Desde marzo último el fiscal Santiago Vismara y la querella de la familia de Arshak reclaman que el caso se trate como una “desaparición forzada”.

También lo pide la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que requirió sumarse como querellante.

La grabación, a la que accedió Página/12 y que no se conocía, es una de varias pruebas que los llevan a la convicción de que la policía porteña está implicada: la propia fuerza habría eliminado el contenido del celular de Arshak, que era indispensable para reconstruir sus últimos movimientos y contactos.

También habría incidido en frustrar allanamientos a dependencias propias y en la pérdida de registros de cámaras de la Ciudad, claves para la investigación.

El pedido de una madre

Pero el juez Alberto Baños se niega a cambiar la calificación, lo que además implicaría mandar la causa Comodoro Py.

Más aún: le sacó al fiscal el control de la investigación, le volvió a dar participación en la causa a la Policía porteña sospechada hace unos pocos días y ordenó hacer escuchas al hermano del desaparecido, Tigran Karhanyan, y a un grupo de amigos.

El expediente está ahora en la Cámara de Casación porteña, que deberá evaluar la calificación y si hay razones para dudar de la policía.

Hace unos días se produjo un hecho importante para la mamá de Arshak, Vardush (Rosita en castellano) Datyvian: fue recibida por el presidente Alberto Fernández, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic y el ministro de Justicia, Martín Soria.

También estuvieron la legisladora y precandidata del Frente de Todos Victoria Montenegro, que siempre se involucró en tema, y el precandidato y legislador Leandro Santoro.

Frederic anunció que elevaron la recompensa por información de 500.000 a 5 millones de pesos.

Hasta ahora la familia sólo había sido recibida por la Secretaría de Derechos Humanos, a cargo de Horacio Pietragalla. Ninguna autoridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se reunió con ellos.

La mamá le contó al Presidente que cuando fue a la comisaría donde trabajaba su hijo a preguntar por él, el jefe le dijo que no tenía idea quién era Arshak.

Las sospechas

Cuando volvió a declarar ante la fiscalía por la grabación hallada donde habla de la desaparición, Jazmín Soto intentó minimizar lo que había dicho en esa discusión, que se produjo el 22 de junio de 2019. Se escudó en que mantenían un vínculo “tóxico” y sostuvo que no tenía nada para aportar.

Vismara está convencido de que “estas explicaciones, a esta altura, no resultan convincentes, y sólo pueden ser entendidas como un intento de proteger a su pareja y padre de su hijo”.

Cree que la mujer tiene información y que eso también surge de charlas con su madre. La chica se había enojado con Herba, además, porque le ocultó que había ido ese día a ver a Arshak.

Para el fiscal, Herba también mintió al explicar por qué se encontraron en la puerta del edificio del joven desaparecido, en Caballito, y charlaron desde las 12.49 hasta las 13.22.

Lo que es peor, en su primera declaración omitió el encuentro.

La aparición de imágenes lo obligaron a reconocerlo.

Dijo que hablaban de un plan de ahorro para que Arshak comprara un auto.

El video los muestra escuchando juntos un audio del celular que sería de Herba y a Arshak reaccionar con nerviosismo.

Luego éste subió a su departamento, se cambió de ropa, dejó sus dos celulares allí (algo que pareció adrede para no ser localizado) y volvió a salir solo con el arma reglamentaria, la placa y tarjeta Banelco, elementos nunca hallados.

Sacó plata de un cajero en la estación Primera Junta del Subte y después fue al supermercado Easy, donde compró una pala de pico que guardó en su mochila.

En Rivadavia y Paysandú se le perdió el rastro.

La Policía Federal identificó recientemente la tarjeta Sube, que fue utilizada en ese momento en un colectivo con dirección a Ezeiza.

Las cámaras que faltan

La querella denunció que faltan la mayoría de las cámaras de la Ciudad para reconstruir el recorrido de Herba antes y después de ver a Arshak, en dos rutas posibles.

El abogado Kassargian dijo que hace poco les informaron que las imágenes «se habían perdido».

Al plantear la desaparición forzada, puntualizó las mentiras de Herba y de Soto.

Esta última en una misma declaración dijo que estaba en pareja y separada de Herba, dio un domicilio falso, dijo que no sabía mucho de Arshak y luego que frecuentaba su casa.

Vismara cree que la relación entre Herba y Arshak era de mayor complicidad de la aparente, y que el primero sabía qué ocurriría o que haría su amigo el 24 de febrero.

Un dato adicional: en la División Exposiciones, donde Arshak había dejado de trabajar un mes antes de su desaparición, para pasar a la Comisaría 7B, circulaban alusiones que vinculaban a Herba con los hechos, y a un grupo de compañeros de su división.

En el cartel de «recompensa» pegado en un pasillo, había una leyenda junto a la cara de Karhanyan que decía “Soltame Leoooo” (por Herba), y al lado una lista de otros policías.

“Existen algunos indicios que llevan a presumir la posible intervención de otros agentes de la fuerza –de la misma división Exposiciones— en la desaparición de Arshak Karhanyan”, afirmó el fiscal, y sumó una serie de escuchas con indicios.

La reunión en Casa Rosada. 

Celular adulterado

Los dos celulares que Arshak había dejado en su casa fueron aportados por su hermano y enviados a peritar a la sección Análisis de Investigaciones Especiales de la Policía porteña, cuando no se sospechaba sobre su responsabilidad.

Era esencial la información de esos teléfonos.

Pero esa dependencia devolvió el Iphone, que era el celular personal del policía, desactivado y sin contenido.

El informe le echaba la culpa al hermano de Arshak por querer desbloquear el aparato, aunque luego decía «no se puede determinar la causa exacta de la desactivación».

Un informe adicional, firmado por Angel Igic, decía que las tareas realizadas «no contaron con prácticas siguiendo protocolos».

Con ese resultado desastroso, la fiscalía remitió el teléfono a Investigaciones Especiales de la Policía Federal, donde los especialistas lograron restaurar el contenido hasta el 31 de enero, pero no se pudo recuperar lo posterior, previo a la desaparición.

Desde entonces intervinieron la Procuraduría de Violencia Institucional y la Unidad Fiscal de Ciberdelincuencia.

Se hizo una junta pericial, con expertos de Policía Federal, Gendaremía, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Dirección de Apoyo Tecnológico del Ministerio Público Fiscal (DATIP), que concluyó que «no se han respetado las buenas prácticas de la informática forense».

Para el fiscal «la pérdida de evidencia digital que podía ser crucial para la investigación tuvo como causa directa el irregular procedimiento llevado a cabo por el personal».

Es claro para él que «se inutilizó» un elemento fundamental de prueba.

Allanamientos frustrados

El 28 de agosto de 2019 el fiscal Vismara firmó órdenes de allanamiento en dependencias policiales porteñas que no habían mandado la documentación pedida: Investigaciones Especiales, Delitos Informáticos, Cibercrimen, Dirección de Prevención e Investigación de Delitos Tecnológicos, Superintendencia de Investigaciones, la Comisaría 7B, la división Exposiciones y la casa de Herba.

Ese día, a las horas del envío de esos pedidos al juzgado, «aparecieron en la fiscalía varios jefes y efectivos jerárquicos de diversas dependencias de la Policía de la Ciudad», relató Vismara, como si estuvieran avisados de los operativos en puerta. La Secretaría de Seguridad porteña le avisó al juez Baños de la sugestiva visita, manifestando que se ponía disposición.

«Llamó poderosamente la atención que esa presentación tuviera lugar recién seis meses después de la desaparición, con una investigación avanzada» con investigadores del ministerio público y fuerzas federales, dado que la Policía de la Ciudad estaba ya bajo sospecha, observa Vismara.

«Todo lleva a suponer que se trató de una maniobra tendiente a evitar la realización de esos registros domiciliarios», concluye.

Y, de hecho, «fue lo que ocurrió» porque el juez rechazó los allanamientos.

Desde el gobierno porteño, la explicación es: ofrecimos material y el fiscal no lo aceptó.

Vismara relata que hubo más intentos policiales de entorpecer la investigación, como la declaración de un policía de la Comisaría 9C que ligó a Arshak a los servicios de inteligencia de Venezuela.

Además de imputar a Herba, la fiscalía responsabilizó a los policías que «peritaron» el celular: Igici, Sebastián Daza y Daniel Mitchel. Ahí quedó todo desde marzo.

Las novedades no profundizan la pista policial, sino que indagan en las conversaciones de la familia del desaparecido.

La fiscalía recordó que se habla de «desaparición forzada» ante la privación de la libertad cometida por agentes del Estado o personas que cuenten con su respaldo pero donde se suma la falta de información y la negativa a reconocer esa circunstancia y a proporcionar información.

Todavía queda una puerta en Casación.

Vardush Datyvian, madre de Arshak Karhanyan.

«No confío en el juez»

La madre de Arshak Karhanyan, Vardush Datyvian, señaló en una entrevista que no confía en el juez a cargo de la causa, Alberto Baños, quien se resistió a que el caso fuera recaratulado como desaparición forzada y pasara al fuero federal. Manifestó que cree «que algunos grupos (de la policía) saben» qué pasó con su hijo, y ratificó que «nadie» de la fuerza ni del Ministerio de Seguridad porteño le brindaron contención, tal como le manifestó al Presidente Alberto Fernández durante la reunión que mantuvieron la semana pasada (ver nota central), tras la cual el Ejecutivo nacional amplió la recompensa de 500.000 pesos a 5 millones para quien aporte información sobre el joven desaparecido.

«Herba, ese domingo, se va a la casa de Arshak; Arshak baja medio dormido (en las cámaras de seguridad se lo ve en sandalias, pantalón corto y remera).

Herba lo había llamado el sábado pero Arshak no lo quiso atender.

Yo quiero saber por qué fue personalmente

¿Qué le quería decir tan importante un domingo que va allá?», planteó la mujer en diálogo con Télam.

«Herba llamó un día antes, el sábado.

Parece que Arshak no lo quiso atender.

Yo quiero saber por qué (Herba) llamó tantas veces.

Y como no lo atendió él se fue personalmente.

¿Qué le quería decir tan importante un domingo que va a allá?

Después se ve que hablaron 40 minutos, escuchando algunos mensajes de audio.

Herba dice que estaban viendo algunas cosas de un coche.

Eso declaró.

¿Pero 40 minutos un tema de coche?

Miente.

O algo esconde», aseguró.

«No confío en el juez.

Quiero que me explique por qué no toma en serio esta causa.

Desde el primer momento, casi siete meses nos rechazó (en referencia al pedido de la familia de presentarse como querellantes en el expediente).

Ahora sí estamos como querellantes pero a la Secretaría de Derechos Humanos no quisieron aceptarla», recordó la mujer que el domingo 24 de febrero de 2019 esperó en vano a su hijo para compartir una cena, y nunca más supo de él.

IH/