Martín Guzmán, por Argentina, votó a favor de la asignación de los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional.

¿ADONDE IRÁN LOS DERECHOS ESPECIALES DE GIRO?

Por Julián Denaro*

Desde diferentes perspectivas, e inclusive las manifestadas por sectores opositores al gobierno nacional y popular, se está coincidiendo en predecir que el oficialismo llegará bien parado a las elecciones producto de una serie muy interesante de cuestiones. Giorgieva, Guzman y Francisco (FOTO)

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
21/07/2021

Desde diferentes perspectivas, e inclusive las manifestadas por sectores opositores al gobierno nacional y popular, se está coincidiendo en predecir que el oficialismo llegará bien parado a las elecciones producto de una serie muy interesante de cuestiones.

En principio, la vuelta a la actividad por sí misma genera sensaciones de bienestar y buenas expectativas, que se vincula a recuperar niveles de empleo y se puede observar en el alto aforo en restaurantes y espectáculos que lentamente se van abriendo.

Luego, la tranquilidad cambiaria, que se fortalece aún a pesar de los intentos de desestabilización devaluatoria que procuran las corporaciones y los sectores de poder dominante, tanto trasnacionales como domésticos, se vuelve un arma crucial.

Adicionalmente, la concreción de la vacunación se traduce en sentimientos de protección y alivio, que de alguna manera moviliza cierta afinidad hacia el gobierno.

Inclusive se observa en países de Europa que quienes se rehúsan a recibir la vacuna carecen del permiso a participar en ámbitos en los cuales los que sí tienen la vacuna son aceptados.

Pues la población responsable no tiene por qué pagar los caprichos que pueden calificarse como inadaptabilidad social.

En ocasión de las vacaciones de invierno, la activación del turismo interno siempre genera alegría, porque recorrer el país más lindo del mundo provoca esas sensaciones casi sin excepción.

Por cierto, esto también conduce a potenciar los efectos de la reactivación, ya que toda región que recibe un afluente turístico aumenta sus niveles de producción y empleo, fortaleciendo la inclusión, la comunicación, la conectividad y la interrelación entre distintas regiones de nuestro grande y grandioso país.

Resulta clave la paulatina desaceleración de la inflación mes a mes, más la vuelta a las paritarias, articulando un favorable escenario.

La suba del dólar y de las tarifas por debajo de la inflación vuelven a constituirse en un mecanismo estratégico para aumentar los ingresos reales.

Así ocurrió durante el período kirchnerista de 2003 a 2015, en el cual la inflación, los salarios y las jubilaciones subían más que el dólar.

En consecuencia, llegamos a tener hacia el final de aquél período, los salarios y jubilaciones más altos de toda Latinoamérica.

Es importante que se controlen todas las causas inflacionarias para conseguir este objetivo vital para satisfacer las necesidades y gustos del conjunto de la sociedad.

Que el dólar aumente por debajo de la inflación, ya se destacó como imprescindible, y la misma consideración vale para las tarifas.

Mientras tanto, incrementar los controles a los formadores de precios, también es fundamental.

Por su parte, la vuelta a pagar en cuotas fijas sin intereses, como el Plan Ahora 12, que había discontinuado el gobierno de Mauricio Macri, también produce efectos positivos.

Por un lado, porque mucha gente puede acceder a comprar en cuotas fijas sin interés, que no podría pagar de una sola vez al no disponer de todo el monto junto.

Así, al incrementarse el consumo, se demanda a la producción y se vuelve un interesante efecto multiplicador con la lógica keynesiana.

Esto es, el aumento del consumo significa un aumento de la demanda agregada, que es la que aumenta el PBI.

Pero por otro lado, también colabora con la desaceleración de la inflación.

Recuérdense períodos de alta inflación en los cuales se cobra más de un 30% de recargo a compras en tres cuotas.

Esto es así ya que la suba de precios reduce el valor de las cuotas por cobrar, al ser cada vez un más pequeño porcentaje de cada precio futuro.

Para ejemplificarlo: 1.000 es el 8,3% de 12.000, pero es el 6,6% de 15.000.

Se deduce por ende que la masividad de la operatoria en cuotas sin interés calma las expectativas inflacionarias.

Otro punto a destacar es el fiscal.

Al aumentar la actividad, que se prevé que este año suba más de un 7%, el Estado aumenta su recaudación proveniente de impuestos al consumo, a las ganancias, aportes y contribuciones, sumados a los provenientes del comercio exterior y a los impuestos a la riqueza.

Respecto a este punto, es verdad que siempre se insiste con transformar el aporte extraordinario en impuesto, para que en vez de pagarlo una sola vez, los más ricos aporten todos los años a una sociedad sin la cual no se hubiesen hecho ricos, o más ricos.

En simultáneo, al reanudarse la actividad en sectores y rubros que se encontraban parados por la pandemia, el Estado debe gastar menos dinero en subsidios y asignaciones.

La sumatoria entre lo que cobra de más y lo que gasta de menos, resulta en una reducción del déficit fiscal, que significa lo que el Estado gasta por encima de sus ingresos.

Hasta ahora, el déficit fiscal ha sido tan sólo el 1,3%, frente a un presupuesto del 4,5%, lo que libera recursos que pueden ser utilizados para mejorar los ánimos de la sociedad.

Es oportuno aclarar que el déficit fiscal del 2020 había sido un 6,5% del PBI, causado por los efectos de la pandemia.

Asimismo, en términos de crecimiento, también se esperan buenas tasas para los próximos años, las cuales se calculan en 5% para el 2022 y en 4% para el 2023, destacando que siempre que se crece más de un 3% se producen efectos favorables.

En otro orden de cosas, los productores de soja, maíz y girasol, y en menor medida los de trigo, están percibiendo la mayor rentabilidad del siglo XXI hasta ahora, ocasionada por los altos precios internacionales de los alimentos y por el alto precio del dólar, que abarata los costos internos de insumos, salarios, así como de bienes de capital y maquinarias que se producen en el país, tales como cosechadoras o sembradoras.

Sin embargo, en este plano, destáquese que las retenciones son relativamente muy bajas, y eso ocasiona dos problemas.

Uno es que el Estado recauda menos de lo que debería, y que convendría asignar a Inversión Social.

El otro es que las retenciones sirven para controlar los precios de los alimentos en la mesa de los argentinos, porque si el precio internacional de la carne es 1000 y se cobran 30% de retenciones, el exportador recibe 700 en vez de 1000, con lo que automáticamente el precio de la carne baja de 1000 a 700 en la mesa de los argentinos.

Pero claro, las corporaciones del campo están muy celosas con respecto a las retenciones.

Preferían su eliminación como se las regaló el gobierno de Macri, y presionan al gobierno para que no las suba ni un poquito.

Dicha presión es ejercida a través de los medios que manejan.

No menos importante es el hecho de que estamos por recibir los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, y en vez de usarlos para inversión social, deberemos emplearlos para pagar deuda.

Casi todos los países del mundo somos miembros del Fondo Monetario Internacional. Argentina tiene una cuota de aproximadamente el 0,7%, mientras que otros países dominantes tienen, como ejemplo, EEUU 17%, China 6%, Japón 6%, Alemania 5%, Francia 4%, Gran Bretaña 4%, Italia 3%.

El total del capital del FMI se va incrementando en la medida que va cobrando intereses sobre los préstamos que otorga, entonces a cada uno de sus miembros le corresponde una porción de ese incremento, según su cuota parte.

Argentina recibirá por este concepto un poco más de 4.000 millones de dólares, pero no podremos usarlo para los asuntos que urgentemente necesitamos los argentinos, porque hay que pagar vencimientos de la deuda creada por el gobierno de Macri, el cual fue el gobierno que más incrementó nuestra deuda en toda la historia.

Recuérdese que la Dictadura (1976-1983) la aumentó 5.000 millones de dólares por año, la Convertibilidad (1991-2001) 15.000 millones por año y el macrismo (2016-2019) 32.000 millones por año.

Cómo duele saber que ese monto podríamos asignarlo a resolver nuestras necesidades de no ser por la deuda creada por el macrismo, que incrementó la deuda externa en moneda extranjera desde el 11% al 45% del PBI.

Esta fue contraída exclusivamente para el enriquecimiento del poder financiero trasnacional, que para hacerlo dañó enormemente a nuestra industria, nuestro empleo, el poder adquisitivo de nuestros ingresos y la matriz distributiva.

Ojalá que tiempo mediante, consigamos que esa deuda la paguen los que la usaron y no el conjunto del pueblo argentino, que se empobreció rápidamente, para que ellos se enriquezcan a toda velocidad.

 

JD/

NAC&POP: Julián Denaro es economista (UBA), columnista Económico en Televisión y Radio, profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P