El INDEC informó que la Canasta Básica se ha incrementado durante junio en el 3,2%, que anualizado da 45%.

ESTABILIDAD PARA EL DESARROLLO

Por Julián Denaro*

Este gobierno, de innegable sesgo nacional y popular, sabe que para cuidar los intereses del conjunto de la sociedad argentina, debe enfrentarse a los caprichos saqueadores de las corporaciones y del imperialismo.

 

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP

29/07/2021

Toda perspectiva de crecimiento y desarrollo está indivisiblemente asociada a escenarios en los cuales predominan la previsibilidad y la satisfacción de la mayor parte de las necesidades y gustos de la población.

Por esto, es de ineludible responsabilidad atender al análisis de la evolución de variables que determinan estas cuestiones cruciales.

El Instituto Nacional De Estadística y Censos (INDEC) informó que la Canasta Básica se ha incrementado durante el mes de junio en el 3,2%, que anualizado da 45%.

Sin embargo, la lectura que se considera más atinada es la de resaltar que la velocidad de incremento de los precios está disminuyendo, ya que el primer semestre mostró una suba del 25%, que anualizada da un 56%.

Es decir, si el promedio de los seis meses supera el 50% anual y el último mes está por debajo del mismo parámetro, significa que la tasa de crecimiento de precios se está desacelerando, algo que se presumía pero que tranquiliza al ir comprobándolo sucesivamente.

El informe también exhibe que para no ser pobre se necesitan 66.000 pesos al mes en cada hogar, en tanto la línea de indigencia queda en 28.000.

Para afrontar el gasto necesario, los ingresos deberán subir razonablemente, por lo cual las paritarias están alrededor del 45%, considerando que al tomar en cuenta que la inflación mensual se encuentra en descenso, es presumible que dicho porcentaje alcance para empezar a recomponer el poder adquisitivo de los ingresos.

Es imprescindible comenzar un prolongado período de recuperación de los ingresos reales luego de cinco años continuos de contracción.

Con vistas a atemperar los precios y conseguir una previsibilidad que mejore las expectativas de todos los sectores de la sociedad, se están aplicando progresivamente una importante serie de herramientas.

En principio, la ampliación de la participación del Programa de Precios Cuidados está volviendo a tener el vigor que tenía en 2015, tras lo cual fue destruido por el gobierno de Mauricio Macri.

Luego, el Programa Súper Cerca consiste en un acuerdo del gobierno con 24 grandes empresas acerca del precio de 70 productos que participan en los rubros de alimentos, bebidas, higiene personal, limpieza del hogar, perfumería, pañales, etcétera.

Es de notoria relevancia que se consiga asegurar una profunda distribución para que estos bienes se consigan encontrar con facilidad en todos los almacenes y ferias barriales.

Al mismo tiempo, que las tarifas se incrementen por debajo de la inflación, que el precio del dólar también suba por debajo de la inflación y que se expanda la masificación del consumo en 12 cuotas sin interés, se vuelven una red de contención que va progresivamente brindando confiabilidad, previsibilidad y estabilidad. Bajo estas condiciones, se van generando escenarios atractivos para incrementar la inversión productiva que genera empleo, desatando una espiral virtuosa de crecimiento que tracciona el desarrollo con inclusión social.

La disminución de las tasas de interés por parte del Banco Nación son asimismo esenciales para empujar a la inversión y al consumo.

Pero, claro, existen ciertos núcleos corporativos ajenos a los intereses de nuestro pueblo, que procuran desestabilizar nuestra organización económica, política, social y cultural.

Por un lado, porque históricamente nos han saqueado cuanto han podido.

Por otro lado, para responder a los intereses de los imperialismos dominantes con los cuales establecen alianzas entreguistas.

Uno de los mecanismos de desestabilización es subir el precio del dólar, ya que de esa forma se incrementan rápidamente inflación, pobreza y sus ganancias, porque ellos son los que manejan los dólares.

Este gobierno, de innegable sesgo nacional y popular, sabe que para cuidar los intereses del conjunto de la sociedad argentina, debe enfrentarse a los caprichos saqueadores de las corporaciones y del imperialismo.

Tal como se anticipó en párrafos precedentes, la estabilización del dólar y la inflación son claves para lograr una mejora en el bienestar del pueblo argentino.

Claro, mejorar la distribución del ingreso, volviéndola más justa e inclusiva, significa atentar contra la concentración de la riqueza que se acumula en pocas manos, las de ellos.

Es por esto que el gobierno sostiene con firmeza el precio oficial del dólar en el orden de los 96 pesos, a pesar de que a través de canales paralelos de mercado, los sectores más ricos hayan subido el precio del Contado Con Liqui (CCL) y el Dólar Bolsa (MEP) a 167.

Esto lo hacen en su desesperación por dolarizar sus enormes caudales de riqueza, al comprar bonos o acciones en pesos y luego venderlas en dólares.

Claro está que, cuantos menos dólares reciban por esas acciones, el precio de ese dólar aumenta, pero no les importa.

Y como el gobierno ha, sanamente, recrudecido los controles a dolarizar las carteras de excedentes, quienes buscan dolarizarse lo hacen a través del ilegal, conocido como Dólar Triste (Blue).

Al incrementarse la presión de demanda en el mercado ilegal, su precio subió hasta alcanzar los 185 pesos por dólar, y ampliando la brecha a más del 85%.

Al mismo tiempo, se sabe que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró en 2021 más de 7.000 millones de dólares gracias al superávit externo que presentan las cuentas financieras de nuestro país, de los cuales más de 1.000 millones se compraron este mismo mes.

Frente a esto, muchos se preguntan por qué el gobierno no calmó el mercado ofreciendo dólares.

El Dólar Futuro, que es un termómetro de las expectativas, cotiza a 114 para diciembre, 130 para marzo y 139 para mayo, tras lo cual los especuladores pueden temer que su apuro por comprar dólares les vuelva a hacer perder, como cuando compraron dólares a 195 pesos en octubre del año pasado.

Pero el gobierno supo leer con inteligencia estos datos, y en vez de vender dólares nuestros al mercado, prefirió esperar a que se acomode solito.

Así, los últimos días de julio mostraron una reducción del dólar triste, que cotiza 180 el día 29, casi sin intervención del Banco Central sobre el mercado.

Algunos analistas dicen que haberlo conseguido de esta manera le da al gobierno una mayor fortaleza, lo cual no pareciera sonar disonante, ya que implica leer los acontecimientos con conocimiento histórico.

Ojalá que los intentos de desestabilización sean cada vez más estériles, porque estos sólo contribuyen al enriquecimiento de los sectores más ricos, al ritmo que aumentan nuestra pobreza.

Asimismo, y valorando el título del presente escrito, creemos que la estabilidad confiable genera condiciones propicias para el crecimiento y el desarrollo, que conducen a una mayor inclusión social que vuelve la matriz distributiva más justa.

JD/

NAC&POP: (*) Julián Denaro es economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/