Argentina está desarrollando la Industria del conocimiento a gran velocidad.

INDEPENDENCIA, ECONOMIA Y SOBERANÍA

Por Julian Denaro*

Las exportaciones de la industria del conocimiento superó los 6.000 millones de dólares en el 2019, el gobierno a través del Ministerio de Desarrollo Productivo, creó el Programa Potenciar Economía del Conocimiento, planifica crear más de medio millón de puestos de trabajo y ampliar las exportaciones a más de 10.000 millones de dólares-año.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
9/07/2021

Es usual escuchar discusiones acerca de la emisión monetaria, como si fuese la única fuente de financiación de la actividad económica, y como si consistiese en la exclusiva causa inflacionaria.

Es saludable discutir sobre política y economía, por cuanto abonar a esa salud es enriquecer esas conversaciones, complejizándolas, incorporándoles más elementos y ampliándoles la visión tanto en términos de considerar mayor cantidad de relaciones e interrelaciones, como expandiendo la comprensión en el aspecto temporal.

Ha quedado a la vista, más que nunca durante este período de pandemia, que países con abultada emisión relativa no han acrecentado sus niveles de inflación, y en nuestro caso en particular, también se ha corroborado que no existe una tan directa correlación entre emisión e inflación.

Se verificó que en el 2019, con Macri en el gobierno, la emisión fue prácticamente nula, y sin embargo se llegó a niveles de inflación escalofriantes y ruinosos para nuestra moneda, culminando un período de gobierno que elevó la inflación desde el 25% en 2015 al 55% en 2019.

Contrariamente, durante el 2020, bajo la presidencia de Alberto Fernández, y a causa de la pandemia que azotó al mundo y paralizó la circulación, frenando la actividad económica, se expandió la emisión monetaria en una escala relativa casi inédita, y sin embargo bajó la inflación a niveles cercanos al 35%.

Lo que expone la descripción precedente, es la multicausalidad de la inflación, ya que es traccionada por los aumentos del tipo de cambio – devaluaciones de nuestra moneda –, incrementos en las tarifas de servicios públicos – tarifazos –, abusos de los sectores corporativos formadores de precios – concentración económica –, desbarajustes monetarios generados por parte de intereses económicos antagónicos a
los de la sociedad argentina – desestabilización política –, expectativas inflacionarias ligadas al comportamiento reciente de los precios – inercia –, etcétera.

El gobierno de Alberto Fernández consiguió estabilizar el precio del dólar, eliminó los tarifazos, está paulatinamente incrementando los controles a los formadores de precios, y se enfrentó a la inercia inflacionaria, consiguiendo dominar la inflación a tal punto que está exhibiendo una curva decreciente mes a mes.

Esto permitirá que los salarios y jubilaciones, es decir, el poder adquisitivo de los ingresos, comience un período prolongado de recuperación tras cinco años consecutivos de deterioro.

Los primeros cuatro a causa de la concentración económica llevada a cabo por el gobierno de Macri, y el quinto a consecuencia de los efectos de la pandemia.

Con respecto a la financiación del país, necesaria para satisfacer nuestras necesidades e impulsar el crecimiento y el desarrollo, es crucial atender a la evolución del sector externo.

Vale decir, que los ingresos de dinero al país superen a los egresos.

Una de las cuentas más importantes es la Balanza Comercial, que es el resultado de exportaciones menos importaciones.

Para este año, se prevé que  tengamos un Superávit Comercial mayor a los 20.000 millones de dólares.

Por un lado, por el aumento de los precios internacionales de los alimentos.

Por otro lado, porque se están aumentando las restricciones a las importaciones prescindibles, que son los bienes transables que compiten con nuestra industria generadora de empleo.

Adicionalmente, porque se están desarrollando nuevas vías para aumentar los ingresos por exportaciones, concerniente a agregar valor en la composición de las mismas.

Recrudecer celosamente el control a las importaciones prescindibles es importante ya que incide sobre dos aspectos relevantes.

En un sentido, se reducen los pagos al exterior de bienes que podemos producir nosotros.

Mientras que en términos productivos, significa incentivar nuestra actividad económica generadora de empleo, motorizando la inclusión social, que propicia la movilidad social ascendente.

Asimismo, la incorporación de valor trabajo en nuestra producción doméstica también colabora con reducir la compra al exterior de productos elaborados, al mismo tiempo que amplía la participación de productos con valor agregado en nuestras exportaciones.

Es decir, exportar bienes industrializados fortalece los saldos externos del país.

El punto a destacar aquí, es que Argentina está desarrollando la Industria del conocimiento a gran velocidad.

Debe tomarse nota que a partir de advertir que las exportaciones de este sector superaron los 6.000 millones de dólares en el 2019, el
gobierno de Alberto Fernández, a través del Ministerio de Desarrollo Productivo, creó el Programa Potenciar Economía del Conocimiento, que planifica crear más de medio millón de puestos de trabajo y ampliar las exportaciones sectoriales a más de 10.000 millones de dólares anuales.

Esto en conjunto con el desarrollo de INVAP (Investigación Aplicada) y ARSAT (Argentina Satelital), que están retomando la pujante actividad que fuera discontinuada durante el gobierno de Macri, para volver a fabricar satélites y radares, así como ampliar la Red de Fibra Óptica y tender hacia prontas soluciones al problema de conectividad.

Entre otras cosas, la soberanía comunicacional, satelital e informática, conseguirá aumentar su independencia respecto de las compañías trasnacionales que manejan esos recursos en el mundo.

Como se ve, Argentina tiene un potencial enorme para recuperarse en un breve plazo.

Ya lo ha demostrado en dos ocasiones, y ahora tenemos que lograr la tercera.

La primera fue durante el gobierno de Perón, de 1946 a 1955.

Al inicio de ese período, en palabras de Perón, no se producían ni los alfileres que usaban las modistas, las empresas eran todas extranjeras y estábamos endeudados.

En tan sólo nueve años, se transformó en un país agropecuario, pero también industrial, tecnológico, científico, marítimo, aéreo, sin deuda externa y con los salarios participando en el 50% delproducto nacional.

La segunda fue durante el Kirchnerismo, desde el 2003 al 2015.

Al principio de aquel período, el país estaba arrasado, en cesación de pagos, con una deuda externa en moneda extranjera del 160% del PBI y un desempleo del 20%.

Luego de una década, la deuda externa en moneda extranjera bajó al 11% del PBI, el desempleo al 6% y los salarios y las jubilaciones eran los más elevados de Latinoamérica, en simultáneo con desarrollar actividades científicas, tecnológicas y satelitales.

Debe quedar claro que la Soberanía reside en el pueblo, de quien emanan todos los poderes del Estado, aún cuando se ejercen a través de representantes.

Es evidente que la enorme riqueza natural, humana y cultural de nuestro país, puede ser utilizada para nuestro beneficio, ganando soberanía, fortaleciendo la independencia económica y así ir camino hacia la Justicia Social.

Sin dudas que este puede ser el inicio de un período beneficioso para nuestros intereses, los de una Argentina grande, libre y soberana.

Sin embargo, también hay que estar atentos, ya que algunos responden a intereses ajenos a los del conjunto del pueblo.

El tándem Macri – Larreta – Vidal bajó el presupuesto en educación de la Ciudad de Buenos Aires del 28% al 18%, y mientras hablan de que para ellos los chicos son lo más importante, Larreta gastó en veredas 3.300 millones de pesos, mientras que en infraestructura escolar tan sólo 1.100 millones de pesos, es decir, la tercera parte.

Esas son las prioridades de ellos, y por eso Vidal sostuvo que los pobres no llegan a la universidad, contrario a los dichos de Perón, quien enfatizó que gracias a quitar los aranceles en 1949, las universidades se llenaron de hijos de obreros, y dejaron de ser privativas de los sectores más ricos, lo cual fue honorificado por el período kirchnerista, que construyó 16 universidades en el conurbano bonaerense y varias más a lo largo y a lo ancho del octavo país más extenso del mundo, pero el más grande y el más lindo en muchos sentidos.

JD/

NAC&POP: (*) JULIÁN DENARO, Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas del Poder!. MG/N&P/