Pero nada será fácil para el electo profesor. Al igual que en casi toda Latinoamérica, las sociedades están divididas por mitades y embanderadas en proyectos que se excluyen.

PERÚ – PEDRO CASTILLO DEPENDE DE LA MOVILIZACIÓN POPULAR

Su propuesta de gobierno incluye transformaciones estructurales que recuperan el sentido de aquéllas banderas históricas del APRA, y lo enfrentan contra las clases dominantes peruanas que en estos años de concentración económica, al igual que en toda Latinoamérica, han consolidado su poder. La convocatoria a una Asamblea Constituyente para reemplazar la Carta Magna fujimorista de 1993 –el armazón que encorsetó la democracia peruana–es su principal carta.

 

 

 

Por  Alberto Hernández

15/06/2021

Era 28 de julio de 1985, volvíamos junto a otros compañeros dirigentes sindicales, de la Habana en un avión de Cubana (1), debíamos hacer trasbordo en Lima. Junto a nosotros viajaron algunos embajadores de pequeños países del Caribe que iban a la asunción de Alan García en esa fecha. El Aprista era una gran esperanza para Latinoamérica que se sacudía años de dictaduras militares prohijadas por los EEUU y su doctrina de la seguridad nacional. Argentina,

Brasil y Uruguay habían retomado la senda democrática. También a nosotros que veníamos imbuidos del fervor revolucionario de la Cuba de Fidel, nos emocionó esa ceremonia y la encendida verba del nuevo presidente, que seguimos desde el aeropuerto por TV.

Mariateguista y discípulo destacado de Víctor Raúl Haya de la Torre, inició su gobierno con una postura anti-imperialista, atendiendo las demandas de los mas postergados, y propiciando la intervención del estado en la economía, pero al igual que lo sucedido en Argentina con Raúl Alfonsín, los sectores del poder y los organismos al servicio del imperio lo pusieron de rodillas a poco de andar. De ahí en más los sucesivos gobierno del Perú, incluyendo un nuevo periodo del, a la sazón, converso Alan García se plegaron al Consenso de Washington y el neoliberalismo, hasta llegar a ser sede del vergonzante Grupo de Lima como parte de la estrategia norteamericana para aislar y hostigar a Venezuela.

Después de treinta años de neoliberalismo, de inestabilidad política, de gobiernos corruptos y autoritarios como el de Alberto Fujimori -hoy preso- padre de la candidata a la presidencia derrotada por tercera vez, el profesor Pedro Castillo, candidato del Partido Perú Libre de orientacion Marxista-Mariateguista, ha vuelto a ilusionar a los sectores más postergados e invisibilizados del Perú que lo sienten uno de los suyos. Y aunque él no se reivindique marxista, ha enarbolando durante la campaña algunas banderas de Haya de la Torre y Mariátegui. Paradójicamente el último que las llevó a la práctica fue el gobierno militar (1968-1975) de Juan Velasco Alvarado, quien llevó adelante una política anti-imperialista, nacionalista y de carácter social, que hizo decir al propio líder de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), que el general no le reconoció el derecho de autor de esas ideas. Fue el gobierno militar  que impidió,  con el golpe a Fernando Belaúnde Terry,  una casi segura victoria electoral del APRA, la que llevó adelante parte de los cinco puntos que fueron la base ideológica que Haya de la Torre formuló cuando fundó su partido: 1.- Acción contra el imperialismo yanqui; 2.- Por la unidad política de América Latina; 3.- Por la nacionalización de tierras e industrias; 4.- Por la internacionalización del Canal de Panamá; 5.- Por la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidos del mundo.  Hoy el profesor Pedro Castillo intenta retomar  ese camino.

El mapa Latinoamericano ha empezado a cambiar desde que en Argentina la dupla de les Fernández derrotara en las urnas al macrismo. Siguió el MAS en Bolivia, se cayó la careta del lawfare contra Lula en Brasil y hoy es firme candidato a volver al gobierno apoyado en la movilización popular, que en Chile logró, dejando mártires en las calles, que pueda  echar al cesto de los residuos la constitución de Pinochet y ahora ganando holgadamente las elecciones regionales; arden las calles en Colombia, con un pueblo que no afloja ante la represión de la derecha uribista en el gobierno; en México, AMLO sigue ganando elecciones y ahora el Profesor Pedro Castillo en Perú derrotando a la neoliberal y corrupta Keiko Fujimori candidata de las corporaciones, del converso y frustrado Mario Vargas Llosa y de los medios concentrados, que al igual que en casi todo el mundo, tienen la tarea de colonizar las mentes de vastos sectores de las capas medias y pobres de la sociedad.

Pero nada será fácil para el electo profesor. Al igual que en casi toda Latinoamérica, las sociedades están divididas por mitades y embanderadas en proyectos que se excluyen. La avenida del medio no parece estar asfaltada. Castillo asume con la minoría – 37 escaños de un total de 130- en un congreso que por lo establecido en la constitución fujimorista, tiene la facultad y la facilidad, de destituirlo por la figura gaseosa de inhabilidad moral. Así lo hicieron en noviembre del 2020 con Martín Vizcarra, lo que generó una reacción popular que concluyó con la renuncia del designado Manuel Merino luego de cinco días de presidencia.

Su propuesta de gobierno incluye transformaciones estructurales que recuperan el sentido de aquéllas banderas históricas del APRA, y lo enfrentan contra las clases dominantes peruanas que en estos años de concentración económica, al igual que en toda Latinoamérica, han consolidado su poder. La convocatoria a una Asamblea Constituyente para reemplazar la Carta Magna fujimorista de 1993 –el armazón que encorsetó la democracia peruana–es su principal carta. Le sigue “una segunda reforma agraria”, nacionalizar los recursos estratégicos y aumentar los presupuestos de educación y salud del 3 al 10 por ciento del PBI, entre otras medidas tendientes a superar la precarización laboral (que ronda el 70%), la desigualdad, el racismo y la discriminación hacia pobres, campesinos e indígenas, sin hablar de los estragos que la pandemia ha provocado.

Para muestra de que las clases dominantes peruanas no van a aceptar tan dócilmente sus políticas y que van a obstaculizarlas y boicotearlas desde su mayoría en el congreso, desde el poder económico y mediático y su influencia en el poder judicial, -cualquier similitud con la Argentina no es mera coincidencia-lo ha sido el intento de Keiko Fujimori, con la complicidad de la justicia electoral, de impugnar las mesas de las regiones donde los indígenas y campesinos le dieron a Castillo un triunfo contundente y la convocatoria golpista de sectores de las fuerzas armadas a desconocer el resultado electoral. Los pronunciamientos como el de la comunidad Awajun Chipe Cuzú, en el distrito de Imaza, provincia de Bagua, región Amazonas y otros, de las Rondas Campesinas y la movilización popular lo impidió y seguirá siendo el único reaseguro contra otros intentos en el futuro. Así lo indica la “Marcha nacional para reafirmar y defender el voto patriótico, frente al intento de golpe” que convocó la Central Única de Rondas Campesinas del Perú (CONARC).

 

Y es solo esa movilización y la organización de lo que ha sido su base de apoyo: los campesinos y sus ronderos, los indígenas, los trabajadores; es la construcción de poder popular, lo que podrá garantizar que se puedan llevar adelante las medidas transformadoras del nuevo gobierno. El trabajador agrario, el canillita, el heladero, el rondero, el sindicalista, el profesor Pedro, deberá caminar por un andarivel muy estrecho, pero con su pueblo en la calle, para no defraudar -una vez mas-las expectativas de sus votantes y de todos los que aspiramos a consolidar una Patria Grande -o Indoamérica al decir de Haya de la Torre- libre de dependencias imperiales, de desigualdad social, de racismo, de patriarcados (2) y todo tipo de discriminación.
Al igual que el Pedro Rojas del inmortal escritor y poeta peruano César Vallejo, pero sin ese final trágico, este Pedro nuestro, deberá gritar con su dedo en el aire “vivan los compañeros” y seguir señalándoles ese camino de lucha que lo llevó a gobernar el Perú.

(1) En ese tiempo no había vuelos comerciales entre la Argentina y Cuba. Habíamos sido invitados por el gobierno cubano para participar de la Conferencia Sindical de Trabajadores de Latinoamérica y el Caribe por la Deuda Externa

(2) Si bien se opone a algunas demandas del movimiento feminista, como la legalización del aborto y el matrimonio igualitario, expresión de la influencia religiosa que es muy fuerte en la sociedad peruana, aclaró que trasladaría el debate a la constituyente. Por otra parte tienen en carpeta una convocatoria internacional de lideresas sociales, evento que seguramente abordará estás temáticas y otras propias del movimiento feminista.