Solares e hidrógeno, chiches tecnológicos, caros e irrelevantes

CHICHES CAROS

Por Carlos Andrés Ortiz, Mgtr. en Gestión de la Energía

Pese a todos esos contundentes y irrefutables datos técnicos, en Misiones se insiste en presentarlos como “las primeras generadoras renovables” (lo cual es falso, pues las hidroeléctricas lo son, y están desde hace muchas décadas); falazmente como energías “limpias”; e irracionalmente como supuestas “soluciones”. No son ni siquiera soluciones parciales, pero se insiste en el mendaz concepto.

 

 

Por Carlos Andrés Ortiz

NAC&POP

14/08/2021

Con mucha preocupación se advierte que bajo la conducción del actual Ministro de Energía de Misiones, el accionar pretendidamente “estratégico” se vuelca masiva e irracionalmente hacia las muy promocionadas y muy ineficientes “energías renovables”.

Respecto a las solares, ya expliqué fundamentadamente en anteriores artículos, las serias e insalvables limitaciones de esa tecnología de generación eléctrica,

Es energía de muy baja calidad, por sus intermitencias y por operar –con imprevisibles altibajos- solo durante el día, y al máximo de su potencia teórica, solo un puñado de horas al mediodía.

Es energía muy cara, nada competitiva, por eso se la “adorna” con enormes y variados subsidios, que terminan pagándolos todo el país.

Es marcadamente contaminante, desmintiéndose el “verso” hermoseado de “energía limpia”. Entre otras cosas, depende del soporte de centrales termoeléctricas, como respaldos “en caliente” (funcionando) para cubrir sus imprevistos baches, y para suplantarla totalmente de noche.

Por lo precedente, es absolutamente inútil como energía de base. Es apenas un complemento, ineficiente y costoso.

Utiliza espacios totalmente desproporcionados, para sus muy bajos valores de generación efectiva.

La mayoría de los paneles y otros componentes, que se instalan en Argentina, son de industria china. O sea, cero estímulos a la industria argentina.

Los antecedentes internacionales, de países en los que se apostó desmedida i irracionalmente por la energía solar, son contundentemente negativos, como las muy malas consecuencias en Alemania y España, elevando desproporcionadamente las tarifas eléctricas generales (en ambos países) y complejizando el despacho eléctrico, al instalarse en forma casi caótica en España.

Pese a todos esos contundentes y irrefutables datos técnicos, en Misiones se insiste en presentarlos como “las primeras generadoras renovables” (lo cual es falso, pues las hidroeléctricas lo son, y están desde hace muchas décadas); falazmente como energías “limpias”; e irracionalmente como supuestas “soluciones”. No son ni siquiera soluciones parciales, pero se insiste en el mendaz concepto.

Ahora, como una nueva “vuelta de tuerca” al énfasis irracional en las “renovables amputadas” (lo son, pues amañadamente se amputó del concepto a las hidroeléctricas), se presenta a la embrionaria producción de hidrógeno, como otra pretendida “gran alternativa” a mediano plazo, lo cual tampoco evidencia tener sustento fáctico posible, pudiendo tal vez ser solo un complemento marginal en el largo plazo.

Con gran despliegue periodístico, se instalaron varios conceptos que no solo son técnicamente carentes de todo sustento, sino también que rozan lo irracional.

Se presenta a la producción de hidrógeno como una tecnología “limpia” y/o una fuente “limpia” de producción de energía. Eso ES FALSO, pues el proceso de separación del hidrógeno es ruinoso desde lo económico y lo ambiental, pues requiere mucha más energía para separarlo que la que se obtiene luego de las moléculas puras del hidrógeno.

Y si se pretende fundamentar que se producirá a partir de energía solar como vector de separación molecular, cabe recordar que la solar es energía intermitente, por lo que necesita el respaldo de energía estable, energía de base, provista por el sistema eléctrico de transmisión. Como sea, se termina consumiendo más energía que la que luego se puede obtener, lo cual es ruinoso en lo económico y ambiental.

Está muy bien estimular acciones de investigación aplicada, como la producción en pequeña escala de hidrógeno. Pero de allí a afirmar, sin sustento técnico alguno, que con el hidrógeno se podría suplir, así sea parcialmente, a nuestra muy postergada integración a la red de gasoductos nacionales, es simplemente un disparate técnico sin base coherente alguna. ¿Alguien estudió, con seriedad técnica, cuanto hidrógeno deberíamos producir para reemplazar el fluido y económico flujo de gas natural, que nos proveerá el GasNEA? ¿Y se evaluaron los COSTOS REALES, así como los muchos problemas muy serios de logística, que se deberían superar para utilizar –teóricamente- en forma masiva el hidrógeno, incluso para su teórico uso en el transporte?

Y sinceramente, lamento mucho que se esté asesorando tan errada y sesgadamente al Poder Ejecutivo Provincial, cuyo titular es médico, y por ende no es un entendido en energía.

Semejantes errores conceptuales, son totalmente discordantes con el en general muy positivo accionar provincial en distintas áreas de la actividad, como la sanitaria –muy relevante-; la económica –capeando muy bien el “temporal” de la doble pandemia de la herencia macrista y del COVID 19 y sin recurrir a nocivos endeudamientos-; las obras públicas; el estímulo a acciones con previsible fuerte efecto multiplicador positivo, como la robótica, la electrónica, los impulsos a los parques industriales, los fuertes estímulos a la educación pública; etc.

Por otra parte, todo ese muy erróneo y dudosamente racional accionar en el tema energético, posiblemente pergeñado por un par o más de discípulos del ambientalismo in extremis, que se inculcó o tal vez se sigue inculcando incluso en ambientes universitarios, hace perder valioso tiempo a la provincia toda, dejándose de lado imprescindibles enfoques estratégicos que resuelvan en forma concreta y coherente, como se van a cubrir las previsibles enormes demandas futuras de energía eléctrica en esta provincia, lo cual requerirá fuertes inversiones en Generación,

Transmisión y Distribución; y todo ello buscándose abastecer con energía segura, económica, y en lo posible, no contaminante. Ninguno de esos requisitos cumplen los “espejitos de colores” solares, ni el embrionario uso del hidrógeno.

Es necesario recordar que la energía más costosa es la que no se posee. Y con el fundamentalismo ecolátrico que parece conducir algunas acciones en el rubro energético, vamos directo a la pobreza energética y tal vez incluso al caos en ese estratégico sector económico; el cual tiene necesariamente directas connotaciones sociales, pues sin energía abundante, segura y en lo posible económica, no se puede sustentar ningún plan sanitario, educativo, social, de seguridad pública, ni económico.

 

*Mgtr. en Gestión de la Energía Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos