Hoy ya, inexorablemente las tres grandes potencias del mundo son Rusia, China y Estados Unidos.

“EE.UU. ES HOY UNA DEMOCRACIA CANSADA Y VIEJA” (MARCELO BRIGNONI)

Reportaje de Dante Palma+ a Marcelo Brignone*

Entrevistado por Dante Palma en el programa radial “No estoy solo”, el analista internacional Marcelo Brignoni se refirió a las razones por las que EE.UU. se retira de Afganistán. Analizó la diferencia entre los talibán y los grupos religiosos terroristas, y el rol de Estados Unidos.

Reportaje de Dante Palma
Revista Mugica 

03/09/ 2021

Entrevistado por Dante Palma en el programa radial “No estoy solo”, el analista internacional Marcelo Brignoni se refirió a las razones por las que Estados Unidos se retira de Afganistán.

Asimismo, analizó la diferencia entre los talibán y grupos religiosos involucrados en atentados terroristas, el rol de Estados Unidos en la desestabilización de la revolución socialista afgana y los orígenes de los talibán.

Dante Palma:-Después de 20 años, ¿por qué Estados Unidos se retira ahora de Afganistán y no se fue antes o después?

MARCELO BRIGNONI:– En realidad como muchas de las cosas que suceden en política internacional tienen una desventaja, la información siempre es presunta y habitualmente la información real de la toma de decisiones casi nunca se divulga entonces uno tiene que trabajar sobre la hipótesis de que desde el punto de vista periodístico nunca hay una confirmación oficial de lo que se consume, se presume o se deduce.

En principio la situación tiene que ver con una idea que viene de la época de Trump que es la idea de que Estados Unidos no tiene ningún beneficio en desplegar en el mundo inversiones millonarias militares.

Si vos te acordás, Trump tomó dos o tres decisiones inclusive en acuerdo con el Pentágono y con las Fuerzas Armadas estadounidenses que fue reducir el aporte presupuestario de Estados Unidos en su principal cartel militar, alianza militar, que es la Organización del Tratado del Atlántico Norte, inclusive eso le motivó muchos roces con los principales dirigentes europeos y sobre todo con el noruego Jens Stoltenberg, que es el Secretario General de la OTAN.

Por otro lado también tomó la misma decisión en relación a Afganistán; las negociaciones estadounidenses para abandonar Afganistán fueron iniciadas por el por el gobierno de Trump y en realidad básicamente Biden queda muy condicionado por esa situación, continúa esa negociación y claramente los puntos alcanzados en la negociación o presuntamente pensados por Estados Unidos que estaban alcanzados en la negociación en 11 días fueron absolutamente desvirtuados.

El talibán controla absolutamente todo el país, todo Afganistán en una situación de derrota política y militar de Estados Unidos que lo pone casi al borde del ridículo en relación a su pretensión imperial de solvencia operativa militar.

Así que me parece que recién estamos entrando a una situación que va a modificar bastante a mí criterio el mapa geopolítico internacional y que además de eso me parece que va a impactar mucho en la política interna de Estados Unidos.

Hoy ya, inexorablemente las tres grandes potencias del mundo son Rusia, China y Estados Unidos.

Rusia es hoy el primer arsenal militar del mundo.

China es hoy la principal economía del mundo.

Estados Unidos viene un poco tratando de mantenerse en ese club, pero es claramente, de los tres países es el que tiene mayor inestabilidad política interna y el que tiene una elite dirigencial más vetusta y menos solvente desde el punto de vista político.

Los principales dirigentes estadounidenses que son Bernie Sanders como líder de uno de los sectores mayoritarios del Partido Demócrata, el presidente Biden, la presidenta del Congreso norteamericano Nancy Pelosi y el propio Donald Trump, los tres orillan los 80 años o sea que es una situación de una democracia muy cansada, muy vieja que ha perdido la idea esplendorosa de ser la potencia unipolar del fin de la historia para siempre.

Se anunció y se escribió en centenares de libros desde mediados de la década del 90 hasta nuestros días y me parece que vamos a un mundo diferente.

Este mundo diferente va a impactar en alguna escala de valores y en algunos conceptos de organización multilateral post Segunda Guerra Mundial que me parece que llegaron hasta estos días y que ya inexorablemente creo que están en crisis por su falta de influencia y sobre todo por su falta de interpretación de lo que es este mundo actual, que es bastante diferente al mundo que se pasó después de la caída del socialismo real y la Unión Soviética.

Dante Palma:-¿Cuál sería la diferencia entre el talibán y otros grupos religiosos que se han visto involucrados en atentados terroristas en las últimas décadas?

En realidad, lo que está no te diría admitido, pero sí bastante probado, es que el desarrollo del fundamentalismo, del integrismo islámico fue una estrategia de geopolítica exterior del Departamento de Estado norteamericano destinada centralmente a desestabilizar países que no estuvieran bajo su influencia o que no cumplieran sus órdenes geopolíticas circunstanciales.

El inicio de esta situación podría ubicarse, siempre arbitrariamente los procesos de ubicación histórica tienen ese concepto de subjetividad arbitraria, pero yo lo ubico en lo que significó la decisión de Estados Unidos de iniciar un proceso de desestabilización de la revolución socialista afgana allá por el año 79.

En esa época Estados Unidos tiene tres grandes derrotas que fueron más o menos resueltas cuando Estados Unidos tuvo una crisis de legitimidad internacional bastante parecida a esta, pero, me parece qu3 con una dirigencia, desde el punto de vista político, más solvente que la actual.

En aquel entonces en el 75´ Estados Unidos pierde la guerra de Vietnam, en el 78 una revolución de carácter de marxista-leninista toma el poder en Afganistán y toma tres decisiones centrales: la primera es separar la religión del Estado, la segunda es dotar de derechos civiles y políticos igualitarios a las mujeres de Afganistán y la tercera es generar una reforma agraria que produce 250 mil nuevos productores rurales en el país.

Afganistán, no es un país desarrollado industrialmente, es un país básicamente con enormes poblaciones que viven de la agricultura y la ganadería.

En enero del ´79 cae el Sha de Persia de Irán que era el principal aliado en aquel entonces en Estados Unidos y Estados Unidos a partir de esto toma una decisión trascendente, que la toma el presidente Carter a instancias del entonces jefe del Consejo de Seguridad de Estados Unidos, un señor muy influyente que escribió muchas cosas interesantes, de origen polaco que se llama Zbigniew Brzezinski que era entonces el consejero de seguridad de Carter y tal vez el máximo teórico de la política exterior norteamericana desde el punto de vista del Partido Demócrata.

Ellos deciden empezar a financiar fuerzas irregulares de fundamentalismo religioso para desestabilizar la revolución socialista de Afganistán.

Esto sucede durante el gobierno de Carter y ahí se ubica la primera financiación y la primera injerencia efectiva de la CIA en Afganistán.

Después de esto hay una cantidad de situaciones, de hecho quien surge de ese financiamiento y de esa primera estrategia de desarrollo sobre la desestabilización de la revolución de Afganistán a instancias de Estados Unidos, es el propio Bin Laden, porque en realidad todo ese debate también tiene como apoyo principal la situación de Arabia Saudita.

Estados Unidos después de sus derrotas en Vietnam, en Afganistán y en Irán adquiere una enorme preocupación de que su aliado principal en la región, Arabia Saudita, entrara en una crisis, básicamente, porque lo que planteaba centralmente la revolución socialista, con muchos musulmanes, inclusive, dentro de ella, era una mirada del ejercicio de la religión musulmana, mucho más vinculada a determinadas miradas no teocráticas del ejercicio del poder en el Estado y si hubiera triunfado la revolución afgana, tal vez el mundo islámico hoy sería distinto.

Si te ponés a investigar y ves las fotos de las mujeres en la Universidad de Kabul, una cantidad de situaciones que se habían planteado a partir de la revolución socialista en aquel 78¨ son muy distintas a la actual con lo cual también hay una paradoja, centralmente, una paradoja de muchas de las organizaciones feministas occidentales preocupadas sobre qué pasa ahora con las mujeres y las niñas musulmanas sometidas a esclavitud en Afganistán, pero no tan preocupadas cuando los países a los que ellas pertenecían impulsaron que los talibanes fueran quienes tomarán el control del poder político en Afganistán.

Entonces, me parece que, también, lo que pone blanco sobre negro esta situación de Afganistán.

Es una situación de tremenda hipocresía occidental- en esta idea de las invasiones democráticas que es un oxímoron en sí mismo- y que claramente es un mecanismo que no solo es arbitrario e injustificable sino que desde el punto de vista de los intereses de Estados Unidos también aparentemente, empieza a ser perjudicial para ellos.

Dante Palma:-En tu respuesta señalaste algunos aspectos sobre los cuales me interesaría profundizar.

Hablaste de la teocracia, de romper con eso la revolución socialista y te preguntaría, ¿en lo político y en lo económico dónde podemos ubicar al talibán?

Estoy pensando en una ficción, el libro de Houellebecq Sumisión donde hay un partido musulmán que llega al poder y que en lo único que quiere intervenir es en los valores pero por ejemplo es completamente compatible con una economía liberal.

Entonces, ¿es compatible el fundamentalismo religioso con una política económica liberal o más bien son estatistas?

¿Dónde podemos ubicarlos a partir de los parámetros occidentales?

MARCELO BRIGNONI: -Creo que uno de los principales errores de Estados Unidos es ese, suponer que uno puede analizar cosas que desconoce con herramientas que conoce.

El gran error de Estados Unidos es haber pensado que los afganos estaban desesperados por adoptar los usos y costumbres occidentales y cuando vos te fijas, hace 3 mil años, Afganistán tenía comunidades desarrolladas mientras Estados Unidos no se sabía ni dónde quedaba, entonces ahí también me parece que hay una serie de una soberbia de pretensión universal que básicamente choca con lo que es hoy el mundo.

Si vos te fijas, hoy, en el mundo hay dos grandes corrientes de discusión, sobre lo que debiera ser la política internacional.

Esta idea de la política internacional arreglaba valores que, básicamente, impulsa Estados Unidos y sus aliados del grupo de los 7.

Dice así: ‘Todo el mundo debe ser así, debe haber esta política de derechos humanos, este formato económico, este formato político y este régimen estatal’.

Pero hay otra corriente que, básicamente, tienen su centro de pensamiento más importante en la Federación Rusa, que plantea que el agotamiento de este modelo, básicamente, por una cuestión arbitraria de pretender situaciones universales sobre culturas anteriores, muy vinculado a esta idea de la globalización de pretender transformar ciudadanos en consumidores, de pensar que si la Coca-Cola es buena en San Francisco, California, también debiera serlo en Kabul, Afganistán.

Y en realidad si hay una cosa que está clara es que el mundo no es universal.

Hay determinadas concepciones y determinada civilizaciones que tienen otro criterio y otro formato.

De hecho, el propio Afganistán, tiene tradiciones que, incluso, son desconocidas por occidental.

Hay una anécdota muy famosa de cuando los militares de la OTAN llegan a Kandahar, que es una de las ciudades más importantes en el sur de Afganistán, porque ni siquiera sabían que la ciudad debe su nombre a Eskandar,  y Eskandar Alexander es el nombre, en árabe, que tenía Alejandro Magno y Kandahar es la ciudad de Alejandro Magno.

Esta es la dimensión de civilización, de antigüedad y de paradigmas culturales que tiene Afganistán y en ese sentido, el talibán, es una mirada de interpretación de lo que ellos denominan «la ley islámica» que, inclusive, es una mirada que tiene muchísimas contradicciones y muchísimas diferencias con otros organismos parecidos, como puede ser Al Qaeda, o como puede ser, incluso, el ejército islámico.

Ambos son productos existentes marginalmente en la sociedades de esas regiones de Asia central, exacerbados y financiados por el mundo occidental.

¿Qué será del gobierno talibán en Afganistán? es algo que muy difícilmente podamos nosotros presumir en el corto plazo, lo que está claro es que, la principal inquietud de gran parte de Occidente, es dónde proveerse y como comerciar el 90% de la heroína del mundo que se consume mayoritariamente en Occidente y cuyos carteles de tráfico principales están en Estados Unidos.

La heroina es un negocio de 70 mil millones de dólares al año y que, en realidad, los talibanes, consideran ofensivos a la cultura islámica y pretenden erradicar.

Una de las razones principales por la que Estados Unidos los invade en 2001, más allá del episodio de las Torres Gemelas, era porque durante los años del gobierno talibán, muy cuestionable en un montón de aspectos, había reducido en un 95% el cultivo de amapola y la producción de opio en Afganistán.

Desde el 2001 que están ahí las fuerzas «democráticas» de la OTAN luchando contra el narcotráfico, se multiplicó por 60 la producción de la  amapola y la exportación de opio, cuyos principales carteles de «lavado de dinero» están en los bancos de Doha, en Qatar, que, claramente, es un país totalmente alineado con Estados Unidos y con la OTAN.

Dante Palma: En general y lo mencionaste, con buen tino se hace hincapié en el modo en que el talibán viola los derechos especialmente de las mujeres y de distintas minorías sexuales.

¿Cómo afecta o cómo afectaría la política talibán a otras minorías y también a las propias mayorías?

MARCELO BRIGNONE: En principio, hay una situación que yo creo que antecede el debate, y en la que uno, por los menos en mí caso, puede cuestionar muchas de las miradas que los talibanes tienen sobre el ejercicio del gobierno y sobre el formato estatal de un país, en este caso, Afganistán.

Muchos de los occidentales piensan que los talibanes son un conjunto de analfabetos sometidos a la brutalidad que andan con un pañuelo en la cabeza y un K47 en la mano pero el talibán es un movimiento político, muy formado, con cuadros que, inclusive, han transitado por universidades occidentales.

Es una fuerza política con valores que son absolutamente cuestionables para muchos de nosotros, en relación a nuestra mirada de lo que debiera ser la civilización del siglo XXI, pero en ningún caso son un conjunto de improvisados o unos loquitos que bajaron de las montañas.

En realidad, la mirada que el movimiento talibán, tenga, de estas cuestiones, es una mirada muy «mediada» por el islamismo, o por su mirada del islamismo, y, en realidad, la actuación de Occidente, es absolutamente hipócrita al respecto, porque no hay una condena al ejercicio de la dictadura familiar de Arabia Saudí, que comete violaciones a los derechos humanos, igual o peores que los talibanes, y que no merece, ni siquiera una reunión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, pero sí la merecen otros países como Afganistán, no por el hecho de que violara la condición de Derechos Humanos -que, de hecho, lo hacen exactamente igual que Arabia Saudí- sino porque no están alineados políticamente con Occidente.

A mi parece que hoy, la mirada de recomposición del sistema internacional, debe pasar por operar sobre el mejoramiento de las condiciones de vida de determinados países, sin esta pretensión de «invasión injerencista» porque, más allá de todas las cosas que son cuestionables de los talibanes, cuando los talibanes, en cualquier conversación, te dicen:-«Discutamos de lo que quieran pero váyanse de mi país» es inapelable.

Vos no podés pretender que podés invadir un país para custodiarlo, en el cumplimiento de determinados valores, que, por otro lado, no son universales, porque si bien es cierto que hay un conjunto de mujeres y de familias muy preocupadas en Afganistán, por este tipo de ejercicio violatorio de sus derechos, hay otro conjunto cultural que los cree absolutamente naturales, producto de que se llevaron adelante durante miles de años.

La situación, tiene una complejidad cultural y local, que no puede ser abordada con un manual universal.

No puede suceder que uno pretenda que, sociedades complejas, con otras tradiciones culturales, tengan el mismo formato de funcionamiento cotidiano que el que puede tener Francia o que el que puede tener Inglaterra.

Me parece que, la recomposición de un escenario, que debe ser multipolar, en el respeto de las tradiciones y las características de cada país, el hecho de «mejorar su condición» tiene, básicamente que ver, con la redistribución del poder, con la redistribución de los recursos, con el mejoramiento de la condición de vida de esos países, sobre todo de los periféricos.

Desde esa perspectiva, la ejemplaridad estadounidense y occidental para operar en ese debate, es ninguna.

Me parece que esa, también, es una dificultad.

Estados Unidos no puede argumentar que ninguna de sus acciones de los últimos 50 años hayan tenido que ver con su interés real en mejorar la condición de vida y los derechos humanos en los países.

Cuando Estados Unidos habla de eso, todo el mundo sospecha que, en realidad, está escondiendo, en ese relato, un negocio presunto sobre el país que quiere invadir.

DAP/