En 2015, un salario mínimo o una jubilación mínima alcanzaban para comprar una canasta básica y media, y en 2019 tan sólo alcanzaba para media canasta.

LA DERECHA, LA IZQUIERDA Y LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA

Por Julián Denaro*

Martín Guzmán, expuso que el gobierno de Macri incrementó la deuda externa en moneda extranjera en 100.000 millones de dólares, de lo cual no quedó nada para nosotros, ya que no se hizo inversión alguna en industria ni infraestructura ni desarrollo.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
26/08/2021

Se recuerda a Michetti, la misma que siendo vicepresidenta dijo que los pobres tienen que aceptar que son pobres y conformarse con lo que tienen, metaforizar acerca de la luz al final del túnel.

Su intención era que la mayor parte de la población posible se someta a un estado de pasividad, espera y fe, ante la promesa de que el gobierno Macri – Michetti los llevaría a un mundo mejor.

Pero la metáfora del túnel, recordada por un brillante artículo reciente de José Pablo Feinmann, titulado “Algunas ideas contra el bochinche de estos días”, hicieron trasladar en imágenes, al autor del presente artículo, a la Ruta Nacional 7 mendocina.

Lo que ocurre cuando se transita el tramo que va desde Mendoza hasta Las Cuevas, pasando por Uspallata, Potrerillos, Puente del Inca y Aconcagua, es que se va pasando por varios túneles.

Algunos son tan largos que la luz natural no se ve hasta el final, siendo su salida bellísima, con paisajes coloridos de la Alta Montaña.

Sucede que en la medida que uno va ascendiendo hacia la montaña la vista se va complejizando y enriqueciendo, como lo hace la historia individual, social, cultural, económica y política.

Pero lo que nunca va a ocurrir es que del otro lado del túnel aparezca una playa de mar, porque el camino está inmerso en la Cordillera de los Andes.

Claramente, la entrada a cada túnel tiene una estrecha vinculación con su salida, siendo obvio que no están desconectadas ya que pertenecen al mismo contexto geográfico.

Con esto, merece citarse a Bruno Nápoli destacando, en una presentación de libro de Osvaldo Bayer, que a la historia no hay que entenderla como una sucesión de rupturas sino de continuidades.

Por cierto, continuidades en lo que concierne a las disputas de poder.

La comprensión de la continuidad histórica permite ridiculizar los mensajes de Mauricio Macri, quien criticó al gobierno de Alberto Fernández por no haber llenado la heladera, tal como prometió.

En primera instancia, a los tres meses de iniciado su gobierno, en un momento de agobiantes pobreza, hambre y desempleo, advino la pandemia del Coronavirus, que azotó a todos los países del mundo.

En este sentido, las palabras de Cristina Fernández sí están en sintonía con la realidad, al describir que el gobierno de Alberto Fernández ni siquiera pudo salir a jugar el primer tiempo, ya que apenas salió a la cancha tuvo que dedicarse a atajar penales.

En ese contexto, para asistir a una población desguarnecida por el desmantelamiento del sistema de salud a causa de las políticas del gobierno de Macri, más las penurias provocadas por la inevitable disminución de la circulación, el gobierno de Alberto Fernández recuperó la categoría de ministerio para Salud, Trabajo, Ciencia, Tecnología y otros, otorgó asignaciones a empresas y población vulnerable, expandió la capacidad de respuesta del sistema de salud, y mucho más conocido por todos.

Pero resultaría un escrito irresponsable si no menciona que el gobierno de Macri elevó la pobreza del 27% al 41%, la inseguridad alimentaria del 4% al 11%, el desempleo del 6% al 11% y la inflación del 25% al 55%, al tiempo que redujo el poder adquisitivo del salario y las jubilaciones a su tercera parte.

La justificación numérica relativa de esta última enunciación se sostiene sobre que en 2015, un salario mínimo o una jubilación mínima alcanzaban para comprar una canasta básica y media, y en 2019 tan sólo alcanzaba para media canasta.

Con el útil objetivo de convocar al pensamiento para entender el disparate enunciado por los medios manejados por el poder concentrado, habrá de citarse, a modo de ejemplo, lo expuesto por el canal La Nación Más, conocido popularmente como La Nazion Más Macri.

Ellos quisieron responder ciertos dichos de Cristina Fernández, quien sostuvo que debe continuarse con un modelo progresista, nacional, popular, industrial, tecnológico y científico por varios períodos consecutivos para conseguir resultados significativamente favorables.

Entonces, los periodistas de LN+ montaron una placa cuestionando la postura de la expresidenta.

La placa mostraba que luego de tres períodos kirchneristas (2003-2007/2007-2011/2011-2015) la inflación era 25% y la pobreza 30%.

Pero precisamente es necesario atender a la evolución de esos indicadores.

Cuando asumió Néstor Kirchner, la inflación era del 40% y la pobreza del 54%, y luego al terminar el gobierno de Cristina Fernández, la inflación era 25% y la pobreza 27%.

Está claro que el actual gobierno de Alberto Fernández tiene como premisa volver a llenar la heladera de los argentinos, tal como era antes de la destrucción de Macri seguida por la destrucción de la pandemia.

En todo caso, se podría desarrollar una crítica constructiva que sirva para mejorar o, como dicen algunos, para presionar al gobierno para que haga las cosas de manera tal que consiga los resultados buscados con la menor cantidad de errores posible.

Sin embargo, lo que sí está en evidencia, es que ciertos sectores, en vez de desplegar propuestas que ayuden al gobierno de todos a generar una mejor vida para los habitantes de nuestro país, lo que hacen es desacreditar todo lo que el gobierno hace, aún mediante contradicciones, sin ofrecer proposición alguna.

Llamativamente, hasta periodistas de respetable formación como Novaresio hacen el ridículo desde esa posición.

A tal punto que el Ministro de Economía de la Nación Argentina, Martín Guzmán, expuso la incongruencia de sus enunciados en su propio programa, al recordarle que el gobierno de Macri incrementó la deuda externa en moneda extranjera en 100.000 millones de dólares, de lo cual no quedó nada para nosotros, ya que no se hizo inversión alguna en industria ni infraestructura ni desarrollo.

Por el contrario, el gobierno actual no se endeudó en un solo dólar, dejando sin palabras al periodista que procuraba alimentar la fábula de que el gobierno actual está endeudándose.

A veces uno pide disculpas por reiterar en todos los artículos lo mismo, pero increíblemente ellos siguen insistiendo con estas falacias, así que por las dudas, hay que mantener activa la memoria para tener presente cómo han sido las cosas.

Indudablemente, la formación especulativa de precios es un ataque desestabilizador.

Y por eso mismo es oportuno recordar la Teoría del Valor de Adam Smith, quien en 1776, en su obra “Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las Naciones”, se preguntaba qué es lo que forma el precio de las distintas mercancías.

Pensó en la cantidad socialmente necesaria de trabajo para producir los bienes, en la utilidad de los distintos productos, y otras numerosas causas, pero no encontró respuesta a su pregunta por esta vía.

Concluyó con la Teoría de los Costos de Producción, reconociendo que lo que sí se puede observar es que los precios se dividen en remuneraciones a los factores productivos, vale decir, Tierra, Trabajo y Capital, en la forma de Rentas, Salarios y Beneficios.

Pero claro, nada indica en qué proporción – puja distributiva –.

Ante esto, lo que sí se conoce, es que las corporaciones dominantes que forman precios, se están quedando con una tajada cada vez mayor.

Oficiando como intermediarias, les pagan poco a los productores en un extremo de la cadena, e inflan los precios que pagamos todos, en el otro extremo, además de querer quedarse con los dólares provenientes de nuestras exportaciones.

Frente a esto, la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, en conjunto con la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, están incrementando su actividad de regulación, administración y control sobre toda la cadena de producción, distribución y comercialización, con el objetivo de reducir la concentración económica.

Esta es una actividad clave desde la estructura del Estado para disminuir la tasa de inflación, especialmente en lo concerniente a alimentos, y volver más justa y equitativa la distribución del ingreso.

Entretanto, se advierte algo curioso: este gobierno es criticado desde la derecha y desde la izquierda, pero nunca con propuestas alternativas, y siempre con desprecio y desvalorización.

Entonces, es oportuno analizar justamente esos ataques.

La derecha, los conservadores, acusan al gobierno de populista, pero justamente porque tiene como valores mejorar la distribución del ingreso disminuyendo la inequidad y la pobreza.

Pues entonces, hablando de valores, se interpreta como un elogio al populismo, lo que convoca a leer mejor.

Mientras que desde la izquierda, acusan al gobierno de aplicar medidas de ajuste, pero no se vinculan con la realidad, a partir de que a pesar de la pandemia, se han aplicado constantemente medidas dirigidas a incrementar la actividad y el empleo lo más que se puede a cada momento, sujetados a lo que va permitiendo la salida de las restricciones causadas por la pandemia.

Entonces, destacando que es importante y hasta imprescindible que exista crítica constructiva, también se convoca a criticar el modo de criticar.

Esto es, como se ha desarrollado, suponer que la crítica constructiva debería ser con propuestas y exigencias por parte de la sociedad que necesita el cumplimiento de objetivos, pero no con ataques que sólo procuran debilitar el poder del gobierno a través de mentiras y contradicciones.

Seguramente que ese espacio podría ser utilizado para la crítica constructiva, si tuviesen sanas intenciones, pero son los mismos que destruyeron el empleo, la industria y el salario, que desmantelaron los sistemas de salud, ciencia, tecnología, energía y telecomunicaciones, y que endeudaron al país.

Nada bueno puede esperarse de ellos.

JD/

NAC&POP: (*) JULIÁN DENARO, Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/