Los medios al comando de la oposición venían subiendo el tono con el desopilante título de Clarín “Copa América sí, Pfizer no”

MEDIOS OPOSITORES DISEÑAN LA CAMPAÑA ELECTORAL.

El agotamiento paulatino de las operaciones de combate a las vacunas que llegan a la Argentina y a su aplicación, en una combinación que desde el año pasado va de títulos y análisis a gran parte de la dirigencia de Juntos por el Cambio, lleva a varios columnistas a deslizar propuestas para las elecciones de este año. Para eso, se multiplican menciones y expectativas en torno de la figura de Florencio Randazzo y el relato que lo apuntala como “alternativa”.

 

 

La Nueva Comuna

 

El agotamiento paulatino de las operaciones de combate a las vacunas que llegan a la Argentina y a su aplicación, en una combinación que desde el año pasado va de títulos y análisis a gran parte de la dirigencia de Juntos por el Cambio, lleva a varios columnistas a deslizar propuestas para las elecciones de este año. Para eso, se multiplican menciones y expectativas en torno de la figura de Florencio Randazzo y el relato que lo apuntala como “alternativa”.

Otra variante es la que Clarín, por vía de su jefe de redacción, Kirschbaum, le marca a Rodríguez Larreta por segunda vez en nota dominical: debe sostener su precandidatura, le dice, sin perder a los ultras de Juntos por el Cambio, al menos los más notorios, Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

“Un detalle que debería tener en cuenta la oposición: de aquí a dos meses, la táctica de hostigar por la vacunación podría volverse intrascendente”. Palabras de Pagni en La Nación, llamativas no solo porque tienen un tono más de documento partidario interno que de nota periodística, sino porque acaso sin darse cuenta contienen la admisión de la “táctica de hostigar por la vacunación”.

Aunque pierda eficacia y con una reducción relativa de espacios, la táctica sigue siendo aplicada y todo indica que la campaña electoral estará permanentemente marcada por denuncias, sueltos sobre “anomalías”, consignas mediáticas como “vacuna La Cámpora”, renovadas defensas más o menos impúdicas de los intereses del laboratorio Pfizer y alguna “investigación periodística” que pueda dañar al Frente de Todos.

Los medios al comando de la oposición venían subiendo el tono contra la realización de la Copa América de fútbol (con el desopilante título de Clarín “Copa América sí, Pfizer no”), pero una vez que el Gobierno resolvió cancelarla el relato viró a “fue imposición de los K”, como tipeó el martes Fernando González.

Ese mismo día en La Nación, Pagni recurrió al acostumbrado diagnóstico según el cual el Gobierno hizo y hace todo mal frente a la pandemia. Como todo analista que se precie, incluyó una encuesta que convalida su postura. Y, dándole una idea a los amigos, recuerda que la oposición puso en aprietos a Bolsonaro, con una investigación parlamentaria por no acordar con Pfizer.

La muy conspicua incursión de Santiago Cornejo, funcionario del sistema COVAX, con la que contribuyó al relato mediático que acusa al Gobierno de negarse a comprar vacunas de Pfizer, tuvo una amplísima difusión en Clarín, Infobae y La Nación, que naturalmente negaron después espacio equivalente a la respuesta gubernamental. Incluso a la propia corrección del funcionario, que varios artículos ignoran.

De hecho, cuando ya se conocía el rechazo oficial a esos dichos y la aclaración de Cornejo, Infobae publicó el miércoles la reproducción de la opinión de Longobardi en Mitre, una de las radios de Clarín. Con su tono de apariencias reflexivas, el conductor soltó sobre los dichos del funcionario de COVAX: “presumo que debe ser cierto”.

La discusión con el oficialismo fue una vez más compartida por la oposición política y mediática: Larreta respondió al reproche de la ministra Vizzotti por la “obsesión” con Pfizer y González continuó la línea en la tapa de Clarín del viernes.

Esa portada se inscribe en la historia: en el día en que el presidente Fernández se aprestaba a una videoconferencia con Vladimir Putin a propósito de los acuerdos para la producción local de la Sputnik, el “gran diario argentino” tituló: “El gobierno suma dosis de Estados Unidos”. Se refería a la promesa de donación hecha por Biden.

Y el sábado no incluyó entre sus títulos importantes el diálogo entre los presidentes y los anuncios que hicieron. Al contrario, volvió a dar supremacía a su propia “madre patria”: “En la donación de Estados Unidos no se incluirán las vacunas de AstraZeneca”. Hubo otros artículos ese día, también en La Nación, para insistir en la queja por la falta de acuerdo con Pfizer y sembrar sospechas tanto sobre el laboratorio que fabrica en Argentina la vacuna de AstraZeneca, que se envasa en México, como sobre el que envasa ahora y fabricará después la Sputnik V.

Los propietarios de esos laboratorios reciben en espacios cada vez más asiduos el cartel de “empresarios K”, casi una condena judicial anticipada.
Tan agotada está la estrategia de combatir la llegada de vacunas y el plan de aplicación que va adquiriendo ritmo creciente que el domingo 6 Van der Kooy retrocede a mayo de 2020 para reprocharle al Presidente una comparación que hizo entre la política sanitaria local y la de Suecia.

El recurso de denuncia de corrupción, que tan buen resultado les dio a las empresas mediáticas que condujeron sucesivas campañas electorales de la derecha, asoma otra vez en estas líneas. Ninguna decisión gubernamental sobre las vacunas “luce transparente”, escribió el columnista. Además, en perfecta sintonía con los títulos dedicados a Estados Unidos, Van der Kooy le reprocha a la ministra Vizzotti haber viajado de México a Cuba, en lugar de dirigirse al amado norte.

La ampliación del menú para la campaña incluyó en Clarín la recuperación de lo que es ya un clásico: “Crece la influencia de Axel”, tituló el viernes Bonelli, agigantando la leyenda según la cual el gobernador bonaerense le dicta al Presidente medidas sanitarias y económicas (todas desastrosas, obviamente) después de que Cristina Kirchner “las susurra” en su oído.

También Jacquelin, en La Nación, da gran relevancia a encuentros que, dicen estos medios, se realizan los lunes en La Plata. Si estos dichos fueran creíbles, esa ciudad ya estaría alcanzando el estatus de nueva sede del Gobierno nacional. Allí se reúnen Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y Wado de Pedro, en lo que serían unas “cumbres anti-Alberto”. Pero apareció algo que los desmiente: se sumó el jefe de Gabinete, Cafiero.

En los tres medios asoma una nueva estrella, Randazzo. Varios columnistas paladean la ilusión de que sea capaz de representar a un sector que se lleve al menos 10 por ciento de los votos en la Provincia de Buenos Aires. Esperan que Randazzo sea contra Fernández lo que Massa fue contra Cristina Kirchner. Una “tercera fuerza”, paladea Kirschbaum, donde imagina también a Schiaretti y Perotti. Bueno para la cizaña, el comentarista dice que hay “otra versión electrizante y fantasiosa”: la reunión en un espacio común entre Massa y el gobernador derechista Morales.

Esta ansiedad por una oferta electoral que complique al Frente de Todos tuvo el domingo más despliegue en el mismo diario: se anuncia que Carrió, la tantas veces retirada de la política, competirá en la Provincia, aunque solo si le dan el primer lugar en la lista.

La búsqueda de soluciones luce nerviosa. Igual que Pagni, Van der Kooy avisa que Juntos por el Cambio se queda sin libreto a medida que avanza la vacunación. Con vocación de servicio, aconseja: “Tal vez debiera repararse en otro aspecto”.

 

Publicado en lanuevacomuna.com