Colaboracionismo con el virus, criptomanía y un hit de Morales Solá

CRIPTO VENCE

Por Ignacio Lisazo *

Marcando una fisura en el clima de creciente angustia que crea el alarmante avance de la pestevid ha surgido una corriente de fe religiosa que se identifica con un grito desafiante: cripto vence.Voz que nace, claro, de «Cristo vence», título de un antiguo himno ambrosiano.

criptomonedas

por Ignacio Lisazo

NAC&POP

07/05/2021

Marcando una fisura en el clima de creciente angustia que crea el alarmante avance de la pestevid ha surgido una corriente de fe religiosa que se identifica con un grito desafiante: cripto vence.

Voz que nace, claro, de «Cristo vence», título de un antiguo himno ambrosiano.

El lema fue actualizado en nuestro país, hace 66 años, por los instigadores del bombardeo a plaza de Mayo, que dejó un saldo de cientos de ciudadanos indefensos asesinados.

En las alas de los aviones aparecía una V y en el medio una C, logo del «Cristo vence».

Eran días en que la ley de divorcio, la reapertura de prostíbulos, el fin de la enseñanza religiosa obligatoria, la quita de subsidios a colegios católicos, la reducción de feriados del santoral y el proyecto de separación de la Iglesia y el Estado habían provocado la reacción golpista de los altos dignatarios eclesiásticos, ligados estrechamente a los mandos de las fuerzas armadas.

Yendo del Cris a la crip, el boom de la cripto moneda asoma para la clase media como salvación económica cercana y casi mágica.

Salvación fugaz, por un rato, entendemos.

Más allá del bien, los sectores pudientes apuestan carradas de dólares y por cada 10.000 les garantizan un beneficio de 700 mensuales (información fresca).

Por supuesto, el «negocio» está lejos del pinet de los compañeros que cada día vemos bajar de un colectivo o el subte en Constitución u Once, meterse en un tren y en Berazategui o Ituzaingó trepar a un colectivo, dos horas hundidos en scrums y permanente hormiguero, condenados al contagio, hoy o mañana.

Los expertos dicen que esta moneda es un medio digital de intercambio que usa criptografía para asegurar transacciones, controlar la creación de unidades adicionales y verificar la transferencia de activos.

¿Ambicioso, no?

La criptografía consiste en escribir con claves secretas, de algún modo lenguaje de espías.

Las ventajas son bajo costo de las transacciones por ausencia de intermediarios, seguridad (cada moneda pertenece sólo a su dueño) y transparencia.

Las desventajas: volatibilidad de precios, no aceptación de la moneda por ciertas empresas y y la posibilidad de que sea utilizada en transacciones ilegales.

En las botellas de bebidas alcohólicas se lee: beber con moderación.

Y nadie ignora la letal eficacia del trinomio faso-epoc-cáncer.

En cuanto a la cripto moneda no es preciso dar demasiadas vueltas en google para tomar nota de dos advertencias sin eufemismos:

  • a) no invierta dinero que no puede permitirse perder
  • b) nadie le garantiza que ganará dinero.

El abc de la verdad última del escolaso.

Al margen de estos sanos avisos, ante la perspectiva de utilidades infalibles en la Bolsa de Comercio – para la gilada, escolaso, para ceos y grandes operadores, poco menos que ciencia exacta – es esencial tener data de qué papel va a trepar en las pizarras, pero también ubicarse sobre cuándo conviene vender.

Se nos ocurre que una (¿la?) clave de la criptomanía, como en toda pareja, es abrirse a tiempo.

En la década del 70 surgieron los síntomas iniciales de la febril epidemia de timba financiera, con rebrotes en el 2001 y apogeo durante el gobierno de Cambiemos. Julio «Pelado» Ramos hizo fortuna con su «Ámbito Financiero», que arrancó como hojita y se convirtió en diario fuente de orientación de inversiones, ínfimas y desesperadas, o cuantiosas y por lo tanto con escaso riesgo.

Actuando como vulgar datero de las carreras de caballos pasaba de recomendar la compra de acciones de Celulosa, a prenderse en un plazo fijo al 43 % en el banco equis o encamarse con el dólar (Franklyn no le hacía asco).

¿Existirá una jugada más imperdible que el yeite 2019 del dólar futuro, en el que los amigotes de Mauricio Macri compraron a precio de liquidación, después ellos mismos establecieron el nuevo valor del verde y remataron acusando a Cristina Kirchner como responsable de la maniobra?

La pestevid pretende ocupar el país.

Como en cualquier ocupación el invasor necesita de la complicidad de colaboracionistas nativos, aún a costa de la muerte de miles de argentinos.

La acción de estos enemigos de la nación es incesante, hora a hora se torna más violenta, grosera y desembozada.

Se trata de una sociedad integrada por Magnetto, Larreta, Bullrich, Macri, los alcagüetes mercenarios del periodismo y cía.

Cía no es compañía, sí Agencia Central de Inteligencia, que mueve sus hilos a través de la embajada y sus sirvientes.

El objetivo fundamental de esta logia apunta a movilizarse con notoria intención destituyente y atentar contra la unidad del Frente para Todos.

Un par de días atrás el ataque volvió a dirigirse a CFK.

El chimenterío se refirió al atuendo con que había ido al acto de Ensenada, jeans y alguna otra prenda informal.

Lo grave, aporte del recio Nelson Castro, fue la forma en que miraba a Alberto Fernández y sobre todo su silencio.

El silencio de Cristina, repetía y aún sin el as de espadas alzaba las cejas.

En uno de los famosos tangos que compuso, consagrados por Gardel, precisamente «Silencio», un premonitorio Alfredo Le Pera dice: «un clarín se oye, peligra la patria…».

En 1981 la dictadura designó presidente al general Roberto Viola.

En junio de ese año, Joaquín Morales Solá se atrevió a afirmar en su columna política de «Clarín»: el pueblo debe aprender a interpretar los silencios del General.

Inaudito, patético.

La insolencia de ascender a General a secas al mediocre Viola y redondeando el combo, instrucciones al pueblo sobre qué debe hacer.

Viola no tenía nada que decir, tampoco oyentes.

A Cristina le sobran discurso y audiencia.

Ahora Morales Solá está embalado en el lobby por la vacuna de Pfizer, respalda a su hermano Rosenkrantz y acaba de bendecir a María Eugenia Vidal.

Y sí, peligra la patria.

En Francia se registraron muchos casos de colaboracionismo en los 5 años de ocupación nazi, figuras de la política, la literatura y el espectáculo.

Sometidos a juicio, hubo decenas de suicidios y fusilamientos.

IL/