La pandemia, desde su comienzo, viene siendo el aliado inesperado de los grandes grupos económicos, nacionales y multinacionales.

EL FRENTE DE TODOS VERSUS EL FRENTE DE POCOS

Por Francisco Balázs

Así quedó demostrado por parte de las empresas que presentaron sus balances económicos ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y en la Bolsa de Comercio, en donde registraron que durante el primer trimestre de este año obtuvieron niveles de rentabilidad superiores al mismo período del año pasado. El sector de empresas productoras de alimentos y el de cadenas de supermercados se encuentran entre los principales ganadores.

 

 

Por Francisco Balázs

Revista Mugica

junio 3, 2021

La pandemia, desde su comienzo, viene siendo el aliado inesperado de los grandes grupos económicos, nacionales y multinacionales. Así quedó demostrado por parte de las empresas que presentaron sus balances económicos ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y en la Bolsa de Comercio, en donde registraron que durante el primer trimestre de este año obtuvieron niveles de rentabilidad superiores al mismo período del año pasado. El sector de empresas productoras de alimentos y el de cadenas de supermercados se encuentran entre los principales ganadores. El reciente informe del YPYPP (Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas) que dirige Claudio Lozano da clara cuenta de este proceso (https://ipypp.org.ar/2021/05/29/aumento-de-precios-y-captura-de-subsidios-por-parte-del-empresariado/ ).

En cuanto a sus aliados permanentes, disponen del apoyo de una oposición desquiciada dispuesta a encolumnarse detrás de intereses corporativos sin disimulo. Un claro ejemplo es la reciente defensa al laboratorio norteamericano Pfizer, con un ahínco nunca antes visto en proteger de esa manera a la industria nacional. Resta sumar el invalorable soporte del conglomerado de medios de comunicación, y de un Poder Judicial colonizado por estos mismos actores. Todos conforman un Frente de Pocos, cohesionado y sin fisuras, más allá de las circunstanciales disputas internas que determinen quien resulte la/el candidato/a que mejor represente sus intereses.

En tanto, el heterogéneo Frente de Todos a cargo del gobierno nacional, cuenta con un amplio respaldo de parte del electorado aunque no dispone de una necesaria mayoría parlamentaria, tal es el caso en la Cámara de Diputados de la Nación. No es necesario aclarar que tampoco dispone de aliados de peso dentro del empresariado nacional (¡Ah, ese viejo sueño de una burguesía nacional!). Cuenta, sí, con acompañamiento de gobernadores, algunos con más compromiso que otros, y del apoyo de las centrales de trabajadores, CGT y CTA,  aunque por momentos no den muestras de una mayor voluntad de confrontación con los sectores dominantes del empresariado. En estos puntos deberían encontrase las limitaciones que el gobierno enfrentó en las mesas de diálogo y concertación promovidas por el presidente Alberto Fernández. Ni siquiera se logró llegar a un acuerdo, al menos temporario, para poner un freno al incremento de precios de los alimentos y de su impacto en el proceso inflacionario.

Dado el escenario actual, queda para el gobierno nacional transitar la última y más dura etapa en términos sanitarios, a la par del aumento de las vacunas aplicadas y de las que se sumarán de producción nacional a partir de este mes. La extensión del período electoral tanto para las PASO como para las elecciones legislativas (12 de septiembre y 14 de noviembre) estira el plazo para que sea posible animarse a un pronóstico optimista, y alienta la expectativa de llegar un par de meses antes de las elecciones de noviembre, con un alto porcentaje de la población vacunada y, a su vez, dando muestras de una recomposición de la actividad económica y del tejido productivo y social. Es también previsible que entonces el gobierno disponga de más herramientas para sostener vía apoyo social la mejora en ingresos que, planeada para este año por arriba de la inflación, sea difícilmente posible de lograr.

Para entonces, y transcurrido la mitad del mandato de Alberto Fernández, será un nuevo punto de partida para comenzar a gobernar un país más golpeado que el que recibió, aunque en un contexto internacional favorable en términos de intercambio comercial y con vencimientos de deuda despejados por tres años. También cuenta a favor del gobierno del Frente de Todos que el adversario antinacional del Frente de Pocos no tiene nada que ofrecer como tampoco nada para revalorar de su pasado reciente en el poder.

La experiencia obtenida de haber gobernado durante dos años de enorme complejidad, de conocer y padecer en funciones de gobierno a quienes forman parte del Frente de Pocos, debe permitirle a Alberto Fernández avanzar en profundizar y ampliar la base de sustentación y de unidad incorporando al debate y a la acción a Todos los sectores que demuestran voluntad, capacidad y experiencia para fortalecer la determinación de defender el interés nacional, el de la grandes mayorías populares, que siempre representará confrontar con los intereses de los Pocos.