El Macrismo diseñó tres procesos paralelos y cruzados hacia y desde el poder judicial.

LA FUGA DE PEPÍN Y LOS MIEDOS DE MACRI Y JXC

Por Alejandro Mosquera

La estructura ilegal montada no sólo tenia el objetivo de la guerra jurídica, sino la de estabilizar desde el poder del estado y de los grupos concentrados, una estrategia para mantener por 20 años gobiernos y políticas neoliberales, rompiendo así el péndulo entre gobiernos populares productivistas y gobiernos del dogma impulsado por el capital financiero.

 

 

Por Alejandro Mosquera

La/Barraca

21 May, 2021

La fuga de la investigación judicial con el pedido de asilo o refugio en Uruguay de Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, un hombre clave en el dispositivo de persecución de opositores y empresarios que tenia un órgano de coordinación en la llamada “mesa judicial” del Macrismo, agregó más claridad y legitimidad a las denuncias contra ese aparato ilegal que se montó desde el gobierno.

El Macrismo diseñó tres procesos paralelos y cruzados hacia y desde el poder judicial. Por un lado, la persecución arbitraria, el armado de causas, la guerra jurídica para desmantelar el “populismo”. Por otro, la profundización de la colonización del poder judicial por los intereses corporativos de sus mandantes, de los grupos más concentrados de la economía que habían sostenido su llegada al gobierno y el tercero fue aupar en puestos claves del poder judicial y el ministerio publico a partidarios del Macrismo y de Juntos por el Cambio o cooptar a los ya funcionarios judiciales, por empatía ideológica o por temor a los carpetazos y denuncias mediáticas, verdaderas o falsas, impulsadas por AFI macrista. Estos últimos procesos fueron destinados a garantizar la impunidad, tanto de la transferencia de riqueza de los sectores del trabajo y la producción hacia ése 1% más rico y concentrado, la propia, y la de su grupo más cercano de funcionarios de capital, provincia de Buenos Aires y Nación.

La estructura ilegal montada no sólo tenia el objetivo de la guerra jurídica, sino la de estabilizar desde el poder del estado y de los grupos concentrados, una estrategia para mantener por 20 años gobiernos y políticas neoliberales, rompiendo así el péndulo entre gobiernos populares productivistas y gobiernos del dogma impulsado por el capital financiero.  Las proclamas de Mauricio Macri que parecían fundar un nuevo tiempo en el país, de que nunca mas retornaría el populismo, y tantas otras similares, mostraban la confianza en conseguir aquel objetivo que marcamos.

Es decir, como siempre en la historia argentina, el poder real utilizó las normas legales y estructuras ilegales, para-estatales para asumir el gobierno, y perseguir intentando quebrar las resistencias de nuestro pueblo a sus políticas.

Sin embargo, las resistencias populares minaron ese proyecto de perpetuación y exigieron construir unidad para derrotarlos electoralmente. El sueño hegemónico de la derecha y ultraderecha se frustró en tan sólo 4 años. Mostrando la gran capacidad de nuestro pueblo.

Después de la derrota no solo sueñan con retornar al poder político, sino que tratan de trabar todas las medidas, incluso las más leves, que puedan perjudicar la estructura de impunidad que todavía está vigente.

Los intentos desesperados para frenar el proyecto de ley de modificación del Ministerio Público Fiscal es parte esencial de su “angustia” por la posibilidad del desmantelamiento del sistema de impunidad que idearon y construyeron.

No hay nada de republicanismo en sus posiciones, sólo la defensa de intereses y de frenar las investigaciones en marcha o las que podrían llevarse acabo si los argentinos nos librarnos de la colonización de intereses que afectan y dirigen al poder judicial.

Macri sostuvo ayer en Radio Mitre Córdoba (fuente Diario La Nación) : “Si ellos llegan a poner a un procurador arbitrario, militante, estamos todos en libertad condicional, porque cualquiera que haga algo contrario a lo que piensan va estar amenazado”.

Siguió: el oficialismo “tiene la concepción de que la Justicia no puede ser independiente, y si esto sucede es el fin del sistema democrático”.

“Uno debe tener jueces y fiscales como los que nombró mi Gobierno. En todos los casos se hicieron concursos transparentes y ninguno era amigo del Presidente”

Toda la estructura ilegal montada desmiente estas afirmaciones sobre su gestión, incluidas los nombramientos por decreto de jueces en la Corte Suprema. Y sobre todo, los intereses que representa el actual presidente de CSJN.  Pero también la práctica de JxC:  El titular del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires es Juan Bautista Mahiques quien fue en 2015, representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura de la Nación y  Subsecretario de Asuntos Penitenciarios y Relaciones con el Poder Judicial y la Comunidad Académica del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. O sea, un militante y funcionario de JxC.

Recordemos que Mahiques fue denunciado por la jueza Ana María Figueroa por presiones indebidas e ilegales para que falle de acuerdos a los intereses del gobierno (y seguramente de la Embajada) en la causa sobre el Memorándum de Entendimiento con Irán,

Julio Marcelo Conte Grand, secretario Legal y Técnico de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal y antes procurador de la Ciudad de Buenos Aires, fue nombrado Procurador General de la Suprema Corte de Justicia. Es decir, un militante Macrista de la CABA fue puesto como jefe de los fiscales de la provincia de Buenos Aires. Que a pesar de lo evidente de sus conductas políticas tampoco quiere renunciar, como pieza clave en la impunidad macrista y para trabar las políticas del gobierno de Kicillof.

Estos ejemplos sirven para desmentir al expresidente. Miente. Y trata de engañar a sus votantes y darle argumentos a los promotores del odio. El objetivo ha quedado claro a lo largo de la nota.

Sin embargo, dos cuestiones no aparecen tan claras ante la opinión publica y en el debate en la esfera de la política.

La primera es que los medios hegemónicos han tratado de despegar a Mauricio Macri de la fuga de Pepín Rodríguez Simón, pero en realidad lo justificó: “Me lo informó, me sorprendió, no estoy de acuerdo, pero lo entiendo”.

Ninguno de los dirigentes del PRO y JxC puede sostener públicamente que está bien fugarse, pero lo esencial es   …lo entiendo”. O sea, la justificación. Es que si Pepín, abrumado por las pruebas y el contenido de las conversaciones que se han conocido judicialmente, apela a que fueron órdenes del expresidente, la situación judicial de Macri y de los participantes de la estructura ilegal se complicaría. La pregunta que corresponde hacerse entonces es: ¿lo quieren presentándose en la justicia o en realidad lo prefieren asilado o fugado lejos de tener que declarar?

O acaso no hay que anotar en esta saga que se vuelve a hablar de Macri candidato a diputado nacional por CABA para tratar de tener fueros.

La segunda cuestión es que parte de JxC trata de difundir entre bambalinas, en off, que toda esta cuestión de un grupo de amigos o asesores de Macri y no de Larreta, Vidal y de JxC. ¿es así?  La estructura ilegal montada arrancaba desde el partido de gobierno. Los principales dirigentes de JxC son corresponsables políticos o cómplices de las ilegalidades, pero de ninguna manera son victimas.

Podrán o no investigarse las responsabilidades penales de toda la cofradía, si se hace, podrá o no probarse la responsabilidad criminal, pero no pueden eludir la responsabilidad política de ser dirigentes de un grupo que construyó una estructura ilegal.

 

 

…Todo está clavado en la memoria espina de la vida y de la historia
La memoria pincha hasta sangrar a los pueblos que la amarran y no la dejan andar…
Libre como el viento…

(León)