En realidad, la vida / es /pongamos por ejemplo, / una manzana. // Entonces, / uno la mira, la toca, / le hace fiestas, / la besa, le habla, / tal vez

LA MANZANA, EL BICHO Y LOS YANQUIS. UN POEMA DE HUMBERTO CONSTANTINI

Por Humberto Constantini

Es casi obligatorio/decirle hijo de puta,/decirle yanqui hijo de puta/todos los días, religiosamente/y encontrar la manera/de acabarlo. Por amor a la vida, simplemente.(Estoy casi seguro /que había una esquina así en Santo Domingo
que había un viejo, /una silla, / un cielo inverosímil, /muchachos que volvían del fútbol, /señoras apuradas, /bocinas, qué sé yo

Por Humberto Constantini

NAC&POP

27/02/2021

 

YANQUIS HIJOS DE PUTA

En realidad

sólo quería decir

eso.

En realidad, la vida

es,

pongamos por ejemplo,

una manzana.

Entonces,

uno la mira, la toca,

le hace fiestas,

la besa, le habla,

tal vez

hasta dibuja manzanitas

imitándola.

La quiere así, manzana,

rica, pulposa, viva,

indescifrable,

sabia.

Si la quieren romper,

si viene

un bicho, por ejemplo,

un yanqui hijo de puta,

para ser más precisos,

a matarla,

ya no se puede hablar

así nomás de la manzana.

Hay que matar al bicho,

es necesario

odiarlo,

destruirlo.

Es casi obligatorio

decirle hijo de puta,

decirle yanqui hijo de puta

todos los días, religiosamente

y encontrar la manera

de acabarlo.

Por amor a la vida,

simplemente.

En realidad

tal vez

no me he explicado bien.

Si uno tiene,

pongamos por ejemplo,

un amor, una cosa

que le anda por la piel

por todas partes.

Digamos

Buenos Aires.

Digamos

un octubre, un poema, una muchacha.

O digamos la esquina

de Nazca y Tequendama

los domingos, a las seis de la tarde.

(Estoy casi seguro

que había una esquina así en Santo Domingo

que había un viejo,

una silla,

un cielo inverosímil,

muchachos que volvían del fútbol,

señoras apuradas,

bocinas, qué sé yo

y tal vez

hasta un tipo solitario

como yo

me miraba)

Si uno tiene un amor entonces,

eso que le camina por la piel,

decíamos,

y pasa algo,

ocurre

que viene el mal, la peste, una desgracia,

o para no ir más lejos

vienen

los marines

idiotas,

los cretinos mascadores de chicle,

odiadores de todo lo que crece,

y desembarcan.

Entonces

ya no se puede hablar así nomás,

hay que matar la muerte de algún modo,

hay que pelear con rabia,

destruirlos,

salirles al encuentro como sea

y además

decir, decir hijos de puta,

decir marine yanqui hijo de puta,

decirlo y masticarlo

y enseñarlo a los chicos

como a un rezo.

Por amor a la vida,

simplemente,

me parece.

– HUMBERTO CONSTANTINI