La educación, en toda comunidad, es el acto permanente de transmisión de los conocimientos, los valores, las creencias, los ideales y los proyectos, de una generación a otra.

ANTIPROYECTO: LA EDUCACIÓN COMO INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN

Por José Luis Di Lorenzo*

Mientras discutimos si presencialidad o virtualidad, lo que es realmente importante porque se debate un tema de salud pública de alumnos y maestros, no olvidemos que la Argentina sigue teniendo pendiente una discusión de fondo: *los contenidos curriculares*.  No olvidemos que en el primero momento del antiproyecto (1976), el terror quebró la creatividad cultural.

Por José Luis Di Lorenzo

NAC&POP

13/04/2021

Mientras discutimos si presencialidad o virtualidad, lo que es realmente importante porque se debate un tema de salud pública de alumnos y maestros, no olvidemos que la Argentina sigue teniendo pendiente una discusión de fondo: *los contenidos curriculares*.

La educación, en toda comunidad, es el acto permanente de transmisión de los conocimientos, los valores, las creencias, los ideales y los proyectos, de una generación a otra.

Lo que se expresa en al curricula educativa.

Es uno de los aspectos decisivos de un proyecto, del que carecemos por no haber podido revertir el antiproyecto.

No olvidemos que en el primero momento del antiproyecto (1976),  el terror quebró la creatividad cultural.

La dictadura propuso, por una parte, modelos de «ser nacional» esclerosados, y por otra se comenzaron a inculcar los disvalores neoliberales («Hacia un cambio de mentalidad» nutria las pantalla la propaganda del Ministerio de Economía de Martínez de Hoz).

La educación formal conoció el terror en todos sus niveles (hubo desaparecidos hasta entre los chicos de la escuela primaria).

En la segunda etapa, quedó clara la adecuación de la educación al mercado, mediante la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior, inspiradas por el Banco Mundial.

El sistema educativo pasa a depender de (y a ser decidido por) créditos de los organismos internacionales. Algo más que un detalle significativo -si tenemos en cuenta la indicación de G. Cirigliano, de que los libros de lectura de la escuela primaria reflejan el proyecto vigente-  es el hecho de que llegaran a utilizarse libros de texto importados, de origen español.

El sistema de educación  pública, como un pez fuera del agua al quedar huérfano de todo proyecto, quedó y en buena medida permanece sin rumbo.

La principal transformación educativa no se produjo, justamente, en el sistema formal, sino a sus expensas.

Al convertirse la sociedad, entre las décadas del 80 y el 90, en plenamente mediática, la consiguiente reconversión educativa transfirió a los medios algunas de las funciones que antes habían desempeñado el sistema educativo formal, y muchas de las que cumplían las influencias familiares y sociales cara a cara.

Todo a profundizar  como modo de superar lo que me parece un reduccionismo insuficiente como lo es cuestionar a la persona a cargo de un Ministerio de Educación que carece de contenidos y de alumnos, transferidos con escuelas y todo a las provincias para «achicar el gasto», que es así desde que regresó la democracia.

Educación que además es heredera de los contenidos del Proyecto del Ochenta (Civilización o Barbarie) Ideario de civilización que se atribuyó a los «bárbaros» más o menos rubios (los europeos excluidos que importamos para sustituir a nuestros bárbaros) propensa al individualismo del inmigrante que cree que se lo debe todo a sí mismo, pero a la vez admira a la clase alta y ha introyectado el menosprecio con que ésta la considera,

Lo que perdura y habiéndonos dejado una nación profundamente dividida: El país «europeo», que reniega de su enraizamiento americano, barbarizándolo y negándole visibilidad, reacciona con un rechazo crispado cuando lo americano intenta emerger y reclama su ciudadanía.

 

JLDL/

 

Fuente: *Proyecto Umbral. Resignificar el pasado para conquistar el futuro*.