Hace pocos días, Mauricio Macri volvió a la escena mediática y en una entrevista balbuceó: “Si Perón hoy viniese acá, diría “yo me anoto en Juntos por el cambio”.”

SI PERÓN VIVIERA” SERÍA PERONISTA

Por Alma Rodriguez

Así como para lo que unos es trapos para otros es bandera, Macri apela a la figura de Perón porque sabe que Juntos por el Cambio carece de una figura fundante ya que no es más que una alianza oportunista conformada por ceos y referentes políticos que representan los intereses de las finanzas y del mercado.

 

 

Por Alma Rodriguez

InfoBaires24

4 de abril de 2021

 

El lenguaje es un terreno en el que pueden darse infinitas posibilidades y dentro del cual los hablantes podemos jugar de la manera que queramos para expresarnos.

Constantemente estamos construyendo oraciones y enunciados que llevan consigo innumerables acciones.

Con las palabras podemos dar órdenes, prometer, felicitar, enojarnos, decir lo que sentimos y pensamos.

A esas acciones que se realizan mediante las palabras se las denomina “actos de habla”.

Desde ya que el uso de la lengua (definida como “un sistema de signos que expresan ideas”) constituye un territorio donde se disputa el sentido.

Es eso principalmente: desde las palabras nos posicionamos porque somos sujetos hablantes, ideológicos y políticos.

La lengua en uso en tanto discurso que circula en los distintos ámbitos por los que transitamos cuenta, además, con la posibilidad de decir desde un lugar propio apelando a voces ajenas: cuando citamos, imitamos a otros, hacemos referencia o aludimos a lo que dijo otra persona estamos ante un fenómeno polifónico.

Si nos detenemos en la manera en que hablamos, notaremos que pasa todo el tiempo eso llamado “polifonía” y que consiste en la presencia de múltiples voces dentro del propio discurso: son voces de otros enunciadores que se hacen presentes en el momento de la enunciación como si fuera una obra de teatro de la que participan varios personajes.

Dentro de todas esas posibilidades lingüísticas, está la de armar enunciados que expresen una condición, es decir, todos aquellos enunciados que empiezan con la conjunción condicional “si” y contienen un verbo en subjuntivo primero y otro en condicional después.

La expresión “si pudiera, iría” constituye un ejemplo.

Estos enunciados cuentan con dos requisitos: en primer lugar, pertenecen al campo de lo hipotético y en segundo lugar, debe darse una condición para que la otra se cumpla.

Es sabido que a lo largo de la historia el peronismo como movimiento y como corriente de pensamiento constituyó (y constituye) un terreno en el que se llevan a cabo diferentes disputas no sólo políticas y de poder sino también discursivas y de sentido a partir de la utilización del lenguaje.

La consigna “Si Evita viviera, sería montonera” es un claro ejemplo de cómo dentro de un enunciado condicional conviven todos los ideales de una generación y cómo la figura de Eva fue tomada a partir de determinada significación para instaurar en ella el interpretante de la lucha combativa.

Esa consigna, que, en principio, remite a los 70, fue retomada en los últimos tiempos por un sector del colectivo de mujeres y disidencias transformando la consigna original en “si Evita viviera, sería feminista”, “si Evita viviera, sería tortillera”, entre otras posibilidades, como una forma de embanderar dentro de una figura fundamental en relación con la mujer y las minorías invisibilizadas la lucha por los derechos históricamente emparentados con el peronismo.

Es así como en ese lugar tan lleno de posibles significados, se llevan a cabo disputas de sentido a partir del imaginario de lo que cada espacio representa.

Hace pocos días, Mauricio Macri volvió a la escena mediática y en una entrevista balbuceó: “Si Perón hoy viniese acá, diría “yo me anoto en Juntos por el cambio”.”

A partir de esta declaración no podemos más que hacernos preguntas: ¿Sabe lo que dijo Macri con esto que dijo? ¿Es una manera de llamar la atención?  ¿Es una estrategia publicitaria electoral? ¿Es una manifestación de su inconsciente? ¿Es una expresión de deseo? ¿Es producto de su ignorancia? ¿Es todo eso?

Lo que en principio podemos afirmar es que se trata de un enunciado encabezado por una proposición condicional que implica mucho más que una manifestación de su pobre sintaxis.

Sin detenernos en la expresión “si hoy viniese acá” que es equivalente a “viviera” pero expresado de una manera extraña (¿Qué es “acá”? ¿Acá, Argentina? ¿Acá, la mesa donde están sentados Macri y Lanata? ¿Acá, el mundo de los vivos?), podríamos afirmar, en primer lugar, que está presente -dentro del campo hipotético- una disputa por la figura de Juan Domingo Perón, nada más y nada menos.

Así como para lo que unos es trapos para otros es bandera, Macri apela a la figura de Perón porque sabe que Juntos por el Cambio carece de una figura fundante ya que no es más que una alianza oportunista conformada por ceos y referentes políticos que representan los intereses de las finanzas y del mercado.

Entonces sí hay un ferviente  deseo de querer apropiarse de un líder político, emblemático e histórico.

Hasta acá, todo más o menos esperable para lo que es esa frase tratando de llegar a la otra orilla del río como bien caracterizó al discurso de Macri Martin Kohan (“como alguien que está cruzando un río, de lado a lado, y está todo el tiempo con la idea de que salió de una orilla, el comienzo de la oración, no del discurso ni del párrafo, y el punto final es esa otra orilla

Y siempre está la idea de que no va a poder llegar del otro lado” dice brillantemente Kohan).

El siguiente problema aparece con la utilización del verbo “anotar (se)” y sus presupuestos.

Porque “anotarse” no es un verbo vinculado al accionar político, sino que es un verbo utilizado para hacer una lista de compras en el supermercado, para recordar un teléfono, para el sorteo de una rifa, no para remitir a la actividad participativa dentro de un partido o un movimiento.

Justamente, uno de los términos acuñados por el peronismo es el verbo “militar”, no “anotarse” que, además, remite a una individualidad y no a un colectivo.

Y es esa básicamente la enorme diferencia: en el peronismo se milita; en Juntos por el Cambio se anota.

Esta semana que acaba de terminar quedó demostrado que ya arrancó la campaña, que Macri está preocupado por su incierto futuro electoral y que, de vivir, Perón sería peronista.