En áreas en que se mueven habitualmente siderales sumas de dinero el fair play ha perdido toda vigencia. El único heroico cultor en el fútbol se llama Marcelo Bielsa.

EL NEOLIBERALISMO NO AFLOJA, MESSI PERDIÓ POR IMPERIO DEL MERCADO

Por Ignacio Lizaso*

La rigidez supuestamente reglamentaria que condena a Messi a quebrar una carrera de 21 años en un mismo club nada tiene que ver con el fútbol, ni con la serie de gestiones desastrosas en lo económico, que caen o bordean la ilegalidad, de los últimos presidentes del Barcelona.

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

10/08/2021

La frase inicial sobre el mercado es la versión adecuada de la frase de Bill Clinton que le sirvió como estandarte para acostar a George Bush padre.

El mercado, claro, que el neoliberalismo ha erigido como valor supremo aún en esta covidificada vida. Advertido el club culé que debía ajustarse al fair play financiero, la situación deficitaria de sus arcas le impidió pagar el contrato de Lío.

«No voy a hipotecar al club», argumenta Joan Laporta.

La fórmula fair-play financiero es una flagrante contradicción.

En áreas en que se mueven habitualmente siderales sumas de dinero – hace rato que el fútbol integra ese universo – el fair play ha perdido toda vigencia.

El único genuino y heroico cultor del fair play en el fútbol se llama Marcelo Bielsa.

El hincha de Ñuls que como DT del Leeds ordenó a sus jugadores que facilitaran que el equipo rival marcara un gol como compensación por haber sido beneficiados por un fallo erróneo del árbitro.

Sabio conductor de grupos, le dicen «loco».

«El día que el hombre sea libre la política será una canción», fantasea el extraordinario poeta León Felipe.

El día que el fútbol se libere de las dictadura del mercado el presidente ideal de una FIFA humanizada debería ser alguien de la talla moral y la inteligencia de nuestro Bielsa.

En la edición 2020 de la Champions League llegaron a instancias finales cuatro equipos.

Tres de ellos pertenecen a empresas extranjeras: el propietario del Chelsea es el magnate ruso-israelí Roman Abramovich; el del Manchester City es Mansour Al-Nahyan, hermano del titular de los Emiratos Árabes Unidos, y el del PSG es Nasser Al-Khaleifi, delegado del emir de Qatar, Tamim Al-Thani.

El restante fue Barcelona, club donde todavía las autoridades son fruto del voto de los socios.

«Así les va», desliza Abamovich.

De los últimos cinco presidentes de este club sólo uno, Joan Gaspart, no ha sido acusado por actos de corrupción, estafas y/o defraudaciones.

Pero Gaspart tuvo que resignarse a que un crack, el brasileño Rivaldo, pasara al Milan sin retribución alguna porque no le podía pagar el sueldo acordado.

El caso más grave fue el de Sandro Rosell, que anunció la contratación de Neymar por 95 millones de dólares, pero se descubrió que el monto abonado había sido de 57 millones.

Rossell terminó preso.

Cumplida la pena se esperaba que se victimizara, pero cuando le preguntaron cómo lo había pasado sonrió y dijo: bien, al entrar a la cárcel me dieron una caja de preservativos.

Ese es el panorama reciente que exhibe el club catalán.

¿Qué imagen tiene el PSG, aparente destino de Messi?

Al-Khaleifi recibió los riyales (moneda catarí) necesarios para adquirir las acciones mayoritarias de manos del emir Al-Thani, seis años menor, de quien fue instructor de tenis cuando era miembro del team de Qatar en la copa Davis.

Al-Thani admite poseer un capital de 2.000 millones de dólares y ser marido de tres esposas.

Según las enciclopedias su gobierno es un «emirato absolutista».

Después de conseguir en 2011 que Qatar fuera designada como sede del Campeonato Mundial de Fúbol 2022 se descubrió que varios votos decisivos eran producto de operaciones de soborno.

Alejandro Burzaco, ceo de TyCSports, libre bajo fianza en Estados Unidos, con la obligación de no abandonar el país, declaró que Julio Grondona, entonces capo de AFA, había recibido un millón de dólares, la misma suma que el brasileño Ricardo Teixeira (ignoto individuo, pero yerno de Joao Havelange, ex presidente de FIFA) y el paraguayo Nicolás Leoz, titular de Conmebol.

El sistema y la impunidad reinante alientan a que haya una metástasis.

Logrado el objetivo del Mundial, Al-Khaleifi ha sido acusado de ejecutar maniobras de soborno para que se le acordaran a una empresa de Qatar los derechos de televisación del fútbol europeo.

Una fiscalía suiza ha pedido que se lo condene a 28 meses de prisión.

En el mejor estilo Pepín Rodríguez Simón, don Khaleifi transita sin problemas por territorios de Italia y Francia – países que le han otorgado distinguidas condecoraciones -, pero se cuida de pisar suelo helvético.

De manera que el ajuste a las normas del fair play es celosamente exigido por parte de las autoridades del Barcelona y angélicamente liberado para las andanzas de los buenos muchachos de Qatar.

En el plano político Al-Thani mantuvo lazos de estrecha amistad con el gobierno de Trump, con sólidas corporaciones yanquis y con Arabia Saudita.

La complicidad no se limitó a gestos y discursos, Qatar brindó amplio apoyo logístico en la lucha coronada con el derrocamiento de Muamar el Gadafi.

Cuando el sábado pasado entró a la sede del PSG, Al-Khaleifi fue recibido por una barra de aficionados catalanes residentes en Paris al grito (en español) de: «hijo de puta» y «deja tranquilo a Messi, cabrón».

Volviendo al Mundial 2022, el ente de turismo de Qatar informa que ya se han vendido casi el 50 % de las entradas a los partidos, las reservas hoteleras y los vuelos desde cualquier punto de partida.

El costo de vida en Qatar es más elevado que en el 88 % de los paises del mundo. ¿Usted les cree, ciudadano?

En fin, es sabido que el que tiene guita…

Miles de laburantes de India, Pakistán, Bangladesh que no tienen guita han ido a trabajar a Qatar en las obras previas al Mundial: construcción de rutas, vías ferroviarias, hoteles, estadios.

Las agencias contratistas les cobran un cánon de 2.000 dólares y aseguran un salario de 300 dólares mensuales.

Ya en Qatar se enteran que el salario no supera los 180 dólares y deben entregar sus pasaportes y hacer sus compras cotidianas.en comercios minoristas de propiedad de los patrones.

Lo que significa que raramente y con atraso reciben unos riyales. Hugo del Carril filmó «Las aguas bajan turbias», película en que narra esa forma de explotación de peones en los obrajes del norte.

En cuanto a las condiciones de seguridad que ofrecen las empresas se registra un alarmante promedio de 12 muertes por semana y un total de 6.500 desde que comenzaron las obras de infraestructura, en 2014.

Abramovich inició la marcha que lo llevaría a acopiar una cuantiosa fortuna en el mercado ilícito de bienes raíces, blanqueó sus emprendimientos al producirse la Perestroika y asociado con un íntimo de Boris Yeltsin compró la empresa petrolera Sibneft.

Su vuelo ya no se detendría.

Mansour Al-Nahyan es miembro de la familia real de Abu Dhabi, sin desnucarse atiende heredados negocios petrolíferos y turísticos, y en los frecuentes ratos libres brilla como jinete en pruebas de equitación.

Se estima que su fortuna personal ronda los 130.000 millones de euros.

Minga de fair play para estos señores que explotan los yacimientos de oro negro que brotan a sus pies y la destreza con que otros pies, a menudo sin linaje, demuestran su amorosa relación con una pelota de fútbol y encienden la pasión popular.

Investigaciones exclusivas han demostrado a Al-Khaleifi, Abramovich y Al-Nahyan que para enriquecer sus efectos conviene incluir al petróleo entre los elementos que componen un detergente.

Y como el lavado de bienes es faena fundamental no le hacen asco a tan sofisticada mezcla.

Las monstruosas cifras en que se cotizan los jugadores amplían el margen de acción.

Neymar le costó 220 millones de dólares al PSG y de esa escala los muchachos no se bajan.

Un recio zaguero de firme juego aéreo, que excepcionalmente pesará en la definición de un partido: Harry Maguire, fue vendido al Manchester United en 90 millones.

Cifras (repetimos) obscenas, sobre todo en medio de la pandemia que azota a regiones indefensas del planeta.

Tal como sucede con la colaboración de los portadores de grandes fortunas a la economía de sus países, cuesta entender por qué no se establece (ejemplo estimativo) que de las transferencias por un monto superior a los 10 millones de dólares se descuente un humilde porcentaje – ponele un 5… – destinado a la compra y donación de vacunas.

De los habitantes de Tanzania, Chad y Burkina Faso a apenas el 0,1 % se le ha aplicado la primera dosis.

Son naciones de África.

Los dueños del negocio del fútbol sólo miran en esa dirección a la hora de reclutar por chirolas a pibes con promisorias condiciones, que pocos años después integran la primera división de las ligas europeas.

Los días en que se cocinaba a fuego lento el proceso que impediría a Messi seguir luciendo la casaca azulgrana coincidieron con la culminación de los Juegos Olímpicos.

En Tokio asistimos a un hecho que muestra la otra cara del deporte. Cabe aclarar que quienes practican determinadas disciplinas conservan su condición de amateurs.

En las pruebas de salto en alto llegaron a salvar la vara de los 2,57 metros Gianmarco Tamberi y Mutaz Barshim.

Cuando el juez los invitó a hacer un intento más para desempatar se miraron en silencio.

Entonces, en un inglés tarzanesco Barshim atinó a consultar: ¿no haber oro para dos?

El juez dijo que sí, breve titubeo del italiano y los atletas se entregaron a un largo, emocionado abrazo.

Milagro del espíritu amateur, compartir la gloria con un par no le quita maravilla a la hazaña,

Si en lugar de una medalla la recompensa hubiese medido en dinero efectivo habría sido difícil que ambos renunciaran a la posibilidad de alzarse con el toco.

El dios que supervisó el episodio – es común que se reserven ese derecho – se mandó una turrada.

¿Cómo es posible que se le diera por impulsar la inquietud de Barshim sabiendo que el flaco, con pinta de monje budista, nació en Doha, capital de Qatar?

¿Como no olvidamos que es ciudadano de un emirato absolutista se nos ocurre que al regresar a su casa habrá sido objeto de un interrogatorio.?

Un catarí debe aspirar a ser único ganador, ¿por qué no intentaste vencer en el último salto?

Y tras cartón: si no te tenías fe, ¿por qué no le tiraste unos riyales al juez? Sin respuesta satisfactoria no nos extrañaría que le hayan quitado la medalla y la exhiban en la vitrina de uno de los fastuoso hoteles exclusivos para los visitantes extranjeros.

IL/