Coco, en su modo nerd, tuvo la polenta, la intuición, la necesidad, la claridad emocional, de establecer una relación hermosa con mis hijas

«COCO, TE QUIERO MUCHO BRO»

Por Eduardo Blaustein*

Uso poquísimo la palabra militante y militancia por respeto a los que lo fueron y lo son en serio y por suspicacia y hasta rabia ante un uso/abuso un tanto jactancioso, pedante y figuretti que tiene desde hace un tiempo la expresión. Coco fue muchísimo más que un productor, director y documentalista. Fue un militante de puta madre que no paraba dentro y muy fuera del cine.

 

Por Eduardo Blaustein

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17/08/2021

Ya había pasado un rato bien largo ayer cuando me atreví, con dudas, vergüenza y mucho vértigo , a postear la noticia de la muerte de hermanito Cock.

Lo sentía un acto de cierta liviandad y a la vez un deber de comunicarlo a los muchísimos que lo querían (un montonazo). El pudor y cierto exagerado espíritu…

(joder, me acaba de «interrumpir» un llamado solidario de Vera Jarach.

Su hija Franca fue preciocísima compañera de mi promoción en el secundario)

….y cierto exagerado espíritu bajo perfil, «No figurarás», algo adusto es algo que nos une/unía a los tres hermanos, aunque en esta red yo hago mucho de payaso.

Al espíritu ese que nos une/unía a los tres hermanos mientras fuimos trío se lo puede llamar, creo, jalutziano, una expresión viejísima y perdida relacionado con los olvidados movimientos sionistas de izquierda, la cosa colectivista, socialista y sacrificada del kibbutz, o si quieren, en cristiano, muy cristiano, el espíritu del monje o el militante más callado y entregado.

Me fui a la mierda en pocas líneas.

Uso poquísimo la palabra militante y militancia por respeto a los que lo fueron y lo son en serio y por suspicacia y hasta rabia ante un uso/abuso un tanto jactancioso, pedante y figuretti que tiene desde hace un tiempo la expresión.

Coco fue muchísimo más que un productor, director y documentalista.

Fue un militante de puta madre que no paraba dentro y muy fuera del cine.

Me vuelvo a ir a la mierda.

Yo acá solo quería decir que ayer apenas si pude ir contestando mensajes de uasap de manera harto aleatoria y arbitraria.

Me faltan muchos por responder, incluso acá en FB no respondí ninguno (disculpen).

Solo a la tardecita vi algo de Facebook.

Muchos posteos conmovedores.

Yo sabía cuánto se lo quería a Coco.

Aun así -era previsible- me desbordó la cosa.

A los diarios, como con miedo, los leí nervioso a la noche, en diagonal.

Y vuelta a elegir a quién contestar.

Y decir alguna cosa en un grupo de amigos de Coco que armé por uasap (más que antojadizo el grupo) por cierto quilombo que se armó acerca de cuándo vamos a disponer del cuerpo de Coco y cómo vamos a despedirlo (tema COVID de por medio y nuestra responsabilidad al respecto).

Cosa que aun no sabemos.

No estoy pudiendo llorarlo.

Me ayudan mis hijas con sus llantos y chistes, mi pareja Verito en cuya casa duermo y durmieron ayer mis hijas, sus sobrinas.

Y mi hermano mayor y su pareja, mis sobrinos.

Lo lloran mis hijas y ahí Coco, en su modo nerd, tuvo la polenta, la intuición, la necesidad, la claridad emocional, de establecer una relación hermosa con mis hijas, cosa que a mí me dio mucha felicidad por él (solo y a la vez rodeadísimo) y por ellas.

Ellas están llorando por mí.

Estoy agotado -desde que el Coco tuvo su porrazo en la puerta de Zafra, su productora- de redactar obsesivamente una despedida, una carta de amor, un testimonio para los demás.

Lo redacto obsesivamente y me agoto y me da pudor y me puteo y sigo escribiendo mentalmente y me enredo y la pila de recuerdos es infinita.

Acaso lo pueda hacer en unos días en Socompa, que para eso fundamos el multimedios, Magnetto.

Por ahora me queda agradecer los muchos posteos preciosos, agradecerle no se imaginan cuánto al Coco, agradecerle a las autodenominadas «chicas Blaustein» que crecieron con él en el cine y dijeron cosas hermosas, a las generaciones por las que se brindó.

No salió gran cosa esto pero me queda una aclaración acaso innecesaria o un mal chiste de humor negro.

Lo del ACV viene a ser una fake new, un Clarín miente generalizado, un amague que se comieron casi todos los medios.

La hipótesis es que se dio un flor de porrazo que le causó un sangrado cerebral.

Recién me decían mis hijas -una de ellas estudió cine y laburó con Coco- que si hubiera sobrevivido acaso hubiera salido más estropeado de lo que estaba (que lo estaba bastante), o muy bajoneado.

Y que acaso hubiera sentido que lo que le restara de vida hubiera sido como una temporada al pedo, cuando las series empiezan a decaer.

Eso dijo Lu, no es mal razonamiento dicho entre lágrimas y risas.

No sé qué extraña necesidad humana me obliga a lo que todos.

A decir lo que sigue en presente.

Te quiero mucho, bro.

Mucho mucho mucho.

Por suerte en el último tiempo nos lo dijimos.

Mucho.

La foto de Coquito joven es en el exilio de México, en Lázaro Cárdenas, cuando por el hecho de saber manejar un proyector de cine Coco comenzó su carrera de cineasta.

Pero fue infinitamente más que eso.

Te quiero, Coquito.

Te merecés un posteo mucho mejor y más coherente.

EB/