CABA es y sigue siendo la Capital Federal y si dejará de serlo, debería reintegrarse a la Provincia de Bs As.

DESHACIENDO EQUÍVOCOS: LA CIUDAD DE BUENOS AIRES NO ES UNA PROVINCIA

Por Juan Salinas, Luis Alen y Javier Azzali

El estatuto de autonomía otorgado por la Nación a la ciudad de Buenos Aires es el que decide, junto con las leyes dictadas en su consecuencia, cualesson las facultades acompañan esa autonomía. En ningún caso le otorgan independencia ni la transforman en una nueva provincia.

Por  Juan Salinas

Pájaro Rojo

15/04/2021

Conozco mucho a Luis Alen y nada a Javier Azzali, cuyo escrito me parece clarísimo e irrefutable. No se lo pierdan.

JS/
.
“La ciudad de Buenos Aires es tan autónoma como las demás provincias”.

(Alcalde Horacio Rodríguez Larreta hoy al rechazar la presencia de las fuerzas de seguridad federales.)
.
“El Gobierno nacional ejercerá en la Ciudad de Buenos Aires, mientras sea Capital de la República, sus funciones y facultades en materia de seguridad con la extensión necesaria para asegurar la efectiva vigencia de las normas federales.”

(Ley 24588, artículo 7)

LA CIUDAD DE BUENOS AIRES NO ES UNA PROVINCIA.

Por Luis Alen

Pájaro Rojo

15/04/2021

En las postrimerías de su gobierno y apoyado por el presidente que iba a sucederlo, Roca, Nicolás Avellaneda venció a los secesionistas bonaerenses, de resultas de lo cual la ciudad de Buenos Aires pasó a ser la Capital Federal de todos los argentinos.

Es claro que la ciudad de Buenos Aires no es igual a las provincias -como mentirosamente dice Larreta- por varios motivos. No hay una ley que provincialice un territorio nacional -como si las hubo en los casos de las provincias creadas después de 1853.

Las provincias que estaban confederadas decidieron en su momento constituirse como una república federal, delegando algunas facultades en el gobierno federal y reservándose otras.

El estatuto de autonomía otorgado por la Nación a la ciudad de Buenos Aires es el que decide -junto con las leyes dictadas en su consecuencia- qué facultades acompañan esa autonomía.

En ningún caso le otorgan independencia ni la transforman en una nueva provincia.

Sigue siendo la Capital Federal y si dejará de serlo, debería reintegrarse a la Provincia de Buenos Aires.

Todavía más: si se la considerara “provincia” esto no la eximiría de cumplir las disposiciones que adopta el gobierno nacional frente a una crisis que no es de una sola ciudad sino de toda la República.

La resistencia a cumplir las órdenes presidenciales es un delito.

¿PROVINCIA O CAPITAL FEDERAL DE TODO EL PAÍS?

Batalla de los Corrales Viejos. Fue el último combate de las guerras civiles argentinas, en el marco de la Revolución de 1880.

La victoria de las fuerzas nacionales obligó a los rebeldes de la provincia de Buenos Aires a aceptar las imposiciones del gobierno nacional.

Por Javier Azzali

Pájaro Rojo

15/04/2021
.
Desde la reforma constitucional de 1994 se alentó la idea de que la autonomía atribuida por el art. 194 le daba condición de provincia, sustituyendo la de municipio vigente sin cuestionamiento alguno desde 1880.

La diferencia está en las facultades legitimadas en un caso y otro. Sin embargo, ni de la letra del artículo, ni tampoco de la sesión constituyente en que se trató el tema, surge eso.

Al contrario, en el debate estuvieron las dos posiciones, sostenida una por la casi totalidad de los legisladores porteños, de uno y otro partido, y la otra por casi todo el resto.

En especial por Antonio Cafiero, líder político de la bancada peronista, que dejó bien claro que no se trataba de la autonomía propia de una provincia.

A tal punto lo dejó establecido, que tiempo después se sancionó la denominada Ley Cafiero por la cual se suspendieron los traspasos de instituciones que desde las fuerzas porteñistas se proponía.

Todo estos temas los he tratado en notas publicadas generosamente por la Revista Zoom, entre otros sitios, en diferentes años.

En 1996 tuvo lugar la sanción del estatuto organizativo de la ciudad (medida lógica para un municipio), al cual, la asamblea de representantes denominó Constitución, así como se autoadjudicó el pomposo título de Asamblea Constituyentes.

¿Pero qué asamblea constituyente provincial es convocada por el Congreso de la Nación?

Aquella fue una autoatribución no prevista en la reforma constitucional de 1994. A partir de entonces, con la colaboración de profesores de la UBA y de los medios concentrados, el porteñismo se alzó y se quedó con la ciudad de Buenos Aires como propiedad privada.

Hay sobrados fundamentos históricos, económicos, políticos, sociológicos, financieros, culturales y hasta geopolíticos, y desde ya, jurídicos y constitucionales, para afirmar que la ciudad sigue siendo la Capital Federal de la totalidad del país, a cuya riqueza y valor concurren a formar todas las provincias.

La misma Constitución Nacional vigente menciona a la ciudad como Capital Federal.

Pero es necesario reconocer que, de a poco el país fue dejando que las fuerzas locales hicieran lo que quisieran.

Y en esto hay responsabilidades políticas, amplias y generosas.

Desde 1880, la ciudad fue un municipio, tal como dejó establecido reiteradas veces y con diferentes composiciones la Corte Suprema.

Porque si es capital federal del país, va de suyo que no puede ser una provincia: o se es Capital Federal o se es provincia.

Y provincia no es porque fue una parte de otra, la Provincia de Buenos Aires, que la cedió con el fin exclusivo de que sea la capital.

Más aún, la ley de cesión de esa época establece que si dejara de serlo, tiene que volver a la provincia.

Tras la batalla de Corrales Viejos, las tropas nacionales esperan en su vivac la rendición de Carlos Tejedor, de resultas de la cual la ciudad de Buenos Aires pasó a ser Capital Federal.

En los primeros días de junio de 1880, con el significativo y sensible dato de más de tres mil muertos en los combates de Los Corrales, Parque Patricios y Pompeya, tuvo lugar la refundación de la ciudad tras el resultado victorioso de las fuerzas federales de Nicolás Avellaneda, el presidente saliente, y Julio Argentino Roca, el presidente electo, contra las tropas de Carlos Tejedor, el gobernador bonaerense, bajo el liderazgo de Mitre.

Ambos defendían modelos de países opuestos, siendo los primeros defensores del postergado programa federal de la Constitución de 1853.

Vale recordar que por entonces, tras el Abrazo del Coliseo el 11 de octubre de 1852 entre terratenientes y comerciantes importadores,

Buenos Aires se separó de la Confederación y formó otro país, la República del Río de la Plata, que existió durante una década, hasta la batalla de Cepeda que sancionó su propia constitución y un Código de Comercio que rigió las relaciones comerciales de todo el país, casi intacto hasta épocas recientes.

El Código Civil fue posterior, pero su origen es también de aquella época.

Y tuvo en los hechos más valor que la Constitución de 1853, que siempre tuvo su marca federal por nacionalizar las rentas de la aduana, entre otras medidas favorables a las provincias y al federalismo.

Con la ley de federalización se fijaron los límites de la actual Ciudad de Buenos Aires, se la modernizó, creció desde lo urbano, poblacional e industrial, y se la puso a disposición de la totalidad del país.

Este hecho es tan trascendental que estimo que es un hito fundante del país.

Ahora, de alguna manera, hay que volver a federalizar la Ciudad de Buenos Aires.

Como en 1853 es una de las principales claves de la organización nacional. Hay que comenzar por preguntarse, ¿provincia o capital federal?

Incluso el flujo comercial, financiero y económico debería estar a disposición de las autoridades nacionales y no municipales.

Hay que dejar de traspasar funciones e instituciones como la policía, la justicia, la IGJ, el puerto, y un largo etc.

Los dos últimos intendentes fueron los dos peores presidentes del país.

De la Rúa y Macri dejaron una crisis social fenomenal y al país atado de pies y manos.

Ambos fueron profundamente porteñistas, lo cual no los inhibió, claro, de contar con el apoyo de sectores provinciales, como también ocurrió con Bartolomé Mitre, su antecedente histórico más importante.

En sintesis: la ciudad es la capital federal; su jefe de gobierno un intendente; la Legislatura el antiguo Concejo Deliberante; la Constitución porteña un estatuto; su Supremo Tribunal, un tribunal municipal.

La avenida General Paz es una simple arteria vehicular y no una frontera.

Sus hospitales y escuelas son de todos y todas los que quieran concurrir.

Y esto lo escribe alguien que se reconoce como porteño pero no porteñista.

O capitalino, como nos llamaba Néstor Kirchner.

Por último, apoyo las medidas del Presidente de la Nación, cuya intención no es otra que la de cuidar la salud pública de toda la población, sin sectarismos.

Espero haber ayudado en algo.

JA/