo detallada con otros temas como lo es la cuestión energética, así como como también en las políticas fluvial y ferroviaria.

Todo eso es cierto, y obedece a un alineamiento real con Washington (los EE.UU. globalistas), que apunta a renegociar la deuda externa con su apoyo. Esto es algo más que visible y que nadie discutirá, sin embargo, la asociación con este sector de poder global tiene otras bases que son profundas, menos visibles si no se sabe observar y con consecuencias mucho más severas.

La cuestión cultural es entonces la clave para ver cuál es el alineamiento real que provocativamente denuncia Infobae, pero que no carece de razón. La dificultad entonces está en comprender las políticas centrales del actual gobierno y a qué razones responden, si a un modelo comunista chino como muchos trasnochados aseguran o a un acercamiento e identificación con el modelo cultural global que predomina en el mundo occidental.

La agenda de Biden, cuando asumió la presidencia, sorprendió por la contundente ideología de género y medioambiente que se constituyeron como los ejes centrales, no solo discursivos sino de sus decretos iniciales en consonancia con las demandas sociales que venían buscando imponer los grupos que salían a las calles a enfrentar las políticas de Trump, que se ubicaban en las antípodas.

Veamos entonces el derrotero de Alberto Fernández y de su gobierno, que incluye en estos puntos a la totalidad del Frente de Todos y más aún, podemos decir que a la oposición también: perspectiva de género y ambientalismo. Como prueba de ello podemos ver como todas las iniciativas que incluyen estas políticas salen aprobadas del Congreso con unanimidad y con el apoyo de los medios, sin fisuras, sean progresistas como Página 12 o liberales como Clarín.

Solamente podremos escuchar críticas desde la “izquierda” más “dura”, pero no porque estén en desacuerdo con la dirección sino porque, fieles a su historia, aseguran que las medidas son tibias o parciales a su juicio y quieren que sean más profundas y radicales, pero que, al no ser mayoritarias, estas fuerzas pueden mantener posiciones extremas sin temores a perder el apoyo social. Un notable alineamiento, realmente notable, por las coincidencias en esta agenda, entre fuerzas de todo signo ideológico, si es que eso existe en la política local hoy.

Aún en tiempos de aprietes presupuestarios no se escuchan voces discordantes con las erogaciones que representan, hasta los más fanáticos defensores de achicar el Estado miran para otro lado e ignoran que el 3,4% del PIB se destina a la “perspectiva de género”, según Mercedes D’Alessandro, Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género, dependiente de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía:

“La suma de las partidas permeadas por la perspectiva de género –que abarcan varias áreas del Presupuesto– duplica el monto asignado a Energía, Combustibles y Minería, triplica los gastos en concepto de Administración Gubernamental, cuadruplica el gasto en Defensa y Seguridad, es 10 veces superior al presupuesto asignado al Poder Judicial y 20 veces mayor al ministerio de Relaciones Exteriores”, recuerda Infobae.

Sin embargo, y pese a lo abultado del monto, la oposición no hizo mención alguna si en medio de la crisis social y económica profundizada hasta el infinito por la pandemia, la perspectiva de género es una prioridad absoluta.

Con respecto a la cuestión medioambiental, el Presidente expresó en la apertura de sesiones el 1 de marzo de este año que el futuro será verde o no será.

Nadie entonces, ni ahora cuando sus ministros expresan una y otra vez que la Agenda 2030 está por encima de los gobiernos electos y que versan sobre la necesidad de descarbonizar la Argentina, nadie se opone ni nadie parece recordar que el plan de desarrollo delineado en los meses previos a la asunción presidencial, giraba alrededor del potencial exportador de Vaca Muerta.

Por si quedan dudas profundicemos este punto porque en los próximos tiempos crecerá en importancia y se profundizará la agenda climática. Vaca Muerta es combustible fósil totalmente desaconsejado por esa misma agenda que ahora se pone por encima de todo, inclusive de la voluntad de los propios ciudadanos expresada en el voto popular. Los hidrocarburos son combustibles no solamente acusados de ser responsables del calentamiento global (algo que merece una nota aparte por los intereses en juego y la complejidad del tema), sino que se extrae por medio del fracking, la forma más contaminante y controvertida que está expresamente censurada por Joe Biden.

Con esta nueva agenda hay que tener en cuenta que no solo Vaca Muerta resulta inviable, los costos energéticos derivados de las energías “renovables” serán mayores y ahogarán las posibilidades de desarrollo industrial multiplicando la pobreza al encarecer los costos de absolutamente toda la economía, porque la tarifa energética es imposible de eludir en la formación de precios.

Una vez dejado en claro cuáles son las prioridades de la Argentina, es decir, la perspectiva de género y medioambiente, podemos notar la virtual unanimidad de la clase política y de los medios de comunicación, en coincidencia con la política estadounidense actual y de los medios globales a su servicio. Dentro de ese marco político, ¿qué destino tiene un alineamiento con China?

China ha dejado en claro durante décadas que su prioridad es el desarrollo de su país, la agenda medioambiental que impusieron a través de los Protocolos de Kyoto está ignorada en una subordinación a sus necesidades. Si bien trabaja para descontaminar sus ciudades afectadas por su prolífica industria, no sólo no ha prescindido del uso del carbón (el archivillano de los contaminantes y principal recurso energético) sino que ha elevado su uso.

Beijing generó el 53% del total de la energía a base de carbón en todo el mundo durante el 2020, aumentando un 9% lo que consumía cinco años antes y demostrando que dice lo que Occidente quiere oír, pero hace lo que necesita para su desarrollo.

La Agenda climática está simplemente condicionada a otras necesidades y en el fondo lo que China hace es lo mismo que hizo en los 90 del siglo pasado cuando Al Gore avanzó con su política de reducción de emisiones de carbono. Esa política, en ese entonces, fue interpretada por países como China e India como una forma de estratificar las posiciones de los países en el concierto internacional. Es decir, mientras los países desarrollados habían usado energías baratas para desenvolver su industria, los que estaban en vías de hacerlo de esta manera eran pisados en sus posibilidades y quedarían sujetos simplemente a nunca salir de la pobreza, apenas constituyendo un reservorio natural para que los poderosos se aprovisionaran según sus intereses y necesidades.

Pero los problemas no se agotan en este punto, hay otra política impulsada por Occidente que se impone en esta parte del mundo y es consecuencia de la anterior. Un mundo estresado no puede permitirse mantener la actual población y necesita disminuir la cantidad de seres humanos que viven en la Tierra.

En algunos países comienza a existir una presión social que trata de irresponsables, al menos, a los padres que traen hijos al mundo porque contribuyen a aumentar la huella humana de carbono y con ello a destruir el planeta.

La consecuencia directa del nuevo malthusianismo es bastante visible con una política que lleva a bajar la carga demográfica en función de estimular modelos de vida solitarios y productivos, sin hijos o con parejas que naturalmente son estériles. Políticas que se complementan presentando la conveniencia del aborto para evitar nacimientos con diferentes excusas conjuntamente con la eutanasia disfrazada de muerte digna, para acelerar partidas de este mundo de personas que se transforman en una carga improductiva.

Es muy interesante ver cómo los valores éticos y morales de la cultura global occidental se imponen y derrumban las tasas de natalidad en muchas naciones. Los países europeos, Japón, Corea, los propios EE.UU. ven caer vertiginosamente los nacimientos y deben recurrir a la inmigración para sostener el funcionamiento económico de una sociedad envejecida ante la creciente falta de jóvenes. Hasta Brasil está en un proceso de caída demográfica que, en los próximos años, cuando envejezcan los actuales jóvenes en edad laboral, se convertirá en un serio problema.

Los sistemas de seguridad social ya en crisis saltarán por el aire, las sociedades envejecerán, perderán competitividad y los ancianos terminarán sus vidas en soledad sin poder ser asistidos. Países como Nigeria proyectan aún altas tasas que cobrarán mayor importancia por su demografía, mientras que otros perderán espacios por lo mismo.

Cuando Klaus Schwab nos habla de un reseteo no significa más que el reacomodamiento social a las nuevas técnicas de producción que no requieren tantos trabajadores. Al fin de cuentas, si se tecnifica y automatiza la producción lo suficiente, ¿para qué necesitan trabajadores?

Hay un excedente poblacional entonces que debe ser eliminado porque consume recursos, genera inestabilidad con sus demandas de consumo y desde los países no desarrollados amenaza con un cambio en las relaciones de poder internacionales.

La consecuencia de esta crisis es una natural acción de prevención de los acontecimientos futuros, por lo que se instalan desde los medios y los resortes del Poder que influyen sobre las masas, ideas edulcoradas que esconden la necesidad de promover la despoblación.

China, pese a ser criticada como un sistema cerrado y duro, funciona con una lógica distinta. Con un gobierno autoritario que no responde a los mismos patrones capitalistas sino socialistas, la identificación con modelos autoritarios responde a una historia que privilegia la jerarquía en la organización del país y la armonía social, distanciándose de ese modelo occidental demoliberal impulsado hoy por Washington.

Las críticas se multiplican desde Occidente, y vemos cómo se señalan algunas políticas como la del hijo único, que fue abandonada por la actual de permitir tres hijos.

China empieza a ir a contramano del modelo cultural global, consciente de los problemas de envejecimiento de la población, cambia el rumbo y atenta contra la política de reducción demográfica de Occidente.

Las críticas que reproduce Infobae distorsionan la realidad, cuestiona la “paternidad de Tigre” o Tiger Parenting, jiwa, porque es una forma del comunismo para explotar a sus ciudadanos, sin embargo olvida decir que Corea del Sur, por ejemplo, utiliza la política que se conoce como “papá ganso”, que es la de un hombre que trabaja todo lo que dan sus fuerzas para enviar a su hijo y a su mujer a EE.UU. para que pueda estudiar y tenga una mayor competitividad en su vida laboral teniendo estudios más valorados. Una muestra de la doble vara para interpretar los hechos habituales.

Las notas que refleja Infobae están en sintonía con las de sus hermanos mayores del Primer Mundo, criticando la escasa participación de la mujer en la nueva política china. Si tienen más hijos deberán trabajar menos para cuidarlos y eso atenta a la dignidad de ellas, en base a lo que diariamente establece como un dogma que la realización de una mujer pasa por su trabajo, no por otro lado.

Pero China, con sus milenios a cuestas, ya tiene sabiduría y ha desarrollado espaldas para empezar a mostrar sus cartas sin necesidad de quedar bien con Occidente. Se trata de armonizar, como siempre, pero si eso significa someterse a Washington y sus modelos, habrá que confrontar entonces.

En ese marco es que Beijing lanza una noticia que conmueve luego de que un funcionario de mediano rango hablara de la necesidad de reafirmar la masculinidad de los jóvenes de su país en abierta disonancia con las construcciones de nuevas masculinidades, recibiendo una andanada de críticas desde los medios occidentales que critican el papel de la mujer y del machismo.

La respuesta china a las presiones es publicar en un medio que refleja las posiciones oficiales como el Global Times, que se establecerá un control contra las desviaciones occidentales que incluyen las formas poco masculinas, los aspectos estéticos indeseables y que no se permitirá el acceso a los medios a aquellos que ataquen las costumbres tradicionales, como tampoco a quienes empleen a sus hijos, una práctica habitual en estos lugares como sucede en los medios y en la política.

China comienza entonces a hacer visible algo impensado hasta hace poco que es el desafío a las políticas identitarias reflejadas en las ideas como las queer que se instalan en Occidente, y lo hace siguiendo el mismo camino de Rusia, que también ha limitado estas políticas, aunque en forma más timorata.

China, fiel a sus características, ha sido dura en los conceptos, sin espacios a mediastintas que maticen las nuevas políticas. Preocupada por la influencia occidental que considera decadente, corrupta y peligrosa, Beijing comenzó a poner cortafuegos.

China, Rusia, Irán, Hungría, son algunos de los países que rechazan el modelo cultural de ideas occidentales y como en la Guerra Fría el mundo se dividió en comunismo y capitalismo, ahora una nueva división empieza a tomar cuerpo.

La posición dura de llevar estas políticas disfrazadas de DD.HH. a como dé lugar por el globalismo occidental, que las hace innegociables y condiciona desde ayudas y préstamos a presiones concretas militares a quienes no se subordinan, contrastan con las de Rusia y China que se oponen con firmeza.

Dos campos enfrentados en forma irreductible, donde los negocios terminan apretados por esta lógica, comienzan a hacer cada vez más visible el enfrentamiento civilizatorio, donde medios como Infobae solo lo hacen visible para las mayorías interesadas en verlo.

En ese marco es que Alberto Fernández habla de asociaciones estratégicas con Rusia y China, mientras alinea duramente sus políticas a las de Washington. Es cada día más evidente que si no es más explícito este alineamiento es porque hay una ilusión entre las filas de apoyos del actual gobierno de creer que son parte de un progresismo alienado con la conservadora Rusia y la socialista (y conservadora en lo moral) China.

El gobierno de los Fernández cumple en realidad con la actual agenda de Washington, neoliberalismo económico y progresismo cultural mientras que China es exactamente lo contrario: economía regida por un sistema socialista con características chinas y conservador firme en las costumbres.

La colisión es inevitable, no hay espacios para ser progresista cultural y aliarse con China y Rusia.

 

*Marcelo Ramírez. Analista geopolítico. Director de Contenidos de AsiaTv.

 

**Fuentes consultadas:

https://www.infobae.com/america/mundo/2021/06/06/control-de-natalidad-discriminacion-en-el-trabajo-y-competencia-feroz-las-dificultades-de-ser-mujer-en-china-segun-una-investigadora-de-hrw/

https://www.infobae.com/america/mundo/2021/07/07/como-el-partido-comunista-chino-excluye-a-las-mujeres-el-poder-politico-lo-detentan-solo-los-hombres/

https://www.infobae.com/america/agencias/2021/03/29/china-genero-mas-de-la-mitad-de-la-energia-de-carbon-del-mundo-en-2020-segun-estudio/

https://www.infobae.com/opinion/2021/07/16/la-argentina-cada-vez-mas-hostil-para-los-intereses-de-china/

https://www.infobae.com/economia/2020/09/20/el-gobierno-destinara-13-billones-el-152-del-presupuesto-2021-a-programas-con-perspectiva-de-genero/

https://www.globaltimes.cn/page/202109/1233146.shtml