Sus 85 años se sintetizan en el choque del muchacho marxista con los servicios que hoy presta a la CIA, y el del marqués con el plebeyo.

VARGAS LLOSA, MARQUES* DE LA CIA, DECIA:-«NACÍ PLEBEYO Y MORIRÉ PLEBEYO», EL MARQUES

Por Ignacio Lizaso*

Haber armado un simulacro de conferencia de prensa con un marqués de la nobleza española,que además es premio Nobel, al que se le había encomendado que hiciera sólo una pregunta puntual es un hallazgo de la imaginación. El fenómeno se dio a fines de marzo de 2019.

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

13/06/2021

Desembozadamente apoyado por Donald Trump y el FMI, el beneficiario era Mauricio Macri, entonces candidato a prolongar su gestión como presidente.

 

El personaje con tales títulos que se nombran con las mismas cinco letras – noble y Nobel – se llama Mario Vargas Llosa.

Al margen de esas altas distinciones, aquella noche a Vargas Llosa lo hicieron jugar de wing derecho.

 

 

Debía tirar un centro a la cabeza de Macri.

Ya terminaba la reunión de la Fundación Libertad (al servicio de la embajada yanqui) cuando el wing mandó la pregunta: qué pensaba hacer Macri si era reelegido.

La respuesta fue: «lo mismo, pero más rápido».

Clarín, La Nación, todos los medios publicaron la foto de Vargas Llosa luciendo una sonrisa satisfecha.

 

Había cumplido su misión.

El escritor peruano oculta rigurosamente el título de nobleza que le otorgó el ex rey Juan Carlos I, prácticamente expulsado del territorio español por un episodio de corrupción.

 

Para enriquecer el curriculum se creó el marquesado de Vargas Llosa.

Con autoridad para conferir honores en decadencia el intrépido Juan Carlos, cazador de elefantes en África (safaris que llegó a compartir el ex ministro de economía, José Alfredo Martínez de Hoz), honró a una larga lista de personalidades.

Una deidad fascista, Carmen Polo, viuda de Francisco Franco; políticos como Adolfo Suárez, músicos como Andrés Segovia y Joaquín Rodrigo, literatos como Camilo José Cela, científicos como Gregorio Marañón, sus hijas Elena y Cristina de Borbón y como único extranjero, Vargas Llosa.

Para medir la modestia del lauro cabe señalar que después de Vargas Llosa le tocó a Vicente del Bosque, DT de la selección hispana de fútbol.

Desde ese momento para nombrar a Vargas Llosa antes hay que decir «ilustrísimo».

En el acto de recibir su marquesado Vargas Llosa osó afirmar: «nací plebeyo y moriré plebeyo».

Flagrante, cínica barrabasada.

El diccionario de la Real Academia da la definición de plebeyo: «gente común del pueblo que socialmente se considera por debajo de eclesiásticos, militares y señores de la nobleza».

¿En qué quedamos, ilustrísimo don Mario?

Si marqués, no plebeyo.

Sólo en una etapa de su vida acaso usted se puede haber visto como plebeyo.

Casualmente (o no) inició sus estudios en colegios salesianos y luego ingresó en la Escuela Militar.

Curas y milicos.

Posteriormente se enroló en la juventud comunista, hecho que tal vez haya inaugurado en su alma la creencia de que era miembro de la plebe.

De ahí pasó a la democracia cristiana y en 1968 – última estación de su izquierdismo – apoyó el golpe militar de Juan Velasco Alvarado, gobierno de ideas progresistas en el campo social, nacionalistas en lo económico y antimperialistas en política exterior.

Uno de sus más estrechos amigos, también de la elite del boom de narradores latinoamericanos, era Gabriel García Márquez.

 

Parecen haber coincidido su violenta ruptura con Gabo y la revolución cubana.

A raíz de una supuesta relación de Gabo con su esposa, el marqués le pegó una trompada en medio de una fiesta.

 

 

 

Con Fidel no se atrevió a tanto…

Se radicó en Europa y desde 1993 vive en España.

Lanzado a una ambiciosa carrera política, tres años antes se presentó como candidato a presidente del Perú y fue derrotado por el asesino y corrupto Alberto Fujimori.

Retomó la escritura, en 2010 obtuvo el Nobel en ese rubro y en 2011 Juan Carlos lo disfrazó de marqués.

Su más reciente aparición pública lo mostró auspiciando fervorosamente la candidatura de Keijo Fujimori.

«Nos tienes que salvar del totalitarismo», se lo vio clamando en un spot de campaña.

Del padre, que aún debe cumplir 13 años de condena y del comprobado soborno de Odebrecht sobre Keijo, que cobró un millón de dólares, ni una palabra.

En uno de sus brotes de autoexaltación llegó a proclamar: «el Perú soy yo».

¿A cuáles de los yo que ha ido pariendo en sus 85 años de vida se refería?

Vienen siendo múltiples y de signo antagónico.

Y se sintetizan en el choque del muchacho marxista con los servicios que hoy presta a la CIA, y el del marqués con el plebeyo.

IL/

NOTA DE LA NAC&POP: El marquesado de Vargas Llosa es un título nobiliario español, creado por el rey Juan Carlos I para reconocer la labor del escritor peruano nacionalizado español Mario Vargas Llosa, Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), Premio Cervantes (1994) y Premio Nobel de Literatura (2010), quien además de su ciudadanía peruana originaria cuenta también con la ciudadanía española adquirida desde 1993. MG/N&P/