El mundo y la humanidad afrontan una crisis de características inusitadas.

FRANCISCO, EL PAPA DE LA ESPERANZA EN UN MUNDO AMENAZANTE

Por Humberto Podetti

Sus primeras palabras –“me fueron a buscar casi al fin del mundo”-, señalaron de dónde venía y hacia dónde iría. Desde entonces, ha salido al encuentro de los pueblos movilizados y ha expresado que ellos son los únicos que pueden construir una nueva sociedad humana.

Por Humberto Podetti

6 / Revista Terquedad

03/03/2021

El mundo y la humanidad afrontan una crisis de características inusitadas.

El sistema global económico-político tecnocrático produce crecientes daños a la naturaleza y a la humanidad.

Los daños superan los beneficios, que además se acumulan en una minoría cada vez más reducida.

El conocimiento científico y tecnológico avanza a pasos geométricos y, simultáneamente, crecen la pobreza, la exclusión, la desertificación cultural y biológica y la migración de millones de personas.

Se han quebrado barreras biológicas, incrementando la transmisibilidad de virus y bacterias de los animales a las personas, originando la primera pandemia global.

También se ha superado el tiempo biológico de recuperación de la naturaleza.

En la exploración del espacio se ha incluido como objetivo la búsqueda de hábitats en otros planetas como respuesta a una futura inhabitabilidad de la tierra.

Todos los signos expresan que estamos ante la agonía terminal de una civilización.

En respuesta a esta crisis, desde comienzos de siglo los pueblos de todas las naciones se movilizan y sublevan, con consignas cada vez más semejantes.

En 2013 la Iglesia Católica eligió al primer papa latinoamericano, que tomó el nombre del santo de Asís.

Su primer acto como pontífice fue inclinarse ante la asamblea reunida en la plaza San Pedro, para pedir a la multitud que rezara para que Dios lo bendijese a él y recién después impartió la bendición a la Ciudad y al mundo.

Seguía las enseñanzas de Francisco de Vitoria: Dios deposita el poder en el pueblo, que es fuente de toda autoridad.

Sus primeras palabras –“me fueron a buscar casi al fin del mundo”-, señalaron de dónde venía y hacia dónde iría.

Desde entonces, ha salido al encuentro de los pueblos movilizados y ha expresado que ellos son los únicos que pueden construir una nueva sociedad humana.

Porque desde el fin del mundo, desde las periferias de los pueblos, desde el subsuelo de la patria universal, se vive y comprende la gravedad de la crisis y cómo salir de ella.

Enseguida anunció que viviría en Santa Marta, una austera residencia fundada por San Juan Pablo II para que se alojaran los religiosos que viajaban al Vaticano.

También conservó su antigua cruz de Obispo y sus viejos zapatos de caminante por las barriadas humildes de Buenos Aires.

Desde ese momento asoció estrechamente su testimonio personal de vida sencilla y austera, su encuentro con los pueblos del mundo y particularmente con sus periferias y sus movimientos políticos y sociales y con todas las religiones del mundo, construyendo un sistema ecuménico universal comprometido con la transformación de la sociedad humana.

Continuó una reforma profunda de la Iglesia Católica, en aplicación del Concilio Vaticano II, particularmente de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (Alegría y esperanza, 1965).

Renovó mucho más de la mitad de los Obispos del mundo y casi la mitad de los Cardenales.

Asignó más poder a los Obispos y les recordó que deben escuchar la voz del pueblo para escuchar la voz de Dios (Constitución Apostólica Episcopalis Communio, La comunión de los obispos, 2018, 6 y 7).

Impulsó la participación en las decisiones de la Iglesia a los pueblos, constituyendo la Asamblea Eclesial Amazónica y convocando a la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, en las que junto a los obispos, sacerdotes y religiosos, participan laicos y laicas luego de intensos procesos de escucha a los pueblos.

Escribió tres Encíclicas. La primera, Lumen Fidei (La luz de la fe, 2013), dirigida a los católicos, en conjunto con Benedicto XVI.

La segunda, dirigida a todos los habitantes del planeta, Laudato Si (Alabado seas Señor, 2015) y la tercera, Fratelli tutti (Hermanos todos, 2020), proponiendo una fraternidad universal como respuesta de la humanidad a la grave crisis a que ha sido sometida.

Y cinco Exhortaciones Apostólicas: Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio, 2013), sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual; Amoris Laetitia (La alegría del amor, 2016), sobre el amor en la familia en crisis; Gaudete et exsultate(Alégrense y regocíjense, 2018), sobre la santidad en el mundo contemporáneo; Christus vivit (Cristo vive, 2019), sobre la misión de los jóvenes en el mundo contemporáneo y Querida Amazonia (2020) sobre los frutos del sínodo de la Amazonia y sus cuatro sueños para el mundo: social, cultural, ambiental y eclesial.

En Evangelii Gaudium, Francisco describió la situación del mundo en sucesivos capítulos:

  • Algunos desafíos del mundo actual,
  • No a una economía de la exclusión,
  • No a la nueva idolatría del dinero,
  • No a un dinero que gobierna en lugar de servir y
  • No a la inequidad que genera violencia.

Enseguida afirmó el carácter de los pueblos como sujetos de la historia y también la naturaleza de la humanidad como pueblo:

  • Un pueblo con muchos rostros,
  • El gusto espiritual de ser pueblo y nos recomendó mantener siempre
  • Un oído en el pueblo.

Luego señaló los principios básicos de la acción para transformar el mundo:

  • El tiempo es superior al espacio,
  • La unidad prevalece sobre el conflicto,
  • La realidad es más importante que la idea y
  • El todo es superior a la parte.

Y por fin señaló algunos de los grandes caminos a seguir:

  • El diálogo entre la fe, la razón y las ciencias,
  • El diálogo ecuménico y una pauta para la transición del mundo bajo dominio tecnocrático hacia el mundo poliédrico:

Economía y distribución del ingreso.

Laudato Sí fue la primera encíclica de la historia dirigida ‘a todos los habitantes del planeta’.

Propuso un diálogo universal para la construcción de una nueva sociedad humana y un mundo poliédrico, fundados en el acceso de todos los habitantes del planeta a los bienes y al conocimiento, el respeto recíproco entre todas las culturas y el cuidado de la naturaleza, la casa común.

Laudato fue también la primera encíclica pensada en castellano y cuyo nombre y primera frase no están en latín, sino en umbro, la lengua que hablaba Francisco de Asís.

Es también la Encíclica más difundida en la historia de la Iglesia Católica.

El diálogo que mantiene con los movimientos populares, -nacidos en las periferias de muchas ciudades del mundo como reacción ante la exclusión y la destrucción de la naturaleza-constituyen otro eje trascendente de su liderazgo.

En octubre de 2014 los convocó por primera vez al Vaticano y volvió a reunirse con ellos en junio de 2015 en Santa Cruz de la Sierra y nuevamente en el Vaticano en noviembre de 2016.

Fruto de esos encuentros fueron las Propuestas de Acción Transformadora de los Movimientos Populares del mundo en diálogo con el papa Francisco.

En septiembre de 2018 logró la unificación de la Iglesia Católica en China, que desde 1957 estaba di-vidida en la Iglesia Católica oficial, que respondía al Partido Comunista Chino, y la Iglesia clandestina, que respondía al Vaticano.

Desde ese momento los doce millones de católicos chinos tienen a Francisco como Papa. Con los cristianos no católicos, los musulmanes, los budistas, los judíos, los taoístas y los confucianos, se ha configurado un significativo espacio de espiritualidad común de creyentes de diversos credos, que supera los doscientos cincuenta millones de chinos. Se estima que en 2030 serán seiscientos millones.

Los afiliados al Partido Comunista Chino son ochenta y tres millones.

Otro aspecto clave de la construcción del liderazgo de Francisco son sus peregrinaciones por el mundo, en las que siempre el momento culminante es su encuentro y diálogo con las multitudes de todas las culturas y creencias, que se presentan donde vaya.

Y también el encuentro con los líderes y fieles de todas las religiones del mundo, con los que ha establecido acuerdos profundos acerca de la situación del mundo y de la humanidad y la necesidad de construir una nueva sociedad humana en un mundo poliédrico, donde cada cultura se exprese plenamente, en respeto y armonía con las demás culturas.

Numerosas organizaciones sociales en todas las naciones del mundo han recogido el mensaje de Francisco y procuran llevarlo a la práctica, dando techo, tierra y trabajo a todas las personas y deteniendo el daño a la naturaleza.

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, creado por Francisco en 2016, ha promovido innumerables iniciativas en todos los continentes y coordina los movimientos surgidos en el mundo con el objetivo de llevar a la práctica el mensaje de Francisco.

En enero de 2018 emitió un documento formidable sobre la situación del mundo: Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero.

El Sínodo de la Amazonía ha movilizado miles de personas en los ocho países suramericanos y la colonia francesa que conforman la amazonia.

El documento de trabajo, el documento final del sínodo y la Exhortación de Francisco Querida Amazonia, expresan nuevos modelos de relación del hombre con la naturaleza, adecuados para mantener y preservar la diversidad biológica y cultural y mostrar nuevos caminos de mejoramiento de la vida de las personas en armonía con la creación.

Las Redes Eclesiales de la cuenca del Congo, del Corredor Biológico Mesoamericano, de Asia y Oceanía, del Acuífero Guaraní y el Gran Chaco y de Europa y América del Norte están siguiendo el camino abierto por el Sínodo de la Amazonia.

La creciente presencia de los migrantes africanos, asiáticos y latinoamericanos en Estados Unidos y Europa permiten pre-ver cambios en los sistemas de poder.

Las elites dirigentes norteamericanas y europeas han abandonado la paternidad y la maternidad, renunciando a participar en la conservación de la especie, porque los ha alcanzado el sinsentido de la vida en el sistema que crearon.

Y los migrantes tienen muchos hijos, más que en sus patrias de origen.

Por eso el castellano será la lengua más hablada en Estados Unidos en 2030 y es probable que antes de ese año haya un presidente/a norteamericano/a de origen latinoamericano.

Y que alemanes de origen turco o franceses de religión musulmana gobiernen Alemania y Francia y movimientos populares gobiernen la mayor parte de las naciones europeas.

El mensaje de Francisco ha seguido difundiéndose entre los pueblos, construyendo una oposición universal a esta agonía del capitalismo tecnocrático dispuesta a todo –incluso a la desaparición de la vida sobre la tierra- para no abandonar su violento egoísmo.

Esto explica por qué en un tiempo en el que todos los liderazgos en el mundo están en crisis, crece el liderazgo espiritual y revolucionario de Francisco, cuya acción, a un mismo tiempo pensamiento y testimonio, expresa la singular catolicidad latinoamericana y constituye un signo de esperanza en tiempos oscuros para el mundo.

HP/