Piden un Instituto Nacional del Libro Argentino para promover las producciones locales.

CARTA ABIERTA A LA INDUSTRIA EDITORIAL Y AL ESTADO ARGENTINO

Allá por 2017 nos presentábamos como colectivo a través de una circular en la que mencionamos la naturalización de asumirnos histórica y socialmente como “último orejón del tarro” en una extensa cadena de participantes en la que cada eslabón se beneficia más que quienes creamos los textos.

 

 

1° de mayo: Día del Trabajo

Hace tiempo que a escritoras y escritores no se nos tiene en cuenta ni en la industria de la que formamos parte ni al momento de diseñar políticas públicas.

Allá por 2017 nos presentábamos como colectivo a través de una circular en la que mencionamos la naturalización de asumirnos histórica y socialmente como “último orejón del tarro” en una extensa cadena de participantes en la que cada eslabón se beneficia más que quienes creamos los textos.

También hacíamos referencia a la ausencia de políticas públicas que contemplen nuestros derechos.

Como trabajadoras y trabajadores, exigimos que nuestro esfuerzo sea retribuido del mismo modo que el del resto de la cadena de producción del libro, sin sentirnos en la obligación de entregar nuestro trabajo gratuitamente en nombre de la cultura ni depender exclusivamente de las ventas.

Reclamamos el derecho a una remuneración como la que perciben quienes diseñan, corrigen, imprimen o venden los libros.

Para eso, necesitamos un Estado presente que nos proteja, una Ley del libro que establezca un Instituto Nacional del Libro Argentino (tal como existe un Instituto del Cine o de la Música) cuyo objetivo sea promover la industria editorial argentina y asegurarnos un lugar digno dentro de ella, y una ley de jubilación que termine con el desamparo que padecemos.

En tiempos tan difíciles para la cultura en general y para el sector editorial en particular, con cierre de librerías y una caída histórica en la publicación, venta y exportación de libros, el hecho de organizarnos y visibilizar nuestro trabajo constituye una acción fundamental para hacer frente a esta crisis que nos atraviesa.

Desde la Unión de escritoras y escritores reivindicamos los derechos de quienes trabajamos con la palabra y consideramos necesario tomar un rol activo en nuestro reclamo.