Hace 70 años la CGT. liderada por José Espejo, convocaba a la militancia peronista para reclamar la candidatura de María Eva Duarte de Perón.

A 70 AÑOS DEL RENUNCIAMIENTO DE «EVITA.» EL RECUERDO DE LA MOVILIZACIÓN «DEL SIGLO»

Por José Luis Ponsico*

Hace 70 años la CGT. liderada por José Espejo, convocaba a la militancia peronista para reclamar la candidatura de Evita. En la Av. 9 de Julio en del Ministerio de Bienestar Social, cerca de un millón de manifestantes pidiendo por «Evita», candidata a la Vicepresidencia de la Nación.

Por Jose Luis Ponsico*

NAC&POP  

22/08/2021

El 22 de agosto del 51 recuerda una de las fechas históricas del peronismo.

Detrás del «Hongo de la Historia», 17 de octubre del¨ 45, según Roberto Gasparini, periodista, militante político, ex titular del Sindicato de Prensa, filial Capital, 1984/86.

Hace 70 años la CGT. liderada por José Espejo, convocaba a la militancia peronista para reclamar la candidatura de María Eva Duarte de Perón.

En la Av. 9 de Julio casi avenida Belgrano, sede del Ministerio de Bienestar Social, congregaron cerca de un millón de manifestantes pidiendo por «Evita», candidata a la Vicepresidencia de la Nación.

Una fórmula tentativa; Juan Perón-María Eva Duarte de Perón.

No pudo ser.

Ella. «abanderada de los humildes» estaba enferma de cáncer.

Un tumor maligno en el útero, la tumbó un año más tarde.

Los diarios de la época calificaron la movilización como el acto político más importante de la época.

Casi un millón de personas se congregaron -muchos llegados desde el Interior- a lo largo de diez cuadras de la Av. 9 de Julio.

Dos días antes estaba cortado el tránsito en medio de carpas y antorchas en la caída de la tarde, día del Acto del Renunciamiento.

Con 14 millones de habitantes.

Un falso debate ubicaba en la liturgia política del peronismo -la septuagenaria ideología de lo nacional y popular- a Evita con una
impronta revolucionaria de la que supuestamente, para un sector de la prensa -el peronismo y el anti-peronismo ya instalaba la grieta- carecía el propio General Juan Perón.

En éste tramo vale un testimonio del joven estudiante de arquitectura, luego arquitecto Héctor Bianchi Silvestre, convocado por el dirigente
de Bánfield, Valentín Suárez, 1948, para cumplir tareas en la flamante «Fundación Eva Perón».

Bianchi Silvestre, padre de Marcela Bianchi, luego diputada PJ. bonaerense a fines de los 90, comentó, imperdible entrevista periodística, 40 años más tarde:

«La Señora tenía a Valentín Suárez, jefe de su gabinete.

El resto, estudiantes universitarios, grupo reducido.

Cuando en el´49 la actividad de la Fundación creció hasta límites poco imaginados, la figura de Eva Perón se instaló en el corazón del pueblo.

La mayoría de las mujeres la amaron intensamente.

El gobierno nacional le dió poder a las mujeres a partir del voto, noviembre del 51», contó.

«El magnetismo suyo definía el carácter fuerte hacia el resto, mayoría de hombres; dulce para las mujeres.

Se adelantó décadas a la liberación de la Mujer.

Darle condición de «Ciudadanas».

Personas con capacidad de opinar, integrarse a la sociedad de otro modo.

Nada de quedarse solamente cuidando los hijos y atendiendo al marido, en el hogar», comentó el testigo.histórico.

Preguuntado hace tres décadas -tiempo de la entrevista- por el enigma de la época: ¿Si Evita, su figura, podía empalidecer la influencia
del General Perón ? el asistente de la Fundación a fines de los 40, en charla cinco décadas más tarde, describió una anécdota: «En
una oportunidad, ella le preguntó a Valentín (por Suárez) en presencia del resto del grupo, estando el que habla, presente», evocó.

«Valentín me enteré por mi amigo José Espejo -dirigente, Comercio, líder la CGT en los´ 50; luego «exiliado» interno- existe un comentario
donde supuestamente habría diferencias de estilos entre Juan (por Perón) y yo ?» indagó ella.

Suárez admitió que había <algo de eso< por lo que ella se enojó en una jornada donde todos estábamos muy cansados.

Serían las 22.30″, afirmó Bianchi Silvestre.

«Miren muchachos, jamás podría estar por encima de Perón.

Cuando nos conocimos yo era una actriz sin demasiada fama y apenas con escasa experiencia en cine.

La televisión a fines del 43 no existía. Mís amigos Eduardo Cuitiño y Homero Carpena me llevaron a una reunión de la Sub Secretaría de Trabajo, junto a Pierina D´Alessi para la firma de la Personería Gremio de Actores», contó Eva.

«Fuímos a tomar sidra helada a la Confitería «La Victoria» de Av. de Mayo y Perú una tarde muy calurosa.

Allí Perón con su asesor en materia laboral, doctor Stafforini, origen socialista, de algún modo adelantó cómo sería el futuro escenario.

Dió por derrotada a Alemania un año antes de Normandía. Adjudicó la caída al invierno ruso.

Anticipó el avance de la Argentina, país proveedor de alimentos», dijo.

«Por entonces, él cumplía funciones en la Escuela Superior de Guerra, había estado en el´ 39 en Europa, agregado militar, tenía libros
publicados sobre estrategia militar.

Sería Vicepresidente de la Nación y principal sostén del Presidente Edelmiro Farrel.

Recién cumplía 47 años cuando, digamos, se fijó en mí que andaba en 24 años de edad.

Enseguida profundamente enamorada del Coronel», siguió.

«Es imposible, que se sepa entre sus amistades, que yo alguna vez pueda estar cerca de su dimensión.

No creo que hubiera llegado demasiado lejos como actriz.

Haciendo papeles de «Mujeres Argentinas» ciclos de Radio.

Una chica con ilusiones, apenas, en busca de alguna fama.

Por favor, desmientan todo aquello que me ponga enfrente de Juan.

Soy su asistente, su aliada incondicional», sentenció.

El arquitecto Bianchi Silvestre brindó la entrevista al autor de éstas líneas en Mar del Plata.

Verano del 91 pasando unos días en «La Feliz» junto a su esposa.

Por entonces, alquilando un chalet en zona de Los Troncos, cumpliendo 73 años. Admirador de «Evita», amigo de Valentín Suárez, enamorado de su hija Marcela, también arquitecta, luego funcionaria en el área de Urbanismo bonaerense.

Otros testimonios recogidos en los 90.

El senador nacional Oraldo Britos, PJ San Luis, por la época figura relevante en la Cámara alta en un homenaje a Evita se emocionó y recordó su propia experiencia.

«Siendo obrero ferroviario en el 51, con otros compañeros hicimos la travesía de más de mil kilómetros en bicicleta.

Viajamos en bici desde Mercedes, San Luis, a la Capital Federal.

Dos días de viaje», dijo.

Britos con el tiempo pudo contarle la hazaña al propio Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, cuando por tercera vez ganó las
elecciones el 23 de setiembre del 73.

Britos uno de los escasos delegados obreros del Interior que llegó como dirigente peronista a ocupar una banca en el Senado.

No sólo eso: presidió la bancada justicialista cuando el gobierno de Raúl Alfonsín, febrero´84, vivió el fracaso.

Los historiadores recordaron siempre que Oraldo Britos en votación muy ajustada se opuso con respaldo de votos provinciales, en rigor
«no peronistas», entre ellos Elías Sapag, Movimiento Popular Neuquino, al intento de reformar las leyes sindicales, con la figura del flamante ministro de Trabajo, Antonio Mucci.

Se opusieron a la «Ley Mucci».

El ministro de Alfonsín luego embajador en Ecuador.

Las opiniones sobre la influencia o no de Evita sobre el General Perón, a 70 años del acontecimiento -la movilización popular más numerosa del siglo XX, se la recuerda entre distintos historiadores- mantienen vertientes de otras grietas de la Política.

En las últimas horas Osvaldo Pepe, periodista de «Clarín», extensa nota doble página y fotos del acto, desarrolló todo lo bueno y lo malo de la época sobre «Evita».

En tanto la publicación titula de un modo que deja abierto el debate, al menos para una franja de los sobrevivientes.

Dice «Clarín», en la nota Osvaldo Pepe, alguna vez hombre de extrema confianza del ex gobernador bonaerense, Antonio Cafiero, abuelo del actual jefe de gabinete de Alberto Fernández, el joven Santiago Cafiero.

«El Renunciamiento de Evita» título principal.

La bajada: » ¿ No fue candidata por su cáncer, los militares o los celos de Perón ?» en un retrato de Eva, fondo negro y el perfil de la «Abandera de los humildes», cabello recogido. imagen fuerte, en discurso del aquél tiempo con los micrófonos abiertos; gesto que, seguramente, admiró (admira) en el tiempo contemporáneo, Cristina Fernández de Kirchner.

La actual Vicepresidenta de la Nación, muy enfrentada con el grupo «Clarín», sin demasiado reconocimiento desde hace varios años, hacia
la pluma y talento del periodista citado.

Uno de los editores «estrellas» del «gran diario argentino» hasta no hace mucho tiempo atrás.

Lo que siempre remite a Joan Manoel Serrat: «Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio», Barcelona, 1971.

 

JLP/

(*) Columnista de La Señal Medios. Libre Expresión y Mundo Amateur

 

NAC&POP: El Correo-e del autor es Jose Luis Ponsico <infoponsico@yahoo.com.ar>