"...el rol de Carlitos sería una reedición del protagonizado por Juan Ramón Riquelme como seudo vicepresidente del señor Ameal, pero con Macri... en 2023"

TÉVEZ SE VA DE BOCA PARA VOLVER EN 2023 COMO VICE DE MACRI

Por Ignacio Lizaso

Demagogia, franela, verso para la gilada, Tévez está en deuda con ese pueblo zeneize, integrado por una inmensa mayoría de laburantes pisoteados por el virus y la inflación heredada, al que dice deberle todo y finge servir.

Mauricio Macri, Carlos Tévez y Daniel Angelici

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

03/06/2021

-«La conferencia de …» era la versión culta del arranque de una maldición popular que remataba aludiendo a la edición femenina de la hermandad.

El viernes último sorprendió que la mayoría de los canales de aire y deportivos anunciaran repetidamente una conferencia de prensa de Carlos Tévez.

Es inminente, unos instantes más y Carlitos anunciará su alejamiento de Boca Juniors y quizás del fútbol.

Fueron pasando los minutos y el anuncio se repetía con tanta insistencia como si se tratara de una cadena nacional en la que el presidente admitiría que se había concretado la compra de 90 millones (2 por cabeza de cada ciudadano) de vacunas con el sello que encabeza el ranking de los productos que han merecido más lobby de la politiquería mercenaria y la embajada que recluta y subsidia colaboracionistas: Pfizer.

Estamos en condiciones de advertir que en las escuelas con presencialidad larretiana se recomienda a los alumnos aprender la conjugación de un nuevo verbo: yo pfizereo, tú pfizereas, él pfizerea, nosotros pfizereamos fervorosamente, ustedes deberían pfizerear, ellos manga-de-sovietizados se niegan a pfizerear.

Por fin apareció la testa del apache eólico y afirmó que como se debía al «pueblo zeneize», dejaba el club de sus amores juveniles porque no se sentía con fuerzas para rendir lo que la camiseta demanda.

Mi sangre es azul y amarilla, no roja, se enorgulleció, asegurando que no sabía si iba a seguir jugando al fútbol.

Después de su ruidosa declaración reclamando no pagar el impuesto a las grandes fortunas queda claro que es falso que se-debe al pueblo.

Lo real es que le-debe al pueblo su aporte, que como los de ese puñado de magnates (no confundir con magnettos) sería destinado a paliar la situación de demasiados millones de compatriotas.

Demagogia, franela, verso para la gilada, Tévez está en deuda con ese pueblo zeneize, integrado por una inmensa mayoría de laburantes pisoteados por el virus y la inflación heredada, al que dice deberle todo y finge servir.

La prensa le adjudica una ganancia de 2 millones de dólares en el jugoso negocio de la energía eólica armado por y para Gianfranco Macri y secuaces.

Para sumar apellidos famosos, con la pretensión de mostrar que esta clase de yeites no están reservados a la famiglia, junto a Tevez se incluyó a Guillermo Barros Schelotto y Claudio Caniggia.

Fuentes responsables sostienen que no es aventurado suponer que estos personajes actuaron como vulgares testaferros.

O sea que habrían cobrado una parte del dinero que se les atribuye.

Según el sitio «El salario» la fortuna de Carlitos asciende a 31,9 millones de libras.

El mismo sitio asigna a Diego Schwartzman, recién incorporado en 2020 a la elite tenística, un capital de 9,4 millones de dólares.

(A propósito, llamó la atención que tras su victoria del sábado 3, en Roland Garros, el Peque contara que lo había emocionado el retiro de Tévez, su ídolo boquense. ¿Indirecta complicidad, barbas en remojo?)

Dejando de lado su sólido capital anterior al viaje a Europa y acumulando los altos ingresos percibidos en los equipos de Manchester, United y City, y en Juventus, y la información no desmentida de que sólo su paso por el fútbol chino era por un contrato de 40 millones de dólares anuales – jugó únicamente 6 meses, cabe estimar que habrá embolsado la mitad de dicho monto -, de un simple paralelo con Schwartzman surge la sensación de que los 31,9 millones no reflejan la fortuna cierta de Carlitos.

En una de esas hay que darle el raje a la coma que cae entre el 1 y el 9.

Más allá de las cifras existe otra cuestión de índole rigurosamente política.

Nadie ignora la relación de Carlitos con Mauricio Macri, Daniel Angelici y Gustavo Arribas, el otrora representante de futbolistas que lo hizo volar del Deportivo Maldonado, clubcito uruguayo usado para transferencias non sanctas y lavado de dinero, a Manchester.

¿Por qué se aleja ahora y no a fin de año, pudiendo jugar la copa Libertadores, una de sus metas al regresar al país?

Dato clave. Los estatutos de Boca marcan que un empleado del club – Carlitos lo era – no está habilitado a ser candidato en futuras elecciones internas si no han pasado 2 años de su desvinculación laboral.

Ha trascendido que en la confusa agenda tentativa de Macri figura su intención de volver a ser presidente.

De la Nación, suena irreal; de Boca podría ser.

Acaso sueñe, desde ese trampolín, volver a trepar al barrilete que lo llevó a alturas insospechadas.

Por supuesto, si antes no se concretan el golpe de Estado que motoriza Patricia Bullrich, o el incendio de la Casa Rosada con que amenaza Viviana Canosa.

La próxima renovación de autoridades se producirá a fines de 2023, de manera que para entonces se habrán cumplido los 2 años estipulados en los estatutos.

Carlos Tévez – Juan Román Riquelme

En esa oportunidad el rol de Carlitos será una reedición del protagonizado por Juan Ramón Riquelme como seudo vicepresidente del señor Ameal.

Sin alcanzar la estatura (y la estatua) de Riquelme se diría que Carlitos es el otro ídolo vivo de la hinchada.

En el vestuario de Brandsen 805 señalan que ya empezó a tirarse contra Román.

A raíz de su protesta negándose al pago de unas monedas de su capital lo han transformado en presunto par de Cristiano Ratazzi, Eduardo Costantini, Paolo Rocca.

No eligió esa posición, lo obligaron sus compromisos con la famiglia.

En buen romance Carlitos es un auténtico desertor de haber nacido hijo de la villa.

Ha tenido la suerte de que gracias a la pandemia los partidos de fútbol se jueguen sin público.

De no ser así de las entrañas del mismísimo pueblo zeneize habrían surgido un montón de voces coreando puteadas al traidor.

Todo lo vinculado a Macri está cargado de corrupción, espionaje, falsedad.

Este Carlitos es un cautivo de esa organización criminal, como la define Eugenio Raúl Zaffaroni.

Uno recuerda los infinitos toques de crack que regaló en la Bombonera y el mundo, valora la entereza que le permitió bancar la fatalidad de la quemadura de su cuello, revive las escenas en los estadios de Inglaterra, sin alambrado olímpico, donde después de meter un gol Carlitos se echaba encima de los hinchas, que se abrazaban a esas cicatrices.

La memoria supura decepción y bronca.

IL/