Hubo miles de argentinos que festejaron a lo largo y ancho del país. También, Sivori, Distefano y el Diego en el Comando Celestial y con una bubucella! ¿No los oiste?

PUEBLO FELIZ, PATRIA GRANDE, CAMPEÓNES OTRA VEZ!!!

Por Martín García

Estoy contento, feliz, tengo una sensación de pleno en el pecho, en el alma, salimos Campeones con Messi, con el Kun Agüero con “Fideo” Demaría, los que no podían salir campeones, pero que hoy lo lograron. Y nosotros también porque eramos 44 millones de jugadores jugando.

Demaría campeón, piedra libre para todos los compañeros

Por Martín García

NAC&POP

11/07/2021

¿Qué queres Campeon?

Estoy contento, feliz, tengo una sensación de pleno en el pecho, en el alma, salimos Campeones con Messi, con el Kun Agüero con “Fideo” Demaría, los que no podían salir campeones, pero que hoy lo lograron.

Lo lograron con un equipo mixto de jóvenes y veteranos de mil batallas, gracias a un campeón mundial , que fué juvenil y ahora es un hombre, un hombre de la generación “pekerman” de los “peker boys”,aquellos campeones mundiales juveniles.

Yo fui de Scaloni, desde que agarró el equipo que había dejado Sampaoli, por el suelo, un chanta.

Uno que nunca había dirigido jugadores argentinos, que nunca había estado dentro de nuestro fútbol.

Este pibe, joven, prudente, claro, serio, trabajador, responsable, que tomaba decisiones, que seleccionaba jugadores, que tenía una idea pekermaniana del fútbol, sudamericana, casi menotica, y que al correr de los partidos incorporó una parte bilardiana, ya que si íbamos ganando y la tenías ellos, minga de jugar y arriesgar, todos a defender, estén donde estén.

Y sacar el partido adelante.

El que busca encuentra.

Los salvo el “Dibu” a todos.

Todo se iba al joraca si Martínez no atajaba esos tres penales, pero, antes hubo goles increíbles de Messi, de Lautaro, del “Pacu” Gómez, de De Maria.

Se acercaba la hora del partido y no sabía donde meter la angustia, la exitación, la tensión.

No podía ponerme a comer porque habíamos almorzado tarde y no me entraba nada, menos aún con esta ansiedad.

Pero la ansiedad me preguntaba todo el tiempo:-¿Qué comerías ahora?

Y yo le decía:-Nada, no me entra nada.

Tenía una pizza lista para meter en el horno, pero la miraba rozagante y yo sabía que no tenía lugar para ubicarla en mi panza.

Me senté en el sillón de mirar pelis y traté de relajarme, entregarme al destino, para ver lo que fuera, un equipo que era capaz de meter algún gol fulminante y también de defender 10 metros adelante del precipicio cualquier ataque.

De sacarla por un lado, rifarla por el otro, yo que sé, revolearla de puntín.

Mandarla ala tribuna.

Llevábamos mucha carga.

Que llegábamos hasta ahí, pero después perdíamos.

¡Pero ¿Sabes lo que significa llegar a una final?

Salir segundo entre 20 equipos, 15 equipos, 80 equipos.

¡Es un montón!

Pero el complejo de inferioridad que nos fueron inoculando, trabajaba en contra de nuestras posibilidades, y un pesimismo “ de primera” prometía no defraudarnos.

La descripción de la lucha por la vida, de la lucha contra las desgracias que suceden en la vida de las personas, de las familias, de los países, que significaba el mapa de cada partido que este equipo de Scaloni escribía partido a partido, nos fue dando la idea de que este equipo la iba a pelear, iba a vender cara cada pelota.

Hoy me levanté con la idea de que podíamos ganar. Le mandé un mensaje a cada uno de mis hijos dándoles ánimo. No lo hubiera hecho si pensaba que no era bueno arriesgar. Sentí que estaba todo bien, que era una alegría que quería compartirla con ellos.

Que esta resistencia a la desgracia de este equipo de Messi, lo podía lograr.

Además era un regalo que hace rato Messi se merecía y que Messi merecía para regalarselo al pueblo argentino.

Y el pueblo argentino también quería regalárselo a Messi, a Demaría, al kun Aguero, a Mascherano, al Pipita Higuain, al Rodrigo Palacio de la trencita, el de Boca, del Inter, al Chiquito Romero, que se merecía Alejandro Sabella, ése exquisito jugador, el compañero peronista, o Gerardo Martino, a tantos que la yugaron y no se les dió.

Con la enorme alegría de que estuvieran junto a Scaloni , Walter Samuel, el “Payaso” Aimar, Roberto Ayala, el gran “dos” de la selección de tantos partidos heroicos, tres grandes del fútbol argentino e internacional, que, ahora, desde la humildad e un segundo plano, disfrutaban de su responsabilidad, torneando a los Campeones de la Patria Grande.

¡Que se yó!

¿Que te voy a decir que no sepas, que estamos disfrutando de una enorme fiesta que corre por adentro y nos inunda de paz y felicidad?

Obviamente, para el segundo tiempo tuve que hacerme un fernet con vermouth.

¡Tampoco la pavada!

Algo que me relajara un poco.

Había que aguantar, con un gol espectacular, 45 minutos de una película de terror.

 

Hablando del gol, Demaría, artista, ídolo, ahora…De Paul con ese pase de seis cuadras, ponérsela ahí, ahí donde la puso, sin que nadie lo pudiera evitar…¡Impresionante!

Después Messi la tuvo un par de veces media cocinada, casi casi hubiéramos ganado 3 a 0 a los brasileños en el Maracana…bueno, no hay que agrandarse, también ellos podrían haber empatado y gracias a Dios no se les dio.

Después fue lindo verlo a Messi tan contento, fue lindo verlos abrazados con su compañero de tantas lides, Neymar, en el Barcelona, tan descorazonado, abrazándose como dos hermanos.

 

Repita conmigo: Angel Di María, dulce compañía

¡Los abrazos con el “Dibu”!

Yo me imaginaba que Messi le decía –Gracias Dibu esto fue gracias a vos…Si vos no atajabas esos tres penales, ya estaríamos en la Chacarita!

Y Dibu diciéndole:-Gracias por dejarme jugar en tu equipo Lio!!

Eran como pibes, sacándose fotos, cantando, bailando, cortando pedazos de la red del arco del gol de Demaría de sombrerito, para llevárselo a su casa y agarrarlo fuerte en el viaje para que no se les perdiera.

Messi fue a buscar la Copa de América y hizo de «maestro de ceremonias» dirigiendo con sus gestos breves la explosión del equipo para celebrar la gran victoria como diciendo Así, ahora, eso! Ya!

Y estallar todos con sus gritos, sus manos en alto y sus gritos de alegría.

¿Dónde metés toda esa sensación?

Nos abrazamos con la «Pinguina» y salimos al balcón con nuestra bubucella resonando para alegrar a nuestros amargos vecinos, más pendientes de los varados en Miami que de los muchachos que nos representaban en Brasil.

¿Cómo liberas esa carga de alegría, después de semejantes nervios y alegrías, mezclados?

¡Pito y matraca!

¿Cuándo te cae el almibar del triunfo por las venas y tenés esa sensación de plena y disfrutable felicidad?

Por fin Argentina armó un equipo que, levantando las banderas de toda una generación que no pudo coronar , teniendo a Messi en su escuadra, se permitió coronar una Copa completa, incluida su final de Campeón.

¡El obelisco con la 9 de Julio llena permitió que el pueblo expresara su amor por los campeones!

Pero hubo miles de argentinos que festejaron a lo largo y ancho del país.

También, Sivori, Distefano y el Diego en el Comando Celestial y con una bubucella!

¿No los oiste?

Este campeonato se logró con un equipo técnico de otra generación, con un equipo de jugadores de una nueva camada,  con solo tres o cuatro jugadores que venían de la anterior.

Es tiempo de cambio de traspaso generacional.

Saludemos a los recién llegados y honremos su triunfo!

¡Saludemos a las generaciones pasadas, ya que sin ellos nunca lo hubiéramos logrado!

¡Viva Argentina! ¡Viva la Patria! ¡Viva Perón!

Ahora seguimos en la lucha por la clasificación para el Mundial…Hay equipo!

Lo daremos todo…

MG/