¿Usted conoce a los demás miembros de su lista, pone la mano en el fuego por cada uno?

¡¡¡QUE SE VAYAN TODOS Y LLEGUEN LOS MEIJIDE, MILEI, DE NARVÁEZ, MANES, EL DIPY!!!

Por Ignacio Lizaso

– El número 1 de mi lista es Facundo Manes. Nivel científico, una garantía. / – ¿Qué garantiza? Mire que Manes está acusado de firmar un diagnóstico de demencia para que las hijas de una señora de 89 años se quedaran con 190 millones de dólares…

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

22/08/2021

– A usted se lo oí gritar.

– Está equivocado. Yo nunca…

– En un acto en la sociedad de fomento usted gritaba que-se-vayan-todos..

– Lo dice la gente.

– ¿Quiénes son todos?

– Los políticos que arruinaron el país.

– ¿Y quiénes los van a reemplazar? ¿Nadie?

– Nadies (sic), no.

– Nadies lleva «s» de caos. Cuidado con caer en la anarquía.

– Se necesita gente nueva.

– ¿Gente nueva como usted?

– (Silencio).

– Ahora es candidato a concejal.

– Gente que nunca robó, ni engañó al pueblo.

– ¿Cuántos son los nuevos? Mire que el parlamento nacional está integrado por 257 diputados y 72 senadores.

Es imposible que se produzca una renovación total.

Otra cosa: ¿usted conoce a los demás miembros de su lista, pone la mano en el fuego por cada uno?

– El número 1 de mi lista es Facundo Manes. Nivel científico, una garantía.

– ¿Qué garantiza? Mire que Manes está acusado de firmar un diagnóstico de demencia para que las hijas de una señora de 89 años se quedaran con 190 millones de dólares.

– ¿De dónde sacó eso?

– La señora, artista plástica, se llama Natalia Cohan de Kohen, el marido era un hombre de fortuna.

– No salió en ningún diario, ni en televisión.

– ¿Qué diario lee usted?

– Clarín.

– Ah, bueno… De todas maneras, fíjese que el diagnóstico, puño y letra de Manes, llevaba el membrete del Fleni.

– ¿Y…?

– Un expediente judicial, espere que le paso el número. Anote: 66.471/05.

Según ese expediente el Fleni lo despidió a Manes por emitir una certificación adulterada y promover una internación forzosa y la ingesta de medicamentos contra la voluntad de la paciente.

– Me cuesta creerlo, voy a averiguar.

– Un dato más, terrible.

Después de que la internaron casi un mes la señora de Kohen desapareció.

Si vive…, repito: si vive debe ser una mujer de 102 años.

– Yo no le deseo la muerte a nadies.

-¿Qué experiencia parlamentaria tiene usted?

– Fui tesorero de la sociedad de fomento.

– Si llega a ser concejal y la gente sigue gritando que-se-vayan-todos, ¿qué va a hacer?

Protagonizaron este diálogo, sin respuesta a la última pregunta, un candidato a concejal del radicalismo de una ciudad del sur bonaerense y un cronista del periódico local «El Heraldo».

Que-se-vayan-todos es un grito de guerra que comenzó a oirse en las calles hace 20 años, en medio de la crisis que arruinó al país como consecuencia de la política socioeconómica de los gobiernos de Menem y De la Rúa. Gobiernos que tuvieron en común la gestión de Cavallo como ministro de economía y culminaron con la edificación del siniestro «corralito».

Antes de eso el citado Menem se guió por el mismo lema al propiciar el ingreso a la política de figuras destacadas del espectáculo, la farándula y el deporte.

Surgieron entonces personajes como Palito Ortega, Lole Reuteman y Daniel Scioli, que muy por encima del cargo de concejal, llegaron a ser candidatos a conducir la Casa Rosada.

Un ejemplo posterior en esta línea es el del cómico Miguel «la Tota» del Sel, que en 2011 y 2015 se postuló como aspirante a gobernador de Santa Fe y perdió por escaso margen de votos, y hace pocos días fue tentado por Rodríguez Larreta para ser candidato a senador de Juntos.

Tal subversión de valores alcanzó su máximo exponente en las elecciones de 2015, ocasión en que se toparon Scioli y Mauricio Macri, que había iniciado su carrera política cuando como presidente de Boca Juniors armó la base de la que a partir de 2016 sería la mesa judicial (Angelici, Stornelli, Plee y asociados).

Lo cierto es que el grito bélico ha vuelto a resonar en la campaña electoral en curso.

Fernández Meijide, de Narváez, Milei subtítulo

El eco del grito se tradujo en la aparición de las figuras nuevas a las que se refería el candidato a concejal de Pago Chico.

Un ejemplo fue Rosa Castagnola de Fernández Meijide, madre de un desaparecido, cuyo mérito era carecer de pasado político.

Todo un título en medio de la mishiadura ideológica.

Arrancó como candidata a diputada junto a José Octavio Bordón (1991) y 6 años más tarde superó en la provincia de Buenos Aires a la lista del PJ encabezada por Chiche Duhalde.

 

De ahí saltó a la puja con De la Rúa por el liderazgo de la Alianza y terminó siendo nombrada ministra de desarrollo social.

En ese plano la Iglesia denunció marcados retrasos en la ejecución de planes sociales.

A la par se produjo una doble acusación por designar a su cuñado Ángel Tonietto interventor en el Pami y asesor del ministerio a su profesor de tenis.

A esos déficit de gestión sumó un acelerado derrumbe en materia ideológica.

Negó el valor del gesto de Néstor Kirchner de retirar el retrato del dictador Videla; sumó su firma a las de Larreta, Aguinis, Sabsay y el esqueleto de Sebrelli en solicitadas golpistas; sostuvo que los desaparecidos están lejos de ser 30.000; respaldó a Patricia Bullrich al producirse el asesinato de Santiago Maldonado; acusó de mal intencionados a los reclamos de Bonafini, Carlotto y Pérez Esquivel en materia de derechos humanos y como despedida apoyó el pedido de prisión domiciliaria a Astiz.

Otro personaje parido a la sombra de los bombos que suelen envolver el grito de guerra fue el empresario colombiano Francisco de Narváez.

Su lanzamiento se basó en la fortuna de su familia materna, los Steuer, que llegaron a tierra argentina en 1939 y fundaron la cadena de almacenes Casa Tía, con filiales en su país natal, Uruguay, Perú y Ecuador.

Un hecho le otorga especial relieve a su formación educativa: fue alumno del Cardenal Newman.

En 1992 una crisis depresiva desembocó en un fallido intento de suicidio.

A fines de ese año decidió el despido de 3.500 de los 5.000 empleados de Tía, empresa de la que era principal propietario.

«Aún me pesa esa decisión, pero pienso que no hay justicia», confesó un año después.

Ya entonces su piel exhibía dos tatuajes, uno de ellos la ondulante imagen de una serpiente de agua.

En 2003 asoma en algún acto político y en 2005 es elegido diputado bonaerense integrando la lista de la señora Duhalde.

Continúa aportando dinero fuerte a toda campaña y se mete en el negocio periodístico en los diarios Ámbito Financiero y El Cronista y América TV.

En 2007 crece hasta erigirse en candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, en fórmula con Jorge Macri.

En 2009 es reelecto diputado por el peronismo federal aliado con Mauricio Macri.

Parca, pero fecunda labor: en 61 sesiones dijo 386 palabras, con un promedio de 6,04 palabras por sesión.

Claro testimonio de que se expresa mejor con los puños, se cruzó en un violento round con un periodista.

Hubo quien arriesgó que el motivo del incidente fue una fugaz confusión de identidad.

Según esa conjetura el sobrino Francisco había creído, por unos instantes, ser Omar Narváez, campeón mundial de peso mosca. La aventura no daba para más.

Renunció a su banca y colgó los guantes.

Varias acusaciones apuntaron al primer legislador extranjero elegido por votantes argentinos.

Gabriel Mariotto lo señaló denunciando que un diputado no podía ser dueño de un medio de comunicación audiovisual (América TV).

De relación amistosa con Mario Segovia fue involucrado en el tráfico de efedrina. Entre 2004 y 2008 su patrimonio aumentó un 900 %.

En una declaración oficial sorprendió que aparecieran donaciones a sus hijos por millones de dólares.

El fisco le aplicó una inhibición por 87 millones de pesos.

Y fue actor de reparto en el affaire Panamá Papers.

Javier Milei acaba de caer en su ley.

La rima se desvanecería si se lo nombra con su verdadero apellido: Mileikovsky.

¿Lo habrá reducido para borrar la raíz étnica o porque no soportaba la carga de las dos «k», letra que origina diarreas en el espíritu intestinal de demasiados compatriotas?

Al margen de la ferocidad de sus gestos y el volumen de sus graznidos negando la existencia de sus padres y proponiendo eliminar el Banco Central, se ha demostrado que en sus libros ha cometido burdo plagio publicando como propios párrafos enteros de economistas austríacos como Friedrich August Hayek y Ludwig von Mises.

Resulta frecuente que se descubra un plagio conceptual tanto en ensayos como obras de ficción.

Lo de Milei es grosero: el tipo copia, sin asco, «de pe a pa»

.Lo que sí cabe rescatar es su coherencia.

Por momentos suelta ráfagas de frases alarmantemente afines a la ideología que el esmirriado cabo Adolf Hitler imprimió al nazismo.

Hitler, claro, había nacido en Austria, como von Mises y Hayek.

Y se cuenta que a los 13 años el niño Milei se excitaba mirando fotos de Eva Braun – esposa de Hitler – en el balneario de Bar Gastein, al pie de los Alpes que ofrecen majestuosidad al paisaje con música de valses.

Entre tanto fraude y amenazas seudolibertarias ha surgido un testimonio de adhesión al uso delictivo de Milei de la creación intelectual ajena.

Enterada del fenómeno, Christine Hayek considera que ninguno de los discípulos ha sabido reflejar con más hondura y precisión que Milei el pensamiento del tratadista esquilmado, su padre.

El grito al voleo de que-se-vayan-todos implica el cuantioso riesgo de que entren en escena los Fernández Meijide, de Narváez, Manes, Milei y no hablemos de El Dipy.

«Por piedad, que quede alguien (del palo) de guardia»

IL/