El Cabezón y un repaso de su rica historia en la F-1, en la que en 1954 llegó a ser subcampeón mundial

EL PILOTO ARGENTINO QUE DESLUMBRÓ A DON ENZO FERRARI

por Alberto Daneri*

Hace unos años un ex corredor le preguntó a Froilán Gonzalez si manejaba bien. Respondió:Que opinen otros. Esa noche lo llamé: Pudiste ser campeón mundial dos veces  El Cabezón se rió.

Por Alberto Daneri
Diario OLÉ
21/06/2009

 

Hijo dilecto de Arrecifes, corría con máquinas inferiores: posee 13 títulos honoríficos, incluido el de Caballero de la República Italiana.

Excepto Fangio, el único que tomaba las curvas por el mismo lugar, nadie fue mejor que José Froilán González.

Ni Ascari, ni Moss, ni Reutemann.

Lo prueban sus tiempos y sus podios.

Temperamental e impetuoso, movía las manos como aspas y daba la impresión de ir más allá del límite, a pesar de que era más gordo y tenía que luchar el doble.

Parecía empujar el auto con un viento dentro de su alma que lo hacía volar.

Verlo, cortaba la respiración.

Sobre todo porque en los años 50 los autos no tenían la aerodinámica de hoy, ni frenos a disco, las gomas eran finas y sin cámara, los pilotos no usaban cascos duros ni iban atados.

Su coraje a toda prueba hacía que para el espectador, fuese la visualización del paraíso cuando andaban a más de 200 km/h.

¿Si era peligroso?

Murieron 17 pilotos buscando destronar a Fangio, que tenía 47 años al retirarse en 1958.

Cavallino.

Froilán se extasió con la F-1 en 1948 cuando Oscar Gálvez derrotó a los italianos en Palermo: compró la Maserati de Giuseppe Farina y se entrenó por las calles de Arrecifes.

Al inicio de 1949, arribó 5° en Buenos Aires y 6° en Mar del Plata.

Allí repararon en él. "Benedicto Campos se peleó con Fangio y Juan me llevó a mí.

En Europa, a las carreras, iba en un Fiat 1100 comiendo salame y queso en la ruta, gracias a los 200 dólares que Perón nos enviaba
como delegados obreros.

Juan ganó en Pau.

Yo iba 4º tras Villoresi, pero abandoné.

Me entrenaba haciendo mucha bicicleta.

Para los brazos.

En 1949, Fangio acopió seis triunfos y Perón compró dos Ferrari 2000.

Cuando el Chueco se unió a Alfa Romeo (1950), Froilán debutó por los puntos en Mónaco con una Maserati.

Hizo el tercer tiempo.

Iba 3º, varios se tocaron, se prendió fuego la cola del auto y también yo.

Casi me tiro al mar… Ganó Juan y yo terminé en el hospital.

Luego corrió varios GPs sin puntos.

Froilán finalizó 3º en Angulema y 2º en Albi.

En Holanda estaba cerca de la punta y el auto otra vez se prendió fuego.

Perdí 6 vueltas, pero llegué 7º.

Luego fui 2º de Fangio en Chile y punteé en las 500 millas de Rafaela.

En 1951 llegaron las Mercedes-Benz de la preguerra.

Venían a arrasar.

Se armó un circuito mixto en la Costanera.

Froilán González, con la Ferrari ganó las dos carreras.

El mundo se asombró.

El Commendatore aún más.

Con una Talbot prestada, Froilán salió 2° en París.

Intrigado, Ferrari le confió una 384 HP para Reims, donde el promedio superaba los 200 km/h.

Picó detrás de los tres Alfa y de Ascari, que abandonó.

Punteaba, pero en la vuelta 34ª le dieron el auto a Ascari que llegó 2º: compartieron los puntos.

El zorro italiano le dijo a Ferrari que el argentino le dejó el auto sin frenos: El Viejo no le creyó y contrató a Froilán como piloto oficial.

El 14 de julio de 1951, en su segunda carrera oficial con el Cavallino, a los 27 años, hizo el mejor tiempo batiendo el récord de Silvestone ante las Alfettas invictas desde 1946 e imbatibles con las tres F: Fangio, Farina y Fagioli.

Los cuatro de la primera fila patinamos y quedé 4º!

Dos Alfa (Bonetto y Sanessi) me tiraron afuera.

Pero en la 2ª vuelta ya lideraba.

Yo y Fangio les sacamos una vuelta: 60 giros palo y palo.

Así ganó su carrera más emotiva: la primera victoria de Ferrari en la F1.

Don Enzo se vengó, tras 20 años dando ideas en Alfa Romeo…

Por un punto.

A partir de allí y hasta la muerte de Ferrari, fue el único piloto que no precisó pedir audiencia para verlo.

En Nürburgring fue el primero, con Ascari, en bajar los 10 minutos para el circuito de 22,81 kms y 180 curvas.

Eran 22 vueltas (501 kms), maratones de tres horas y media.

El trazado carecía de banquinas y calles de escape.

Había ligustros al borde del asfalto y a 260 km/h esperaban los árboles…

Ibamos de costado, sin cinturones, pegando volantazos.

Te golpeabas en la butaca, saltabas si no te asías al volante.

No tenía guantes y me llené de ampollas .

Terminó 3º.

En Pescara, sin puntos, Ascari y Villoresi sabían que Froilán González debía reabastecerse.

Pero se admitían boxes no oficiales: improvisó uno y los engañó.

Ganó pese a que en la última vuelta el motor se paraba.

En Albi, fue 2º de Fangio y en Monza, 2º de Ascari, a 260 km/h en recta.

La última fue en Barcelona: de no haber cedido la mitad de los puntos a Ascari en Reims, hubiera sido campeón.

Llegó 2º de Fangio, aunque su auto no daba más de 300 en recta: Fangio pisaba los 318.

El Chueco logró su primer título y Ascari le birló a Froilán el sub por un punto.

Loco.

Al volver, ganó en La Gavea, Brasil.

Luego se inauguró el autódromo porteño con un tándem célebre: Fangio-Froilán.

Con el BRM de 550 HP que tiraba 14.000 vueltas, ilusionaron a los ingleses en 1952.

Pero cambió la fórmula y el BRM quedó afuera.

 

En abril, José triunfó en F. Libre en Goodwood delante de Hawthorn (campéon 1958).

En Boreham, con ese BRM anduve 36 vueltas delante de las Ferrari de Ascari, Villoresi y Farina, reabastecí, salí a buscarlo a Ascari, igualé el record y llegué 2º. Ojo, Ascari no paró nunca.

A Módena fui con una nueva Maserati.

Villoresi me ganó en la última vuelta porque Carini me esperó y me tapó… 

Aunque su mujer le dijo que estaba loco por subirse a los peligrosos vuelos intercontinentales de la época, por su corazón agradecido, en julio de ese año viajó desde Milán para estar con Perón, en la muerte de Evita.

El 52 lo terminé ganando dos veces en un día en Goodwood con la BRM.

Ese auto lo acelerábamos sólo Fangio y yo.

¡Se iba para cualquier lado!

Moss le tenía pánico.

Aquí era La Tromba. El Meteórico, en Inglaterra.

Demoledor de adversarios para Ferrari.

En Francia 53, aunque las Ferrari de Villoresi y Ascari partieron adelante, picó en punta por 29 vueltas, hasta reabastecer; volvió 6º y llegó 3º.

Idolo de Ferrari. Valeroso.

Tuvo algunos accidentes, debidos a su legendaria audacia.

En Monza probaba la Maserati (1953).

Sin dirección, el auto salió de pista y se clavó de punta.

Me fui a Holanda y llegué 3º; en Bélgica iba 1º y abandoné. Ahí, Juan se salvó de milagro: volcó y cayó en una zanja llena de agua, con el auto encima.

En Reims, el Cabezón fue 3º de Hawthorn y Fangio: faltando dos vueltas patinó su embrague.

En Silvestone iba detrás de Ascari y el comisario de pista lo paró, por tirar aceite.

-Lo insulté y volví a salir. Perdí una vuelta pero llegué 4º.

En Portugal me di otra piña con el Lancia. Se me desvió una vértebra.

Su mejor año sería 1954. Fangio fue a Mercedes.

Froilán volvió con Ferrari, quien en sus memorias lo definió: Piloto valeroso, generoso con períodos de velocidades inconcebibles.

Sus laderos fueron Farina y Hawthorn.

Ese año Juan y yo ganábamos casi todos los domingos, por los puntos o sin ellos.

El ganó 6 y yo 7. Iba 1º por los puntos en Buenos Aires, a la hora y media, con 25s de ventaja: se largó un diluvio y no tenía cubiertas de lluvia… 

Piloto de antología ninguneado por la imagen de Fangio, ganó 7 veces seguidas: Burdeos, Bari, Portugal, Silverstone (tres en un día en tres categorías) y Le Mans.

¿Mi récord en Silverstone?

Manejé 350 km/h en la lluvia en un mismo día.

En F-1 vencí a la Mercedes de Moss, por los puntos, aunque él iba a 310 en rectas. Luego domé en Sport a la 375 Plus, de 340 HP.

Inmanejables cuando llegaban a los 280, pero le puse dos bolsas de arena mojada en el baúl y se tenían mejor.

Los tres Jaguar ganaban por sus frenos a disco pero yo, con mis frenos a tambor, los pasé en las curvas…

Fue el primer triunfo de la 5 litros.

Por 46 segundos.

Y me fui a correr Turismo.

Le saqué una vuelta a Moss y casi dos a Behra. ¡Los ingleses deliraban!

En Sport volvió a vengar a Ferrari: cuando la 375 debutó en las Mil Millas de Italia que Il Cavallino no perdía desde 1948, los tres italianos se dieron la piña.

De allí, fue al GP de Portugal, peleó mano a mano con Hawthorn y ganó.

También en Bari.

Y llegó la hazaña de Le Mans, la Sport más famosa.

Ni Fangio pudo ganarla.

Probando no pasé de 240.

La 375 se quedaba sin dirección.

Regularon el elástico delantero que estaba combado y salté a los 280.

Pero Jaguar caminaba más.

A pesar de los chaparrones, Froilán instaló un nuevo récord, 1s más rápido que Ascari.

Increíble.

A mitad de carrera, la pareja González-Trintignant tenía dos vueltas de ventaja.

Luego tres.

Froilán condujo 17 de las 24 horas, bajo la lluvia.

Documentales europeos muestran que en el agua nunca levantaba el pie.

Al francés, los ingleses le descontaban de a 5s. por vuelta.

Perdió una y otra.

Un Jaguar lo pasó.

Me subí faltando dos horas y el coche no arrancaba.

Perdí 7 minutos.

¡Estaba furioso! Pero aún iba 1°.

El motor se limpió pero ya no tenía frenos, estaba sin pedal.

¡Iba al mango y hacía rebajes a 500 metros del final de la recta.

Si me pasaba acababa en el pueblo!

No llovía al llegar vencedor.

El primer americano en ganar.

Una Ferrari tras cinco años.

La tragedia.

El novel Onofre Marimón, vencedor de su primer GP en Roma con Maserati, pasó por la F1 a Nürburgring.

Impaciente, salió a probar solo.

Ahí perdí el campeonato.

Pinocho se fue afuera en el km 14, con los frenos bloqueados.

Dio contra un árbol y siguió volcando hacia un precipicio.

Agarré un auto y corrí hasta allá.

Cuando un hombre me hizo el gesto de la cruz, me volví al hotel entre lágrimas…

Al otro día, sin dormir, Frolán corrió por el premio de la partida.

Largó en punta.

Abstraído, pensaba en lo que decía su familia: -Dejá de correr.

En la vuelta 15 cedió el auto a Hawthorn.

Pero volvió en Suiza y salió 2º.

El torneo se definiría en Monza.

Fue con todo.

Peleé la punta con Ascari y batí el récord de vuelta.

¡Pero se rompió el diferencial!

Me subí al auto de Maggioli, que iba 12°, y recobré desde atrás, pero al final no pude llegar a ser 1º o 2º.

Lo dejé para que terminara 3º.

A Ferrari le dijo que no iría a Barcelona.

Quería volverse.

El Viejo le pidió ir a Escocia.

Corrí el GP Sport.

Choqué por una mancha de aceite, volé por el aire a cinco metros de altura y quedé desmayado 40 minutos.

No me acordaba de nada.

No corrí más ese año.

Restaban dos carreras, Froilán fue subcampeón, detrás de Fangio.

Ferrari insistió.

Le otorgó la concesión de usar los colores argentinos en Buenos Aires 55.

En el giro 22º punteaba delante de Juan, tras el trompo de Ascari en curva.

No me había curado del golpe: en el mixto veía las estrellas.

En la vuelta 26ª dejé el auto a Farina.

Me dieron una inyección de xilocaína y retomé 4º.

Fui a buscar a Juan.

Pero hice un trompo y salí 2º.

Cuando bajó, aseguró: No corro más. Tenía 32 años.

El final.

Hubo aislados regresos.

En 1956 corrió aquí en F-1, punteó las cuatro primeras vueltas y una válvula lo paró.

Por ser leal al peronismo, lo acosó la Revolución Libertadora.

Sólo salía del país con permiso del Congreso.

A pedido de los ingleses, en Silverstone, probó el Vanwall, que a los dos años sería campeón…

Volvió en 1959/60 para ganar el I y II Triangular Sudamericano sin puntos (Argentina, Uruguay, Brasil) con Corvette con motor Ferrari.

Aún deslumbraba.

Llegó Jackie Stewart en 1972 y le pidió un autógrafo: era su ídolo.

Yo tuve el gozo de ser quien Fangio abrazara al salir del auto en su última carrera, a los 65 años, cuando se bajó la bandera 5 vueltas antes del final,  porque con Oscar Gálvez conducían como poseídos y le llevaban una vuelta a todos en el Autódromo.

Fangio dijo: ¡Pensar que hoy tomé dos pastillas para el corazón, hermanito!”.

Se lo cuento a Froilán, que sonríe y se va en su 4×4.

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