Hace unos días, Julio Burdman, publicó una nota en el diario “Tiempo Argentino” en la que se preguntaba si el kirchnerismo había perdido el voto de los jóvenes.

LOS PIBES Y LAS PIBAS NO SON DE NADIE

Por Carlos Caramello

La inagotable cantera de ideas comunicacionales luminosas del Gobierno nacional puso de inmediato toda su creatividad para paliar esta posible fuga (de la que, seguramente, deben tener más información, además del análisis Burdman) y lanzaron dos operaciones casi al unísono.

 

 

Por Carlos Caramello

Revista Mugica

julio 6, 2021

 

“La sangre joven no obedece un viejo mandato”

William Shakespeare

¿Qué tendrá?¿Dieciocho años?¿Veinte? Tan flaquito. Y no es alto. Hay, sí, una mirada inteligente en sus ojos. Algo que dice que ha vivido, que ha madurado de golpe… o, por ahí, a los golpes, quién sabe.

El pibe trabaja haciendo changas. A la mañana está en esa carnicería ubicada en la calle que divide al Maschwitz humilde y laburador de ese Maschwitz de quintas fastuosas y barrios cerrados. Reparte pedidos. Cobra con las propinas y, algunos días, con un pedazo de carne para poner en la mesa de su madre y sus hermanas.

Compro en esa carnicería. Tiene buena calidad y mejor precio (parezco una publicidad berreta). Hace tiempo que voy: converso, hago chistes, meto alguna cuña política, me divierto… milito a mi manera. Y el pibe me viene observando. Callado me mira. Pero sé que me está esperando.

Ayer nomás, mientras hacía la compra semanal, me encaró: “Don: ¿le puedo hacer una pregunta?” y antes de que yo reaccionase, gatilló: “¿Por esto se mataban ustedes cuando eran pibes?”.

Digo gatilló porque no me sonó a pregunta sino a reproche. “Me contó mi abuelo que es peronista… como usted”, cerró y se puso a ordenar unas naranjas que estaban perfectamente acomodadas en su cajón.

Hace unos días, Julio Burdman, un tipo al que no conozco pero admiro por las cosas que piensa y dice pero, sobre todo, por la buena leche con la que lo hace, publicó una nota en el diario “Tiempo Argentino” en la que se preguntaba si el kirchnerismo había perdido el voto de los jóvenes. Daniel Tognetti le sacó brillo a la idea en su programa “Siempre es Hoy”, de la AM530, Somos Radio, y… se hizo la luz.

La inagotable cantera de ideas comunicacionales luminosas del Gobierno nacional puso de inmediato toda su creatividad para paliar esta posible fuga (de la que, seguramente, deben tener más información, además del análisis Burdman) y lanzaron dos operaciones casi al unísono.

Por un lado Cristina Fernández de Kirchner desde el escenario (en donde tan bien se maneja), hizo referencia al plan Conectar Igualdad y, para ejemplificar su importancia, habló de algunos de los ídolos juveniles que hacen trap: Wos (que la visitó en el Senado), Trueno y, sobre todo, L-Gante, que había contado en un reportaje que con un micrófono y la Tablet que repartía el programa Conectar, él empezó a componer y a cantar. La intención (buena para re-instalar una política de Estado que llegó a millones de estudiantes en el país y niveló algunas asimetrías), quedó rápidamente desdibujada en el debate sobre los jóvenes músicos, el freestyle, las batallas de gallos, el rap y si Cristina había nombrado bien a L-Gante. Resultado… dudoso.

El otro frente abierto fue el de Emilio Ruchansky, productor en el noticiero de la Televisión Pública y editor de la revista THC, órgano de difusión de la cultura cannábica a quien el twitter del Senado (@SenadoArgentina) citó en una frase que invitaba a “despenalizar los delitos asociados al consumo y regular el cannabis para adultos y adultas”. Ni lerdo ni perezoso, alguien que opera en la misma red social como El Pibe @davidPRcarp, respondió “No, gracias, ocúpense de los chicos con hambre, prefiero seguir fumando porro a escondidas a que ustedes discutan esto cuando hay 60% de pibes pobres”. Gol en contra.

Más allá de las buenas intenciones y de algunos análisis como el publicado por la Agencia Ruters en el que se sostiene que “El voto joven: la clave del éxito de Alberto Fernández en las primarias argentinas”, la pregunta que de verdad retumba (y que creo es lo que percibe Tognetti cuando le pone proa al tema) es la del pibe de la carnicería.

“¿Por esto?”, me dice y, entre líneas resuena: esto que no tiene mística, que no tiene épica, que no tiene lucha… Esto que, por toda promesa, te dice que te cuides para no morirte de COVID pero no te dice qué te espera si zafás. Esto que nombra a la juventud en Sergio Massa que está pisando los 50 años; Máximo Kirchner, que carga con 44; Luana Volnovich, que ya cumplió 41 o, Santiago Cafiero que pronto sopla 42 velitas (sólo para no llenar la nota de nombres de “jóvenes” que ya no pueden integrar la Juventud Peronista ni después de que cambiaran los estatutos y estiraran el límite de edad a 36 años para que el hijo de Carlos Corach fuese su secretario general).

Lo que interpela, entonces, lo que cuestiona, es que los jóvenes no encuentren motivos para apoyar al Gobierno en las próximas elecciones. Y se explica en que los jóvenes no son, ni fueron, ni serán de nadie que no los convoque a una gesta heroica; a una batalla contra las desigualdades; a la construcción de ese futuro deseable que se parece más a la dignidad que a la sobrevida.

Pero lo que más preocupa (o por lo menos a mí más me preocupa) es que haya pibas y pibes creyendo, por ahí, que esto… es el Peronismo.