Dudo que algun opinólogo y estos periodistas mercenarios, hayan alguna vez conocido esa provincia

FORMOSA COMO GLOBO DE ENSAYO DE UN «GOLPE BLANDO»

Por Carlos Andrés Ortiz (FOTO)

Los ataques a Gildo y Formosa pueden interpretarse como una suerte de ensayo para un posible operativo en gran escala, con fines destituyentes a nivel nacional.

Por Mgtr. Carlos Andrés Ortiz

NAC&POP

9/03/2021

POLITIQUERÍA DE BAJA ESTOFA QUE ESCONDE INSTIGACIONES GEOPOLÍTICAS DEL NÚCLEO ATLANTISTA.

Tal como es una de sus metodologías habituales, los sectores oligárquicos y antinacionales, y como tales agresiva y excluyentemente neoliberales, recurren al doble discurso y al engaño permanente, para lo cual cuentan con el poderoso respaldo de los medios de difusión concentrados…y también con la ignorancia o el despiste total de periodistas de otros medios, que opinan al voleo, con la típicamente cerrada y poco informada visión de los portuarios (léase porteños recalcitrantes), que poco o nada conocen de la Argentina profunda.

Dudo que alguno de esos opinólogos y/o los mercenarios de los medios, hayan alguna vez conocido esa provincia, eterna marginada, en algún momento la más pobre de todas, o poco menos, en el entorno del siempre marginado Norte Grande.

Tampoco tienen en cuenta si hubo evolución positiva o no en los últimos años o en el par de décadas precedente; que por cierto es visible.

Y por cierto hubo hechos auspiciosos, como la instalación de Dioxitex, una industria estratégica de insumos químicos especiales, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Nada de eso mencionan los opinólogos al voleo, ni los que instalan el odio y la desinformación activa.

Es muy común que esos opinólogos, de muy escasa formación, confundan Formosa con Misiones, e incluso alguno de ellos la mencionó como Jujuy, tal el grado de desinformación de muchos de los locuaces habladores de los medios y opinantes en otros medios gráficos o electrónicos.

La doble vara de la ex montonera (o buchona entregadora de sus compañeros de causa, como se suele afirmar), Patricia Bullrich, nunca es citada respecto a eso y a la violencia que instigó cuando fue ministra, como tampoco sus apoyos a políticas económicas genocidas, a fines de los ’90.

El mismo sector socio político, el de los oligarcas y neoliberales contumaces, con la claque de uniformados proceseros (llenos de patrioterismo hueco y faltos del elemental Sentido de Lo Nacional) y sectores muy odiadores seriales de las clases medias; ese grupo socio político es el que perpetró o avaló las feroces represiones al personal e internados del neuropsiquiátrico Hospital Borda, a enfermeras frente a la sede de la Jefatura de Gobierno de Buenos Aires (hoy CABA), a obreros despedidos, a jubilados y al pueblo en general.

Para eso utilizaron las fuerzas de seguridad entrenadas y fogoneadas como represores, siendo de hecho los custodios violentos de cuanto negociado hubo, al disuadir o impedir toda legítima protesta popular, en los años del macrismo.

Ese mismo sector político es que ahora “se escandalizó” cuando la Policía de Formosa intervino para evitar los desmanes del grupúsculo de violentos, en su mayoría integrado por “jóvenes libertarios” procedentes de CABA y otras provincias, fogoneado por incitadores seriales a la violencia que viajaron al efecto.

Según un ministro formoseño, esos pocos manifestantes, portaban bombas Molotov, además de arrojar elementos contundentes, con el objetivo de incendiar la gobernación y tal vez la legislatura provincial. ¿Acaso la Policía de Formosa debía permanecer pasiva ante los desmanes?

¿Tiene autoridad moral la represora Bullrich, para “escandalizarse” ante ese accionar policial, que parecería muy suave, comparado con los que ordenó e institucionalizó cuando era ministra?

Los ataques sistemáticos contra Gildo Insfrán y su gobierno, no son de hoy, y claramente van en aumento.

Puede interpretarse que son una suerte de ensayo para un posible operativo en gran escala, con fines destituyentes a nivel nacional, como ya dejaron entrever en muchos mensajes odiadores, difundidos por las redes, en formatos que no difieren mucho del aplicado en Bolivia, sin descartar fuertes dosis de lawfare, visto el abroquelamiento de ciertos sectores del Poder Judicial, que siguen operando como brazo componente principalísimo del establishment.

Y ya hubo conatos de insurrección, por parte de fuerzas policiales que rodearon la residencia presidencial, con “exigencias” fuera de todo contexto lógico y legal.

Como también los muy prefabricados gestos de personal policial, cuadrándose y formándose sumisos ante la Bullrich, como si siguiera siendo ministra.

¿Y que se le achaca a Insfrán, como supuestas “grandes culpas”?

La principal es su larga permanencia en el cargo, avalada por elecciones limpias, contundentemente mayoritarias.

A esos mismos “republicanos”, que añoran los años de plomo del siniestro y apátrida “proceso”, no les molestan las largas permanencias en sus cargos de Angela Merkel, o de Benjamín Netanyahu, pero también critican ácidamente los extendidos gobiernos de Putin y de Xi Jinping.

Lo que les molesta es la permanencia en el cargo de un gobernador peronista, pues sus odios viscerales afloran ante lo Nacional y Popular.

Pero seguramente, hay otros motivos tras bambalinas, para semejante operación en una provincia de la cual nunca se acordaron los sectores reaccionarios.

Posiblemente, sin excluir otros que puede haber, son estos:

  • Formosa es mayoritariamente peronista, opuesta al neoliberalismo.
  • Insfrán es un referente político con estatura nacional, lo cual molesta a los odiadores seriales del neoliberalismo apátrida.
  • El senador radical macrista Petcoff Naidenoff, eterno aspirante a la gobernación, sabe que ganar una elección parece un imposible, frente a un gobernador que es apoyado por la gran mayoría, como Insfrán.
  • Pese al vil acto de traición a la patria, perpetrado por Petcoff Naidenoff, al denunciar ante el Congreso del Paraguay, el accionar de la Comisión Nacional de Energía Atómica, buscando impedir una estratégica inversión en Formosa; la fortaleza política y la decisión del gobierno de Insfrán posibilitó avanzar en la instalación del avanzado complejo industrial de Dioxitex, que es un polo químico industrial y tecnológico de avanzada a nivel mundial y un factor de innovación productiva, diseñado para producir el combustible necesario para abastecer las tres plantas nucleares que hoy posee Argentina.
  • Varios analistas señalaron que a la oligarquía sojera le debe molestar mucho el activo rol de Formosa, para impedir la fuga de dicho producto a Paraguay, interceptando numerosos camiones con los que se buscaba evadir impuestos y fugar divisas. La participación del exministro de agricultura de Macri, Buryaile, en el armado de las protestas, según se consignó en algunas pocas noticias, y en publicaciones en las redes sociales, parece avalar esa motivación.
  • También es muy claro que a la oligarquía macrista, le molesta que una provincia económicamente marginal, como es Formosa, sea muy exitosa en combatir al Covid 19, mientras que la muy rica ciudad de Buenos Aires, ahíta de recursos, demuestra dejadez y/o incapacidad manifiesta en ese tema.

En todo ese contexto, el accionar y las opiniones vertidas desaprensivamente por algunos ministros o altos funcionarios del gobierno nacional, criticando el accionar policial en Formosa, sin considerar todo el contexto acá brevemente descripto, demuestra que esos funcionarios no están a la altura de la capacidad y/o dedicación que sus altos cargos exigen.

Sin duda alguna, erosionar al gobierno nacional que desplazó al precedente gobierno genuflexo ante los dictados de la Banca transnacional y los Poderes Atlantistas, evidencia que todo eso tiene fuertes connotaciones geopolíticas.

Más aun considerando que los instigadores de desmanes y acciones de esmerilado político, son asiduos habitúes de la embajada de EEUU, y seguramente con menos difusión, de la de Gran Bretaña.

Nos quieren dóciles y dispuestos a tolerar sin atisbo alguno de patriotismo, la disolución nacional hacia la cual nos quieren llevar los impulsores de la globalización salvaje, que utiliza al neoliberalismo como perversa herramienta de destrucción y de degradación social y económica.

CAO/

  • Analista de Temas Económicos y Geopolíticos